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	<title>Libros archivos &#8212; La Calle</title>
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	<title>Libros archivos &#8212; La Calle</title>
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		<title>En homenaje al Día Internacional de la Mujer 7 microcuentos feministas de la escritora Aminta Buenaño</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 08 Mar 2025 15:04:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>EVA DESPUÉS DEL PARAÍSO Cuando Eva fue expulsada del paraíso, en lugar de lamentarse por la terrible pérdida tuvo la revelación súbita de que lo inesperado llegaba como una lluvia de estrellas en su vida. De una existencia sosa y aburrida en el jardín del Edén a una vida trepidante, llena de incertidumbres y emociones; [&#8230;]</p>
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<h2 class="wp-block-heading"><strong>EVA DESPUÉS DEL PARAÍSO</strong></h2>



<p>Cuando Eva fue expulsada del paraíso, en lugar de lamentarse por la terrible pérdida tuvo la revelación súbita de que lo inesperado llegaba como una lluvia de estrellas en su vida. De una existencia sosa y aburrida en el jardín del Edén a una vida trepidante, llena de incertidumbres y emociones; en donde iría dibujando cada uno de sus pensamientos, conquistando cada uno de los escalones, dejando de ser la costilla para llegar al todo. Mientras Adán, compungido y temeroso, reclamaba a Yahvé y la acusaba con infantiles gimoteos, Eva en un rapto de felicidad, se declaraba feminista.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>HISTORIA NO OFICIAL DE LA VAGINA</strong></h2>



<p>Era una vagina que chorreaba sangre, pero no era la sangre ritual, cíclica y animal de la menstruación. Era la vagina del golpe, de la agresión, del vasallaje de los miles de años en los que el guerrero depredador tomaba su botín y humillaba al poblado. Era la vagina de los millones de mujeres sepultadas en la nada en donde nunca alcanzaron a tener voz y solo eran vagina. Era una vagina chorreante de un crimen normalizado que no escandalizaba a nadie. Era la vagina. Y entonces esa vagina chorreante fue escribiendo, cantando, peleando y construyéndose persona por cuenta propia y ahora hay muchos y muchas que reclaman que mejor era, cuando era solo una vagina.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>FRAGILIDAD</strong></h2>



<p>La niñacontemplaba desde su altura a su padre: grande, fuerte, temible. ¡Un huracán! Y cuando golpeaba a su madre, le tenía terror. Temperamental e impredecible, su padre podía ser varios hombres a la vez: generoso, dulce y abierto, o inseguro, violento y cruel. Y golpeador. Era lo que más temía, cuando su sombra grande se abalanzaba sobre su madre y la sepultaba. Entonces la niña lloraba días y noches, noches y días, hasta que creció. Ahora no puede soportar a ese hombre encogido y arrugado –aunque dicen que no debe juzgarlo– que tambalea y gime y que con un hilo de voz le pide ayuda por todo, escudándose en su debilidad y fragilidad.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>EL PIROPO</strong></h2>



<p>La muchacha iba caminando a prisa por ese callejón oscuro perseguida por aquel hombre desconocido que no cesaba de decirle cosas. Le escuchaba decir palabras que no entendía, pero eran como pedruscos, como babas sanguinolentas que se pegaban repugnantes a su cuerpo. No quería verlo, pero era grande, su sombra se alargaba como una serpiente bajo el sol. Ella temblaba, aunque no tenía frío y apretaba el paso sintiendo el escándalo de su pecho y las náuseas que se precipitaban atroces. El hombre empezó a enojarse ante su reticencia, a llamar piropos a sus insultos, a tratar de tocarla. Ella trató de correr hacia una parada de buses en donde había otro hombre con una sombra enorme. Se acercó pidiendo auxilio, pero era el rostro del mismo hombre que venía atrás. …De un solo impulso emergió del charco de sudor de su cama, con la respiración jadeante y el pulso acelerado. Una vez más su subconsciente recordaba los “piropos” que recibió de un desconocido, años atrás…</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>EL CIELO PROMETIDO</strong></h2>



<p>Levantando su leve capucha color carne se persignó y habló con tono ceremonioso ante la grey:</p>



<p>Vagina, vaina, funda, estuche, chauchera, concha, chucha, chepa, sapo, cosa, partes, bollo, chocho, panocha, bacalao, conejito, pancha, meona, raja, hoyo, vulva, choro, cuchufleta, cotorra, cuchumina, cuchara, chauchera, molleja, cajeta, pucha, papaya, bicho, cachimba. ¡Palabras, solo palabras!</p>



<p>Ha sido sacrificada, esclavizada, violada, golpeada, torturada, mutilada, ignorada, martirizada, humillada, despreciada, ocultada, satanizada, desde el principio de los tiempos, desde que el verbo se hizo carne. Conoció el odio, la persecución, la traición y el sacrificio.</p>



<p>Todo eso dijo con voz estremecida, y concluyó: “Solo yo conozco los misterios de su verdad no revelada; solo yo sé que resucitará para llevarlas al cielo”.</p>



<p>Y se bajó el Clítoris muy digno del púlpito, cubrió su cabeza, limpió el polvo de sus sandalias y se fue.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>MIGRANTE QUIERE PASAR LA FRONTERA</strong></h2>



<p>Una mujer revolotea indecisa cerca de un retén policial. Tiene mariposas en el pelo y llagas en los pies. Ha corrido mucho. Huyó del coyote que la estaba vendiendo por unos cuantos pesos. La frontera está tan lejos y ella tan cerca en su pensamiento. Allá la espera el marido, la madre. Acá escuchó balas, quejidos, vio un grupo desalmado de hombres que violaban, mataban y traficaban drogas, mujeres, migrantes. Teme delatarse por el retumbo de su corazón. Por la carretera pasan furgones, ¿será posible esconderse? Necesita ayuda. Mira a través de una ranura: los policías juegan cartas. Uno alza la cara y descubre en el rostro moreno y picado al mismo hombre que la violó. El polvo se levanta sobre sus pasos que huyen, ha venido de tan lejos, de Ecuador. Se mete en un furgón entre el ganado que pasará la frontera y se aferra desesperada a una oración.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>ACOSO</strong></h2>



<p>El hombre quería relaciones sexuales. Lo había dejado bien claro: una acostadita y era suyo el empleo. Ella no podía pensarlo mucho, detrás de ella había doscientas, le advirtió el hombre. Luego se fue a sentar en su escritorio, sonrió y la miró evaluativo de arriba abajo. Le devolvió su currículum y solo dijo: “Muy interesante”. La mujer lo miró por el rabillo del ojo, tenía mugre en las uñas a pesar de su ropa cara y un gel asqueroso endurecía sus cabellos. La miró irse con aires de suficiencia. Al día siguiente ella había sacado las sumas y restas de madre soltera y la cuenta era enorme. Accedió. Solo que ahora él hace lo que ella diga, especialmente cuando ella lo amenaza con mostrarle a su esposa el video de aquella cita obligada, que se ocupó en filmar.</p>



<p class="has-text-align-right">(Del libro <a href="https://www.amazon.com/gp/aw/d/B07C9X1B2N?ref_=dbs_s_def_rwt_dirs_l_0&amp;qid=1741444355188&amp;storeType=ebooks">Con(textos) fugaces de Aminta Buenaño Rugel</a>, disponible en <a href="https://www.amazon.com/kindle-dbs/search/ref=dbs_P_W_auth?_encoding=UTF8&amp;author=Aminta%20del%20Rosario%20Buena%C3%B1o%20Rugel&amp;searchAlias=digital-text">Amazon.com</a>)</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Sobre la autora</strong></h2>


<div class="wp-block-image">
<figure class="alignleft is-resized"><img decoding="async" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2020/11/Aminta-Buenano.jpeg" alt="Aminta Buenaño" style="width:184px;height:auto"/><figcaption class="wp-element-caption"><a href="https://twitter.com/AmintaBuenanio">Aminta Buenaño</a></figcaption></figure></div>


<p><a href="https://radiolacalle.com/?s=aminta">Aminta Buenaño</a>, distinguida escritora ecuatoriana, diplomática y profesora universitaria, ha forjado una carrera literaria rica y reconocida a nivel internacional. Además de su maestría en género, Aminta ha destacado en el ámbito político, desempeñándose como asambleísta nacional, vicepresidenta de la Asamblea Constituyente y embajadora en diversas naciones.<br><br>Su incansable lucha por la igualdad de género y los derechos sociales la ha consolidado como una figura inspiradora en la sociedad ecuatoriana. Aminta Buenaño no solo ha dejado un impacto perdurable en la literatura, sino que también ha sido una voz fundamental en la diplomacia, abogando por valores fundamentales en la escena internacional.<br><br>Con una mente abierta y una pluma valiente, Aminta continúa siendo una figura esencial que comparte su sabiduría y perspectiva con el mundo, trascendiendo fronteras y dejando un legado duradero en la intersección entre la literatura, la política y la defensa de los derechos humanos.</p>



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		<title>Ante la ley &#8211; Franz Kafka &#124; Cuento</title>
		<link>https://lacalle.media/ante-la-ley-franz-kafka-cuento/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 04 Jun 2024 02:22:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[ante la ley]]></category>
		<category><![CDATA[Cuento]]></category>
		<category><![CDATA[Franz Kafka]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar. -Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora. La [&#8230;]</p>
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<p>Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.</p>



<p>-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.</p>



<p>La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:</p>



<p>-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.</p>



<p>El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.</p>



<p>Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:</p>



<p>-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.</p>



<p>Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.</p>



<p>-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.</p>



<p>-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?</p>



<p>El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:</p>



<p>-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.</p>
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		<title>Fallece la cuentista Alice Munro, premio Nobel de Literatura 2013</title>
		<link>https://lacalle.media/fallece-la-cuentista-alice-munro-premio-nobel-de-literatura-2013/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 May 2024 22:20:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quito, 14 may (La Calle).- La escritora canadiense Alice Munro, premio Nobel de Literatura en 2013 y Internacional Man Booker 2009, falleció el 13 de mayo en su casa de Ontario, así informó su familia y dio cuenta el periódico The Globe and Mail. Munro, nacida como Alice Laidlaw en Wingham, Ontario, el 10 de [&#8230;]</p>
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<p><strong>Quito, 14 may (La Calle).- </strong>La escritora canadiense Alice Munro, premio Nobel de Literatura en 2013 y Internacional Man Booker 2009, falleció el 13 de mayo en su casa de Ontario, así informó su familia y dio cuenta el periódico <em>The Globe and Mail</em>.</p>



<p>Munro, nacida como Alice Laidlaw en Wingham, Ontario, el 10 de julio de 1931, fue hija de agricultores. Comenzó a escribir cuentos cuando era adolescente y asistió a la Universidad de Western Ontario con una beca. Allí conoció a su primer marido, el librero Jim Munro, de quién tomó el apellido y con el que tuvo cuatro hijas, una de ellas falleció al nacer. </p>



<p>En 1972 se casó con Gerald Fremlin, un cartógrafo y geógrafo a quien también había conocido durante su época universitaria. Tanto Fremlin como Munro fallecieron antes que ella. </p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Obra literaria </strong></h3>



<p>En su trabajo literario tomó como inspiración la vidad rural en Ontario, así como la relación entre madres e hijas, visible en Danza de las sombras (1968), su libro de cuentos debut y ganador del premio Literario del Gobernador General por ficción en inglés. </p>



<p>Ese éxito fue seguido por la publicación del libro de relatos que se entrelazan, también leído como novela, <em>La vida de las mujeres</em> (1971). En 1978 apareció <em>¿Quién te crees que eres?</em> otra colección de historias que se cruzan. En 1980 ocupó el puesto de escritora residente en la Universidad de Columbia Británica y en la Universidad de Queensland. Luego publicó <em>Las lunas de Júpiter</em> (1982), <em>El progreso del amor</em> (1986), <em>Amistad de juventud</em> (1990) y <em>Secretos a voces</em> (1994).</p>



<p>Era una escrita con un trabajo discreto, pero reconocido y premiado. Sus 14 libros de cuentos le valieron tres premios Governor General&#8217;s Award y dos premios Giller. Para el siglo XXI aparecieron los relatos <em>Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio</em> (2001), y luego con <em>Escapada</em> (2004), que facilitaron la recuperación de su obra anterior. </p>



<p>En <em>La vista desde Castle Rock</em> (2006) hizo un balance de la historia remota de su familia (parte escocesa) al migrar a Canadá y describe ampliamente las dificultades de sus padres, especialmente en la época de la depresión. Aparecen en 2009 <em>Demasiada felicidad</em> y en 2010, <em>Mi vida querida</em>.</p>



<p>En 2013, la Academia Sueca le entrega el Nobel de Literatura, citándola como «maestra de la historia corta contemporánea». Fue la décimo tercera mujer en recibirlo y la primera de nacionalidad canadiense. Por su gran calidad de relatos, se la conoce como «la Chejov canadiense». La última década de su vida padeció demencia. </p>



<p>Con el editor Douglas Gibson tuvo una muy buena relación laboral, publicaron juntos 11 colecciones de cuentos. “En ese momento ella había publicado tres libros y pude ver que eran tan buenos que su carrera acababa de terminar. Iba como un cohete, pero todo el mundo le decía que dejara de escribir cuentos y se pusiera a escribir novelas. Entonces le dije: &#8216;Alice, si todo el mundo te dice que dejes de escribir cuentos, todos están equivocados&#8217;. Eres un gran escritor de cuentos. Soy editor. Y si vas a pasar el resto de tu carrera escribiendo cuentos, estaré encantado de publicarlos. Y nunca jamás te pediré una novela”, escribió en sus memorias. <strong>(MIB)</strong></p>
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		<title>Las mujeres miran las estrellas &#8211; Pablo Palacio &#124; Cuento</title>
		<link>https://lacalle.media/las-mujeres-miran-las-estrellas-pablo-palacio-cuento/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 May 2024 00:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Escritor]]></category>
		<category><![CDATA[las mujeres miran las estrellas]]></category>
		<category><![CDATA[Loja]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Palacio]]></category>
		<category><![CDATA[Quito]]></category>
		<category><![CDATA[Vanguardismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pablo Palacio: (1906 -1947) escritor ecuatoriano nacido en Loja. En 1925 se graduó de abogado en la Universidad Central del Ecuador. Desde 1939 empezó a sufrir delirios que lo llevarían al hospital psiquiátrico. Antes de ello se desempeñó como periodista y en el servicio público. Palacio es el pionero de la vanguardia en la literatura [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<pre class="wp-block-preformatted"><strong>Pablo Palacio:</strong> (1906 -1947) escritor ecuatoriano nacido en Loja. En 1925 se graduó de abogado en la Universidad Central del Ecuador. Desde 1939 empezó a sufrir delirios que lo llevarían al hospital psiquiátrico. Antes de ello se desempeñó como periodista y en el servicio público. Palacio es el pionero de la vanguardia en la literatura ecuatoriana. Entre sus obras destacan <em>Un hombre muerto a puntapiés</em>, <em>Débora</em> (1927), <em>Vida del ahorcado</em> (1932). Falleció en Guayaquil. </pre>



<p>Juan Gual, dado a la historia como a una querida, ha sufrido que ella le arranque los pelos y le arañe la cara.</p>



<p>Los historiadores, los literatos, los futbolistas, ¡psh!, todos son maniáticos, y el maniático es hombre muerto. Van por una línea, haciendo equilibrios como el que va sobre la cuerda, y se aprisionan al aire con el quitasol de la razón.</p>



<p>Sólo los locos exprimen hasta las glándulas de lo absurdo y están en el plano más alto de las categorías intelectuales.</p>



<p>Los historiadores son ciegos que tactean; los literatos dicen que sienten; los futbolistas son policéfalos, guiados por los cuádriceps, gemelos y soleus.</p>



<p>El historiador Juan Gual. Del gran trapecio de la frente le cuelgan la pirámide de la nariz y el gesto triangular de la boca, comprendido en el cuadrilátero de la barbilla.</p>



<p>Mide 1 m. 63 ctms. y pesa 120 lbs. Este es un dato más interesante que el que podría dar un novelista. María Augusta, abandonando el tibio baño, secóse cuidadosamente con una amplia y suave toalla y colocóse luego la fina camisa de batista, no sin antes haberse recreado, con delectación morbosa, en la contemplación de sus redondas y voluptuosas formas.</p>



<p>Juan Gual, sorbiendo el rapé de los papeles viejos, descifra lentamente la pálida escritura antigua.</p>



<p>«Sor. Capitán Gral.: Enterado de que los Abitantes del pequeño Pueblo de Callayruc…»</p>



<p>El Copista, después de un momento contesta: «… de Callayruc»</p>



<p>«estavan mal impresionados con especies que su rusticidad…»</p>



<p>«… que su rusticidad»</p>



<p>Bueno, ¿y qué le importan al señor Gual los habitantes del pequeño pueblo de Callayruc? Lo que a mí el mismo señor Gual.</p>



<p>El cuentista es otro maniático. Todos somos maniáticos; los que no, son animales raros.</p>



<p>Hay que salir y gozar del buen tiempo: gargarismos musicales de los canarios; sombras de las figuras geométricas de Picasso que ensamblan en los cuerpos como una vida en otra vida; muchacha estilo Chagall, que se escarba las narices con el índice.</p>



<p>Pero el hombre de estudio no ve estas cosas: o permanece escarbando en las narices del tiempo la porquería de una fecha o hilvanando la inutilidad de una imagen, o abusando inconsideradamente de los sistemas inductivo y deductivo.</p>



<p>¿Y el copista? ¡Ah! El copista, un mozalbete barbilindo: 20 años, 1&nbsp;m. 80&nbsp;ctms. y 140&nbsp;lbs. Le echaron a perder con el nombre de Temístocles. Ciertas mujeres del señor Wilde no le habrían amado nunca.</p>



<p>A más de historiador el señor Gual prepara delicioso pescado frito. Este pecadillo epicureísta no es extraño. Conozco un ingeniero que guisa admirablemente arroz a la valenciana y un santo sacerdote especialista en el aderezo de legumbres.</p>



<p>«no podía desechar, y siendo casi todos soldados…»</p>



<p>«todos soldados»</p>



<p>De improviso la puerta deja entrar una ancha lanzada de luz.</p>



<p>Las caras se alzan de los papeles.</p>



<p>—¿Quién es? ¿Qué es?</p>



<p>Temístocles se pone colorado.</p>



<p>—Entre, señora.</p>



<p>El señor Gual endereza su pequeño cuerpo y va a besar en la frente a su mujer. Esta mujer, clavando una mirada oblicua en Temístocles, hace de su boca un paréntesis.</p>



<p>Tres datos: el historiador tiene 45 años; la señora del historiador, 23; el historiador se porta un poquito flojo.</p>



<p>«de los que desertaron, cuando me destiné yo…» «… destiné yo»</p>



<p>El señor Gual se recela de besar en la boca a su señora delante del Secretario.</p>



<p>Los reconstituyentes no producen efecto. Tiene que estarse, el pobre, mansamente esperando horas de horas que la potencia sea mayor que la resistencia.</p>



<p>Parece que la historia tiene ese defectillo como efecto.</p>



<p>¡Vaya con el hombre! Si al menos fuera más inocente para enviarle en busca de&nbsp;<em>Los mariscos del señor Chabre…</em></p>



<p>Todo lo que es más doloroso que mil poemas a la amada muerta y más artístico que las primaveras que ha visto un hombre.</p>



<p>¡Que ni se pueda contar con los mariscos!</p>



<p>¡Señor! ¡Señor!</p>



<p>Las caras caen de vergüenza.</p>



<p>Un hijo del señor Gual es un absurdo.</p>



<p>¿Entonces? Los dedos estirados sobre las mejillas o las manos bajo las barbillas, en una actitud algo así como Rodineana, para evitar que las caras se caigan de vergüenza.</p>



<p>Hay que esperar. La vida es una paralización de espera. Siempre estamos mirando, a la ventana, que pase el buen tiempo. Aguardamos que caigan las soluciones del tiempo mismo. Sentados en nuestras butacas, contemplamos el cinematógrafo de nuestros hechos. Miramos hacia arriba para encontrar la claraboya por donde hemos de salirnos, pálidos y azorados, y ser espectadores del propio drama estupefaciente, si es posible, si la vida lo permite.</p>



<p>Rosalía y Temístocles esperan, atados al cordel del destino, con la cabeza gacha como bestias cansadas.</p>



<p>El señor Gual salta escandalizado.</p>



<p>Estaba el señor Gual esperando lo que siempre esperaba: que la potencia sea mayor que la resistencia, y pretendiendo ayudar a la primera, buscaba la fuerza pasando su mano por la seda del vientre de ella.</p>



<p>Y cuando sintió el resorte de la vida, el señor Gual levantó la mano y el tronco; volvió a sentar la mano para constatar y volvió a levantarla.</p>



<p>—Rosalía… Rosalía…</p>



<p>Ella también ha levantado el tronco y se ha defendido con las manos.</p>



<p>La rabia del señor Gual es la del que ve fructificar lo que es suyo y no poseyó. Tal vez sea igual a la de la madre cuyo hijo se hace soldado e, inversamente, a la de la mujer que parió un muerto.</p>



<p>La rabia le conifica la cara y le hincha los ojos.</p>



<p>—¿Qué has hecho, perra?</p>



<p>Ella siente el escupitajo y le clava la mirada como para partirlo.</p>



<p>—¿Y tú qué has hecho?</p>



<p>—¿Que qué he hecho?</p>



<p>—Sí, ¿qué has hecho?</p>



<p>El señor Gual se traga la conificación de la rabia: él no ha hecho nada y el pecado está en no hacer nada.</p>



<p>El reproche le latiguea el rostro. No ha hecho nada y no debe decir nada.</p>



<p>Siente la soledad sobre él. La soledad que nos da de puñetazos hasta hacernos caer la cara sobre el pecho.</p>



<p>Solo consigo mismo.</p>



<p>Y la soledad trae la amargura, de cara estirada, rectangular, con un raro mechón de cabellos sobre la frente.</p>



<p>Ella tiene razón; pero él también la tiene y la reprocha, con el eterno reproche, delgado como vírgula:</p>



<p>—¡Ah!, Rosalía…</p>



<p>La amargura cae también sobre ella, sacudiéndola de los hombros hasta hacerla llorar.</p>



<p>El señor Gual ha tenido que ir a ver a su copista, traerlo por delante y hacerlo entrar en la casa tirándole de la oreja, como a los chicos.</p>



<p>Aunque Temístocles estaba encogido de vergüenza, ha reaccionado como todo un hombre, endureciendo los músculos. Pero bajo la mirada del historiador ha vuelto a sus posiciones, teniendo miedo a la acusación de los ojos.</p>



<p>El señor Gual le ha hecho sentar en su silla de siempre. Le ha presentado el papel de copia. Se ha separado, cruzando las manos a la espalda. Ha arrugado el ceño al momento difícil.</p>



<p>Gran silencio.</p>



<p>—Vaya, hombre, vaya. Esta mañana ha llovido un poco y anoche he tenido jaqueca. Estaba algo apurado con eso de Jaén y don José Ignacio de Checa, pero no pude levantarme pronto. Ya me tienen un poco cansado estos papeles viejos.</p>



<p>Silencio.</p>



<p>—En fin, ¡caramba! ¡Hay que decirlo francamente y para eso has venido!</p>



<p>El señor Gual se traga algo tan voluminoso que parece una cuartilla de monólogo, y continúa, más difícilmente debido al atragantamiento.</p>



<p>—Eso de la muchacha… ya pasó. En fin, ¡caramba!, qué vamos a hacer… Sólo los perros son fieles… para con los hombres. Sólo los perros: los perros. Silencio.</p>



<p>—Bueno, bueno. Vamos con lo del señor Checa. Estábamos… aquí.</p>



<p>Le tiembla el hilillo de la voz:</p>



<p>«A fin de prevenir cualquiera sorpresa que pudiera perjudicar a mi reputación…»</p>



<p>«… reputación»</p>



<p>Hasta hoy tienen dos hijos.</p>
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		<title>Muere el escritor Paul Auster a los 77 años</title>
		<link>https://lacalle.media/muere-el-escritor-paul-auster-a-los-77-anos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 May 2024 13:50:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Cáncer de pulmón]]></category>
		<category><![CDATA[Escritor]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Paul Auster]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quito, 01 may (La Calle).- El escritor estadounidense Paul Auster falleció, este 1 de mayo, debido al cáncer de pulmón que padecía y se hizo público hace un año atrás. El suceso ocurre pocos meses después de la publicación de Baumgartner que, a modo de testamento literario, repasa su trabajo durante los últimos 50 años. [&#8230;]</p>
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<p><strong>Quito, 01 may (La Calle).-</strong> El escritor estadounidense Paul Auster falleció, este 1 de mayo, debido al cáncer de pulmón que padecía y se hizo público hace un año atrás.</p>



<p>El suceso ocurre pocos meses después de la publicación de Baumgartner que, a modo de testamento literario, repasa su trabajo durante los últimos 50 años.</p>



<p>Destacada no fue solamente su literatura, también escribió los guiones de varias películas, entre ellas Smoke (1995) que protagonizó Harvey Keitel. Afincado en Brooklyn desde hace años, Auster tuvo la valoración favorable de los críticos, en el suplemento literario del periódico británico Times, lo catalogan como “uno de los escritores estadounidenses con una inventiva más espectacular”.</p>



<p>Lo nombraron Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia en 1992 y recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2006. Entre su bibliografía destaca: La trilogía de Nueva York, Leviatán, Viajes por el Scriptorium o Mr. Vértigo. </p>
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		<title>5 libros de escritoras ecuatorianas que deberías leer</title>
		<link>https://lacalle.media/5-libros-de-escritoras-ecuatorianas-que-deberias-leer/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 Mar 2024 22:11:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Ecuador]]></category>
		<category><![CDATA[Escritoras]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: María Isabel Burbano / @rizossalvajes Quito, 08 mar (La Calle).- Ecuador es cuna de un sinúmero de escritoras que engrandecen la literatura de nuestro país. Es por eso que queremos contarles de cinco libros de escritoras ecuatorianas que no pueden perderse. 1. Yo vendo unos ojos negros &#8211; Alicia Yánez Cossío La novela de [&#8230;]</p>
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<p><strong>Por:</strong> María Isabel Burbano / @rizossalvajes </p>



<p><strong>Quito, 08 mar (La Calle).-</strong> Ecuador es cuna de un sinúmero de escritoras que engrandecen la literatura de nuestro país. Es por eso que queremos contarles de cinco libros de escritoras ecuatorianas que no pueden perderse.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>1. Yo vendo unos ojos negros &#8211; Alicia Yánez Cossío </strong></h3>



<p>La novela de 1979 publicada por la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE) presenta temas como la independecia económica de las mujeres, el desafío de conseguir un empleo y la venta de la superficialidad a través de los productos de belleza. La protagonista María busca un desafío que le permita vivir lejos de su monótono matrimonio y aunque lo encuentra pronto se da cuenta que no es como ella lo pensaba.</p>



<p><strong>Otras obras:</strong> Brunas, soroche y los tíos (1973), Sé que vienen a matarme (2001), La casa del sano placer&nbsp;(1989). </p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>2. El puente de la soledad &#8211; María Fernanda Heredia </strong></h3>



<p>Podría parecer fácil escribir literatura infatil y juvenil, pero lo cierto es que hay que tener un pensamiento agudo y la capacidad de empatía, cualidades que presenta la escritora quiteña María Fernanda Heredia. Esta novela fue una de mis favoritas cuando fui adolescente. Tres amigos van, a escondidas de sus padres, a un concierto en otra ciudad. En el camino reflexionan sobre los retos que implican crecer. La amistad es el eje principal de esta historia. </p>



<p><strong>Otras obras:</strong> Hay palabras que los peces no entienden (2006), Cupido es un murciélago (2004), La lluvia sabe porqué (2017).</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>3. Un suceso extraño &#8211; Sandra Araya </strong></h3>



<p>En esta novela, la escritora quiteña explora una emoción profunda: el miedo. Ada, la protagonista de esta historia, vive en una vieja casa junto a su madre, una prima y su pequeño hijo. Con el pasar de tiempo, empieza a tener la sensación de que alguna presencia se encuentra en la casa &#8211; además quiere lastimar a su hijo &#8211; y el pensamiento se vuelve recurrente. La autora juega con el lector al no revelar si lo que le sucede a Ada es producto de su miedo o sucede en realidad. Al final de la novela se conoce la verdad.</p>



<p><strong>Otras obras:</strong> La familia del Dr. Lehman (2015), El espía, la carnada, el precio (2018), Los enterramientos (2023)</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>4. Trajiste contigo el viento &#8211; Natalia García Freire</strong></h3>



<p>García Freire nos lleva a Cocuán y a una maldición que aparece en nombre de la muerte. La narración de los nueves personajes del libro &#8211; Mildred, Ezequiel, Agustina, Manzi, Carmen, Víctor, Baltasar, Hermosina y Filatelio &#8211; es un canto del pasado y presente de ese pueblo en la montañas andinas nacido de la nutrida pluma de esta escritora cuencana.</p>



<p><strong>Otras obras:</strong> Nuestra piel muerta (2019)</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>5. Chamanes eléctricos en la fiesta del sol &#8211; Mónica Ojeda</strong></h3>



<p>Noa y Nicole escapan de Guayaquil para ir al festival Ruido Solar. Durante 8 días compartirán con músicos, bailarines y poetas a los pies de un volcán, para que después Nicole vaya en busca de su padre que la abandonó cuando era niña y que ahora vive en los bosques altos. En esta novela, Mónica Ojeda despliega el espacio onírico &#8211; andino, pero también el vacío y el abandono.</p>



<p>Otras obras: La desfiguración Silva (2014), Nefando (2016), Mandíbula (2018)</p>
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		<title>En agosto nos vemos: ¿cómo se construyó la novela póstuma del &#8216;Gabo&#8217;?</title>
		<link>https://lacalle.media/en-agosto-nos-vemos-como-se-construyo-la-novela-postuma-del-gabo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Mar 2024 23:13:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[En agosto nos vemos]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel García Márquez]]></category>
		<category><![CDATA[novela póstuma]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: María Isabel Burbano / @rizossalvajes Quito, 07 mar (La Calle).- En Agosto nos vemos empezó a maquinarse en la cabeza de Gabriel García Márquez a fines de los años 90. En 2004, el escritor colombiano tenía cinco versiones corregidas a mano, más dos copias de gavetas y otra llamada «de Los Ángeles», donde también [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por:</strong> María Isabel Burbano / @rizossalvajes </p>



<p><strong>Quito, 07 mar (La Calle).-</strong> <em>En Agosto nos vemos</em> empezó a maquinarse en la cabeza de Gabriel García Márquez a fines de los años 90. En 2004, el escritor colombiano tenía cinco versiones corregidas a mano, más dos copias de gavetas y otra llamada «de Los Ángeles», donde también escribía cuando luchaba contra el cáncer y varios fragmentos enviados a su agente literaria, Carmen Balcells antes de entrar en la oscuridad de la demencia. </p>



<p>La frustración del escritor y los claroscuros de su enfermedad lo llevaron a decir. «Este libro no sirve. Hay que destruirlo». Sus hijos decidieron no hacerlo, la mente de su padre hacía aguas y sabían, en el fondo, que allí se gestó un importante aporte a la literatura de quien era el escritor más importante de América Latina. El último aporte.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>La novela </strong></h3>



<p>El esfuerzo conjunto de su familia, un editor y el Harry Ransom Center, lugar donde reposa su archivo, permitieron que <em>En agosto nos vemos</em> vea la luz el 6 de marzo de 2024 cuando se cumplen 97 años del nacimiento del &#8216;Gabo&#8217;. La novela se lanzó simultaneamente a nivel mundial en 40 idiomas. En España y Latinoamerica bajo el sello de Random House &#8211; excepto en México y Centroamérica, donde lo hizo editorial Planeta. </p>



<p>¿De qué trata el libro? Sigue la vida de una mujer de mediana edad llamada Anna Magdalena Bach &#8211; un guiño a la melomanía del propio Gabo &#8211; la protagonista explora la sexualidad fuera del matrimonio cada 16 de agosto, día en que visita una isla en el Caribe, donde está la tumba de su madre para poner gladiolos y ponerla al corriente de su vida.</p>



<p>«Nosotros leímos, todavía en vida de Gabo, el libro. Estaba menos terminado de lo que solían estar sus libros cuando los daba a leer a gente muy cercana. (&#8230;) nos dio la impresion de que no estaba tan terminado, pero gabo seguía trabajando en la novela. No fue sino hasta dos años antes de que muriera que nos soltó esa frase lapidaria de que destruyeramos la novela», dijo su hijo Gonzalo García Barcha en la presentación del libro en la Biblioteca Gabriel García Márquez de Barcelona. </p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>El trabajo </strong></h3>



<p>Para poner en orden las correciones de las versiones de la novela, los hijos acudieron al editor español Cristóbal Pera. “No tenía que añadir nada, eso no hace falta ni decirlo, sino tratar de entender cuál era la versión más cercana a la final. Hacer el trabajo del editor como si estuviera a su lado, siguiendo sus notas”, le dijo a diario <em>El País</em>. </p>



<p>La familia de Gabo &#8211; su esposa Mercedes falleció el 16 de agosto de 2020 &#8211; donó todo su archivo al Harry Ransom Center en Austin, Texas, eso sí solicitó que se restringiera el acceso todo lo relacionado con la novela y que no se digitalice en el proceso del 2017. Una parte del escrito ya fue compartido por el escritor en 1999 durante un <a href="https://elpais.com/diario/1999/03/19/cultura/921798001_850215.html">evento de la Sociedad General de Autores</a> en la Casa de América. </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<div class="youtube-embed" data-video_id="bwwgEW_Clc8"><iframe title="Acte de presentació de la novel·la pòstuma de Gabriel García Márquez, &#039;En agosto nos vemos&#039;." width="696" height="392" src="https://www.youtube.com/embed/bwwgEW_Clc8?feature=oembed&#038;enablejsapi=1" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></div>
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