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	<title>Brics archivos &#8212; La Calle</title>
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	<title>Brics archivos &#8212; La Calle</title>
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		<title>Ecuador no logra reactivar su economía pese a su cercanía con Brasil, socio clave de los BRICS</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Jul 2025 00:34:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ni los lazos con potencias emergentes aseguran el crecimiento si no hay estrategia nacional clara. Quito, 14 de julio (La Calle). – Pese a su cercanía geográfica, histórica y comercial con Brasil, uno de los socios fundadores del bloque económico BRICS, Ecuador no ha logrado reactivar su economía ni aprovechar el auge de las alianzas [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Ni los lazos con potencias emergentes aseguran el crecimiento si no hay estrategia nacional clara.</em></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Quito, 14 de julio (La Calle). – </strong>Pese a su cercanía geográfica, histórica y comercial con <strong>Brasil</strong>, uno de los socios fundadores del bloque económico <strong>BRICS</strong>, <strong>Ecuador no ha logrado reactivar su economía</strong> ni aprovechar el auge de las alianzas entre países emergentes. A diferencia de otras naciones sudamericanas que han fortalecido sus relaciones comerciales y estratégicas con China, India o Rusia, Ecuador permanece con un modelo económico estancado y dependiente de la exportación de materias primas, sin una hoja de ruta clara hacia la industrialización o la inversión estratégica.</h3>



<p><strong>LEA TAMBÍEN: </strong><a href="https://elordenmundial.com/que-son-brics/"><strong>¿Qué son los BRICS?</strong></a><strong></strong></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>BRICS AVANZA, ECUADOR SE QUEDA ATRÁS</strong></h3>



<p>Mientras el bloque <a href="https://infobrics.org/">BRICS</a> (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se expande y consolida alianzas para desplazar la hegemonía financiera de Occidente, <strong>Ecuador no ha generado políticas concretas para integrarse a esta dinámica regional</strong>. A pesar de compartir frontera amazónica con Brasil y tener relaciones bilaterales activas, el país andino no figura entre los países con proyectos productivos conjuntos ni ha firmado acuerdos estratégicos recientes con miembros del bloque.</p>



<p><strong>LEA TAMBIÉN:</strong> <a href="https://radiolacalle.com/lula-desafia-a-trump-los-brics-no-necesitan-permiso-para-decidir-su-futuro/"><strong><mark class="has-inline-color has-luminous-vivid-amber-color">Lula desafía a Trump: «Los BRICS no necesitan permiso para decidir su futuro»</mark></strong></a></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>BRASIL LIDERA LA COOPERACIÓN SUR-SUR, ECUADOR NO DESPEGA</strong></h3>



<p>Brasil ha fortalecido su influencia en América Latina con programas de inversión, acuerdos comerciales e iniciativas multilaterales, especialmente en sectores como energía, infraestructura y agricultura. <strong>Ecuador, en cambio, carece de propuestas concretas para atraer inversión extranjera directa</strong>, y su participación en mecanismos de cooperación como la CELAC o UNASUR ha sido errática en los últimos años. Esto ha limitado su acceso a nuevas fuentes de financiamiento e innovación tecnológica.</p>



<p><em>Ni los lazos con potencias emergentes aseguran el crecimiento si no hay estrategia nacional clara.</em></p>



<p><strong>LEA TAMBIÉN:</strong> <a href="https://radiolacalle.com/giro-historico-america-latina-y-los-brics-opinion/"><strong><mark class="has-inline-color has-luminous-vivid-amber-color">Giro histórico: América Latina y los BRICS+ | Opinión</mark></strong></a></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>ECONOMÍA ECUATORIANA SIGUE ESTANCADA</strong></h3>



<p>Las proyecciones económicas para Ecuador en 2025 muestran un crecimiento débil, sin un repunte sostenible en sectores estratégicos. El país continúa dependiendo de las exportaciones de petróleo y banano, mientras enfrenta una baja inversión pública y escasa diversificación productiva. <strong>El modelo extractivista y la falta de planificación industrial limitan su competitividad frente a otras economías emergentes</strong>, incluso cuando tiene aliados geopolíticos relevantes cerca.</p>



<p>El caso de Ecuador ilustra que <strong>la cercanía geográfica y diplomática no basta para impulsar el desarrollo</strong>. Mientras los <a href="https://radiolacalle.com/ventajas-de-que-dilma-rousseff-sea-presidenta-del-banco-de-los-brics/">BRICS</a> redefinen las reglas del comercio internacional, el país necesita una estrategia económica clara, sostenible y alineada con las tendencias globales. Solo así podrá insertarse con éxito en las nuevas dinámicas del sur global y aprovechar sus vínculos con socios como Brasil.</p>



<p></p>
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		<title>Giro histórico: América Latina y los BRICS+ &#124; Opinión</title>
		<link>https://lacalle.media/giro-historico-america-latina-y-los-brics-opinion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Nov 2024 00:26:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Brics]]></category>
		<category><![CDATA[Giro histórico]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Juan Paz y Miño En las décadas finales del siglo XIX y sobre todo durante las primeras del XX la expansión mundial del capitalismo dio origen al&#160;imperialismo, que entrelazó a los Estados de los países europeos y, ante todo, de los Estados Unidos, con los intereses de los gigantes monopolios empresariales surgidos a consecuencia [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por:</strong> Juan Paz y Miño</p>



<p>En las décadas finales del siglo XIX y sobre todo durante las primeras del XX la expansión mundial del capitalismo dio origen al&nbsp;<em>imperialismo</em>, que entrelazó a los Estados de los países europeos y, ante todo, de los Estados Unidos, con los intereses de los gigantes monopolios empresariales surgidos a consecuencia de la Segunda Revolución Industrial. La Conferencia de Berlín (1884-1885) acordó el reparto del África, inaugurando así la expansión imperialista europea. En América, utilizando tanto la Doctrina Monroe (1823) como la del “Destino Manifiesto” (1845) y el “corolario Roosevelt” (1901) que proclamó el “derecho” de esa gigante potencia para intervenir directamente en cualquier país de la región, los EE.UU. convocaron a la I Conferencia Interamericana de 1890, que creó la Unión Internacional de las Repúblicas Americanas, transformada en 1910 en “Unión Panamericana”, antecedente de la creación de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1948.</p>



<p>La primera reacción latinoamericanista contra la expansión imperialista de los EE.UU. fue el Congreso de las naciones del continente convocado por el caudillo liberal ecuatoriano Eloy Alfaro en 1896 y que se realizó en México. A pesar del boicot norteamericano, los representantes de los ocho gobiernos asistentes acordaron un contundente documento que se solidarizó con la lucha independentista de Cuba, se pronunció a favor de la reivindicación de Venezuela sobre la Guayana Esequiva y proclamó la necesidad de sujetar la Doctrina Monroe a un verdadero derecho público americano. No pasó de esa significativa declaración.</p>



<p>Los EE.UU., en cambio, avanzaron y en mayo de 1915 convocaron al I Congreso Financiero Panamericano realizado en Washington, en el cual el Secretario de Hacienda William G. McAdoo, reconoció que “<em>hasta hoy, los créditos hacia los países latinoamericanos han descansado casi por completo en Europ</em>a”, aunque la Guerra Mundial (Primera, 1914-1918) los había suspendido, por lo cual ellos debían &nbsp;ser reemplazados por créditos propios “<em>si deseamos aumentar la influencia mercantil y económica de los Estados Unidos en aquellos países</em>”, tomando en cuenta que en 1913 se había creado el&nbsp;<em>Federal Reserve System</em>. Además, el Congreso, al compás de McAdoo, también aprobó el fortalecimiento de “los medios de transporte oceánicos”; la creación de una “legislación uniforme” entre los países, para imponer el “patrón oro”.</p>



<p>La expansión de los EE.UU. resultó imparable y durante el siglo XX América Latina consolidó sus lazos económicos con ese país, desarrollándose una intensa historia en la cual a las indudables ventajas del mercado norteamericano se han unido las injerencias políticas, las intervenciones directas incluyendo las militares, las desestabilizaciones institucionales e innumerables acciones destinadas a garantizar no solo la hegemonía continental de los EE.UU. sino la preservación de los intereses económicos de sus empresas y la primacía de la seguridad nacional de esa potencia frente a cualquier otro “desliz” de las diplomacias soberanas latinoamericanas.</p>



<p>Salvando las distancias del tiempo y de los acontecimientos, el desarrollo del siglo XXI está definiendo cambios históricos rápidos y contundentes en línea opuesta a los procesos de inicios del siglo XX. Después de las experiencias de las izquierdas latinoamericanas durante la Guerra Fría y la difusión del neoliberalismo en la región desde la década de 1980, el gobierno del presidente venezolano Hugo Chávez (1999-2013) marcó el inicio de un nuevo ciclo histórico de&nbsp;<em>latinoamericanismo</em>, que se reforzó con una serie de gobiernos que caracterizaron al&nbsp;<em>progresismo</em>&nbsp;de la región. La confrontación con EE.UU. pero, sobre todo, la constitución del ALBA (2004), así como el nacimiento de UNASUR (2008) y CELAC (2010), rompieron con el tradicional “americanismo” monroísta. Al mismo tiempo, el encumbramiento mundial de China y Rusia ha moldeado lentamente, pero en forma indetenible, un mundo multipolar, cuyo futuro es previsiblemente más poderoso. África ha despertado nuevamente en el escenario contra los neocolonialismos. Las guerras en Ucrania y Medio Oriente provocan condenas mundiales. Se ha producido el quiebre de las instituciones que nacieron en Bretton Woods (1944) y se advierte la necesidad de reformar la estructura de las Naciones Unidas.</p>



<p>En esos contextos internacionales, donde la geopolítica acelera las acciones hegemónicas y contrahegemónicas, se conformó en 2010 el grupo de países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) como espacio de convergencia entre países que han decidido potenciar el mundo multipolar. En enero de 2024 se incorporaron Irán, Egipto, Etiopía, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí; y en la reciente cumbre de Kazán en Rusia (22-24/octubre/2024) son 34 los países que plantearon su incorporación: Argelia, Azerbaiyán, Bahréin, Bangladesh, Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Chad, República del Congo, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Honduras, Indonesia, Kazajstán, Kuwait, Laos, Malasia, Myanmar, Marruecos, Nicaragua, Nigeria, Pakistán, Senegal, Sudán del Sur, Sri Lanka, Estado de Palestina, Siria, Tailandia, Turquía, Uganda, Uzbekistán, Venezuela, Vietnam y Zimbabue. Fueron aceptados como nuevos socios 13 países y están en consideración los restantes.</p>



<p>El documento final (<a rel="noreferrer noopener" target="_blank" href="https://pazymino.us7.list-manage.com/track/click?u=c3e3bed0077c1d7adb5463ee7&amp;id=a217cad9ba&amp;e=60262b90d7">https://t.ly/jcoOd</a>&nbsp;;&nbsp;<a rel="noreferrer noopener" target="_blank" href="https://pazymino.us7.list-manage.com/track/click?u=c3e3bed0077c1d7adb5463ee7&amp;id=99db6f868d&amp;e=60262b90d7">https://t.ly/m5_gn</a>&nbsp;*español no oficial) de esta cumbre define propósitos y rumbos todavía en fase preliminar, aunque es importante resaltar: fortalecimiento del multilateralismo, cooperación, coordinación financiera y económica, intercambios humanitarios, preocupación por las sanciones ilegales en la economía global, uso de monedas nacionales en las transacciones comerciales de sus miembros y apoyo al ascenso de los países de África, Asia y América Latina.</p>



<p>Aunque los países latinoamericanos Bolivia y Cuba fueron aceptados como socios, en la región pesan todavía fuertes contradicciones, como lo demostró la oposición de Brasil al ingreso de Venezuela a los BRICS+, un “golpe” seriamente cuestionado entre otros por el reconocido politólogo Atilio Borón (<a rel="noreferrer noopener" target="_blank" href="https://pazymino.us7.list-manage.com/track/click?u=c3e3bed0077c1d7adb5463ee7&amp;id=1b10661392&amp;e=60262b90d7">https://t.ly/7dfGs</a>). En todo caso, la reunión de los BRICS con la presencia de varios países del Sur Global bien puede compararse con la Conferencia de Bandung, Indonesia, que en 1955 dio origen a los países No Alineados y al nacimiento del “Tercer Mundo”, bajo las condiciones de confrontación entre capitalismo y socialismo.</p>



<p>Para América Latina los BRICS+ son una opción conveniente, por cuanto ofrecen las alternativas de un sistema de pago internacional propio, la posibilidad de un banco y una moneda digital, la transferencia de tecnología y un esquema de relaciones económicas que superará los límites y estrangulamientos que ha encontrado la región en los países hegemónicos del Occidente. También se crean las posibilidades para abandonar las condiciones impuestas por instituciones como el FMI, que han agudizado las desigualdades sociales al continuar con medidas neoliberales que se han demostrado nefastas, al pretender la “libertad económica”, una noción perniciosa para la región, aunque no para las élites económicas dominantes.</p>
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		<title>Noboa y Milei: ¿tan lejos y tan cerca?</title>
		<link>https://lacalle.media/noboa-y-milei-tan-lejos-y-tan-cerca/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Nov 2023 15:39:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>por Juan Paz y Miño Cepeda En el contexto general de la historia contemporánea de América Latina destaco al menos los siguientes puntos para comparar la situación coyuntural entre Argentina y Ecuador. UNO. Con el avance del siglo XXI, existe un proceso mundial de reordenamiento de los poderes centrales: mientras declina la hegemonía de los [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right">por <strong>Juan Paz y Miño Cepeda</strong></p>



<p>En el contexto general de la historia contemporánea de América Latina destaco al menos los siguientes puntos para comparar la situación coyuntural entre Argentina y Ecuador.<br><br>UNO. Con el avance del siglo XXI, existe un proceso mundial de reordenamiento de los poderes centrales: mientras declina la hegemonía de los Estados Unidos, ascienden China, Rusia, los BRICS-Plus. En consecuencia, América Latina es una <em>región en disputa</em>, al mismo tiempo que lentamente se proyecta como otro espacio del Sur Global con definiciones y estrategias propias, de la mano de los gobiernos progresistas, pero no de los empresariales-neoliberales. En los procesos electorales ya no solo obran las fuerzas políticas internas, sino también las internacionales. El americanismo monroísta no ha dejado de actuar para “influir” sobre ellos, porque a los EE.UU. convienen los gobiernos que respondan positivamente a sus geoestrategias mundiales y a su seguridad nacional. Se suma una internacional derechista consolidada, tanto en áreas académicas como políticas, e integrada en fundaciones y organizaciones bien financiadas, que igualmente trabajan para el éxito electoral de sus preferidos. Desde luego, el triunfo de gobiernos de la derecha política pasa a ser una garantía para los intereses monroístas. Lenín Moreno y Guillermo Lasso calzaron perfectamente con esos intereses. Es muy claro que Daniel Noboa y Javier Milei no son antimperialistas. Donald Trump y Jair Bolsonaro fueron los primeros en encantarse con el triunfo presidencial de Milei. Tampoco hay que dejar a un lado la <a href="https://tinyurl.com/5fdd3s6d">felicitación </a>que recibió por parte del presidente chino Xi Jinping. Pero, además, en el contexto de las geoestrategias centrales, están claros los del Secretario de Estado de los EE.UU. y de la General Comandante del Comando Sur sobre la “” que representan Rusia y principalmente China, junto con señalar el rol de las alianzas militares para contrarrestarla, al viejo estilo del TIAR y del macartismo. En todo caso, esos propósitos no conjugan con Estados y empresarios que han creado relaciones económicas con esos países y también chocan con los gobiernos progresistas que cuestionan el caduco monroísmo. Sin embargo, el candidato Milei fue un “negacionista” de lo ocurrido durante la <a href="https://tinyurl.com/y5t6ukw7">dictadura militar </a>que implantó el Estado terrorista-anticomunista entre 1976-1983, en lo cual coincide con la visión del expresidente Bolsonaro sobre el largo período dictatorial civil-militar en Brasil. Pero Ecuador no tuvo dictaduras como las que caracterizaron al Cono Sur. Desde el retorno a la democracia en 1979 en Ecuador y en 1983 en Argentina, no se han producido golpes de Estado militares, aunque en Ecuador hubo asonadas encabezadas por figuras militares en 1987 y 2000 y por la policía en 2010, además de que el “derrocamiento constitucional” de presidentes en 1997, 2000 y 2005 tuvo que contar, finalmente, con el “arbitraje” de las fuerzas armadas. La pregunta que se impone es si habrá un límite o tope directo de la institución militar frente a las transformaciones que quieran impulsar los gobiernos neoliberales y más aún los libertarios anarco-capitalistas, pero también los progresistas de izquierda. Lo que está claro es que se requerirá de reformas urgentes en las fuerzas armadas y policías para enfrentar, con efectividad, la delincuencia y el crimen organizado, que están afectando la seguridad ciudadana en toda América Latina y que responden a la internacionalización de mafias con capacidades para penetrar en los aparatos de los Estados. En Ecuador, el embajador de EE.UU. llegó a referirse a la existencia de “<a href="https://tinyurl.com/mrtp68r4">narco-generales</a>”, un asunto que sigue en el vacío.<br> <br>DOS. Los medios de comunicación e información son múltiples y variados con el desarrollo del internet y ahora la inteligencia artificial; pero la televisión sigue jugando un papel político decisivo y aquí predominan las compañías privadas de grandes recursos, junto con los periódicos y revistas impresos que requieren fuertes inversiones. Esos medios empresariales defienden intereses privados y mantienen estrechos vínculos con la clase empresarial en general y mayor cercanía con los grupos y personalidades políticas de las derechas. En consecuencia, promueven candidatos de esas filas y protegen a gobernantes que los representan. En Ecuador promovieron a Lasso y a Noboa, al igual que lo hicieron con Milei en Argentina, quien era un “outsider” político, pero no mediático, como lo ha subrayado <a href="https://shorturl.at/vCJ47">Atilio Borón</a>. El papel de los medios alternativos y de las redes sociales, según los estudios existentes, es dividido, porque actúan en función de las candidaturas y acciones de gobierno, aunque adquieren significación diaria que pasa a ser contundente, lo cual ha resultado decisivo, por ejemplo, en el apoyo que por su intermedio se difunde a las causas de los movimientos sociales. De todos modos, la convergencia de las élites se ha transformado en <em>bloques de poder</em> que, con el acceso gubernamental al Estado, lo subordinan a su servicio. En Ecuador ese bloque logró unificarse con el gobierno de Moreno y dominó con el de Lasso. El férreo vínculo entre medios de comunicación y políticos empresariales ha extendido una “cultura” que generaliza las ideas neoliberales y que adquiere peso incluso entre clases medias y sectores populares, favoreciendo el voto por figuras como Lasso, Noboa o Milei. Las reacciones ante la ineptitud gubernamental de Lasso han dividido temporalmente al bloque de poder que lo sostuvo: tiene reducidos partidarios, una parte se alejó y hoy lo critica, así como otra parte ha decidido cuestionar y aún atacar al presidente Noboa por el acuerdo parlamentario con el “correísmo”. Sin embargo, es posible que ocurra la reunificación de fuerzas, si Noboa mantiene el modelo empresarial-neoliberal y oligárquico o si se prioriza la convergencia derechista para impedir, nuevamente, el retorno del “correísmo”, considerado como el enemigo principal. En esas filas tampoco se ha ocultado la satisfacción por el triunfo de Milei; y, de hecho, Verónica Abad, la vicepresidenta de Noboa, difundió sus convicciones libertarias en plena campaña electoral y en forma independiente, cuestionando la existencia de “<a href="https://shorturl.at/EGLOP">derechos</a>” como educación y salud o abogando por la <a href="https://shorturl.at/dyLXY">privatización de la seguridad social</a>. Apenas posesionado el presidente Noboa dispuso (Decreto No. 27), de acuerdo con la Constitución, que la vicepresidenta tenga, como única función, ser «<em>colaboradora para la paz y precautelar el escalamiento de la conflictividad entre Israel y Palestina</em>«, aclarando: “<em>Para el cumplimiento de estas funciones la Vicepresidenta estará en la oficina de la Embajada del Ecuador, en Tel Aviv</em>”, lo que ha motivado especulaciones sobre un “<a href="https://shorturl.at/buNUY">divorcio político</a>” ya visible antes de las elecciones.<br> <br>TRES. Los fundadores del neoliberalismo presentaron ideas parcialmente aplicables y seguidas en los mismos países de origen, pero que tuvieron reconocimiento (Friedrich von Hayek y Milton Friedman recibieron el premio en honor a Nobel) por estar dirigidas contra el “comunismo”. Hayek, en debate con Keynes, privilegió la “libertad” ante el supuesto “estatismo” de su detractor. Pero el neoliberalismo no penetró en América Latina hasta que los “Chicago Boys” lo introdujeron con la dictadura militar de Augusto Pinochet en Chile. Se impuso sobre la sangre de miles de “comunistas”. En la década de 1980 se implantó con el FMI y sus “cartas de intención”, que condicionaron el pago de las deudas externas de la región. El neoliberalismo fue acogido por las burguesías latinoamericanas como el ideario que fundamentaba sus tradicionales intereses económicos. Hoy, las derechas políticas de la región, por sobre sus diferencias y matices, coinciden en un puñado de consignas económicas: no al Estado interventor, no a los impuestos, no al trabajo regulado, privatización de bienes y servicios públicos, mercados libres, apertura indiscriminada al capital extranjero. Pero la experiencia histórica del neoliberalismo es diferenciada: en los EE.UU. provocó desindustrialización, mayor concentración de la riqueza y repotenciación de las corporaciones, como lo destacó Joseph Stiglitz en <em>Capitalismo Progresista</em>. En Europa no se desmontó del todo el Estado de bienestar y hoy siguen vigentes los servicios públicos universales en educación, salud y seguridad social. En América Latina se asimiló un neoliberalismo tergiversado, a través del cual se interpretó el modelo económico de los EE.UU., el ídolo de un supuesto mercado “libre” de todo. Pero tanto Europa como EE.UU. tienen Estados fuertes, con enormes capacidades económicas. Y en Europa hay altos impuestos para sostener los servicios públicos. De modo que en América Latina la experiencia “neoliberal” fue desastrosa durante las décadas finales del siglo XX, incluyendo a Chile, el país ejemplar en el modelo. Múltiples estudios, como los de la CEPAL, lo demuestran. En todas partes, las condiciones de vida y trabajo no fueron solucionadas y el “cuadro del subdesarrollo” persiste en cualquier país. Esas condiciones determinaron el surgimiento del primer ciclo de gobiernos progresistas a inicios del siglo XXI, tras el cual sobrevino un período de gobernantes conservadores y neoliberales y después solo pocos gobiernos del segundo ciclo progresista. En Ecuador el desastre neoliberal no solo fue económico, sino que se reflejó en la crisis institucional y gubernamental: entre 1996 y 2006 hubo 7 gobiernos, 1 dictadura nocturna y los 3 presidentes surgidos de elecciones populares fueron derrocados. El gobierno de Rafael Correa (2007-2017) enrumbó al país hacia una <em>economía social del Buen Vivir</em> y los positivos resultados en el avance igualmente constan en informes nacionales e internacionales. Por eso triunfó Lenín Moreno en 2017, entonces promovido por el correísmo; pero lo traicionó de inmediato y revivió el modelo empresarial-neoliberal. Lasso, banquero y millonario, presidía “Ecuador Libre”, un tanque de pensamiento libertario anarco-capitalista del que también provinieron varios de sus ministros y altos funcionarios, de manera que consolidó el camino restaurado por Moreno. Los resultados sociales del gobierno de Lasso son desastrosos incluso por el desarrollo de la delincuencia y el crimen organizado, inédito en la historia nacional y consecuencia del “achicamiento” de las capacidades estatales, que arrastró a las de seguridad interna. A tal punto “<em>Lasso es un fracaso</em>” (frase generalizada en las redes), que tuvo que acudir al mecanismo constitucional de la <em>muerte cruzada</em> para evitar el juicio político en la Asamblea y su destitución; dejó el poder como el peor presidente evaluado en el país (un 15% de aprobación) y en América Latina (CID-Gallup) y se despidió afirmando “<em>Yo entré como un liberal en materia económica y me retiro como un <a href="https://shorturl.at/ahsJX">socialdemócrata </a>que respeta la democracia</em>”. ¿Podría suceder lo mismo con el presidente Milei? Como contraste, el nuevo presidente Noboa, al menos en su programa, admite ciertos servicios públicos. Pero Milei no solo habló en campaña de privatizarlo todo, sino que anuncia que salud y educación deben pasar a manos privadas y que los argentinos deben pagarlos. Si Milei tiene el éxito que sus votantes suponen, en toda Latinoamérica se inundará la experiencia argentina y lucirá incontenible. El problema es que no existe en el mundo capitalista un solo Estado que haya aplicado los principios anarco-capitalistas, ninguna potencia central ha estrangulado el Estado como creen los neoliberales latinoamericanos y las nefastas experiencias históricas de esas ideas están a la orden del día en cualquier país de la región que se escoja para estudiarlo.<br> <br>CUATRO. Entre los movimientos sociales de Ecuador el de los indígenas es el más fuerte y organizado, incluso en Sudamérica (junto a Bolivia), mientras es débil y muy dividido el de los trabajadores. Ambos tuvieron líderes que, guiados por su fanático anti-correísmo, respaldaron a Moreno. Después, los votos de esos sectores contribuyeron al triunfo de Lasso en 2021, particularmente en la Sierra y la Amazonía, para evitar que gane el “correísta” Andrés Aráuz. No ha ocurrido lo mismo con Noboa pues amplios sectores <a href="https://shorturl.at/xAP59">indígenas </a>votaron por Luisa González. De todos modos, el movimiento indígena ha tenido jornadas de lucha fundamentales y las movilizaciones de 2019 y 2022 contaron con amplio apoyo popular. Moreno y Lasso acudieron a la represión, los líderes fueron judicializados y también se criminalizó la protesta social. Sin embargo, Pachakutik, el partido indígena, no tiene fuerza electoral. El país tampoco tiene partidos sólidos y grandes, exceptuando la Revolución Ciudadana (el correísmo) y medianamente el derechista Social Cristiano, hoy en decaída. Según un reciente <a href="https://shorturl.at/eDPY2">estudio de Cantú-Carreras </a>sobre las preferencias electorales en América Latina, ante la falta de partidos institucionalizados los electores no votan por razones ideológicas, sino por los candidatos que subjetivamente les cautivan. Es lo que sucedió con Noboa, quien captó votos incluso por ser “nuevo” y “joven”. También hay, sin duda, una reacción nacional contra los viejos políticos y la vieja política, sobre todo entre las nuevas generaciones, que no vivieron el progresismo de la década presidencial de Rafael Correa. Pero en Argentina no hay un movimiento indígena que se parezca al ecuatoriano y, en cambio, los sindicatos tienen tradición y fortaleza, además de que el peronismo, el radicalismo y otros partidos igualmente cuentan con presencia histórica. Sin embargo, tampoco se votó por Milei por razones ideológicas, sino como reacción a los “malos” resultados del gobierno de Alberto Fernández, según coinciden varios analistas, y también contra la “casta” política vieja, continuamente atacada por el verbalismo discursivo de Milei. Todo ello es lo que movilizó el voto joven. Pero en Ecuador y Argentina hay un sector social que el partidismo y el movimientismo han descuidado: la población desempleada y subempleada (en Ecuador 65% de la PEA) en la que tanto Noboa como Milei captaron votos, que representan la desesperación por un “cambio” que parece posible solo con personalidades “nuevas”.<br> <br>De los puntos señalados podrán derivarse múltiples conclusiones. Lo que deseo resaltar es que el neoliberalismo y mucho menos el libertarianismo, no podrán solucionar los problemas históricos de América Latina. No veo cómo Noboa, perteneciente al grupo económico más rico del país, pueda tener éxito en año y medio de gestión sin cambiar la matriz empresarial-neoliberal afirmada por los dos gobiernos antecesores en los últimos seis años. Y si todo va bien en Argentina, y se conquista ¡por fin! el soñado paraíso de la empresa privada sin Estado, también el país estará rodeado del infierno de quienes no podrán comprar educación, salud o seguridad social y tampoco bienes clave para la vida digna y el bienestar. En América Latina el capitalismo nunca ha funcionado como en los países centrales. En esta región durante el siglo XXI se ha agudizado lo que K. Marx denominó como <em>lucha de clases</em>, que en el mediano tiempo histórico se expresa en la confrontación entre <em>economía empresarial-neoliberal</em> y <em>economía social del bienestar</em>. Lo que cada vez se observa con mayor agudeza es que para reimponer el neoliberalismo toma fuerza el <em>fascismo</em>.</p>
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		<title>América Latina presionada por imperios occidentales &#124; Opinión</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Apr 2023 11:57:01 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>por Juan Paz y Miño CepedaHistoriador La formación de los imperios en la era del capitalismo, siempre se vinculó al dominio sobre territorios y países. Ese proceso nació en el siglo XVI, con el mercantilismo, época que se extendió hasta el siglo XVIII. América, como continente, fue colonizada por grandes potencias europeas, a la cabeza de las [&#8230;]</p>
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<p class="has-text-align-right">por <strong>Juan Paz y Miño Cepeda</strong><br>Historiador</p>



<p>La formación de los imperios en la <em>era del capitalismo</em>, siempre se vinculó al dominio sobre territorios y países. Ese proceso nació en el siglo XVI, con el <em>mercantilismo</em>, época que se extendió hasta el siglo XVIII. América, como continente, fue colonizada por grandes potencias europeas, a la cabeza de las cuales se colocó España, un reino unificado y centralizado precisamente en 1492 por los Reyes Católicos. El dominio colonial español permanentemente tuvo como adversarios a Inglaterra y Francia, aunque los conflictos fueron menores con Portugal y otras monarquías europeas. El mercantilismo en Europa y el coloniaje en América fueron las dos caras de la misma moneda.</p>



<p>La relación mercantilismo/coloniaje fue la base de lo que K. Marx denominó como&nbsp;<em>acumulación originaria de capitales</em>, que preparó el surgimiento del capitalismo como sistema consolidado a partir de la I Revolución Industrial. En esa consolidación se produjeron las Revoluciones de Francia (1789), que representó el ascenso de la burguesía y el fin del feudalismo, así como la Revolución Estadounidense (1776), que expresó el triunfo de una nación para poner fin al colonialismo y establecer un país soberano bajo la forma republicano-democrática. En el marco histórico del surgimiento de la Edad Contemporánea también se produjeron las revoluciones independentistas en América Latina, que se iniciaron en Haití (1804), continuaron con la fase de las Juntas (1809-1812) y prosiguieron con las prolongadas guerras, hasta 1824. El resultado fue el nacimiento de los diversos Estados latinoamericanos, que finalmente adoptaron la forma republicana-democrática de gobiernos presidenciales (los imperios en México y Brasil resultaron temporales), siguiendo el modelo político de los EE.UU.</p>



<p>Bajo el capitalismo las relaciones mundiales adquirieron nueva estructura. Durante el siglo XIX Inglaterra mantuvo la hegemonía; pero en el XX ésta giró y los EE.UU. consolidaron su expansión imperialista. América Latina, que había soñado en su propio camino soberano una vez alcanzadas las independencias, fue una región que inevitablemente afirmó los lazos de la dependencia frente a las potencias hegemónicas.</p>



<p>En este marco, la historiografía tradicional buscó los rasgos comunes que identificaran a Europa con los EE.UU. y, además, con América Latina, a fin de generar la idea de pertenencia de las tres regiones a un mismo mundo. El trabajo pionero de los historiadores Jacques Godechot y R.R. Palmer en&nbsp;<em>Le Problème de l’Atlantique au XVIIIème siècle</em>&nbsp;(1955) ya habló de una “comunidad atlántica” que vinculaba específicamente a Europa y Norteamérica, sin referirse a Latinoamérica. Bajo las condiciones de la Guerra Fría se forjó un nuevo criterio, con una maniquea división: Europa, los EE.UU. y América Latina, pertenecían al “mundo libre”, al mundo de la “democracia”, mientras la URSS, Europa del Este, China, y en nuestro continente Cuba, formaban parte de la “esclavitud comunista”. Quedó fijada la idea de una esfera civilizatoria localizada en el mundo Occidental, que debía guiar el camino histórico de todos los otros confines de la Tierra.</p>



<p>La conmemoración de los bicentenarios independentistas latinoamericanos fue la oportunidad para el desarrollo de una renovada historiografía que ha servido para esclarecer, entender y ampliar los conocimientos y explicaciones sobre las revoluciones anticoloniales. Pero igualmente se difundieron obras que han tratado de sostener que las revoluciones criollas fueron una especie de reflejo de los acontecimientos en Europa (idea que se remonta a Hegel) o que simplemente formaron parte de un momento especial del desarrollo de la comunidad hispánica omnipresente hasta la actualidad. En refuerzo de la hispanidad, el libro de Borja Cardelús&nbsp;<em>América Hispánica</em>&nbsp;(2021) exalta los legados de España en América, algo incuestionable; pero no se comprende la magnitud histórica de las independencias, que rompieron con el coloniaje en los albores del capitalismo. Y en estos contextos historiográficos ha madurado la idea de que las independencias formaron parte de los procesos de la “comunidad atlántica” e incluso de las “revoluciones atlánticas”.</p>



<p>Finalmente, la guerra en Ucrania ha provocado que se retome la ideología de la occidentalidad, para tratar de alinear a América Latina en el conflicto, pero a favor de Europa y los EE.UU. Incluso Zelenski busca ganar el apoyo de América Latina a su causa y trataría de plantear una cumbre con los . Bajo el supuesto de que nuestra región pertenece a la misma esfera histórica del Atlántico, de Occidente, de la Hispanidad o del mundo libre y democrático, los imperialismos del presente no están dispuestos a comprender ni admitir que América Latina está definiendo sus propias posiciones soberanas ante el conflicto, que han sido encabezadas por los presidentes Andrés Manuel López Obrador en México e Inácio Lula da Silva en Brasil.</p>



<p>Debería quedar en claro que América Latina condena la guerra en Ucrania, no respalda a Rusia, tampoco a la OTAN, no tiene una posición “indefinida”, sino que reclama acciones concretas que no escalen el conflicto, sino que lo solucionen bajo la guía de la paz como principio rector de la diplomacia latinoamericana. El mismo principio de la paz como política internacional está correlacionado con el reconocimiento de la multipolaridad que avanza indetenible en el mundo y que permite que la región mantenga crecientes lazos económicos con China. La no alineación retoma, con alcances actuales, los ideales que movieron al Tercer Mundo desde la Conferencia de Bandung, en 1955.</p>
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