<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>dieta archivos &#8212; La Calle</title>
	<atom:link href="https://lacalle.media/tag/dieta/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://lacalle.media/tag/dieta/</link>
	<description>En la dirección correcta</description>
	<lastBuildDate>Wed, 02 Mar 2022 22:38:36 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.7.4</generator>

<image>
	<url>https://lacalle.media/wp-content/uploads/2025/01/cropped-iso-redes-cuadrado-32x32.jpg</url>
	<title>dieta archivos &#8212; La Calle</title>
	<link>https://lacalle.media/tag/dieta/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Una de Cal y otra de Arena &#124; ¿El autoamor es la respuesta?</title>
		<link>https://lacalle.media/una-de-cal-y-otra-de-arena-el-autoamor-es-la-respuesta/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Mar 2022 22:38:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nanda Ziur]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[belleza]]></category>
		<category><![CDATA[cuerpo]]></category>
		<category><![CDATA[cuerpos]]></category>
		<category><![CDATA[dieta]]></category>
		<category><![CDATA[editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[gordura]]></category>
		<category><![CDATA[Una de cal y otra de arena]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lacalle.media/?p=60932</guid>

					<description><![CDATA[<p>os discursos sobre el autoamor nos lanzan la responsabilidad: si estás gorda haz ejercicio, deja de comer, haz algo. Y claro hacemos lo que podemos, pero la culpa nunca cesa.</p>
<p>La entrada <a href="https://lacalle.media/una-de-cal-y-otra-de-arena-el-autoamor-es-la-respuesta/">Una de Cal y otra de Arena | ¿El autoamor es la respuesta?</a> se publicó primero en <a href="https://lacalle.media">La Calle</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><a href="https://twitter.com/NandaZiur"><img decoding="async" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2022/01/270651974_10159816695924222_8165232943633642707_n-1200x2021.jpeg" alt="Nanda Ziur" class="wp-image-55326" width="134" height="212"/></a><figcaption><a href="https://twitter.com/NandaZiur">Nanda Ziur</a></figcaption></figure></div>



<p class="has-text-align-right"><strong><em>¿El autoamor es la respuesta?</em></strong></p>



<p>Hace unos meses que he venido subiendo considerablemente de peso, aunque mi situación de “gorda” no es una novedad; desde que me acuerdo he sido la “gordita” de la familia, del colegio, del grupo de amigas, amigos y amigues. Pero hay un período de mi vida que me dediqué, contra viento y marea, a bajar los famosos kilos “de más”. ¿Cuáles fueron los motivantes que tuve para esta determinación?</p>



<p>Pese a que mi encuentro con el feminismo fue años antes de decidir acerca de esta pérdida de peso, debo admitir que hasta ahora es una asignatura pendiente asimilar lo diferente que puede resultar mi cuerpo en una cultura occidental, donde la delgadez es la norma. Incluso los famosos cuerpos <em>curvy</em> se muestran sin barriga, sin papadas en el rostro, sin várices; es decir, ocultan, de cierta forma, cómo es una corporalidad grande, robusta. Me atrevería a afirmar que este movimiento que busca visibilizar otro tipo de belleza, termina por reproducir las normas hegemónicas de lo bello.</p>



<p>Debo confesar que en mi breve paso por la delgadez tampoco alcancé esa añorada sensación de tranquilidad y satisfacción conmigo misma; porque la preocupación se trasladó a mantenerme flaca. Me obligaba a dormir para evitar comer, me endeudaba innecesariamente en grandes cantidades de ropa, zapatos, maquillaje, parecía que en cualquier momento iba a engordar. Como consta en la descripción, no me sentía calmada; es más, aseguraría que mis niveles de ansiedad incrementaron.</p>



<p>¿Reamente se trata de estar flaca o gorda? Sin miedo a equivocarme para mí la respuesta no está en la aceptación y el amor propio; más luces encuentro en aquellas narrativas que nos imponen sobre cómo debe ser la imagen corporal de lo femenino. Es el caso de las mujeres de Mauritania, a quienes las obligan a alcanzar el sobrepeso, porque en este país africano, la “gordura es hermosura”.</p>



<p>Lo que varía son los cánones de belleza establecidos, en un lado del charco nos quieren flacas y en el otro, obesas; entonces, lo que permanece es esta idea de que las mujeres debemos gustar: en algún momento histórico para lograr un buen matrimonio; ahora, los anuncios de empleo no tienen reparo en pedir “buena presencia”, es requisito para la contratación. No se diga, estos discursos que miran el aspecto físico tal cual valores positivos como la disciplina, determinación, responsabilidad, fuerza de voluntad, etcétera.</p>



<p>Probablemente, ustedes argumentarán que todo depende, en este caso, de cada mujer; quien no se quiere agobiar con la belleza, que no lo haga. Frente a esto, debo exponer que las decisiones propias no resultan tan autónomas como creemos porque hay elementos políticos, sociales, económicos que condicionan nuestras actuaciones. Estos traumas, aparentemente individuales, los padecemos todas las mujeres; sin embargo, los discursos sobre el autoamor nos lanzan la responsabilidad: si estás gorda haz ejercicio, deja de comer, haz algo. Y claro hacemos lo que podemos, pero la culpa nunca cesa.</p>



<p>Desde mi perspectiva, no es suficiente subir una foto a las redes sociales mostrando las celulitis, porque si bien amplifica la diversidad corporal; mientras haya reglas que dictaminen cómo hay que verse físicamente, habrá un privilegio por alcanzar, ¿quién estará dispuesta a perdérselo?</p>



<p class="has-text-align-right"><em><strong><a href="https://radiolacalle.com/tag/nanda-ziur/">Te invitamos a leer más artículos de Nanda Ziur en este enlace.</a></strong></em></p>
<p>La entrada <a href="https://lacalle.media/una-de-cal-y-otra-de-arena-el-autoamor-es-la-respuesta/">Una de Cal y otra de Arena | ¿El autoamor es la respuesta?</a> se publicó primero en <a href="https://lacalle.media">La Calle</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>¿Galletas? ¿Papitas? ¿Pizza? Aprende a dominar tus antojos</title>
		<link>https://lacalle.media/galletas-papitas-pizza-aprende-a-dominar-tus-antojos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 16 Jan 2022 16:48:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[alimentación]]></category>
		<category><![CDATA[antojos]]></category>
		<category><![CDATA[dieta]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lacalle.media/?p=55696</guid>

					<description><![CDATA[<p>Tomado de : The New York Times Los antojos de comida son una parte normal de la experiencia humana; los estudios demuestran que más del&#160;90 por ciento&#160;de las personas los tienen. (De hecho, ¿quiénes son esos unicornios que nunca han tenido antojos?). Pero la forma en la que lidiamos con los antojos puede variar mucho. [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://lacalle.media/galletas-papitas-pizza-aprende-a-dominar-tus-antojos/">¿Galletas? ¿Papitas? ¿Pizza? Aprende a dominar tus antojos</a> se publicó primero en <a href="https://lacalle.media">La Calle</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Tomado de : <a href="https://www.nytimes.com/2022/01/10/well/eat/food-cravings-strategies.html">The New York Times</a></strong></p>



<p>Los antojos de comida son una parte normal de la experiencia humana; los estudios demuestran que más del&nbsp;<a href="https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4918881/" rel="noreferrer noopener" target="_blank">90 por ciento</a>&nbsp;de las personas los tienen. (De hecho, ¿quiénes son esos unicornios que nunca han tenido antojos?).</p>



<p>Pero la forma en la que lidiamos con los antojos puede variar mucho. Algunas personas comen lo que quieren y no se preocupan por ello, mientras que otras se sienten controladas por los antojos y acaban dándose un atracón de sus alimentos favoritos.</p>



<p>Cuando las personas se rinden ante un antojo de comida, a menudo lo achacan a la falta de autocontrol. Pero los antojos están causados por una compleja interacción de las neuronas del centro de recompensa del cerebro, las hormonas del apetito, el condicionamiento del comportamiento y el fácil acceso a alimentos sabrosos y placenteros que refuerzan el ciclo del antojo.</p>



<p>El poder de los antojos puede ser alimentado por los sentidos, como el olor del pan fresco cuando pasamos por una panadería, así como por situaciones y emociones. Por ejemplo, después de un día estresante en el trabajo, podemos buscar consuelo acercándonos a una ventanilla de comida rápida. Los buenos momentos también pueden desencadenar antojos, como querer palomitas o caramelos en el cine. Y los estudios demuestran que los llamados alimentos “hiperpalatables”, que ofrecen una tentadora combinación de grasas, azúcares, sal e hidratos de carbono, pueden interferir con las señales del cerebro, de modo que seguimos deseándolos incluso cuando estamos llenos.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>¿Cuál es la solución para las personas que luchan contra los antojos?</strong></h3>



<p>Resulta que muchas personas se enfrentan a los antojos de forma equivocada, tratando de restringir, evitar y distraerse de los alimentos tentadores. Se saltan el postre cuando todo el mundo lo está comiendo, se alejan si un compañero lleva donas a la oficina e intentan ignorar su antojo del helado en el congelador.</p>



<p>Pero cada vez más, los estudios demuestran que la restricción constante y los intentos de distracción pueden resultar contraproducentes para las personas que luchan contra los antojos y los atracones.</p>



<p>Ahora los científicos están estudiando nuevas y sorprendentes estrategias para hacer frente a los antojos, basadas en la ciencia del cerebro. Entre ellas, aceptar que los antojos de comida son normales e inevitables y utilizar técnicas de atención plena para reconocer y ser&nbsp;<em>más</em>&nbsp;consciente de los antojos y esperar a que pasen, en lugar de intentar ignorarlos.</p>



<p>“Se trata de entender que este tipo de antojos son una parte natural del ser humano; estamos diseñados así”, dijo Evan Forman, profesor de psicología de la Universidad Drexel de Filadelfia y director del Centro para la ciencia del peso, la alimentación y el estilo de vida de la universidad. “No hay que desaparecer los antojos, pero tampoco hay que comer porque ellos aparecen. Se trata de aceptarlos en lugar de alejarlos o reprimirlos”.</p>



<h3 class="wp-block-heading" id="link-3510fb61"><strong>Practica “surfear el impulso”</strong></h3>



<p>Los antojos son efímeros, y algunas investigaciones sugieren que alcanzan su punto máximo en alrededor de cinco minutos. “Surfear el impulso” significa “surfear la ola” de tus pensamientos, sentimientos y antojos en lugar de actuar sobre ellos, y es una estrategia exitosa que se emplea a menudo para tratar el consumo de sustancias. Sigue estos cuatro pasos.</p>



<ul class="wp-block-list"><li><strong>Identifica tu antojo.&nbsp;</strong>Usa la frase “Tengo ganas de comer…” y rellena el espacio en blanco.</li><li><strong>Obsérvalo.</strong>&nbsp;Fíjate en cómo te sientes cuando se te antoja la comida. ¿Lo sientes en el estómago? ¿Estás distraído? ¿Ansioso? ¿Sientes la necesidad de moverte o de seguir visitando la cocina?</li><li><strong>Sé abierto.</strong>&nbsp;No intentes suprimir o deshacerte de tu antojo. Acepta la experiencia.</li><li><strong>Presta atención a lo que ocurre después.&nbsp;</strong>Fíjate en las ganas de comer cuando suben, llegan al pico, bajan y desaparecen. Observa la intensidad del antojo. “Tengo ganas de comer papitas fritas. Empezó como un cinco, pero ahora es un siete”.</li></ul>



<p>“Nuestros antojos suben y bajan inevitablemente, como las olas en un océano”, dijo Forman. “Tratar de luchar contra esa ola nunca funcionará. No funciona si deseas que el antojo desaparezca. Si aceptas que está ahí, e incluso que se supone que está ahí, y estás coexistiendo —surfeando— con él”.</p>



<h3 class="wp-block-heading" id="link-4c9de07d"><strong>Pregúntate: ¿Qué tan poco es suficiente?</strong></h3>



<p>No hay nada malo en comer un alimento que se te antoje, a menos que se convierta en un problema para ti. Judson Brewer, profesor asociado de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown, quien creó una aplicación de atención plena llamada&nbsp;<a href="https://goeatrightnow.com/" rel="noreferrer noopener" target="_blank">Eat Right Now</a>, contó la historia de una paciente que habitualmente comía una bolsa completa de papitas fritas mientras veía su programa de televisión favorito con su hija.</p>



<p>En lugar de disuadirla de comerse las papitas, Brewer le aconsejó que prestara atención a cada una de las papitas que comía y que se diera cuenta de cuántas papitas necesitaba para sentirse satisfecha. Pocas semanas después, la mujer informó de que había reducido poco a poco su hábito de comer papitas fritas, y ahora su antojo quedaba satisfecho tras la segunda papita frita.</p>



<p>“Podía comer dos y ser suficiente”, dijo Brewer.</p>



<p>Brewer dijo que la atención plena puede ayudar a las personas a hacer frente a los antojos de comida sin tener que renunciar por completo a un alimento favorito. “No es que no podamos comer nunca una galleta con chispas de chocolate”, dijo Brewer. “Pero cuando me como una, realmente presto atención. La disfruto y me pregunto: ‘¿Necesito más?’”.</p>



<h3 class="wp-block-heading" id="link-5b462927"><strong>Busca una oferta mayor y mejor</strong></h3>



<p>Otra estrategia para hacer frente a un antojo es centrarse en cómo sabe un alimento y en cómo te hace sentir, y luego sustituir un alimento problemático por otro de mayor calidad que satisfaga los mismos impulsos. Brewer llama a esto “buscar una oferta mayor y mejor”.</p>



<p>Brewer dijo que solía ser “adicto” a las gomitas de dulce. Para acabar con el antojo, empezó a fijarse en el sabor real de las gomitas y se dio cuenta de que eran empalagosas. Buscó un alimento mejor para alimentar su antojo y eligió los arándanos, que descubrió que le daban incluso más placer que los dulces.</p>



<p>“Privarnos no es el camino a seguir”, dijo Brewer. “No queremos vivir esta vida austera de no disfrutar de los alimentos que saben bien”.</p>
<p>La entrada <a href="https://lacalle.media/galletas-papitas-pizza-aprende-a-dominar-tus-antojos/">¿Galletas? ¿Papitas? ¿Pizza? Aprende a dominar tus antojos</a> se publicó primero en <a href="https://lacalle.media">La Calle</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
