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	<title>Efemérides archivos &#8212; La Calle</title>
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	<title>Efemérides archivos &#8212; La Calle</title>
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		<title>Hace 50 años, la voz de Allende se apagó en La Moneda &#124; Memoria</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 11 Sep 2023 13:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Efemérides]]></category>
		<category><![CDATA[Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[11 de septiembre]]></category>
		<category><![CDATA[1973]]></category>
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		<category><![CDATA[Memoria histórica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: María Isabel Burbano / @rizossalvajes Quito, 11 sept (La Calle).- A las 07:40 de la mañana del 11 de septiembre de 1973, el presidente Salvador Allende entraba al palacio de la Moneda. De allí, no saldría si no como un cadáver, con el rostro desfigurado al cometer suicidio, disparándose con el fusil que le [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por:</strong> María Isabel Burbano / @rizossalvajes</p>



<p><strong>Quito, 11 sept (La Calle).-</strong> A las 07:40 de la mañana del 11 de septiembre de 1973, el presidente Salvador Allende entraba al palacio de la Moneda. De allí, no saldría si no como un cadáver, con el rostro desfigurado al cometer suicidio, disparándose con el fusil que le había regalado el líder cubano Fidel Castro. A las 14:00, los militares chilenos se habían tomado el Palacio y terminaban con el único gobierno socialista en América Latina elegido democráticamente. En la tarde, el general Augusto Pinochet tomó posesión del gobierno, una dictadura que se extendería hasta 1990 y que dejó un rastro de sangre, miedo y exilio.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, la seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la Patria.</p><cite>Último discurso de Salvador Allende</cite></blockquote></figure>



<p>¿Por qué el golpe de Estado en Chile es importante en la historia de Latinoamérica? Hay que remontarse unos meses antes de este fatídico 11 de septiembre para entenderlo. </p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>La Guerra Fría</strong></h3>



<p>Lo que sucedió en Chile no se puede desligar del contexto global. El mundo vivía la Guerra Fría, una lucha silenciosa, pero encarnizada, entre Estados Unidos y la Unión Soviética por el control mundial total. EE.UU. estaba decidido a frenar el avance del comunismo en los países subdesarrollados, pero en 1959, la Revolución Cubana significó un revés para ese objetivo. Durante la década de 1960 y 1970, los países latinoamericanos vivían en un desequilibrio político constante. Entraba y salían de gobiernos de facto. Las dictaduras militares fueron mecanismos de control de actividades comunistas y no solo estaban avaladas por los estadounidenses sino que también entrenaban y auspiciaban a las fuerzas armadas de estos países. </p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Un médico en el poder</strong></h3>



<p>Si bien el gobierno cubano liderado por Fidel Castro era socialista, había llegado al poder, fruto de la guerra de guerrillas que terminó con la huida de Fulgencio Batista y el asentamiento en el gobierno basado en el comunismo. En Chile, durante las elecciones de 1970, el médico Salvador Allende, con el auspicio de la Unidad Popular, obtuvo la primera mayoría simple con un 36,6&nbsp;% de los votos, ratificado por el Congreso Nacional. Era el primer presidente marxista que accedía al cargo por la vía democrática.</p>



<p>EE.UU. no veía con buenos ojos este gobierno. La vía chilena al socialismo incluía: la&nbsp;nacionalización del cobre, la estatización de las áreas «claves» de la economía y la profundización de la&nbsp;reforma agraria que inició su sucesor. Los dos primeros cambios perjudicaban a los estadounidenses, cuyas empresas mineras se beneficiaban en su totalidad del cobre que explotaban. En un país extranjero al que no aportaban los beneficios que, por ley, merecían.</p>



<p>En su segunda presidencia y antes de renunciar por el escándalo del caso Watergate, Richard Nixon construyó un plan en conjunto con la CIA y otros gobiernos dictatoriales como el de Brasil, dispuestos a influir en los militares chilenos para una sublevación contra Allende.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Antes del golpe</strong></h3>



<p>La Cofradía, un espacio naval chileno, y sus miembros tomaron parte importante en el golpe y la posterior dictadura. Miembros de las fuerzas navales y militares tanto chilenas como estadounidenses se reunieron en Viña del Mar para darle forma a la toma de gobierno.</p>



<p>Tanto Nixon como Henry Kissinger y el director de la CIA, Richard Helms estaban decididos a que Alllende no llegue al poder. Como no lograron en campaña, atacaron durante los primeros dos años de su gobierno por la vía económica. Negando ayuda y congelando crédito, los bancos pretendían «estrangular la economía chilena» según Kissinger. También enviaron gente a organizar la oposición contra Allende para tambalear su gestión a los ojos de la opinión pública.</p>



<p>Ante el bloqueo, no le quedó otra alternativa que pedir ayuda a la Unión Soviética, aunque no fue la cantidad de apoyo que él esperaba para solucionar la situación delicada en el país. Mientras tanto, las Fuerzas Armadas y el grupo de Carabineros ya preparaban el golpe tras uno fallido, el <em>Tanquetazo</em> del 29 de junio de 1973. Habían decidido el día, 11 de septiembre, tras enterarse que Allende iba a pedir llamar a un plebiscito para definir la continuación de su gobierno. También la hora (06:00 en Valparaíso, 08:30 en el resto del país). El comandante en jefe, Augusto Pinochet, quien se reunía seguido con el presidente, no declaraba su intención golpista hasta el 9 de septiembre, donde colocaba en un papel como respuesta al almirante de la Marina, José Toribio Merino.</p>



<pre class="wp-block-preformatted">«Gustavo: es la última oportunidad. J.T.»
«Augusto: Si no pones toda la fuerza en Santiago desde el primer momento, no viviremos para ver el futuro. Pepe»</pre>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Los hechos </strong></h3>



<p>El 10 de septiembre, la escuadra naval zarpa para realizar sus actividades, mientras que el Ejército se acuartela. Todos esperan instrucciones. Durante la madrugada del 11 de septiembre, la escuadra regresa a Valparaíso y se toma la ciudad. El prefecto de la ciudad llama desde la única línea libre en el territorio (dejada a propósito por los golpistas) al subdirector de Carabineros, Jorge Urrutia para avisar que los marinos tomaron posición de combate. Urrutia llama a Allende, quien se encontraba en su residencia de Tomás Moro. Pide que ubiquen a Pinochet y Leigh, pero no aparecen. </p>



<p>A las 07:20 sale de casa en su Fiat y llega en 20 minutos a La Moneda. Con chaqueta de tweed y pantalón marengo, el médico carga el fusil AK-47, regalo de Fidel Castro, que visitó el país en 1971. El Grupo de Amigos del Presidente (GAP), encargado de su seguridad, lleva sus armas personales y dos ametralladoras.</p>



<p>Al no ubicar y Pinochet en un intento por tener información de la sublevación, Allende exclama: «<em>Pobre Pinochet, debe estar preso</em>«. Ignoraba el presidente que el futuro dictador estaba controlando las comunicaciones y silenciando radios en el país. El director general de Carabineros le asegura fidelidad, José María Sepúlveda, también ignora que dos generales ya se tomaron la institución. </p>



<p>En su primer mensaje a la Nación, anuncia la sublevación de un grupo de la marinería. Llama al pueblo a la prudencia. Allende estaba en el Palacio con el GAP, sus médicos y secretaria personal y otros colaboradores cercanos.</p>



<p>A las 8:42, la «Cadena Democrática», formada por las radios Minería y Agricultura, enviaba un mensaje al presidente de la República. Allende debe hacer entrega inmediata de su cargo a la&nbsp;junta de gobierno, integrada por los jefes supremos de las fuerzas Armadas: Pinochet, Leigh, Merino y Mendoza. Le envían un ultimátum: si La Moneda no es desalojada antes de las 11, será atacada «por tierra y aire».</p>



<p>A pesar de los ofrecimientos de su gabinete y los propios militares de sacarlo del país y del palacio, Allende, firme en sus convicciones, no se rendirá y defenderá el puesto que le otorgó la voluntad popular. A las 11 empezaría el fuego.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Un último discurso</strong></h3>



<p>El ambiente en el Palacio era triste y turbio. Todos sabían cuál sería el destino cuando atacaran la Moneda y tuvieran que salir. Allende, con tono calmado y firme a pesar de las circunstancias, pronuncia a las 10:15 por Radio Magallanes su último y lúcido discurso a la Nación.</p>



<figure class="wp-block-audio"><audio controls src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2023/09/archivosonoro-2006-07-07-62422.mp3"></audio></figure>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Ante estos hechos sólo me cabe decirle a los trabajadores: Yo no voy a renunciar. Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza.</p><cite>Último discurso de Salvador Allende</cite></blockquote></figure>



<p>Al mediodía, la Moneda es atacada por tierra y aire. El histórico edificio empieza a ser destruido. Alrededor de las 14:00, lanzan gases lacrimógenos, pero seguían sin rendirse, por lo que un grupo de soldados derriba la puerta del Palacio y ocupan el primer piso. <em>¡Presidente!, ¡el primer piso está tomado por los militares! ¡dicen que deben bajar y rendirse!</em>, le avisan.</p>



<p>El presidente dispone la rendición. «Bajen todos! ¡dejen las armas y bajen! Yo lo haré al último». Según el testimonio de Patricio Guijón, uno de sus médicos, que regresó a buscar su máscara antigas, vio como el mandatario al grito de: ¡Allende no se rinde, milicos de mierda! se puso el AK 47 en la barbilla y disparó. La muerte fue instantánea. </p>



<p>A las 14:38, avisan a Pinochet del suicidio de Allende y la toma de La Moneda. A las 18:00 Pinochet comunica el ascenso de la junta militar al gobierno. Allí comienza 16 años de dictadura con un saldo de aproximadamente 28. 259&nbsp;víctimas de prisión política y tortura, 2298 ejecutados y 1209 desaparecidos. El éxodo migratorio más grande de la historia chilena con más de 200.000 personas obligadas a salir o por autoexilio. Huellas con las que el país sudamericano aún convive y le cuestan sanar. </p>
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		<title>«Tengo un sueño» &#124; Efemérides</title>
		<link>https://lacalle.media/tengo-un-sueno-efemerides/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Jan 2022 19:33:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Efemérides]]></category>
		<category><![CDATA[derechos civiles]]></category>
		<category><![CDATA[Discriminación]]></category>
		<category><![CDATA[Marthin Luther King]]></category>
		<category><![CDATA[Nacimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Sueño]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Marthin Luther King «Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy en la que quedará como la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestra nación. Hace cien años, un gran americano, cuya sombra simbólica nos cobija, firmó la Proclama de Emancipación. Este importante decreto se convirtió en un gran faro de esperanza [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="wp-block-heading"><strong>Por: Marthin Luther King</strong></h4>



<p>«Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy en la que quedará como la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestra nación. Hace cien años, un gran americano, cuya sombra simbólica nos cobija, firmó la Proclama de Emancipación. Este importante decreto se convirtió en un gran faro de esperanza para millones de esclavos negros que fueron cocinados en las llamas de la injusticia. Llegó como un amanecer de alegría para terminar la larga noche del cautiverio. Pero 100 años después debemos enfrentar el hecho trágico de que el negro aún no es libre.&nbsp;<strong>Cien años después, la vida del negro es todavía minada por los grilletes de la discriminación</strong>. Cien años después, el negro vive en una solitaria isla de pobreza en medio de un vasto océano de prosperidad material. Cien años después, el negro todavía languidece en los rincones de la sociedad estadounidense y se encuentra a sí mismo exiliado en su propia tierra.</p>



<p>Y así hemos venido aquí hoy para dramatizar una condición extrema. En cierto sentido, llegamos a la capital de nuestra nación para cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y la Declaración de Independencia, firmaban una promisoria nota de la que todo estadounidense sería heredero. Esa nota era una promesa de que todos los hombres tendrían garantizados los derechos inalienables de &#8216;vida, libertad y búsqueda de la felicidad&#8217;. Es obvio hoy que Estados Unidos ha fallado en su promesa en lo que respecta a sus ciudadanos de color.<strong>&nbsp;En vez de honrar su obligación sagrada, Estados Unidos dio al negro un cheque sin valor que fue devuelto con el sello de &#8216;fondos insuficientes&#8217;</strong>. Pero nos rehusamos a creer que el banco de la justicia está quebrado. Nos rehusamos a creer que no hay fondos en los grandes depósitos de oportunidad en esta nación. Por eso hemos venido a cobrar ese cheque, un cheque que nos dará las riquezas de la libertad y la seguridad de la justicia.</p>



<p>También hemos venido a este lugar sagrado para recordarle a Estados Unidos la urgencia feroz del ahora. Este no es tiempo para entrar en el lujo del enfriamiento o para tomar la droga tranquilizadora del gradualismo. Ahora&nbsp;<strong>es el tiempo de elevarnos del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el iluminado camino de la justicia racial</strong>. Ahora es el tiempo de elevar nuestra nación de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la sólida roca de la hermandad. Ahora es el tiempo de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento.<strong>&nbsp;Este sofocante verano del legítimo descontento del negro no terminará hasta que venga un otoño revitalizador de libertad e igualdad.</strong>&nbsp;1963 no es un fin, sino un principio. Aquellos que piensan que el negro sólo necesita evacuar su frustración y que ahora permanecerá contento, tendrán un rudo despertar si la nación regresa a su rutina.</p>



<p>No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que el negro tenga garantizados sus derechos de ciudadano. Los remolinos de la revuelta continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que emerja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente, que aguarda en el cálido umbral que lleva al palacio de la justicia: en el proceso de ganar nuestro justo lugar no deberemos ser culpables de hechos erróneos.&nbsp;<strong>No saciemos nuestra sed de libertad tomando de la copa de la amargura y el odio</strong>. Siempre debemos conducir nuestra lucha en el elevado plano de la dignidad y la disciplina.&nbsp;<strong>No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física</strong>. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas de la resistencia a la fuerza física con la fuerza del alma. Esta nueva militancia maravillosa que ha abrazado a la comunidad negra no debe conducir a la desconfianza de los blancos, ya que muchos de nuestros hermanos blancos, como lo demuestra su presencia aquí hoy, se han dado cuenta de que su destino está atado al nuestro. Se han dado cuenta de que su libertad está ligada inextricablemente a nuestra libertad. No podemos caminar solos. Y a medida que caminemos, debemos hacernos la promesa de marchar siempre hacia el frente. No podemos volver atrás.</p>



<p>Hay quienes preguntan a los que luchan por los derechos civiles: &#8216;¿Cuándo quedarán satisfechos?&#8217; Nunca estaremos satisfechos mientras el negro sea víctima de los inimaginables horrores de la brutalidad policial. Nunca estaremos satisfechos en tanto nuestros cuerpos, pesados por la fatiga del viaje, no puedan acceder a un alojamiento en los moteles de las carreteras y los hoteles de las ciudades. No estaremos satisfechos mientras la movilidad básica del negro sea de un gueto pequeño a uno más grande.&nbsp;<strong>Nunca estaremos satisfechos mientras a nuestros hijos les sea arrancado su ser y robada su dignidad con carteles que rezan: &#8216;Solamente para blancos&#8217;.</strong>&nbsp;No podemos estar satisfechos y no estaremos satisfechos en tanto un negro de Mississippi no pueda votar y un negro en Nueva York crea que no tiene nada por qué votar. No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta que la justicia nos caiga como una catarata y el bien como un torrente.</p>



<p>No olvido que muchos de ustedes están aquí tras pasar por grandes pruebas y tribulaciones. Algunos de ustedes acaban de salir de celdas angostas. Algunos de ustedes llegaron desde zonas donde su búsqueda de libertad los ha dejado golpeados por las tormentas de la persecución y sacudidos por los vientos de la brutalidad policial. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen su trabajo con la fe de que el sufrimiento sin recompensa asegura la redención. Vuelvan a Mississippi, vuelvan a Alabama, regresen a Georgia, a Louisiana, a las zonas pobres y guetos de las ciudades norteñas, con la sabiduría de que, de alguna forma, esta situación puede ser y será cambiada. No nos deleitemos en el valle de la desesperación.&nbsp;<strong>Les digo a ustedes hoy, mis amigos, que pese a todas las dificultades y frustraciones del momento, yo todavía tengo un sueño</strong>. Es un sueño arraigado profundamente en el sueño americano.</p>



<p>Yo tengo un sueño de que un día esta nación se elevará y vivirá el verdadero significado de su credo: &#8216;Creemos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales&#8217;.</p>



<p>Yo tengo el sueño de que un día en las coloradas colinas de Georgia los hijos de los ex esclavos y los hijos de los ex propietarios de esclavos serán capaces de sentarse juntos en la mesa de la hermandad.</p>



<p>Yo tengo el sueño de que un día incluso el estado de Mississippi, un estado desierto, sofocado por el calor de la injusticia y la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia.</p>



<p>Yo tengo el sueño de que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter. ¡<strong>Yo tengo un sueño hoy!</strong></p>



<p>Yo tengo el sueño de que un día, allá en Alabama, con sus racistas despiadados, con un gobernador cuyos labios gotean con las palabras de la interposición y la anulación; un día allí mismo en Alabama, pequeños niños negros y pequeñas niñas negras serán capaces de unir sus manos con pequeños niños blancos y niñas blancas como hermanos y hermanas. ¡Yo tengo un sueño hoy!</p>



<p>Yo tengo el sueño de que un día cada valle será exaltado, cada colina y montaña será bajada, los sitios escarpados serán aplanados y los sitios sinuosos serán enderezados, y que la gloria del Señor será revelada y toda la carne la verá al unísono. Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la que regresaré al sur. Con esta fe seremos capaces de esculpir en la montaña de la desesperación una piedra de esperanza.&nbsp;<strong>Con esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad.</strong>&nbsp;Con esta fe seremos capaces de trabajar juntos, de rezar juntos, de luchar juntos, de ir a prisión juntos, de luchar por nuestra libertad juntos, con la certeza de que un día seremos libres.</p>



<p>Este será el día, este será el día en que todos los niños de Dios serán capaces de cantar con un nuevo significado: &#8216;Mi país, dulce tierra de libertad, sobre ti canto. Tierra donde mis padres murieron, tierra del orgullo del peregrino, desde cada ladera, dejen resonar la libertad&#8217;. Y si Estados Unidos va a convertirse en una gran nación, esto debe convertirse en realidad. Entonces dejen resonar la libertad desde las prodigiosas cumbres de Nueva Hampshire. Dejen resonar la libertad desde las grandes montañas de Nueva York. Dejen resonar la libertad desde los Alleghenies de Pennsylvania. Dejen resonar la libertad desde los picos nevados de Colorado. Dejen resonar la libertad desde los curvados picos de California. Dejen resonar la libertad desde las montañas de piedra de Georgia. ¡Dejen resonar la libertad de la montaña Lookout de Tennessee.&nbsp;<strong>Dejen resonar la libertad desde cada colina y cada montaña</strong>&nbsp;de Mississippi, desde cada ladera, dejen resonar la libertad! Y cuando esto ocurra, cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar desde cada pueblo y cada caserío, desde cada estado y cada ciudad, seremos capaces de apresurar la llegada de ese día en que todos los hijos de Dios, hombres negros y hombres blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, serán capaces de unir sus manos y cantar las palabras de un viejo espiritual negro: &#8216;¡Por fin somos libres! ¡Por fin somos libres! Gracias a Dios todopoderoso, ¡por fin somos libres!&#8217;».</p>
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		<title>Golpe de Estado en Chile: 47 años de un sacrificio para la historia</title>
		<link>https://lacalle.media/golpe-de-estado-en-chile-47-anos-de-un-sacrificio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 Sep 2020 17:05:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Efemérides]]></category>
		<category><![CDATA[chile]]></category>
		<category><![CDATA[golpes de estado]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[sacrificio]]></category>
		<category><![CDATA[Salvador Allende]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Hace 47 años, las Fuerzas Armadas de Chile con ayuda del gobierno estadounidense llevaron a cabo un golpe de estado al Gobierno de Allende.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Quito, 11 sep (La Calle). –</strong> Martes, 09h10. En el exterior se escuchan las detonaciones de los cañonazos. Santiago de Chile está convulsionado. Al interior del Palacio de la Moneda, un hombre intenta, con un último atisbo de serenidad, dar un discurso al pueblo. En su interior sabe que será la última vez que se dirija a los chilenos. Su nombre: Salvador Allende.</p>



<p>“Compatriotas: Esta será aeguramente la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación”.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Traición a la vista</h4>



<p>La traición es casi tan antigua como la historia de la humanidad. Desde Bruto entregando a Julio César a una muerte segura, hasta Judas, en la tradición cristiana, vendiendo al maestro por treinta denarios. Esta vez no fue diferente. Augusto Pinochet recibió de Allende el nombramiento como Comandante en Jefe del Ejercito de <a href="https://twitter.com/PCdeChile?s=20">Chile</a>.</p>



<p>No pasaron ni 30 días cuando, junto con la ayuda del gobierno estadounidense, las Fuerzas Armadas y los Carabineros derrocaron al gobierno democrático e instauraron una dictadura que duraría 17 años.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Un sueño en el poder</h4>



<p>Salvador Allende se graduó en Medicina en 1933. Militante en la política desde 1929. En 1933 participó en la fundación del Partido Socialista de Chile. Ocupó los cargos de ministro y senador. Fue presidente del Partido Socialista. Postuló para la presidencia durante tres ocasiones sin éxito (1952,1958 y 1964).</p>



<p>En 1970, Allende se convirtió en el primer presidente socialista en llegar a la presidencia por elección democrática. Aunque el gobierno de Nixon intentó evitarlo dando su apoyo al candidato de derecha Jorge Alessandri.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Mercado vs. El Pueblo</h4>



<p>Durante su primer año de Gobierno, Allende ordenó la nacionalización de la Gran Minería del Cobre y la estatización de las áreas claves de la economía chilena. En los años 70 encontramos dos formas fuertes de pensar la economía: la vía socialista y el neoliberalismo de los “Chicago boys”.</p>



<p>En el caso de Chile, el cobre era la materia prima más importante. La nacionalización del mismo significaba la alimentación económica del país y por consecuencia la inyección de capital al Estado. La estatización no agradó a los grandes empresarios chilenos que marcaron la oposición.</p>



<p>Sin embargo, la caída de los precios del cobre llevó a pique el producto interno bruto y empezaron a escasear los productos en el país. La oposición empezó a protestar en contra de Allende. Para ese mismo año, Fidel Castro visitó el país. Castro le regaló un fusil AK-47, arma que veríamos cargar a Allende ese fatídico 11 de septiembre.</p>



<h4 class="wp-block-heading">La caída</h4>



<p>“Trabajadores de mi patria: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes. quiero que aprovechen la lección”, seguía diciendo Allende por la radio. Le habló al trabajador, al campesino, al estudiante, al chileno que se buscaba la vida.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1200" height="794" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2020/09/Allende.jpg" alt="" class="wp-image-18966" srcset="https://lacalle.media/wp-content/uploads/2020/09/Allende.jpg 1200w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2020/09/Allende-300x199.jpg 300w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2020/09/Allende-768x508.jpg 768w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2020/09/Allende-150x99.jpg 150w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2020/09/Allende-696x461.jpg 696w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2020/09/Allende-1068x707.jpg 1068w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2020/09/Allende-640x423.jpg 640w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><figcaption>Última fotografía de Allende con vida</figcaption></figure>



<p>El ataque se prolongó hasta las dos de la tarde. Allende había llegado temprano a Palacio y allí se había mantenido con los pocos colaboradores fieles a su gobierno. A las 14:20, uno de los generales ordenó tumbar las puertas de la Moneda.</p>



<p>Ese fue el final. Allende se rindió. Según el testimonio de uno de sus médico, Patricio Jijón. Salvador Allende tomó el AK-47, ese que otrora le regaló Fidel y se suicidó con un disparo en la barbilla. “Misión cumplida. Moneda tomada, presidente muerto”, con ese mensaje la Junta empezó la dictadura.</p>



<h4 class="wp-block-heading">El mundo de hoy</h4>



<p>En el mundo actual, Allende probablemente se hubiera horrorizado y con justa razón. Los gobiernos de Latinoamérica han fluctuado desde ese 11 de septiembre. Entre la derecha y la izquierda, los pueblos han buscado soluciones a sus problemas en común. </p>



<p><a href="https://radiolacalle.com/raul-zurita-gana-el-reina-sofia/">Chile</a>, Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia mantienen gobiernos de derecha, que han precarizado la vida de sus pueblos. Poniendo en primer lugar los préstamos internacionales y sus intereses personales frente a los ciudadanos.</p>



<p>Sí, a Allende le hubiera dado vergüenza mirar la indignación de los que salen a protestar por la violencia policial en Colombia. Esa violencia que torturó a sus compatriotas en la dictadura pinochetista. Vergüenza de saber que existe corrupción en los hospitales públicos en plena emergencia en el Ecuador. No podría soportar que en su país la salud y la educación todavía tengan un alto precio.</p>



<p>“Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen&#8230; ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos”, dijo esa última vez.</p>



<p>Sus palabras viven en todos los que creemos que un día las grandes alamedas se abrirán para dar paso al hombre libre.</p>
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