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	<title>grandes desdichados archivos &#8212; La Calle</title>
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	<title>grandes desdichados archivos &#8212; La Calle</title>
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		<title>Grandes desdichados &#8211; Parte 8: Cesare Pavese</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 18 Feb 2024 02:49:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Cesare Pavese]]></category>
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		<category><![CDATA[ITALIA]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: María Isabel Burbano / @rizossalvajes Todo esto da asco. Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más El oficio de vivir Los hombres son, en muchas veces, el reflejo de su época y con Cesare Pavese, eso no es la excepción. Nacido en septiembre de 1908, Pavese vivió durante las dos guerras mundiales y [&#8230;]</p>
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<p><strong>Por:</strong> María Isabel Burbano / @rizossalvajes</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Todo esto da asco. Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más</p><cite>El oficio de vivir</cite></blockquote></figure>



<p>Los hombres son, en muchas veces, el reflejo de su época y con Cesare Pavese, eso no es la excepción. Nacido en septiembre de 1908, Pavese vivió durante las dos guerras mundiales y con eso, el sentimiento de desesperanza, de pérdida. Sus novelas son un testimonio de la Italia en la que le tocó vivir y sus poemas son una muestra de su genio y los sentimientos por lo que transitaban sus palabras. </p>



<p>Pero de toda su literatura, la que más resuena es su diario que llevaba desde 1935 y que se publicó <em>post mortem</em> bajo el título de <em>El oficio de vivir</em>. En esta entrega de los escritores desdichados exploraremos algunas de sus entradas, otros títulos y su muerte trágica para las letras. </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Entre los síntomas que me advierten que se ha acabado la juventud, el mayor es el darme cuenta de que la literatura ya no me interesa de verdad. Quiero decir que no abro ya los libros con aquella viva y ansiosa esperanza de cosas espirituales que, a pesar de todo, sentía antes. Leo y querría leer cada vez más, pero no recibo ahora como antes las distintas experiencias con entusiasmo, no las fundo ya en un sereno tumulto prepoético. Lo mismo me sucede cuando me paseo por Turín, no siento ya la ciudad como un estímulo sentimental y simbólico a la creación. Ya está hecho, se me ocurre responder cada vez.</p><cite>El oficio de vivir</cite></blockquote></figure>



<p>La angustia de la existencia está presente en la vida de Pavese con la sensación de fracaso siempre como protagonista. Esta cita del 13 de septiembre de 1936 nos muestra un desinterés del escritor al que le gustaba reflexionar sobre la poesía y su estructura. Para ese mismo año publica su primer poemario <em>Lavorare stanca</em> (<em>Trabajar cansa</em>).</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="313" height="352" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2024/02/image-33.png" alt="" class="wp-image-106500" srcset="https://lacalle.media/wp-content/uploads/2024/02/image-33.png 313w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2024/02/image-33-267x300.png 267w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2024/02/image-33-150x169.png 150w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2024/02/image-33-300x337.png 300w" sizes="(max-width: 313px) 100vw, 313px" /></figure>



<p>Con una infancia complicada, su padre murió cuando tenía seis años, se trasladaba con frecuencia a Turín, una ciudad industrial que quedaba cerca de su pueblo y en la que se instaló para estudiar. La literatura &#8211; la poesía, el cuento &#8211; le permitió a Pavese hacer catarsis y darle un sentido a sus frustaciones y vacíos. </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Yo no sé todavía si soy un poeta o un sentimental, pero seguro que estos meses atroces son la prueba decisiva. Si, como confío, también los más grandes descubridores han pasado meses semejantes, entonces no es barata la alegría de componer. Se venga, y bien, la vida si alguien le roba su oficio. No es nada la preocupación de componer —el famoso tormento— al lado del haber compuesto y luego qué hacer.</p><cite>El oficio de vivir</cite></blockquote></figure>



<p>Se licenció en 1930 de la Universidad de Turín en Filología inglesa. Pavese aprende a escribir no solo desde la lectura, también desde el campo de la traducción. Empieza con Ernest Hemingway y William Faulkner, contemporáneos estadounidenses. Pasa por Walt Whitman y Herman Melville e integra el estilo de narrar la experiencia humana que encuentra en las obras de estos autores. De allí pasa a ser crítico y perfila un camino de activismo al afiliarse al Partido Comunista italiano. Era joven cuando Benito Mussolini tomaba el control de su país. Eso no lo frenó. Fundó la editorial Einaudi y escribió sin descanso, pero por varios de sus textos antifascistas se lo confinó en un pueblo de Calabria, en el que debía pasar por la comisaría a diario.</p>



<p>¿Por qué uno escribe? Las razones son variadas, pero para la generación de Pavese, cruzada por el dolor, la sangre, la muerta y la guerra, un refugio era la literatura, especialmente la poesía. No solo para plasmar las consecuencias de los conflictos y plasmar esa realidad adversa, sino para salir de ese espacio de dolor y muerte.</p>



<p>Entre 1938 y 1950 construye una narrativa de 14 títulos. Entre ellos destacan dos novelas &#8211;<em>Il diavolo sulle colline</em> (El diablo sobre las colinas) y <em>La casa in collina</em> (La casa en la colina) &#8211; ambas de 1948.  La descripción del lugar, las ilusiones de los jóvenes, el entregarse a los deseos y descubrir lo prohibido y salir de ese espacio seguro. Una literatura postguerra que vaya más allá del horror y nos lleve a lo inesperado, a lo real. </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Me gusta el contraste. Solamente con los contrastes se siente uno más fuerte, superior al propio cuerpo. La vida es banal si no hay contrastes. Yo no me hago ilusiones.</p><cite>El diablo sobre las colinas</cite></blockquote></figure>



<p>Si bien la vida para Pavese estaba en la poesía, de allí tal vez que le hayan puesto a su diario, <em>El oficio de vivir</em>, la existencia era un peso que pendía sobre sus hombros. En 1949 recibió el Premio Strega por las tres novelas reunidas bajo el título “<em>La bella estate</em>” (“El hermoso verano). Cesare Pavese era uno de los escritores italianos más brillantes de su generación, pero estaba al borde. La última entrada en su diario es la frase que da inicio a este relato. “Todo esto da asco. Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más”. </p>



<p>Tenía 41 años cuando tomó varias dosis de somníferos en un cuarto de hotel de Turín. El padre muerto, la relación trunca con la actriz estadounidense Constance Dowling &#8211; a quien dedica los versos de <em>Verrà la morte e avrà i tuoi occhi</em> &#8211; y los amigos perdidos en la II Guerra Mundial serían las razones del suicidio. O tal vez la vida que todo lo devora a su paso.</p>



<p>En la mesita de la habitación de hotel estaba su libro <em>Dialoghi con Leucò</em> (Diálogos con Leucó) 1953. Allí había escrito: «Perdono a todos y a todos pido perdón ¿Está bien? No hagan demasiado chismerío». Una vida llena de literatura como alivio para la existencia terminó como Pavese claramente quiso, con 12 palabras en un diario y después el silencio. </p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="382" height="435" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2024/02/image-34.png" alt="" class="wp-image-106502" srcset="https://lacalle.media/wp-content/uploads/2024/02/image-34.png 382w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2024/02/image-34-263x300.png 263w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2024/02/image-34-150x171.png 150w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2024/02/image-34-300x342.png 300w" sizes="(max-width: 382px) 100vw, 382px" /></figure>



<p><strong>Puede interesarle:</strong> <a href="https://radiolacalle.com/grandes-desdichados-septima-parte-charles-baudelaire/">Grandes desdichados – Séptima parte: Charles Baudelaire</a></p>
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		<title>Grandes desdichados &#8211; Séptima parte: Charles Baudelaire</title>
		<link>https://lacalle.media/grandes-desdichados-septima-parte-charles-baudelaire/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 09 Oct 2023 02:23:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Charles Baudelaire]]></category>
		<category><![CDATA[grandes desdichados]]></category>
		<category><![CDATA[Las flores del mal]]></category>
		<category><![CDATA[modernismo]]></category>
		<category><![CDATA[poeta maldito]]></category>
		<category><![CDATA[simbolismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: María Isabel Burbano / @rizossalvajes La necedad, el error, el pecado, la tacañería,Ocupan nuestros espíritus y trabajan nuestros cuerpos,Y alimentamos nuestros amables remordimientos,Como los mendigos nutren su miseria. Las flores del mal &#8211; Charles Baudelaire Esos son los versos iniciales que Charles Baudelaire ofrece al lector en Las flores del mal (1857). Poeta maldito [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por: </strong>María Isabel Burbano / @rizossalvajes</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>La necedad, el error, el pecado, la tacañería,<br>Ocupan nuestros espíritus y trabajan nuestros cuerpos,<br>Y alimentamos nuestros amables remordimientos,<br>Como los mendigos nutren su miseria.</p><cite>Las flores del mal &#8211; Charles Baudelaire </cite></blockquote></figure>



<p>Esos son los versos iniciales que Charles Baudelaire ofrece al lector en Las flores del mal (1857). Poeta maldito por excelencia, Baudelaire es el representante más grande del simbolismo francés. Maldito por su grandeza, pero también por el cuestionamiento de la moralidad, los valores del siglo XIX y el incipiente capitalismo en crecimiento. El genio de Baudelaire lo ha colocado en los altares de la poesía, pero su errante vivir lo llevó a una muerte prematura. </p>



<p>En esta entrega les contamos sobre la vida del simbolista francés, Charles Baudelaire. </p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Primeros años </strong></h3>



<p>Nació en París el 9 de abril de 1821. Su padre, Joseph-François Baudelaire era un exseminarista, antiguo preceptor, pero también profesor de dibujo,&nbsp;pintor&nbsp;y funcionario jefe del Despacho de la Cámara de los Pares. Su madre era hija de migrantes francés a Londres en la revolución de 1793. Le enseñó inglés a Charles. </p>



<p>Falleció en 1827, cuando Charles tenía apenas cinco años. Dejó una pequeña herencia. Su madre cambió de residencia y, a los veinte meses se casó con su vecino Jacques Aupick, que llegaría a ser general comandante de la plaza fuerte de París. La unión produjo un amargo sinsabor en Charles que sintió el abandono de su madre y siempre detestó a su padrastro. </p>



<p>En 1830 asecendieron Aupick a teniente coronel por su participación en la campaña de&nbsp;Argelia. Dos años más tarde lo nombraron jefe del Estado Mayor y se trasladó con su familia a&nbsp;Lyon. Allí permanecerá cuatro años, en los que Baudelaire no guarda buenos recuerdos de su estancia. En 1936 cuando el padrastro ascendió a general del Estado mayor retornan a París. Logra terminar el bachillerato, pero es expulsado por una dura falta disciplinaria. </p>



<p>En 1840 Baudelaire se inscribió en la Facultad de Derecho. Comienza a frecuentar a la juventud literaria del Barrio Latino y entabla amistad, entre otros, con Honoré de Balzac. Comienza a llevar una vida desenfadada y tiene altercados con su familia por el consumo de drogas y el ambiente bohemio en el que estaba inmerso. También empezó a frecuentar los prostíbulos. </p>



<p>Rechazó ingresar en la vida diplomática, por lo que su padrastro, horrorizado por su conducta, decide alejarlo de París. La familia lo envió a Burdeos para que embarque con destino a Calcuta. Allí escribió el poema <em>El albatros</em>. Al llegar a la isla de Mauricio, tomó un barco que lo llevó de vuelta a casa. En París retomó su vida bohemia. </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>El Poeta se asemeja al príncipe de las nubes<br>Que frecuenta la tempestad y se ríe del arquero;<br>Exiliado sobre el suelo en medio de la grita,<br>Sus alas de gigante le impiden marchar.</p><cite>El albatros &#8211; Charles Baudelaire</cite></blockquote></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>París en Baudelaire </strong></h3>



<pre class="wp-block-preformatted">El genio de Baudelaire, que se nutre de la melancolía, es alegórico. Con
Baudelaire París se convierte por primera vez en objeto de la poesía lírica.
Esta poesía no es arte regionalista, sino más bien la mirada del alegórico que
se encuentra con la ciudad, la mirada del alienado. Es la mirada del flâneur,
cuya forma de vida todavía baña la futura y desconsolada vida del hombre de
la gran ciudad con una pátina de reconciliación
<em>El París de Baudelaire - Walter Benjamin </em></pre>



<p>Uno de los estudiosos de la vida de Baudelaire es Walter Bejamin, quien habla de Baudelaire y la importancia de París en su obra. El concepto de <em>flâneur </em>que Baudelaire definió como «caballero que pasea por las calles de la ciudad» define a un hombre que vive de descubrir la ciudad, de transitar por sus calles y rincones. Una doble condición tiene este hombre callejero: la de <em>formar parte de</em> y la de <em>observar a</em>. El <em>flâneur</em> ocupa las plazas, cafés y parques de la ciudad y su observación e inmersión dentro de la multitud responde a un interés propio de entender la urbe. Con la llegada del capitalismo desaparece el fl<em>â</em>neury toma lugar el <em>badaud</em>, el mirón que pierde individual y es arrastrado para formar parte de la masa. </p>



<pre class="wp-block-preformatted">Lo extraordinario en la poesía de Baudelaire es que las imágenes de la mujer
y de la muerte se entrelazan en una tercera, la de París (...) Pero lo decisivo en el
«idilio mortuorio» de la ciudad en Baudelaire es un sustrato social, moderno.
Lo moderno es uno de los acentos principales de su poesía.
<em>El París de Baudelaire - Walter Benjamin </em></pre>



<p>En efecto, Baudelaire toma el concepto modernidad, donde el artista tiene que capturar las partes de una vida que se vuelve más efímera y cambiante en el espacio urbano. Esa modernidad se vería reflejada en su primera obra <em>El Salón</em>&nbsp;de 1845 y El Salón de 1946, con las que destacó como crítico de arte y rescató el trabajo de Delacroix. Además de alagar a Richard Wagner, cuya obra consideraba como arte nuevo. Tradujo las obras de E.T.A. Hoffmann y Edgar Allan Poe en esta persecución de un arte vanguardista. </p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Las flores del mal </strong></h3>



<p>La obra más conocida de Baudelaire son<em> Las flores del mal</em> (1857), una reunión de los poema que había escrito hasta ese momento. Sin embargo, publicarlo no iba a ser tarea fácil. En agosto de 1857 &#8211; solo unos meses después del juicio contra Gustave Flaubert por Madame Bobary &#8211; el fiscal Ernest Pinard, de quien se sabe escribía relatos eróticos, acusó al poemario por obsenidad y atentar contra la moral.</p>



<p>A seis poemas de&nbsp;<em>Las flores del mal</em>&nbsp;se los acusa de “cantar la carne sin amarla”, de destilar un veneno embriagante y abyecto, como en <em>Lesbos</em>, donde el poeta introduce el amor entre las mujeres. </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Lesbos, donde los besos son como cascadas<br>Que se vuelcan sin temor en los abismos insondables,<br>Y corren, sollozantes y cacareantes, a borbotones,<br>Tempestuosos y secretos, hormigueantes y profundos;<br>¡Lesbos, donde los besos son como las cascadas!</p><cite>Lesbos &#8211; Charles Baudelaire</cite></blockquote></figure>



<p>Tuvo que suprimir los seis poemas señalados:<em> Lesbos</em>, <em>Mujeres condenadas</em>, <em>El Leteo</em>,<em> A la que es demasiado alegre</em>, <em>Las alhajas</em> y <em>La metamorfosis del vampiro</em>, que se publicarían en ediciones posteriores &#8211; en 1949, la Corte revocó la condena &#8211; y pagar una multa de 300 francos. Molesto estaba el poeta, no por la acusasión de inmoralidad &#8211; buscaba sacudir las fibras de la burguesía francesa &#8211; si no porque la acusación decía que sus poemas llevaban «a la excitación de los sentidos mediante un realismo grosero y ofensivo para el pudor». </p>



<p>El juicio contra Baudelaire y Flaubert abren las discusión de hasta qué punto la literatura puede ser juzgada por la ley ¿no son acaso los lectores quienes podrían tener la última palabra? o más allá ¿la última palabra la tienen los propios autores? Era una época donde los viejos valores se negaban a sucumbir ante la modernidad, un período que no duraría mucho una vez terminado el siglo XIX. </p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Ocaso, enfermedad y muerte  </strong></h3>



<p>En 1864 viajó a Bruselas, residió dos años en Bélgica, donde intentó dar conferencias sobre arte que no tuvieron mucho éxito. Las visitas a los prostíbulos lo llevaron a la sífilis. En 1865 le causó un primer conato de parálisis. Los síntomas de&nbsp;afasia&nbsp;y&nbsp;hemiplejía, que arrastraría hasta su muerte, aparecieron con violencia en marzo de 1866, cuando sufrió un ataque en la iglesia de Saint Loup. Es probable que se la haya transmitido a su amante, la mujer que más amó después de su madre, la bailarina haitiana Jeanne Duval, con la que convivió dos décadas. </p>



<p>Su madre lo trasladó a una clínica en París y allí permaneció sin habla, pero lúcido hasta el final de sus días el 31 de agosto de 1867. Lo en el&nbsp;cementerio de<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cementerio_de_Montparnasse"> </a>Montparnasse, junto a la tumba de su padrastro.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Reconocimiento post mortem </strong></h3>



<p>Como sucede con la mayoría de genios y artistas, el trabajo de Charles Baudelaire no fue comprendido por la sociedad francesa en su conjunto, con excepción de otros artistas y escritores. Si bien cultivó su posición de maldito, también quería lograr el éxito que no pudo ver en vida.</p>



<p>Baudelaire es uno de los fundadores de la poesía moderna y el padre del simbolismo. Su aporte desde las letras para tratar el sufrimiento que se gestaba en los sujetos de la modernidad, que empezaban a sujetarse al capitalismo como forma de vida, pero también superar la moralidad y llevar temas como la mujer, el amor, la muerte, el placer, la vida en su poesía le otorgaron un reconocimiento que llevó a Marcel Proust o T.S Elliot a indagar en su obra. Jean Paul Sartre y Benjamin también siguieron sus pasos desde lo intelectual. Para André Breton, el surrealismo no hubiera sido posible sin su influencia.</p>



<p>Baudelaire es un desdichado genial. Si bien su vida no fue un camino de rosas &#8211; cruzada por el abandono, la incomprensión y la enfermedad &#8211; logró crear un legado profundo que perdura hasta nuestros días. </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Siempre hay que estar ebrio. Todo se resume a eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos quiebra las espaldas y nos hace doblar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso.<br><br>¿De qué? De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense.<br>Y si, a veces, sobre los escalones de un palacio, sobre la verde hierba de una zanja, en la soledad huraña de su cuarto, con la ebriedad ya atenuada o desaparecida, ustedes se despiertan y le preguntan al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla: qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, contestarán:<br><br>«¡Es hora de embriagarse!»<br><br>Para no ser los esclavos del Tiempo, ¡embriáguense, embriáguense sin cesar! De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca.<br></p><cite>¡Embriáguense! &#8211; Charles Baudelaire</cite></blockquote></figure>



<p><strong>Puede interesarle: </strong><a href="https://radiolacalle.com/grandes-desdichados-sexta-parte-oscar-wilde/">Grandes desdichados – Sexta parte: Oscar Wilde</a></p>
<p>La entrada <a href="https://lacalle.media/grandes-desdichados-septima-parte-charles-baudelaire/">Grandes desdichados &#8211; Séptima parte: Charles Baudelaire</a> se publicó primero en <a href="https://lacalle.media">La Calle</a>.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Grandes desdichados: Quinta parte: Anne Sexton</title>
		<link>https://lacalle.media/grandes-desdichados-quinta-parte-anne-sexton/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 03 Sep 2023 03:28:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Anne Sexton]]></category>
		<category><![CDATA[depresión]]></category>
		<category><![CDATA[estadounidense]]></category>
		<category><![CDATA[grandes desdichados]]></category>
		<category><![CDATA[Poeta]]></category>
		<category><![CDATA[suicidio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: María Isabel Burbano / @rizossalvajes Ten cuidado con las palabras,incluso con aquellas milagrosas.Para las milagrosas hacemos lo mejor posible,a veces se enjambran como insectosy dejan no una picadura sino un beso. Palabras &#8211; Anne sexton Morir, así como nacer, es un ritual. La poeta estadounidense Anne Sexton lo llevó a cabo al pie de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por:</strong> María Isabel Burbano / @rizossalvajes </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Ten cuidado con las palabras,<br>incluso con aquellas milagrosas.<br>Para las milagrosas hacemos lo mejor posible,<br>a veces se enjambran como insectos<br>y dejan no una picadura sino un beso.</p><cite>Palabras &#8211; Anne sexton</cite></blockquote></figure>



<p>Morir, así como nacer, es un ritual. La poeta estadounidense Anne Sexton lo llevó a cabo al pie de la letra. Había almorzado con su amiga, la poetisa Maxine Kumin, con quien pulió los últimos detalles de su manuscrito<em> El Horrible remar hacia Dios</em> que se publicaría en marzo de 1975. Llegó a casa, se puso el abrigo de su madre, se quitó sus joyas, tomó dos vasos de vodka y con un tercero en la mano, entró al garage de su casa. Se sentó en su Cougar rojo, encendió el motor, la radio y esperó. </p>



<p>Ese fue el décimo intento de suicidio que tuvo y el último. El primero fue después del nacimiento de su hija mayor cuando la depresión posparto se asentó sobre ella. Vendrían ocho más después de ese, pero bien dice que una persona no puede escapar de su destino cuando lo está persiguiendo. Y Anne Sexton perseguía a la muerte. Volvamos al inicio y conozcamos sobre su vida. </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Pero intento tener cuidado<br>y de ser suave con ellas.<br>Las palabras y los huevos deben ser tratados con cuidado.<br>Una vez rotos,<br>son cosas imposibles de reparar.</p><cite>Palabras &#8211; Anne Sexton</cite></blockquote></figure>



<p>Anne Sexton, cuyo nombre de soltera era Anne Gray Harvey, nació el 9 de noviembre de 1928&nbsp;en Massachusetts en el seno de una familia burguesa. Hija de un exitoso fabricante de lanas, era la pequeña de tres hermanas. Estudió en el colegio &#8211; pensión&nbsp;<em>Rogers Hall School</em>. Se casó en&nbsp;1948&nbsp;con Alfred &#8216;Kayo&#8217; Muller Sexton II con el que tendría dos hijas: Linda Gray, quién se convertiría en novelista, y Joyce Ladd. En 1954, poco después del nacimiento de Linda, le diagnosticaron depresión posparto, una condición que vivió entre las sombras hasta que encontró su detonante. </p>



<p>Al sufrir su primer colapso nervioso la internaron en el hospital Westwood Lodge. En 1955, después del nacimiento de su segunda hija, Sexton sufrió otra crisis y la hospitalizaron de nuevo; sus hijas fueron a vivir con sus abuelos paternos. Ese mismo año, en su cumpleaños intentó suicidarse.</p>



<p>Entonces llegó, por recomendación de su doctor Martin Orne, su tabla de salvación: la poesía. En los talleres de poesía conoció a Kumin, quien fue su amiga hasta el final de sus días y con quien escribió cuatro libros. También a la poetisa Sylvia Plath, quien se suicidaría en 1963 y a la que Sexton le dedicó unos versos. “¡Ladrona! / ¿Cómo te has metido dentro, / te has metido abajo sola / en la muerte a la que deseé tanto y tanto tiempo?».</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Pero los suicidas poseen un lenguaje especial.<br>Al igual que carpinteros, quieren saber con qué herramientas.<br>Nunca preguntan por qué construir.<br>En dos ocasiones me he expresado con tanta sencillez,<br>he poseído al enemigo, comido al enemigo,<br>he aceptado su destreza, su magia.</p><cite>Deseando morir &#8211; Anne Sexton</cite></blockquote></figure>



<p>La enfermedad de Anne Sexton la alejó por completo de sus hijas, que vieron a su madre en un vaivén de emociones y de ausencia. En una de sus sesiones de terapia confesó: “Hace tres semanas cogí las cerillas y fui a la habitación de Linda. Escribir es tan importante como mis hijas. Odio a Linda y la abofeteo”. </p>



<p>Su poesía podría calificarse de confesional. A veces versos sobre tabúes, asuntos socialmente vergonzantes para la época como la menstruación, el desapego maternal o los repetidos internamientos en clínicas psiquiátricas. Había ganado el Pullitzer de Poesía en 1967 por el poemario Vivir o morir, fue profesora en la Universidad de Boston y en la Universidad Colgate de Nueva York. Pero eso no era suficiente, la pulsión de muerte estaba allí y no se iría hasta llevarse a Sexton con ella. </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Se acabó, digo, y me alejo de la iglesia,<br>rehusando la rígida procesión hacia la sepultura,<br>dejando a los muertos viajar solos en el coche fúnebre.<br>Es junio. Estoy cansada de ser valiente.</p><cite>La verdad que los muertos conocen &#8211; Anne Sexton</cite></blockquote></figure>



<p>Tanto Linda como Joy esperaban tener una madre tradicional, sin embargo, Sexton vivía al borde del abismo, bebía en exceso, seducía a hombres frente a su esposo. Anne solo podía ofrecerles lo que tenía: experiencias salvajes, pasión por la verdad y por el arte, además de una creatividad desbocada en cada cosa que hacía. “Si pudiera, bajaría una estrella y la pondría en un elegante joyero. Si pudiera, sellaría el amor dentro de una larga y fina botella para que le pudieras dar un trago cuando lo necesitases», escribió un poco antes de morir. </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Mis nervios están encendidos. Los oigo como<br>instrumentos musicales. Donde había silencio<br>los tambores, las cuerdas están tocando irremediablemente. Tú hiciste esto.<br>Puro genio trabajando. Querido, el compositor ha entrado<br>al fuego.</p><cite>El beso &#8211; Anne Sexton</cite></blockquote></figure>



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		<title>Grandes desdichados: Cuarta parte: Ernesto Sábato</title>
		<link>https://lacalle.media/grandes-desdichados-cuarta-parte-ernesto-sabato/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Aug 2023 01:58:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[argentino]]></category>
		<category><![CDATA[El túnel]]></category>
		<category><![CDATA[Ernesto Sábato]]></category>
		<category><![CDATA[Escritor]]></category>
		<category><![CDATA[grandes desdichados]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: María Isabel Burbano / @rizossalvajes Durante ese tiempo de antagonismos, por la mañana me sepultaba entre electrómetros y probetas y anochecía en los bares, con los delirantes surrealistas. En el Dome y en el Deux Magots, alcoholizados con aquellos heraldos del caos y la desmesura, pasábamos horas elaborando cadáveres exquisitos. Así describe el escritor [&#8230;]</p>
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<p>Por: María Isabel Burbano / @rizossalvajes</p>



<pre class="wp-block-preformatted">Durante ese tiempo de antagonismos, por la mañana me sepultaba entre electrómetros y probetas y anochecía en los bares, con los delirantes surrealistas. En el Dome y en el Deux Magots, alcoholizados con aquellos heraldos del caos y la desmesura, pasábamos horas elaborando cadáveres exquisitos.</pre>



<p>Así describe el escritor argentino Ernesto Sábato su tiempo en París, donde pasaba las noches en compañía de los representantes latinoamericanos del movimento surrealista. Ese momento de su vida marcó un giro de 180 grados para su carrera y lo llevaría a convertirse en una figura importante de las letras de su país. Eso sí, con más de un sinsabor en su largo y exitoso camino. En esta nota conoceremos más sobre su historia.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Primeros años</strong></h3>



<p>Ernesto Roque Sabato nació el 24 de junio de 1911 en la ciudad de Rojas, provincia de Buenos Aires. Hijo de migrantes italianos, fue el décimo de 11 hermanos y recibió su nombre del hermano Ernestito que falleció poco después.</p>



<p>Perteneció a una familia de clase media y donde primaba la organización jerárquica. «Mi padre era severísimo y yo le tenía terror, mi madre me escondía debajo de la cama matrimonial para evitarme un castigo», le dijo a sus biógrafos.</p>



<p>En 1924 egresó de la escuela primaria de Rojas y viajó a La Plata donde cursó sus estudios secundarios​ en el Colegio Nacional de La Plata. En 1929 inició sus estudios de ciencias físico &#8211; matemáticas en la Universidad de la Plata. En 1933 mientras militaba en la juventud comunista conoció a Matilde Kusminsky Richter, con quién se casaría tiempo después.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Militancia política </strong> </h3>



<p>Durante 1934, el partido notó que tenía dudas sobre el gobierno de Stalin y el rumbo que tomaba, por lo que decidieron enviarlo a las Escuelas leninistas en Moscú, que a opinión de Sábato.</p>



<pre class="wp-block-preformatted">Era un lugar en donde uno se curaba o terminaba en un&nbsp;gulag&nbsp;o en un hospital psiquiátrico</pre>



<p>Antes de eso fue a Bruselas a un Congreso contra el Facismo y la Guerra como representante del Partido Comunista Argentino. Decidió huir a París, dónde escribió su primera novela <em>La fuente muda</em>. Regresó a Buenos Aires en 1936 y se casó por la vía civil con Matilde.</p>



<p>En 1937 obtuvo el Doctorado en Ciencias Físicas y Matemáticas.​ Con el apoyo de Bernardo Houssay, le entregaron  una beca anual para realizar trabajos de investigación sobre radiaciones atómicas en el Laboratorio Curie en París El 25 de mayo de 1938 nació su primer hijo y en la ciudad luz iniciaría una pasión intensa por la literatura.</p>



<p>En 1939 lo transfirieron al MIT en Estados Unidos. Regresó a la Argentina en 1940 decidido a dejar la física, pero para devengar su beca, debió trabajar como profesor de la Universidad de la Plata en pregrado y postgrado. Sobre esa época decía:</p>



<pre class="wp-block-preformatted">En el Laboratorio Curie, en una de las más altas metas a las que podía aspirar un físico, me encontré vacío de sentido. Golpeado por el descreimiento, seguí avanzando por una fuerte inercia que mi alma rechazaba</pre>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Inicios de su obra </strong></h3>



<p>En 1943 tras una crisis existencial, decidió alejarse definitivamente de la ciencia y se mudó a un rancho sin agua ni luz pero entregado a la escritura. Para el fin de la  II guerra mundial, se mudó con su familia a Santos Lugares, allí escribió la gran parte de su obra. En 1945 nace su segundo hijo, Mario.</p>



<p>En 1945 publicó su primer libro, <em>Uno y el Universo</em>, una serie de artículos filosóficos en los que criticaba la aparente neutralidad moral de la ciencia y alerta sobre los procesos de deshumanización en las sociedades tecnológicas.</p>



<p>En 1948, tras ser rechazado por todas las editoriales de Buenos Aires, publicó en revista Sur, El Túnel, una novela psicóloga narrada en primera persona. Recibió buenas críticas de Albert Camus, quién lo hizo traducir al francés. Aparte de éste, fue traducido a 10 idiomas.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Existió una persona que podría entenderme. Pero fue, precisamente, la persona que maté.</p><cite>El túnel</cite></blockquote></figure>



<p>En 1961 publicó <em>Sobre héroes y tumbas</em>, considerada como una de las mejores novelas argentinas del siglo XX. Narra la historia de una familia aristócrata en decadencia y el relato se intercala con los conflictos en Argentina desde el siglo XXI hasta 1955. Hasta 1967 había vendido 120.000 copias. Estaba destinado a destruirse en el fuego, sin embargo, la intervención de Matilde, que lo convenció de publicarlo. </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un instante de perfección.</p><cite>Sobre héroes y tumbas</cite></blockquote></figure>



<p>Para 1974 publicó su tercera novela, <em>Abaddon, el exterminador</em>, dónde se incluye a él como personaje y retoma las historias de algunos presentes en <em>Sobre Héroes y tumbas</em>.</p>



<p>Durante de la década de los 70, Sabato sentía que, como escritor, había dicho «todo lo que tenía que decir sobre los grandes temas de la condición humana: la muerte, el sentido de la existencia, la soledad, la esperanza y la existencia de Dios». En 1983, a modo de epitafio, dijo:</p>



<pre class="wp-block-preformatted"> Soy un simple escritor que ha vivido atormentado por los problemas de su tiempo, en particular por los de su nación. No tengo otro título.</pre>



<p>Para la década de los ochenta, dejó de escribir debido a la recomendación médica por sus problemas de la vista. Se dedicó a pintar, aunque publicaba esporádicamente.</p>



<p>Durante 1983 presidió la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, que publicó el informe Nunca más, que rendía cuenta de los casos de desaparición, tortura y asesinato cometidos durante la dictadura de 1976 a 1983. </p>



<p>En 1984 recibió el Premio Miguel de Cervantes, máximo galardón literario concedido a los escritores de habla hispana. Fue el segundo escritor argentino en recibir este premio después de Jorge Luis Borges.</p>



<pre class="wp-block-preformatted">Esta característica de las grandes ficciones es, precisamente, la que las convierte en grandes verdades. De un sueño se puede decir cualquier cosa, menos que sea una mentira.</pre>



<p>El 21 de diciembre de 1990, en su casa de Santos Lugares se casó «por iglesia» con Matilde Kusminsky Richter. En 1995 murió su hijo Jorge Federico en un accidente automovilístico. Para 1998 falleció su esposa Matilde. Sus memorias se publicaron bajo el título de <em>Antes del fin</em> y el 4 de junio de 2000 presentó <em>La resistencia </em>en la página de Internet del diario Clarín, convirtiéndose de esta manera en el primer escritor de lengua española en publicar un libro gratuitamente en Internet antes que en papel. En 2004 recibió un homenaje en el III Congreso Internacional de la Lengua Española en presencia de Cristina Fernández de Kirchner y José Saramago.</p>



<p>Falleció durante la madrugada, en su hogar en Santos Lugares, del 30 de abril de 2011, 55 días antes de cumplir 100 años, a causa de una neumonía derivada de una bronquitis que lo aquejaba desde hacía algunos meses, además de unos serios problemas de visión.</p>



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		<title>Grandes desdichados: Tercera Parte: Clarice Lispector</title>
		<link>https://lacalle.media/grandes-desdichados-tercera-parte-clarice-lispector/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Aug 2023 03:12:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Clarice Lispector]]></category>
		<category><![CDATA[Escritora]]></category>
		<category><![CDATA[grandes desdichados]]></category>
		<category><![CDATA[La hora de la estrella]]></category>
		<category><![CDATA[La pasión según G.H.]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: María Isabel Burbano / @rizossalvajes Soy una mujer que escribe, porque para mí escribir es como respirar, necesario para sobrevivir. Tal vez por eso no me gusta hablar de mis libros. Lo que tengo que decir está en ellos, y fue tan difícil escribirlos Esta frase, dicha en una entrevista, define muchísimo el trabajo [&#8230;]</p>
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<p><strong>Por:</strong> María Isabel Burbano / @rizossalvajes</p>



<pre class="wp-block-preformatted">Soy una mujer que escribe, porque para mí escribir es como respirar, necesario para sobrevivir. Tal vez por eso no me gusta hablar de mis libros. Lo que tengo que decir está en ellos, y fue tan difícil escribirlos </pre>



<p>Esta frase, dicha en una entrevista, define muchísimo el trabajo de Clarice Lispector. La escritora ucraniana &#8211; brasileña es uno de los ejemplos de que el genio literario, a veces va acompañado de la desdicha y los problemas. Sin embargo, es una de las más grandes representantes de la literatura brasileña, el país que la acogió cuando era pequeña y debió huir de Europa con su familia que era judía. </p>



<p>Nacida el 10 de diciembre de 1920 en Chechelnik, Ucrania bajo el nombre de Chaya Pinjasivna Lispector, el nacimiento de Clarice debía ser un remedio. Rusia invadió Ucrania tras la Revolución Bolchevique. Los soldados rusos mataron a su abuelo y violaron a su madre contagiándole de la sífilis. Una antigua creencia decía que el nacimiento de un hijo podía curar esa enfermedad venérea. No funcionó, su madre murió en Brasil cuando ella tenía 10 años y Clarice arrastró durante años la culpa de no haber podido salvar a su madre. Algo que plasmó en sus libros.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><em>Creaba las más falsas dificultades para aquella cosa clandestina que era la felicidad. La felicidad siempre iba a ser clandestina para mí. Parece que ya lo presentía. ¡Cuánto tardé! Vivía en el aire… Había orgullo y pudor en mí. Yo era una reina delicada.</em></p><cite>Felicidad clandestina</cite></blockquote></figure>



<p>En 1922, Clarice, sus padres y sus dos hermanas migraron a Brasil. Habían conseguido pasaportes rusos y el permiso en Bucarest para viajar a Sudamérica. Llegaron a Maceió, Alagoas y cambiaron sus nombres por unos más acordes a su nueva residencia. Pinjas, su padre, se convirtió en Pedro, su madre Mania en Marieta y Chaya se llamó Clarice. </p>



<p>Escribió en portugués desde muy joven. Envió varios cuentos al <em>Diario de Pernambuco</em>, el cual rechazó sus publicaciones en una sección de contribuciones infantiles debido a que, mientras que las historias de los demás niños poseían algún tipo de narrativa, los textos de Clarice no describían más que sensaciones. </p>



<p>A los 14 años se mudó con su Padre y una de sus hermanas a Río de Janeiro. Allí descubrió más autores nacionales y extranjeros:  Machado de Assis, Rachel de Queiroz, Eça de Queiroz, Jorge Amado y Fiódor Dostoievski Ingresó a la Facultad de Derecho en la Universidad de Brasil. A los veintiún años logró publicar <em>Cerca del corazón salvaje</em>, obra que había escrito a los diecinueve años y por la que recibió el premio <em>Graça Aranha</em> a la mejor novela publicada en 1943.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Al final, ¿Qué importa más: vivir o saber que se está viviendo?</p><cite>Cerca del corazón salvaje</cite></blockquote></figure>



<p>En ese año se casó con el diplomático Maury Gurgel Valente, a quien acompañó de país en país durante un período de mudanzas que la alejarían de su familia y amigos. En 1946 llegó su segunda novela, <em>O lustre</em>. Para 1949 volvió a Río y retomó su trabajo periodístico bajo el seudónimo de Tereza Quadros en una columna para un periódico local. Vivió desde 1952 a 1959 en Washington D.C. hasta que se divorció de su esposo y regresó a Brasil.</p>



<pre class="wp-block-preformatted">Hay un detalle: ese proceso se desarrolla ahí, en aquel sofá, donde me siento con la máquina de escribir sobre las rodillas. Así escribo siempre. Cuando mis hijos eran pequeños, escribía mientras los cuidaba, con los dos corriendo a mi alrededor. Siempre quise evitar que ellos tuviesen de mí la imagen de “madre escritora”. Escribía, entonces, cerca de ellos, tratando de no aislarme.</pre>



<p> De vuelta en Río escribía artículos periodísticos para poder mantenerse sola. En 1960 aparece el libro de cuentos <em>Lazos de familia</em> y un año después la novela <em>La manzana en la oscuridad</em> que se adaptaría al teatro.  En 1963 publicó la que es considerada su obra maestra: <em>La pasión según G. H.</em> </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>La vida es para ser vivida intensamente como el amor, que tiene que ser experimentado hasta la última gota sin ningún temor.</p><cite>La pasión según G. H.</cite></blockquote></figure>



<p>1966 sobreviene otra desdicha en la vida de Clarice. Se quedó dormida con un cigarrillo encendido, que provocó el incendio de su habitación y quemaduras en su cuerpo. Pasó meses en el hospital y los médicos lograron, afortunadamente, no amputarle la mano derecha, pero perdió su movilidad. Dejó de escribir a mano y entró en una profunda depresión por las cicatrices y marcas que le dejó el accidente. </p>



<p>Tal vez por ello, el personaje de Macabea en <em>La hora de la estrella</em> era poco agraciada, pero con una gran curiosidad. Vive feliz dentro de su desdicha porque no es consciente de ella. A diferencia de Clarice. La novela se publicó en 1977.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Escribo porque no tengo nada que hacer en el mundo: sobro, y no hay lugar para mí en la tierra de los hombres. Escribo por desesperación y por cansancio. No soporto más la rutina de ser yo mismo, y si no fuese por la novedad que siempre representa escribir, moriría simbólicamente todos los días. Pero estoy preparado para salir discretamente por la puerta del fondo. Experimenté casi todo, incluso la pasión y la desesperación. Ahora sólo querría tener lo que pude haber sido y no fui.</p><cite>La hora de la estrella</cite></blockquote></figure>



<p>Pocos meses después de su publicación falleció por un cáncer de ovarios a los 56 años en Río de Janeiro; el 9 de diciembre de 1977, a las diez de la mañana. Se iba así una de las escritoras con un estilo único, personajes sensibles, con procesos emocionales y conflictos internos latentes en cada página. Hizo de Brasil su hogar y para su muerte era muy conocida. Había pasado la década del 60 y 70 dictando conferencias por todo el país. Chaya, la niña ucraniana se convirtió en Clarice la escritora brasileña más importante del siglo XX.</p>



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