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	<title>Literatura archivos &#8212; La Calle</title>
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	<title>Literatura archivos &#8212; La Calle</title>
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		<title>Murió Édgar Allan García, el alquimista de las palabras</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Jul 2025 00:27:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Edgar Alan García]]></category>
		<category><![CDATA[Escritor]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quito, 27 julio (La Calle).-  La muerte no entiende de metáforas, pero si pudiera, hoy le habríamos pedido que esperara un capítulo más. Este 27 de julio se confirmó el fallecimiento de Édgar Allan García, escritor, editor, sabio, amigo, y sobre todo, un hombre que habitó el lenguaje como quien habita una casa hecha de libros. [&#8230;]</p>
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<p>Quito, 27 julio (<a href="https://lacalle.media/">La Calle</a>).-  La muerte no entiende de metáforas, pero si pudiera, hoy le habríamos pedido que esperara un capítulo más. Este 27 de julio se confirmó el fallecimiento de <a href="https://x.com/EdgarAllanGarc3">Édgar Allan García</a>, escritor, editor, sabio, amigo, y sobre todo, un hombre que habitó el lenguaje como quien habita una casa hecha de libros. Tenía 66 años.</p>



<p>Decir que fue autor de más de 70 obras suena a cifra, pero es más que eso: fue un hacedor de mundos. Escribió novela, cuento, poesía, ensayo, literatura infantil y juvenil. Hizo antologías, editó libros ajenos, promovió la lectura, defendió la palabra como un derecho. Jugaba con las letras como otros con instrumentos: afinándolas, provocándolas, haciéndolas cantar.</p>



<p>Lo recordamos de saco cruzado, caminar lento, libros bajo el brazo y la voz pausada. Leía un cuento y se quedaba mirando: si alguien se reía o abría los ojos, entonces sonreía también. La literatura era su hechizo y el público su conjuro.</p>



<p>“Las palabras juegan solas y se defienden y bailan”, escribió el poeta Freddy Peñafiel, uno de los muchos que crecieron bajo su sombra luminosa. Para él, Édgar no era solo un escritor, sino “un hermano apenas mayor” y un sabio con quien se podía hablar “de cualquier cosa, sin miedo y sin pose”.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Hoy la tierra amanece un poquito más necesitada de luz, de poesía, de esperanza. Hasta lueguito querido <a href="https://twitter.com/EdgarAllanGarc3?ref_src=twsrc%5Etfw">@EdgarAllanGarc3</a> <a href="https://t.co/peMulgazsv">pic.twitter.com/peMulgazsv</a></p>&mdash; el freddy (@rompecabezas24) <a href="https://twitter.com/rompecabezas24/status/1949524145336902005?ref_src=twsrc%5Etfw">July 27, 2025</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<p>Formó parte de “los caviernícolas”, un grupo de escritores que se reunían los viernes a leer, criticar y armar mundos. No eran un club de élite: eran un taller de escritura vivo, feroz, en el que circulaban nombres como Abdón Ubidia, Raúl Pérez Torres, Antonio Correa, Iván Égüez. Entre ellos, Édgar brillaba, siempre dispuesto a enseñar y a escuchar.</p>



<p>Hace apenas unas semanas, recibió el Premio Cervantes Chico por su trayectoria. El reconocimiento llegó con palabras que hoy suenan a epitafio: “larga trayectoria como escritor de libros para los más pequeños y su labor en el fomento de la lectura en edades tempranas”.</p>



<p>Durante la presentación de <em>La profecía de Darwin</em>, su amigo Javier Villacís lo llamó por videollamada. “Apenas pudo hablar cinco minutos”, contó. “Pero sonrió. Siempre sonreía cuando hablábamos de libros”.</p>



<p>La escritora Leonor Bravo, compañera suya en la editorial Girándula, lo despidió así: “Para mí, Édgar siempre será un amigo. Más que un escritor, un alma con quien compartí este amor inagotable por la literatura”.</p>



<p>Édgar Allan García (Guayaquil, 1958 – Quito, 2025) escribió <em>Abracadabra</em>, <em>Nanocuentos</em>, <em>Poesía negra</em>, <em>Códigos de lo contemporáneo</em>, <em>Julio Jaramillo, Ruiseñor de América</em>, <em>Diccionario de Esmeraldeñismos</em>, <em>Cuentos fríos y calientes</em> y muchos más. Pero sobre todo escribió con ternura, con ritmo, con humor. Escribió como si escribiendo pudiera curar algo.</p>



<p>Hoy nos queda su obra y su rastro. El silencio que deja no es vacío: es semilla.</p>



<p></p>
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		<title>Muere el escritor Paul Auster a los 77 años</title>
		<link>https://lacalle.media/muere-el-escritor-paul-auster-a-los-77-anos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 May 2024 13:50:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Cáncer de pulmón]]></category>
		<category><![CDATA[Escritor]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Paul Auster]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quito, 01 may (La Calle).- El escritor estadounidense Paul Auster falleció, este 1 de mayo, debido al cáncer de pulmón que padecía y se hizo público hace un año atrás. El suceso ocurre pocos meses después de la publicación de Baumgartner que, a modo de testamento literario, repasa su trabajo durante los últimos 50 años. [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Quito, 01 may (La Calle).-</strong> El escritor estadounidense Paul Auster falleció, este 1 de mayo, debido al cáncer de pulmón que padecía y se hizo público hace un año atrás.</p>



<p>El suceso ocurre pocos meses después de la publicación de Baumgartner que, a modo de testamento literario, repasa su trabajo durante los últimos 50 años.</p>



<p>Destacada no fue solamente su literatura, también escribió los guiones de varias películas, entre ellas Smoke (1995) que protagonizó Harvey Keitel. Afincado en Brooklyn desde hace años, Auster tuvo la valoración favorable de los críticos, en el suplemento literario del periódico británico Times, lo catalogan como “uno de los escritores estadounidenses con una inventiva más espectacular”.</p>



<p>Lo nombraron Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia en 1992 y recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2006. Entre su bibliografía destaca: La trilogía de Nueva York, Leviatán, Viajes por el Scriptorium o Mr. Vértigo. </p>
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		<title>5 libros de escritoras ecuatorianas que deberías leer</title>
		<link>https://lacalle.media/5-libros-de-escritoras-ecuatorianas-que-deberias-leer/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 Mar 2024 22:11:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Ecuador]]></category>
		<category><![CDATA[Escritoras]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: María Isabel Burbano / @rizossalvajes Quito, 08 mar (La Calle).- Ecuador es cuna de un sinúmero de escritoras que engrandecen la literatura de nuestro país. Es por eso que queremos contarles de cinco libros de escritoras ecuatorianas que no pueden perderse. 1. Yo vendo unos ojos negros &#8211; Alicia Yánez Cossío La novela de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por:</strong> María Isabel Burbano / @rizossalvajes </p>



<p><strong>Quito, 08 mar (La Calle).-</strong> Ecuador es cuna de un sinúmero de escritoras que engrandecen la literatura de nuestro país. Es por eso que queremos contarles de cinco libros de escritoras ecuatorianas que no pueden perderse.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>1. Yo vendo unos ojos negros &#8211; Alicia Yánez Cossío </strong></h3>



<p>La novela de 1979 publicada por la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE) presenta temas como la independecia económica de las mujeres, el desafío de conseguir un empleo y la venta de la superficialidad a través de los productos de belleza. La protagonista María busca un desafío que le permita vivir lejos de su monótono matrimonio y aunque lo encuentra pronto se da cuenta que no es como ella lo pensaba.</p>



<p><strong>Otras obras:</strong> Brunas, soroche y los tíos (1973), Sé que vienen a matarme (2001), La casa del sano placer&nbsp;(1989). </p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>2. El puente de la soledad &#8211; María Fernanda Heredia </strong></h3>



<p>Podría parecer fácil escribir literatura infatil y juvenil, pero lo cierto es que hay que tener un pensamiento agudo y la capacidad de empatía, cualidades que presenta la escritora quiteña María Fernanda Heredia. Esta novela fue una de mis favoritas cuando fui adolescente. Tres amigos van, a escondidas de sus padres, a un concierto en otra ciudad. En el camino reflexionan sobre los retos que implican crecer. La amistad es el eje principal de esta historia. </p>



<p><strong>Otras obras:</strong> Hay palabras que los peces no entienden (2006), Cupido es un murciélago (2004), La lluvia sabe porqué (2017).</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>3. Un suceso extraño &#8211; Sandra Araya </strong></h3>



<p>En esta novela, la escritora quiteña explora una emoción profunda: el miedo. Ada, la protagonista de esta historia, vive en una vieja casa junto a su madre, una prima y su pequeño hijo. Con el pasar de tiempo, empieza a tener la sensación de que alguna presencia se encuentra en la casa &#8211; además quiere lastimar a su hijo &#8211; y el pensamiento se vuelve recurrente. La autora juega con el lector al no revelar si lo que le sucede a Ada es producto de su miedo o sucede en realidad. Al final de la novela se conoce la verdad.</p>



<p><strong>Otras obras:</strong> La familia del Dr. Lehman (2015), El espía, la carnada, el precio (2018), Los enterramientos (2023)</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>4. Trajiste contigo el viento &#8211; Natalia García Freire</strong></h3>



<p>García Freire nos lleva a Cocuán y a una maldición que aparece en nombre de la muerte. La narración de los nueves personajes del libro &#8211; Mildred, Ezequiel, Agustina, Manzi, Carmen, Víctor, Baltasar, Hermosina y Filatelio &#8211; es un canto del pasado y presente de ese pueblo en la montañas andinas nacido de la nutrida pluma de esta escritora cuencana.</p>



<p><strong>Otras obras:</strong> Nuestra piel muerta (2019)</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>5. Chamanes eléctricos en la fiesta del sol &#8211; Mónica Ojeda</strong></h3>



<p>Noa y Nicole escapan de Guayaquil para ir al festival Ruido Solar. Durante 8 días compartirán con músicos, bailarines y poetas a los pies de un volcán, para que después Nicole vaya en busca de su padre que la abandonó cuando era niña y que ahora vive en los bosques altos. En esta novela, Mónica Ojeda despliega el espacio onírico &#8211; andino, pero también el vacío y el abandono.</p>



<p>Otras obras: La desfiguración Silva (2014), Nefando (2016), Mandíbula (2018)</p>
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		<title>Grandes desdichados &#8211; Parte 8: Cesare Pavese</title>
		<link>https://lacalle.media/grandes-desdichados-parte-8-cesare-pavese/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 18 Feb 2024 02:49:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Cesare Pavese]]></category>
		<category><![CDATA[grandes desdichados]]></category>
		<category><![CDATA[ITALIA]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Turín]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: María Isabel Burbano / @rizossalvajes Todo esto da asco. Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más El oficio de vivir Los hombres son, en muchas veces, el reflejo de su época y con Cesare Pavese, eso no es la excepción. Nacido en septiembre de 1908, Pavese vivió durante las dos guerras mundiales y [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por:</strong> María Isabel Burbano / @rizossalvajes</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Todo esto da asco. Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más</p><cite>El oficio de vivir</cite></blockquote></figure>



<p>Los hombres son, en muchas veces, el reflejo de su época y con Cesare Pavese, eso no es la excepción. Nacido en septiembre de 1908, Pavese vivió durante las dos guerras mundiales y con eso, el sentimiento de desesperanza, de pérdida. Sus novelas son un testimonio de la Italia en la que le tocó vivir y sus poemas son una muestra de su genio y los sentimientos por lo que transitaban sus palabras. </p>



<p>Pero de toda su literatura, la que más resuena es su diario que llevaba desde 1935 y que se publicó <em>post mortem</em> bajo el título de <em>El oficio de vivir</em>. En esta entrega de los escritores desdichados exploraremos algunas de sus entradas, otros títulos y su muerte trágica para las letras. </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Entre los síntomas que me advierten que se ha acabado la juventud, el mayor es el darme cuenta de que la literatura ya no me interesa de verdad. Quiero decir que no abro ya los libros con aquella viva y ansiosa esperanza de cosas espirituales que, a pesar de todo, sentía antes. Leo y querría leer cada vez más, pero no recibo ahora como antes las distintas experiencias con entusiasmo, no las fundo ya en un sereno tumulto prepoético. Lo mismo me sucede cuando me paseo por Turín, no siento ya la ciudad como un estímulo sentimental y simbólico a la creación. Ya está hecho, se me ocurre responder cada vez.</p><cite>El oficio de vivir</cite></blockquote></figure>



<p>La angustia de la existencia está presente en la vida de Pavese con la sensación de fracaso siempre como protagonista. Esta cita del 13 de septiembre de 1936 nos muestra un desinterés del escritor al que le gustaba reflexionar sobre la poesía y su estructura. Para ese mismo año publica su primer poemario <em>Lavorare stanca</em> (<em>Trabajar cansa</em>).</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="313" height="352" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2024/02/image-33.png" alt="" class="wp-image-106500" srcset="https://lacalle.media/wp-content/uploads/2024/02/image-33.png 313w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2024/02/image-33-267x300.png 267w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2024/02/image-33-150x169.png 150w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2024/02/image-33-300x337.png 300w" sizes="(max-width: 313px) 100vw, 313px" /></figure>



<p>Con una infancia complicada, su padre murió cuando tenía seis años, se trasladaba con frecuencia a Turín, una ciudad industrial que quedaba cerca de su pueblo y en la que se instaló para estudiar. La literatura &#8211; la poesía, el cuento &#8211; le permitió a Pavese hacer catarsis y darle un sentido a sus frustaciones y vacíos. </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Yo no sé todavía si soy un poeta o un sentimental, pero seguro que estos meses atroces son la prueba decisiva. Si, como confío, también los más grandes descubridores han pasado meses semejantes, entonces no es barata la alegría de componer. Se venga, y bien, la vida si alguien le roba su oficio. No es nada la preocupación de componer —el famoso tormento— al lado del haber compuesto y luego qué hacer.</p><cite>El oficio de vivir</cite></blockquote></figure>



<p>Se licenció en 1930 de la Universidad de Turín en Filología inglesa. Pavese aprende a escribir no solo desde la lectura, también desde el campo de la traducción. Empieza con Ernest Hemingway y William Faulkner, contemporáneos estadounidenses. Pasa por Walt Whitman y Herman Melville e integra el estilo de narrar la experiencia humana que encuentra en las obras de estos autores. De allí pasa a ser crítico y perfila un camino de activismo al afiliarse al Partido Comunista italiano. Era joven cuando Benito Mussolini tomaba el control de su país. Eso no lo frenó. Fundó la editorial Einaudi y escribió sin descanso, pero por varios de sus textos antifascistas se lo confinó en un pueblo de Calabria, en el que debía pasar por la comisaría a diario.</p>



<p>¿Por qué uno escribe? Las razones son variadas, pero para la generación de Pavese, cruzada por el dolor, la sangre, la muerta y la guerra, un refugio era la literatura, especialmente la poesía. No solo para plasmar las consecuencias de los conflictos y plasmar esa realidad adversa, sino para salir de ese espacio de dolor y muerte.</p>



<p>Entre 1938 y 1950 construye una narrativa de 14 títulos. Entre ellos destacan dos novelas &#8211;<em>Il diavolo sulle colline</em> (El diablo sobre las colinas) y <em>La casa in collina</em> (La casa en la colina) &#8211; ambas de 1948.  La descripción del lugar, las ilusiones de los jóvenes, el entregarse a los deseos y descubrir lo prohibido y salir de ese espacio seguro. Una literatura postguerra que vaya más allá del horror y nos lleve a lo inesperado, a lo real. </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Me gusta el contraste. Solamente con los contrastes se siente uno más fuerte, superior al propio cuerpo. La vida es banal si no hay contrastes. Yo no me hago ilusiones.</p><cite>El diablo sobre las colinas</cite></blockquote></figure>



<p>Si bien la vida para Pavese estaba en la poesía, de allí tal vez que le hayan puesto a su diario, <em>El oficio de vivir</em>, la existencia era un peso que pendía sobre sus hombros. En 1949 recibió el Premio Strega por las tres novelas reunidas bajo el título “<em>La bella estate</em>” (“El hermoso verano). Cesare Pavese era uno de los escritores italianos más brillantes de su generación, pero estaba al borde. La última entrada en su diario es la frase que da inicio a este relato. “Todo esto da asco. Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más”. </p>



<p>Tenía 41 años cuando tomó varias dosis de somníferos en un cuarto de hotel de Turín. El padre muerto, la relación trunca con la actriz estadounidense Constance Dowling &#8211; a quien dedica los versos de <em>Verrà la morte e avrà i tuoi occhi</em> &#8211; y los amigos perdidos en la II Guerra Mundial serían las razones del suicidio. O tal vez la vida que todo lo devora a su paso.</p>



<p>En la mesita de la habitación de hotel estaba su libro <em>Dialoghi con Leucò</em> (Diálogos con Leucó) 1953. Allí había escrito: «Perdono a todos y a todos pido perdón ¿Está bien? No hagan demasiado chismerío». Una vida llena de literatura como alivio para la existencia terminó como Pavese claramente quiso, con 12 palabras en un diario y después el silencio. </p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="382" height="435" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2024/02/image-34.png" alt="" class="wp-image-106502" srcset="https://lacalle.media/wp-content/uploads/2024/02/image-34.png 382w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2024/02/image-34-263x300.png 263w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2024/02/image-34-150x171.png 150w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2024/02/image-34-300x342.png 300w" sizes="(max-width: 382px) 100vw, 382px" /></figure>



<p><strong>Puede interesarle:</strong> <a href="https://radiolacalle.com/grandes-desdichados-septima-parte-charles-baudelaire/">Grandes desdichados – Séptima parte: Charles Baudelaire</a></p>
<p>La entrada <a href="https://lacalle.media/grandes-desdichados-parte-8-cesare-pavese/">Grandes desdichados &#8211; Parte 8: Cesare Pavese</a> se publicó primero en <a href="https://lacalle.media">La Calle</a>.</p>
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		<item>
		<title>Grandes genios &#8211; Capítulo II: William Faulkner</title>
		<link>https://lacalle.media/grandes-genios-capitulo-ii-william-faulkner/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Oct 2023 00:47:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[EE.UU.]]></category>
		<category><![CDATA[Escritor]]></category>
		<category><![CDATA[Grandes genios]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Misisipi]]></category>
		<category><![CDATA[nobel]]></category>
		<category><![CDATA[William Faulkner]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: María Isabel Burbano / @rizossalvajes El deber del poeta, del escritor, es escribir sobre esas cosas. Es su privilegio ayudar a que el hombre resista elevándole el corazón, recordándole el coraje y el honor y la esperanza y el orgullo y la compasión y la piedad y el sacrificio que han sido la gloria [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por:</strong> María Isabel Burbano / @rizossalvajes</p>



<pre class="wp-block-preformatted">El deber del poeta, del escritor, es escribir sobre esas cosas. Es su privilegio ayudar a que el hombre resista elevándole el corazón, recordándole el coraje y el honor y la esperanza y el orgullo y la compasión y la piedad y el sacrificio que han sido la gloria del pasado. La voz del poeta necesita no simplemente ser el recuerdo del hombre, debe ser uno de los pilares
esenciales que lo ayuden a resistir y a prevalecer
<em>Me niego a aceptar el fin del hombre</em> - <em>Discurso de Faulkner por el Premio Nobel de Literatura</em></pre>



<p>Puedo decir con seguridad que William Faulkner es el escritor más importante de la literatura estadounidense, pero también puedo afirmar que su influencia no se limita a su país de origen. La literatura faulkneriana es un fenómeno en sí mismo y caló hondo en todos los miembros del boom latinoamericano, por ejemplo, que lo ponían como autor imprescindible en su trajinar como escritores. </p>



<p>En este segundo capítulo escarbaré en su vida. </p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Primeros años</strong></h3>



<p>William&nbsp;Cuthbert&nbsp;Faulkner nació en New Albany, Misisipi el 25 de septiembre de 1897. A los cinco años se mudó con su familia a Oxford. Su madre Maud; su abuela materna, Lalia Butler y su niñera Caroline «Callie» Barr influyeron en su creatividad e imaginación artística. Las primeras eran lectoras, pintoras y fotógrafas, por lo que le mostraron un lenguaje visual. La última es fundamental en la preocupación en su novelas sobre la sexualidad y la raza. </p>



<p>A los 17 años conoce a Philip Stone, quien se vuelve su mentor y lo introduce en la obra de James Joyce. A su vez, el joven le enseñó sus poemas y cuentos para poder publicarlos, pero los editores lo rechazaron. La historia de su familia y Misisipi caracterizan su sentido del humor, la posición entre la dicotomía blancos y negros, los personajes y la vida en el sur de EE.UU. y temas atemporales.</p>



<p>Estudió en la Universidad de Misisipi desde 1919 y cursó tres semestres antes de abandonarla en noviembre de 1920. Antes de escribir su primera novela en 1925, escribía poesía. <em>La paga de los soldados</em> se escribió en Nueva Orleans, Luisiana. Su segunda novela fue <em>Mosquitos</em>, publicada en 1927. </p>



<p>En el verano de 1927, Faulkner escribió su primera novela ambientada en el condado ficticio de Yoknapatawpha llamada <em>Banderas en el polvo</em>. Ben Wasson la editó y se publicó en 1929 como <em>Sartoris</em>. El manuscrito original se publicó en 1973. </p>



<p>Después de cumplir 31 años, en el otoño de 1928, empezó a trabajar en <em>El sonido y la furia</em>, que inició como una serie de cuentos. Esta vez no permitió a su agente agregar ni una coma al texto. Para 1929 se casó con Estelle Oldham y comenzó la redacción de <em>Mientras agonizo</em>. Se publicó en 1930.</p>



<p>Con la publicación de sus cuentos en varias revistas compró una casa de Oxford nombrada por él Rowan Oak. En 1931 publicó Santuario, que recibió varias críticas por la representación sombría del sur.<em> Luz de agosto</em> se publicó en 1932.</p>



<p>Ésta última es parte de un grupo de novelas publicadas a ritmo constante en la década de los 30 y que también transcurren en Yoknapatawpha: <em>Pilón</em> (1935), <em>¡Absalón, Absalón!</em> (1936), <em>Los invictos</em> (1938), <em>Las palmeras salvajes</em> (1939), <em>El villorrio </em>(1940) y <em>Desciende, Moisés</em> (1941).</p>



<pre class="wp-block-preformatted">Si yo no hubiera existido, alguien habría escrito mis novelas. Y las de Hemingway, Dostoievski y todos los demás. La prueba es que hay al menos tres candidatos a la autoría
de las obras de Shakespeare. Pero lo importante es <em>Hamlet</em> y <em>El sueño de una noche de verano</em>, no quién las escribiera. La cuestión es que alguien lo hizo. El artista no es relevante, lo único que cuenta es su creación.
<em>Entrevista con The Paris Review en 1956</em></pre>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Descubriendo Yoknapatawpha</strong></h3>



<p>En ¡Absalón, Absalón! aparece el mapa de este condado ubicado en Misisipi por supuesto&nbsp;«Superficie, 2.400 millas cuadradas. Población: .blancos, 6.928; negros, 19.313. William Faulkner, único dueño y propietario.». Flanqueado por los ríos Taiamatchie y Yoknapatawpha (que existe bajo el nombre Yocona). Las tierras eran territorio de los indios chikasaw. El cacique Ikkenotube vendió el territorio al nieto de un refugiado escocés, dando inició a las historias, vivencias y tragedias de los personajes de Faulkner. </p>



<p>Si bien Yoknapatawpha no existe en un punto físico del mapa estadounidense (el condado más parecido es Lafayette) la literatura no limita la realidad, la supera y permite el desarrollo de un espacio y tiempo determinados por el autor. Yoknapatawpha es la representación del Misisipi de Faulkner y allí también intervienen su percepción de la familia, la política, las relaciones familiares, el tema racial y sus propios sueños. Toda su obra se concentra, así no se quiera, en ese espacio producido por su prodigiosa imaginación combinada a su experiencia. </p>



<p>El descubrimiento de Faulkner para los miembros del boom y otros escritores latinoamericanos es claro en dos territorios ficticios: el Macondo de Gabriel García Márquez y Santa María de Juan Carlos Onetti. Ambos beben de Faulkner, a pesar que no era el primero en crear una ciudad ficticia, pero si en darle forma y permanencia en el tiempo, además de sujetarla a la realidad o lo que nosotros llamamos como realidad. </p>



<p>Pero ¿cómo llegó el escritor a las manos de los latinoamericanos? La segunda obra de Faulkner traducida al castellano fue <em>Las palmeras salvajes</em> (1939) y lo realizó el argentino Jorge Luis Borges en 1940. Eso permitió que llegue nuestra región.</p>



<pre class="wp-block-preformatted">Noventa y nueve por ciento de talento, noventa y nueve por ciento de disciplina y noventa y nueve por ciento de trabajo. El escritor nunca debe estar satisfecho con lo que hace, aunque su trabajo sea todo lo bueno posible. Hay que soñar con grandes metas y aspirar siempre a mucho más de lo que sabes que está a tu alcance.
<em>Entrevista con The Paris Review en 1956</em></pre>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Guionista en Hollywood y otros trabajos </strong></h3>



<p>En 1932, MGM Studios le ofreció trabajo como guionista, aunque no era aficionado al cine, lo aceptó porque necesitaba el dinero. Llegó a Culver City, California, en mayo. Trabajó con el director Howard Hawks, con quien trabó una fuerte amistad y su hermano William se transformó en su agente, por lo que Fulkner tuvo trabajo estable como guionista desde los años 30 hasta la década del 50. </p>



<p>En 1948 se publicó Intruso en el polvo. Tres años después apareció <em>Requiem para una mujer </em>(1951). <em>Una fábula</em>, novela ambientada en Francia durante la Primera Guerra Mundial se publicó en 1954. </p>



<p>En 1949 se le confirió el Premio Nobel de Literatura por «su poderosa y artísticamente única contribución a la novela estadounidense moderna». También recibió en dos ocasiones el Premio Pulitzer. La primera de ellas en 1955 por <em>Una fábula</em> y la segunda en 1963 por Los rateros, esa distinción fue póstuma, ya que falleció el 6 de julio de 1962 en Byhalia por un infarto agudo de miocardio, en parte debido a los problemas de alcohol que acarreó gran parte de su vida. Sus restos se encuentran en el Oxford Memorial Cemetery en el sepulcro de la familia. </p>



<pre class="wp-block-preformatted">La única responsabilidad del escritor es su arte. Si es un buen escritor, no tendrá ningún escrúpulo. Porque tiene un sueño, y el sueño le produce tal angustia que debe deshacerse de él. Hasta entonces, no encontrará la paz. Con tal de escribir su libro, está dispuesto a tirarlo todo por la borda: el honor, el orgullo, la decencia, la seguridad, la felicidad, todo.
<em>Entrevista con The Paris Review en 1956</em></pre>



<p><strong>Puede interesarle:</strong> <a href="https://radiolacalle.com/grandes-genios-capitulo-i-jose-saramago/">Grandes Genios – Capítulo I: José Saramago</a></p>
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		<title>Eugenia Viteri: Un Homenaje a la Voz de las Mujeres en la Literatura Ecuatoriana</title>
		<link>https://lacalle.media/eugenia-viteri-un-homenaje-a-la-voz-de-las-mujeres-en-la-literatura-ecuatoriana/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Sep 2023 15:54:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Eugenia Viteri]]></category>
		<category><![CDATA[Honra]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura ecuatoriana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>por Soledad Buendía Herdoíza Editorial de la Mitad del mundo a la tierra Azteca La literatura ecuatoriana guarda en su seno una figura inmortal, una pluma que ha dejado una huella en la historia de las letras del país: Eugenia Viteri, escritora, feminista y defensora de los derechos de las mujeres, es y será inspiración [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right">por <strong>Soledad Buendía Herdoíza</strong></p>



<p>Editorial de la Mitad del mundo a la tierra Azteca</p>



<p>La literatura ecuatoriana guarda en su seno una figura inmortal, una pluma que ha dejado una huella en la historia de las letras del país: Eugenia Viteri, escritora, feminista y defensora de los derechos de las mujeres, es y será inspiración para muchas personas que tuvimos el honor de conocerla, aprender de ella y disfrutar de sus obras. Ante su partida terrenal, merece ser recordarda con la fuerza con la que vivió y defendió sus principios.</p>



<p>La vida de Eugenia Viteri estuvo marcada por una pasión inquebrantable desde temprana edad. Su incursión en el mundo de las letras comenzó en la Escuela de Teatro del Núcleo del Guayas de la Casa de la Cultura Ecuatoriana en 1950. Allí, entró en contacto con numerosos artistas y escritores, lo que forjó su destino literario. Tres años después, en 1953, se graduó de Bachiller en Humanidades Modernas e ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guayaquil.</p>



<p>El talento de Eugenia Viteri brilló desde el principio, como lo demuestra su segundo premio en el Concurso convocado por el Club Femenino de Cultura con su cuento «El Heredero». Este logro temprano fue solo un vistazo de lo que vendría en su carrera literaria.</p>



<p>A lo largo de su vida, Viteri no solo escribió con destreza y pasión, sino que también abrazó las ideas marxistas y se convirtió en una defensora de los Derechos Humanos y, en particular, de los derechos de las mujeres. Sin embargo, su compromiso político la llevó al exilio en Chile cuando la dictadura militar se instauró en Ecuador en 1963, cuando ya compartía su vida con el escritor Pedro Jorge Vera. En 1965 residieron en Cuba, invitados por el líder revolucionario Fidel Castro. Finalmente, en 1966, con la caída de la dictadura, regresaron a su amada patria, invitados por el presidente Clemente Yerovi.</p>



<p>Eugenia Viteri no solo fue una escritora talentosa, sino que también se destacó en la enseñanza y la promoción de la literatura. Su labor como organizadora de concursos y directora del periódico estudiantil del Colegio Nacional Veinticuatro de Mayo en 1969, así como su posterior cátedra de Literatura en 1975, dejaron una marca imborrable en las mentes jóvenes.</p>



<p>En 1983, Viteri fundó la Fundación Cultural Manuela Sáenz, una plataforma desde la cual luchó incansablemente por los derechos de las mujeres en Ecuador, lo que plasmó en su novela «Las alcobas negras» en 1984, dedicada a la mujer ecuatoriana.</p>



<p>Además de su prolífica producción literaria, Eugenia Viteri también dejó un legado en la promoción de la literatura ecuatoriana con su «Antología Básica del Cuento Ecuatoriano». Esta obra, que ha visto múltiples ediciones, contribuyó a dar visibilidad a la riqueza de la narrativa ecuatoriana.</p>



<p>En 2008, su incansable labor fue finalmente reconocida con el Premio Nacional Rosa Campuzano, un galardón que honra a mujeres ecuatorianas notables.</p>



<p>El impacto de Eugenia Viteri trasciende fronteras, como lo demuestra la traducción de su obra a idiomas como el ruso, el búlgaro y el inglés. Su voz, su pasión por la justicia y su talento literario perdurarán y seguirán iluminando el camino hacia un mundo más justo y equitativo.</p>



<p>En mí queda el recuerdo de quien con cariño y rigurosidad corregía los textos que llevaríamos a imprenta, siempre con generosidad me recibía en su casa y con sabias palabras me daba consejos que solo hasta hoy puedo entender. </p>



<p>Eugenia estará con nosotras por siempre.</p>
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		<title>Grandes Genios &#8211; Capítulo I: José Saramago</title>
		<link>https://lacalle.media/grandes-genios-capitulo-i-jose-saramago/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 Sep 2023 01:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[genios]]></category>
		<category><![CDATA[José Saramago]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Nobel de literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Portugal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: María Isabel Burbano / @rizossalvajes En cierto sentido se podría decir que letra a letra, palabra a palabra, página a página, libro a libro, he venido sucesivamente implantando en el hombre que fui los personajes que creé. Considero que sin ellos no sería la persona que hoy soy, sin ellos tal vez mi vida [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por: </strong>María Isabel Burbano / @rizossalvajes </p>



<pre class="wp-block-preformatted">En cierto sentido se podría decir que letra a letra, palabra a palabra, página a página, libro a libro, he venido sucesivamente implantando en el hombre que fui los personajes que creé. Considero que sin ellos no sería la persona que hoy soy, sin ellos tal vez mi vida no hubiese logrado ser más que un esbozo impreciso, una promesa como tantas otras que de expectativa no consiguió pasar, la existencia de alguien que tal vez pudiese haber sido y no llegó a ser.</pre>



<p>Este extracto del discurso de José Saramago al recibir el Premio Nobel de literatura en 1998 resume muy bien una parte de su literatura. Hay algo del autor en sus personajes y viceversa. Su obra es consecuencia de la curiosidad por la vida y condición humana, la historia, el amor, la muerte, las relaciones sociales y el futuro que se aproximaba. </p>



<p>Muy aparte de ser el primer portugués en conseguir el más grande galardón de las letras y otras distinciones, la obra de Saramago recaba preguntas sencillas, pero también algunas profundas, casi metafísicas, que no busca resolver, pero si desarrollar en un hilo conductor que engancha al lector de principio a fin y que, más tarde, pone a funcionar las ruedas de la reflexión. Por ello y su pasión por la vida y la literatura, José Saramago es uno de los grandes genios de las letras y en esta nota repasaremos su vida.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Primeros años </strong></h3>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Lo que más hay en la tierra es paisaje. Por mucho que falte del resto, paisaje<br>ha sobrado siempre, abundancia que sólo se explica por milagro infatigable,<br>porque el paisaje es sin duda anterior al hombre y, a pesar de tanto existir,<br>todavía no se ha acabado. Será porque constantemente muda: hay épocas del<br>año en las que el suelo es verde, en otras amarillo, y luego castaño, o negro.</p><cite>Levantado del suelo (1980)</cite></blockquote></figure>



<p>José Saramago debía llamarse José de Sousa. Quisieron la casualidad y un funcionario del Registro Civil que esto no suceda. Al momento de registrarlo, el funcionario aumentó, de forma jocosa, el apodo por el que su padre, José de Sousa era conocido en el pueblo. Saramago es una planta herbácea que en tiempos de necesidad servía de alimento en la cocina de los pobres. De niño, el escritor conoció las carencias, un tema que también influyo en su obra.</p>



<pre class="wp-block-preformatted">Durante toda la infancia y también en los primeros años de la adolescencia, esa pobre y rústica aldea con su frontera rumorosa de agua y de verdes, con sus casas bajas rodeadas del gris plateado de los olivares, unas veces requemada por los ardores del verano, otras veces transida con las heladas asesinas del invierno o ahogada por las crecidas que le
entraban puerta adentro, fue la cuna donde se completó mi gestación, la bolsa donde
el pequeño marsupial se recogió para hacer de su persona, en lo bueno y tal vez en lo malo, lo que sólo por ella misma, callada, secreta, solitaria, podría ser hecho.</pre>



<p> Así relata en su autobiografía Las pequeñas memorias (2006) a Azinhaga, el lugar que lo acogió durante sus primeros años y antes de que la familia parta a Lisboa para encontrar mejores oportunidades. En la capital, su padre se desempeñó como policía de seguridad pública y aunque lograron acomodarse, no tuvieron una holgura económica, José pasaba prolongados períodos de tiempo en casa de sus abuelos maternos Jerónimo Melrinho y Josefa Caixinha.</p>



<pre class="wp-block-preformatted">Ayudé muchas veces al abuelo Jerónimo en sus andanzas de pastor. Cavé con
frecuencia la tierra del huerto anexo a la casa y corté leña para la lumbre. En muchas
ocasiones, dando vueltas y vueltas a la gran rueda de hierro que accionaba la bomba,
hice subir agua del pozo comunitario y la transporté al hombro. Muchas veces, a
escondidas de los guardas de las cosechas, fui con mi abuela, también de madrugada,
abastecidos de rastrillo, paño y cuerda, a recoger en los rastrojos la paja suelta que
después habría de servir como lecho del ganado. Y algunas veces, en noches calientes
de verano, después de la cena, mi abuelo me decía:<em> José, hoy vamos a dormir los dos
debajo de la higuera.</em></pre>



<p> A los 12 años, sus padres ya no podían mantenerlo en el instituto, así que decidieron que estudie en una escuela de enseñanza profesional, donde por cinco años aprendió el oficio de cerrajero mecánico. Su interés por las letras empezó por el plan de estudios que, entre otras cosas, incluía francés y literatura. Su genio se forjó como el de la mayoría: al calor de los libros que la biblioteca pública le proporcionaba. Logró comprarse los suyos a los 19 años. </p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>El hombre que acaba de entrar en la tienda para alquilar una película tiene en su documento de identidad un nombre nada corriente, de cierto sabor clásico que el<br>tiempo ha transformado en vetusto, nada menos que Tertuliano Máximo Afonso. El<br>Máximo y el Afonso, de uso más común, todavía consigue admitirlos, siempre<br>dependiendo de la disposición de espíritu en que se encuentre, pero el Tertuliano le<br>pesa como una losa desde el primer día en que comprendió que el maldito nombre<br>podía ser pronunciado con una ironía casi ofensiva.</p><cite>El hombre duplicado (2002)</cite></blockquote></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Inicios </strong></h3>



<p>En 1947, el año de nacimiento de su hija salió su primer libro <em>A Viúva</em>, pero que por conveniencias editoriales vendría a salir con el nombre de <em>Terra do Pecado</em>. También escribió <em>Clarabóia</em> que permaneció inédita hasta 2011. Sin embargo, sentía que no tenía nada que valiera la pena decir. Hasta 1966 no publicó nada. </p>



<p>En los años 50 trabajó como obrero metalúrgico y a finales de esa década trabajó en una editorial, Estúdios Cor, como responsable de la producción. En su tiempo libre y para ganar algo más de dinero, empezó a traducir, una actividad que duró hasta 1981. Colette, Pär Lagerkvist, Jean Cassou, Maupassant, André Bonnard, Tolstoi, Baudelaire, Étienne Balibar, Nikos Poulantzas, Henri Focillon, Jacques Roumain, Hegel,Raymond Bayer son algunos de los nombre que tradujo.</p>



<p>Entre 1971 y 1973 estuvo en el vespertino <em>Diário de Lisboa</em> como coordinador de un suplemento cultural y editorialista. Trabajó tambien en el matutino <em>Diário de Notícias</em>, del que fue despedido en varias ocasiones por el golpe cívico militar de 1975 que intentaba frenar la revolución en Portugal tras el derrocamiento de la dictadura. </p>



<p>Tras quedarse sin empleo decidió dedicarse por completo a la literatura y probar lo que valía como escritor. Aparece en 1980  <em>Levantado del Suelo</em> que define el modo de escritura que caracteriza a sus obras de ficción. Los 80 son una década dedicada al romance con distintos matices en <em>Memorial del Convento</em>, 1982, <em>El Año de la Muerte de Ricardo Reis</em>, 1984, <em>La Balsa de Piedra</em>, 1986 o <em>Historia del Cerco de Lisboa, </em>1989.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Acercó una silla y se sentó ante el visitante, se dio cuenta de que Fernando Pessoa estaba allí a cuerpo, que es la manera de decir que no llevaba ni abrigo ni gabardina ni ninguna otra protección contra el mal tiempo, ni siquiera sombrero, sólo el traje negro, chaqueta pantalones y chaleco, camisa blanca, negra también la corbata, y los zapatos, y los calcetines, como si estuviera de luto o fuera de oficio enterrador. Se miran ambos con simpatía, se ve que están contentos por haberse reencontrado después de larga ausencia, y es Fernando Pessoa quien habla primero, Sé que me fue usted a visitar, yo no estaba<br>pero me lo dijeron cuando llegué, y Ricardo Reis respondió, Creí que estaría allí, no<br>se me ocurrió pensar que pudiera salir, Por ahora aún salgo, me quedan unos ocho<br>meses de poder andar por ahí a mi aire, explicó Fernando Pessoa.</p><cite>El año de la muerte de Ricardo Reis (1984)</cite></blockquote></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Años de consolidación</strong></h3>



<p>En 1986 conoció a la periodista Pilar del Río, su compañera hasta el final de sus días. Se casaron en 1998. En 1993 decide dejar Portugal, ya que el gobierno censura <em>El Evangelio según Jesucristo</em> (1991) bajo la excusa de que ofendía a los católicos, por lo que no participó en el Premio Literario Europeo. Se estableció en la isla de Lanzarote en el archipiélago de las Canarias. En ese mismo año, empezó la escritura de un diario <em>Cuadernos de Lanzarote</em> que se publicó en cinco volúmenes. <em>Ensayo sobre la Ceguera</em> aparece en 1995, <em>Todos los hombres</em> en 1997. </p>



<p>En 1998 recibió Premio Nóbel de Literatura y su actividad pública aumentó. Lo invitaban a conferencias, ferias de libros, charlas, reuniones para hablar de sus libros. Saramago también tenía una férrea posición política orientada a la justicia social y los derechos humanos, una temática que también deja entrever en sus novelas.</p>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p>Al día siguiente no murió nadie. El hecho, por absolutamente contrario a las<br>normas de la vida, causó en los espíritus una perturbación enorme, efecto a todas<br>luces justificado, basta recordar que no existe noticia en los cuarenta volúmenes de la<br>historia universal, ni siquiera un caso para muestra, de que alguna vez haya ocurrido<br>un fenómeno semejante, que pasara un día completo, con todas sus pródigas<br>veinticuatro horas, contadas entre diurnas y nocturnas, matutinas y vespertinas, sin<br>que se produjera un fallecimiento por enfermedad, una caída mortal, un suicidio<br>conducido hasta el final, nada de nada, como la palabra nada</p><cite>Las intermitencias de la muerte (2005)</cite></blockquote></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Últimos años</strong></h3>



<p>La actividad literaria del escritor no disminuyó, más bien el nuevo siglo le trajo más curiosidad y la necesidad de explorar, a través de la narración, la condición humana con sus nuevas aristas. Aparecen <em>La caverna</em> (2000), <em>La flor más grande del mundo</em> (2001), <em>El hombre duplicado</em> (2002), <em>Ensayo sobre la lucidez</em> (2004), <em>Don Giovanni ou o Dissoluto Absolvido</em> (2005), <em>Las intermitencias de la muerte</em> (2005), <em>Las pequeñas memorias</em> (2006). En 2007 se cea la fundación José Saramago para impulsar la literatura contemporánea, la defensa de los Derechos Humanos y el Medio Ambiente. <em>El viaje del elefante</em> se publica en 2008 y <em>Caín</em> llega en 2009.</p>



<p>En 2010 la vida de Saramago se apaga, producto de una leucemia crónica que le causó un fallo multiorgánico. Sus cenizas se colocaron al pie de un olivo traído de su pueblo natal y que para el primer aniversario de su muerte se trasladó a la fundación. </p>



<pre class="wp-block-preformatted">De las lecciones de poesía, algunas cosas sabía ya el adolescente, aprendidas en
sus libros de texto cuando en una escuela de enseñanza profesional de Lisboa, andaba
preparándose para el oficio que ejerció en el comienzo de su vida de trabajo: el de
mecánico cerrajero. Tuvo también buenos maestros de arte poética en las largas horas
nocturnas que pasó en bibliotecas públicas, leyendo al azar libros y catálogos sin
orientación, sin alguien que le aconsejase, con el mismo asombro creador del
navegante que va inventando cada lugar que descubre. Pero fue en la biblioteca de la
escuela industrial donde El año de la muerte de Ricardo Reis comenzó a ser escrito.</pre>



<p></p>
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		<title>Desde Francia con amor &#124; Opinión</title>
		<link>https://lacalle.media/desde-francia-con-amor-opinion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Feb 2023 21:17:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Academia Francesa]]></category>
		<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<category><![CDATA[inmortales]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Vargas Llosa]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lacalle.media/?p=83363</guid>

					<description><![CDATA[<p>Por: María Isabel Burbano Quito, 09 feb (La Calle). – El mundo de las letras, especialmente de Francia, posó sus ojos en la ceremonia de ingreso del escritor peruano – español Mario Vargas Llosa a la Academia Francesa, cuyos miembros responden al nombre de los inmortales. La relación del escritor con la literatura francesa es [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por: </strong>María Isabel Burbano</p>



<p><strong>Quito, 09 feb (La Calle). –</strong> El mundo de las letras, especialmente de Francia, posó sus ojos en la ceremonia de ingreso del escritor peruano – español Mario Vargas Llosa a la Academia Francesa, cuyos miembros responden al nombre de <em>los inmortales</em>.</p>



<p>La relación del escritor con la literatura francesa es de pasión pura. Anhelaba encontrar en las novelas de Flaubert, Dumas o Victor Hugo, el secreto para convertirse en un verdadero escritor. “Al aprender francés y leer a los escritores franceses sin descanso, yo aspiraba secretamente a ser un escritor francés […] Llegué aquí en 1959 y descubrí que los franceses habían descubierto la literatura latinoamericana antes que yo”.</p>



<p>Mario es el escritor más francés de Latinoamérica, pero también el más español, donde ha vivido la mayor parte de su vida, regresando a Perú ocasionalmente después de perder las elecciones en 1990 frente a Alberto Fujimori. A pesar de la influencia que ambos países europeos han tenido en el escritor, sus novelas siempre se asientan en territorio latinoamericano. Una de las cualidades de su prosa que más destaco.</p>



<p>A pesar de todo el reconocimiento, Vargas Llosa es una de la figura sobre la que hablamos en nuestros países con un velo de crítica por el abierto liberalismo que ha practicado en los años de senectud. Si bien a la que escribe no le parecen las opiniones políticas del nobel, reconozco que es uno de los escritores más importantes que haya nacido en nuestras tierras. Sus novelas, cuentos y ensayos literarios son un gran aporte para la literatura.</p>



<p>Como Mario, yo estaba convencida que uno no se volvía escritor o un entendido en literatura si no leía a los clásicos de rigor. Si no leía a los franceses, cuya impronta y riesgo caracterizaban una escritura libre (aún lo creo, pero con menos fuerza). Vargas Llosa no exagera con su amor por la literatura francesa. Basta con adentrarse en<em> Madame Bobary</em> para entender la osadía de Flaubert al publicarla. Caminar con Jean Valjean por las sucias alcantarillas parisinas con Marius a cuestas para entender la condición humana que transmite Víctor Hugo. Unirse a las aventuras de D’ Artagnan y los tres mosqueteros de Alejandro Dumas que se enfrentan a los guardias del cardenal Richelieu, quien, por cierto, fundó la Academia Francesa en 1635.</p>



<p>Dumas hijo, Julio Verne, Marcel Proust, Honoré de Balzac, Antoine de Saint-Exupéry, Baudelaire, Rimbaud, Guy de Maupassant, Molière, George Sand, Colette, Michel Houellebecq, Patrick Modiano son algunos de los nombres que han dado forma a las letras francesas en un vasto universo de escritores que nos emocionan cada vez que los revisamos. El ingreso de Mario Vargas Llosa al grupo de inmortales es un puntapié para adentrarnos y reposar en las maravillosas historias que nos ofrece el país europeo.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Merlina y el retorno de lo freak &#124; Reseña</title>
		<link>https://lacalle.media/merlina-y-el-retorno-de-lo-freak-resena/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 02 Dec 2022 21:09:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Edgar Allan Poe]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Reseña]]></category>
		<category><![CDATA[serie]]></category>
		<category><![CDATA[Tim Burton]]></category>
		<category><![CDATA[TV]]></category>
		<category><![CDATA[Wednesday Addams]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: María Isabel Burbano Todo el mundo está obsesionado con Wednesday Addams. Las redes sociales están inundadas de videoclips de la nueva serie que se centra en desarrollar a este particular personaje de una singular familia, esta vez de la mano de Tim Burton. Una parte importante del porqué todos están conectados con Merlina es [&#8230;]</p>
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<p class="has-text-align-right">Por: <strong>María Isabel Burbano</strong></p>



<p>Todo el mundo está obsesionado con <em>Wednesday </em>Addams. Las redes sociales están inundadas de videoclips de la nueva <a href="https://www.netflix.com/title/81231974">serie</a> que se centra en desarrollar a este particular personaje de una singular familia, esta vez de la mano de Tim Burton.</p>



<p>Una parte importante del porqué todos están conectados con Merlina es el factor nostalgia. De las caricaturas de los años 30 en <em>The New Yorker</em>, los Addams saltaron a la pantalla chica con una serie en 1964. En los años 90 vendrían las famosas películas que muchos recordamos y que han dejado en nuestras retinas a Morticia, Homero, Largo, el tío Lucas, Pericles, Dedos y demás.</p>



<p>Retomar el personaje de Merlina es traer a la familia de vuelta con el plus del desarrollo del personaje en un contexto diferente. La serie, sin embargo, no solo aborda la idea de lo sobrenatural (en el instituto Nunca Más donde va la protagonista existe diversas criaturas) sino la celebración de lo raro. Burton pone en perspectiva la dicotomía freak/normi que, contrario a lo que se creería, no está superado. El poner a adolescentes, sujetos que están descubriendo sus personalidades, identidades y gustos, en este enfrentamiento de lo extraño vs. lo normal nos hace preguntarnos si en efecto existe la normalidad o si somos producto de nuestras excentricidades (que tampoco tiene nada de malo).</p>



<p>Jenna Ortega hace una gran actuación de Merlina. Muchos esperábamos el sarcasmo y obscuridad habitual que rodea al personaje, pero que en el fondo se preocupa por las personas que se muestras honestas con ella (hay varios a lo largo de la serie). El director también hace un guiño a las películas con Christina Riccie dentro del cast.</p>



<p>La literatura, música y otras expresiones aparecen en la serie y se le agradece a Tim Burton esas incorporaciones. Nevermore forma parte de un cuento de Edgar Allan Poe, quien es una especie de patrono de la escuela. Hay una competencia que tiene los títulos de los cuentos de este escritor. Aparecen varios cuervos, vemos una estatua del escritor en el internado. Si alguien fue maestro del misterio y lo siniestro, ese es el autor estadounidense.</p>



<p>Si quiere aprovechar el feriado para ver series, Merlina es una gran apuesta si a usted le gustaba Los locos Addamas y quiere entrar en los caminos escabrosos de misterio por los que Merlina y su pandilla caminan.</p>
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		<title>50 años sin Pizarnik: la poeta de las memorias</title>
		<link>https://lacalle.media/50-anos-sin-pizarnik-la-poeta-de-las-memorias/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Sep 2022 20:42:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Alejandra Pizarnik]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Poeta]]></category>
		<category><![CDATA[suicidio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: María Isabel Burbano / @rizossalvajes Quito, 27 sept (La Calle). &#8211; En el amplio territorio de la literatura latinoamericana desde mediados del siglo XX, los rostros masculinos tienden a surgir. Sin embargo, es preciso y necesario recordar a las escritoras de ese período, una constelación brillante de talento, donde la argentina Alejandra Pizarnik siempre [&#8230;]</p>
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<p><strong>Por: María Isabel Burbano / @rizossalvajes</strong></p>



<p><strong>Quito, 27 sept (La Calle). &#8211; </strong>En el amplio territorio de la literatura latinoamericana desde mediados del siglo XX, los rostros masculinos tienden a surgir. Sin embargo, es preciso y necesario recordar a las escritoras de ese período, una constelación brillante de talento, donde la argentina Alejandra Pizarnik siempre deslumbra.</p>



<p>El 25 de septiembre de 1972, decidió poner fin a su vida. Alejandra vivió siempre en depresión en una época en la que esta enfermedad no tenía el tratamiento adecuado en los hospitales psiquiátricos. 50 años han pasado ya desde que escribiera una última frase en su pizarrón. «<strong>No quiero ir/ nada más/ que hasta el fondo</strong>«.</p>



<p>Estoy segura que el averno no es lugar para una escritora de su tamaño. Desde la poesía, Pizarnik mantenía a los demonios a rayas o quizá los dejaba en libertad. Las vanguardias que en ese tiempo ya habían despegado en Europa, le permitieron expresarse de una manera distinta. Para entender la poesía de Alejandra, hay que proponerse no entenderla en absoluto, pero si dejarse llevar. </p>



<p><em>La última inocencia</em> (1956), <em>Árbol de Diana</em> (1962) o <em>La Condesa sangrienta</em> (1971) son algunos de sus poemarios que comprenden una vasta obra. Tal vez lo más remarcable de Alejandra sea su diario, allí guardaba sus pensamientos sobre lo que la rodeaba. Un diario contiene tanta memoria, leer el de esta poeta nos permite adentrarnos en su locura que, contrariamente a lo que podríamos pensar, estaba llena de cordura y reflexión.</p>



<p>Les recomiendo ver el documental Alejandra (2013), donde Ernesto Ardito y Virna Molina construyen, a través de testimonios de familiares y amigos de Alejandra, el retrato de una niña de raíces judías ávida por leer, una joven reflexiva que fue a la facultad de Filosofía y Letras (donde casualmente Jorge Luis Borges daba cátedra) para aprender y seguir leyendo. Una mujer atormentada por el mundo que encontró en la poesía y la memoria una forma de vivir, pero que no fue suficiente para llevar el duro peso de la realidad.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-vimeo wp-block-embed-vimeo wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe title="ALEJANDRA (2013) - Documental sobre Alejandra Pizarnik." src="https://player.vimeo.com/video/659027247?h=1339ef4ddc&amp;dnt=1&amp;app_id=122963" width="696" height="392" frameborder="0" allow="autoplay; fullscreen; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>Hace medio siglo, Pizarnik se unió a ese grupo de escritoras que le pusieron fecha de término a sus vidas. Sylvia Plath, Anne Sexton o Alfonsina Storni, quienes se fueron pronto, pero nos dejaron la inmensidad de su talento. </p>
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		<title>Juan Pablo Castro: «La literatura tiene una base liberadora»</title>
		<link>https://lacalle.media/juan-pablo-castro-la-literatura-tiene-una-base-liberadora/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Sep 2022 11:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[juan pablo castro rodas]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Novela]]></category>
		<category><![CDATA[Premio Aurelio Espinosa Pólit]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: María Isabel Burbano Juan Pablo Castro Rodas (Cuenca, 1971) es el ganador del premio Aurelio Espinosa Pólit 2022 en la categoría de novela. Su obra, que abarca varios géneros, es una constante apuesta literaria en la que una cosa es certera: el lector nunca pierde. El jurado que seleccionó a Mizuko: los niños del [&#8230;]</p>
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<p><strong>Por: María Isabel Burbano</strong></p>



<p>Juan Pablo Castro Rodas (Cuenca, 1971) es el ganador del premio <a href="https://radiolacalle.com/juan-pablo-castro-es-el-ganador-del-premio-aurelio-espinosa-polit-2022/">Aurelio Espinosa Pólit </a>2022 en la categoría de novela. Su obra, que abarca varios géneros, es una constante apuesta literaria en la que una cosa es certera: el lector nunca pierde. </p>



<h5 class="wp-block-heading"><strong>El jurado que seleccionó a <em>Mizuko: los niños del agua</em> enfatizó el trabajo detallado del lenguaje que tiene la novela ¿cómo fue el proceso de construcción de ese lenguaje?</strong></h5>



<p>Creo que el lenguaje siempre se adscribe al objeto literario, es decir, cuando escribes – por ejemplo- una novela policial, la lengua es funcional a ese propósito. Existe una economía del lenguaje, una puesta en escena mucho más clara y coherente en la medida de armar el paisaje narrativo.</p>



<p>En este caso aposté por una literatura con un lenguaje más introspectivo, juegos próximos a lo lírico. Una novela que evoca el amor, la pérdida. La novela, que trata sobre el vacío, me exigió ese tratamiento especial en el lenguaje.</p>



<h5 class="wp-block-heading"><strong>Además, hablan de los narratarios hombres que, a través de la palabra, exorcizan el dolor que causa el duelo, la pérdida ¿la literatura es la forma en que tu voz de escritor evacúa el dolor?</strong></h5>



<p>Trabajé a las voces femeninas como narradoras y los narratarios, sujetos a los que se destina la narración, son hombres. Siempre he dicho que la literatura tiene una base catártica. Permite disipar todas esas emociones que se han cimentado a través de la vida, pero siempre tiene un segundo nivel: la construcción de un aparato literario. Aparecen allí la ficción, los personajes, los escenarios.</p>



<h5 class="wp-block-heading"><strong>¿Qué debemos esperar los lectores de esta novela?</strong></h5>



<p>Para los lectores está permitida “la dictadura del lector”. Aceptar o rechazar una obra más allá del esfuerzo del escritor. Lo que van a encontrar es un conjunto de voces &#8211; en el mejor de los casos, femeninas – que hablan sobre la pérdida a partir de sus reflexiones y recuerdos en torno al amor que es el motor fundamental de la humanidad. En ese ejercicio de encontrarse en sí mismos, esperaría que sea una novela que tenga verdad.</p>



<h5 class="wp-block-heading"><strong>Sobre tu más reciente novela, <em>El jardín de los amores caníbales</em>, veo allí al menos tres cosas importantes: la reflexión del protagonista sobre narrar la vida, si hay o no un sentido en hacerlo, la discusión del amor caníbal, el amor que devora y por supuesto la comparación con <em>el Jardín de las delicias</em> de <em>El Bosco</em>, vemos en cada capítulo una escena de ese jardín, de tu jardín. Al final uno está a la espera y atento de cada escena para no perder el hilo, termina exhausto, pero satisfecho ¿cómo llegó a tu mente esta novela? ¿hay un juego entre la ficción y la realidad?</strong></h5>



<p>Muchos de los actos creativos surgen, más que de voluntades discursivas, de los fenómenos sensoriales. En mi caso cuando estuve en una piscina en Colombia y vi ese paisaje, sentí que era el inicio de la escritura de un libro y tuve la referencia inmediata de <em>El Jardín de las delicias</em> de <em>El Bosco. </em>No había una necesidad teórica preliminar sino más bien un impulso emocional. Luego, como pasa en el ejercicio de la novela, a medida que se avanza, uno despeja la bruma. Es como estar dentro de una neblina y mientras avanzas – como un sujeto que está en medio de un bosque – también se abre el camino por el que debes transitar.</p>



<p>Casi como todos mis libros, a excepción de las novelas policiales, hay gran parte de mi vida y <em>la vida de los otros, </em>como dice la película alemana, de la que yo me valgo para ficcionalizar. Siempre hay un valor testimonial. Quizá el <em>Jardín de los amores caníbales</em> es la novela más confesional a mí y las cosas que he vivido, pero siempre hay un salto del terreno real al fantástico, que es donde vive la imaginación.</p>



<h5 class="wp-block-heading"><strong>Has escrito cuentos, novela, poesía y cada una de tus obras, a mí modo de ver, tiene una singularidad, ¿sientes que hay un salto entre el Juan Pablo que escribió <em>La Curiosa muerte de María del Río</em> y el que escribió <em>el Jardín</em>?</strong></h5>



<p>A veces creo que sí, que es otro que ha logrado algunas conquistas en el manejo de la literatura, pero en otros momentos siento que no he aprendido nada. Cada vez que me enfrento a un proyecto literario siento el mismo entusiasmo, desconcierto y temor, pero tengo más paciencia que antes. No hay un proceso evolutivo, de la novela negra <em>La curiosa muerte</em> <em>de María del Río</em> al <em>Jardín de los amores</em> hay caminos diferentes en la escritura. </p>



<p>Estoy escribiendo una novela llamada <em>La máscara del alacrán</em>, que es la continuación de la novela policial del teniente Veintimilla. Son novelas más de diversión, las otras creo que son unas apuestas más estéticas. El cambio no supone evolución sino solamente optar por senderos estéticos distintos.</p>
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		<title>El libro que me salvó la vida &#124; Opinión</title>
		<link>https://lacalle.media/el-libro-que-me-salvo-la-vida-opinion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 Sep 2022 16:17:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Escritora]]></category>
		<category><![CDATA[libro]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por Aminta Buenaño / escritora He escuchado tantas veces decir que la literatura no sirve para nada. Otros de forma inocente y optimista han mantenido que sirve para cambiar al mundo, pero casi la gran mayoría de mis amigos, escritores, lectores y exalumnos, se ponen alegremente de acuerdo en darle la razón a Sartre cuando [&#8230;]</p>
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<p><strong>Por Aminta Buenaño</strong> <strong>/ escritora</strong></p>



<p>He escuchado tantas veces decir que la literatura no sirve para nada. Otros de forma inocente y optimista han mantenido que sirve para cambiar al mundo, pero casi la gran mayoría de mis amigos, escritores, lectores y exalumnos, se ponen alegremente de acuerdo en darle la razón a Sartre cuando decía que la literatura es una pasión inútil.</p>



<p>Yo, que difiero de este concepto, creo que la literatura puede ser muy útil. Tan útil como un par de zapatos para caminar. Tanto para el que escribe literatura, como para el que hace de la lectura un arte gozoso y de entretenimiento o una puerta de escape ante la vida incierta. Creo que la literatura le puede dar una razón, un sentido, un propósito a la vida despropositada. O al menos un pretexto para ir tirando, como decía mi amigo Jesús, el español.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Animales narrativos</strong></h3>



<p>Es que los hombres y las mujeres somos animales narrativos –como asegura Luis Landero– sentimos placer en inventar, fantasear y crear historias. Siempre vamos por el mundo contando, inventando cuentos,&nbsp; hilando el eterno chismorreo que se teje entre café y café, construyendo el lenguaje como un puente para crear y recrearnos. Como dice Yuval Noah en <em>Sapiens: De animales a dioses,</em> el ser humano evolucionó por su capacidad de inventar relatos, mitos y fábulas, creérselos y utilizarlos para cooperar entre sí. De primates devenimos en Homos sapiens por el poder de la ficción. Somos, como dice Yuval, los habitantes más listos y más crédulos del planeta.</p>



<p>&nbsp;Y, es verdad, nos creemos todas las historias que el ritual de la palabra escrita nos pone frente a nuestros ojos. Y luego necesitamos contarlas, escucharlas, imaginarlas para sentirnos parte de la narratología de la vida, aliento de su corpus vital. Contar es como respirar, como comer, todo el tiempo lo estamos haciendo. No solo contamos, también ficcionamos sobre lo que vivimos. La expresión <em>cuenta y aumenta</em> que dicen los colombianos es una realidad muy real en este cotidiano narrar. El que está incomunicado con los otros o de los otros, se vuelve loco, se disuelve en sí mismo, se pierde en ese laberinto de espejos que llaman locura. La identificación con la historia de los demás, la empatía narracional con la especie nos hace humanos, sensibles, nos devuelve la inocencia perdida.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Las redes sociales</strong></h3>



<p>En esta época hiperdigital, fragmentaria y narcisista que vivimos, todos contamos historias en las redes sociales. En algunas ocasiones, sin tenerlo claro y ser consciente de ello, y, muchas veces, de una forma torpe y desordenada, la gente narra sus vidas, nos muestra sin pudor sus dramas en una suerte de violento estriptís, convirtiendo vidas frágiles y vanas, y en apariencia, intrascendentes, en&nbsp; algo parecido a una tragedia o cuasi una epopeya que asimilamos sin dificultad.</p>



<p>Son los signos de la posmodernidad. Cuando queremos abrir los telones del teatro, cuando queremos enterarnos de lo que hacen o piensan nuestros vecinos, cuando queremos hurgar por el ojo de la cerradura, nos asomamos a los muros de Facebook, Twitter o Instagram que nos abren sus entrañas para situarnos en el mundo de los otros. Nos convertimos en grandes cronistas de nuestras vidas, todo lo publicamos en redes, desde nuestros retratos hasta lo que comemos.</p>



<p>Siempre estamos en ellas, contando, recreando, inventando historias. Mintiendo para los demás, aunque muramos por dentro. Impostores de nuestras propias sombras. Con las eternas sonrisas mentirosas de Facebook. Contando más nuestros sueños que nuestras verdades, fingiendo ser felices. Sintiendo placer en recrear, construir, deconstruir, imaginar mundos ficticios o reales. A veces desde las redes podemos extraer historias alucinantes que si las escribiéramos en una novela no parecerían verosímiles.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Ese viejo vicio de contar</strong></h3>



<p>Practicamos desde tiempos inmemoriales ese viejo vicio de contar, porque todos, de una manera u otra, queremos o anhelamos convertirnos en la <em>Sherezade</em> de <em>Las Mil y una noches</em> que inventaba historias para salvar su vida; en la inquebrantable y fiel <em>Penélope</em> que espera tejiendo (¿palabras?) a su amado mientras resiste el brutal acoso de sus pretendientes; en la <em>Madame Bovary</em> que, insatisfecha con su vida despreciable y mediocre, aspira a reinventarse. Todos tenemos como sueño un <em>Comala</em>, ese lugar en donde arden las brasas. Lo que nos convierte, de alguna manera, en cronistas, en escritores secretos de nuestros mundos propios.</p>



<p>Para los que hemos convertido en un oficio el narrar historias, la literatura no es solo un negocio por medio del cual se venden libros, tampoco es el inútil oficio que no cambia el mundo, la literatura puede ser muy útil en casos en que estás a punto de coger un revólver y volarte la tapa de los sesos. Puede ser el último resquicio donde refugiarte y la habitación en donde arrojar los tenaces demonios que te atormentan. La literatura no es solo una forma de perpetuarse en ese anhelo de eternidad o de trascendencia tan inherente al ser humano. La literatura también es una forma de sobrevivir a la muerte, a la pérdida, a las ausencias y al vacío. Una manera de salvar la vida, sí, esa vida tan estúpida, tan absurda, tan impredecible y tan frágil. Y no importa si publicas o no, si eres famoso o no, si te aprueban o no. No importa si escribes un diario o aquella novela que nunca darás a leer. Lo importante es escribir, es decir traducir tus emociones, el temblor de la vida, expresar el lenguaje de tu alma con palabras inventadas o arrancadas del sótano oscuro de tu inconsciente en donde se queman a fuego lento los secretos inconfesables.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>La vida es dura</strong></h3>



<p>En la vida pasan cosas muy duras, terribles, en que los registros <em>akáshicos</em> son inevitables. En medio de una inseguridad que crece, vivir cada día puede ser un desafío. Ocurren dramas épicos que nos envuelven a todos en un terremoto de emociones de impredecibles consecuencias en que parece que todo mundo enloquece y que no hay lugar para nada. Creo que eso pasó con la pandemia. Un virus global que vino a cambiar el mundo y cuyo infierno aún no se ha extinguido a pesar de la aparición de la vacuna. Para algunos el terror sigue latente, florecen obsesiones y trastornos obsesivo–compulsivos de una manera inevitable.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Recordar antes de morir del espanto</strong></h3>



<p>Dicen que aquel que no conoce su historia está condenado a repetirla.</p>



<p>Entonces podríamos empezar a recordar antes de morirnos de puro espanto: Hubo una vez, un país, una ciudad que vivió lo innombrable en el 2020. En Ecuador, Guayaquil fue el epicentro del terror, pero también de la resistencia solitaria de muchos para no dejarse vencer por el miedo que mataba más que el mismo virus. Guayaquil que arrojaba más víctimas que naciones enteras, que concentraba siete de cada diez muertos en el país, que convirtió la vida en un infierno. Algunos médicos infectólogos de la ciudad estiman que hubo, en la etapa más crítica de la pandemia, más de veinte mil muertos por el virus en Guayaquil, puesto que solo un niño inocente creería las cifras oficiales que desde el poder publicaban.</p>



<p>Pasaron historias increíbles, historias que convertían en verdad aquella frase de Oscar Wilde acerca de que la realidad supera la ficción: Gente que haciendo cola en las calles moría súbitamente como fulminados por un rayo. Gente que caía frente a los hospitales de puertas cerradas que ya no daban abasto frente a la desesperación de miles. Muertos que permanecían destilando sus vapores cadavéricos por días en su casa porque no había cómo enterrarlos y otros que eran tirados a las veredas por sus familiares por temor al contagio. Gente mayor que moría sola en sus viviendas porque en la peregrinación por hospitales y clínicas eran rechazados, puesto que se prefería a los más jóvenes antes que a los adultos mayores, como le ocurrió al gran poeta, Rodrigo Pesántez Rodas, que murió en completa soledad, después de haber desfilado en un vía crucis, buscando ayuda y tocando puertas, por un sinnúmero de centros de salud. Muertos en hospitales públicos cuyos cuerpos se extraviaban para siempre por la negligencia de operarios sanitarios. Muertos amontonados y pudriéndose en los contenedores públicos como carne putrefacta.&nbsp; Doña Irene, una doméstica que trabajaba en mi casa, me contó que su cuñada entró una tarde de abril del 2020 en el hospital de los Ceibos para perderse para siempre en la eternidad de la nada, porque nunca más se volvió a saber de ella y todavía sus hijos siguen peregrinando por aquellas instituciones públicas de salud en busca de información sobre dónde reposan sus restos que ya a nadie interesa. Un periodista, Nelson Itúrburu, pudo testimoniar desde adentro de los hospitales lo que pasaba antes de morir, y narró para los medios que todo era un caos, que la gente se moría por todos lados y que la única arma que tenían a mano para batallar contra el monstruo era el paracetamol. En el despelote de aquellos tórridos y caóticos días ocurría que, a veces, los operadores de salud, declaraban oficialmente muerto a un familiar al que sus parientes reclamaban y buscaban con ansiedad, para aparecer el difunto semanas después más vivo y desconcertado que nunca.</p>



<p>Esto es lo que sabíamos desde afuera, lo que veíamos en las pantallas, lo que nos narraban desde los chats. Pero cada familia, al interior de su hogar, vivía el horror de su cruz, el miedo latente, el terror que hacía que desinfectáramos cada centímetro de la casa, que nos laváramos las manos cientos de veces como si estuviéramos enfermos de un toc imaginario, que fumigáramos con alcohol hasta las papas, que llegáramos hasta el paroxismo del miedo cuando teníamos un enfermo en casa.</p>



<p>El miedo brutal era un vía crucis que no tenía término y que en algunos desembocó en un infarto fulminante, tal como ocurrió con el hermano de Glenda, una buena amiga mía.</p>



<p>Todos vivimos más o menos esto. Tenemos una crónica personal impresa con fuego en nuestra piel. Yo también lo viví, con el añadido que en enero del 2021 el virus se llevó a mi compañero de vida, mi socio, mi yunta, mi amigo de muchas décadas y me hundí en el abismo. Pero, como escribe D. H. Lawrence en, <em>El amante de Lady Chatterley</em>, hay que seguir viviendo a pesar de que se desplomen todos los firmamentos.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>El libro como salvación</strong></h3>



<p>Hay ciertos momentos de la existencia en que se invierten los papeles: los hijos se convierten en padres y los padres en niños frágiles y perdidos ante la vida. Yo, que deprimida hasta la médula, autómata sin fuerzas propias, revisaba durante días las torres desperdigadas de libros que Roberto había dejado, hundía mis narices en su ropa buscando los aromas que lo resucitaran, ordenaba y volvía a ordenar sus discos de <em>jazz</em> clásico y <em>free</em> <em>jazz </em>en <em>long play</em> que vegetaban con una antigüedad milenaria y que él atesoraba y guardaba en un mueble viejo convertidos en fósiles musicales, que me tambaleaba buscando razones para la sinrazón de la muerte, interpelando y reclamando a un dios invisible y lejano que parecía no escucharme, me dijo un día mi hijo: –Mamá tú has escrito textos muy buenos sobre mi padre que ha tenido muchos lectores, te han escrito de tantas partes. ¿Por qué no escribes un libro?</p>



<p>Para qué, le contesté, sin mayor entusiasmo. A nadie le va a importar.</p>



<p>No, mamá –me dijo con gesto severo convertido en un padre que intenta razonar con una hija rebelde–. Te equivocas de plano. A muchos les va a importar. Lo que le ocurrió a mi papá, les ha pasado a miles, lo que tú sientes, lo han sentido millones. Muchos se van a sentir identificados, además mi padre era un personaje de novela. ¡Escribe mamá, escribe por favor lo que sientes!, me suplicó juntando las manos.</p>



<p>Me dejó pensando. Recordé que la escritora norteamericana, Toni Morrison, aseguraba que <em>la literatura es un lugar para sentir profundamente</em>, y haber leído también a Clarice Lispector afirmar en un texto que <em>escribir es una manera de no mentir al sentimiento</em>. Pero luego lo olvidé en esas turbulencias que lleva el proceso del duelo que según los entendidos tiene cinco fases, pero a las que yo sentía que venían todas juntas a acribillarme de forma simultánea como un francotirador &nbsp;enloquecido, originándome taquicardias, dolor de cabeza y una angustia muy grande que solo se calmaba cuando agarraba los audífonos y salía a caminar varios kilómetros a la redonda, maltratando el cuerpo con el esfuerzo, sacándome la ansiedad a punta de cansancio físico, subiendo y bajando por las colinas de mi barrio.</p>



<p>Cuando nació mi nieto, con el descalabro de tener que entrar varias veces a UCI por ser sietemesino y de que había que ponerle una máquina porque se olvidaba hasta de respirar pues apenas había completado las treinta semanas, tuve plena consciencia de que él necesitaba una historia, conocer de qué raíces procedía, que su pasado no se desdibujara en el humo del olvido, que las alas de la memoria le dibujaran un abuelo real. Ese iba a ser mi mejor regalo. Y puse mucho empeño en ello.</p>



<p>Recordaba aquellas frases que había subrayado en el libro <em>Escribir</em> de Marguerite Duras: “Hallarse en un agujero, en el fondo de un agujero, en una soledad casi total y descubrir que solo la literatura te salvará”.</p>



<p>“Escribir a pesar de todo, pese a la desesperación. No: con la desesperación”.</p>



<p>Escribí <em>Un blues para Roberto,</em> como una necesidad profunda para exorcizar el dolor, para desarraigarlo de mi cuerpo al que estaba consumiendo como se consume una vela con el viento. Escribí para aliviarme, para alejarme, para salvarme de la muerte. La literatura siempre ha sido una forma de salvación. Ha sido la manera más honesta de ser yo misma. Necesitaba contar lo que estaba sintiendo, aunque eso significara dejar ver mi yo desgarrado, transido por el dolor. Gustave Flaubert decía que la única forma de soportar la existencia era aturdirse en la literatura como en una orgía perpetua.</p>



<p>Soy una sobreviviente del covid que quería y no quería morir.</p>



<p>Y entonces encontré la razón íntima de las palabras, la utilidad de la literatura, que eran los zapatos que me ayudarían a caminar, a levantarme y empecé a escribir.&nbsp; Sentí en mis entrañas aquella verdad –como una catedral–, de lo que alguna vez escribió el autor de <em>Manhattan transfer</em>, <em>John Dos Passos</em>, quien aseguraba que “(Al escribir) te aligeras mucho el pecho, echas afuera emociones, impresiones, opiniones… Hay alivio, mucho alivio, en un volumen grueso”.</p>



<p>Creo –y lo digo en mi libro– que con esa enorme cicatriz que nos dejó la pandemia, con esas vidas rotas, podemos elaborar arte. Tantas vidas que se fueron, tantas historias que contar. Ante la fealdad de la muerte crear algo que no perezca. En lugar de enterrar y olvidar en el cuarto oscuro del alma los mil huesos rotos, podemos producir belleza con la memoria y la imaginación como forma de resistencia ante el olvido. Y contando una vida, honrando una vida, honramos la de todos.</p>
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		<title>Javier Vásconez: “Escribir no es redactar un texto”</title>
		<link>https://lacalle.media/javier-vasconez-escribir-no-es-redactar-un-texto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Aug 2022 20:28:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
		<category><![CDATA[escribir]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Vásconez]]></category>
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		<category><![CDATA[Novelas]]></category>
		<category><![CDATA[premios Eugenio Espejo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: María Isabel Burbano Quito, 19 ago (La Calle). – La trayectoria de Javier Vásconez (Quito, 1946) abarca cuatro décadas desde que se publicara Ciudad Lejana (1982) hasta el Coleccionista de Sombras (2021). Varios personajes – quizá el más famoso sea el doctor Josef Kronz – han pasado por la vista de sus lectores y [&#8230;]</p>
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<p><strong>Por: María Isabel Burbano </strong></p>



<p><strong>Quito, 19 ago (La Calle). –</strong> La trayectoria de Javier Vásconez (Quito, 1946) abarca cuatro décadas desde que se publicara <em>Ciudad Lejana</em> (1982) hasta el <em>Coleccionista de Sombras</em> (2021). Varios personajes – quizá el más famoso sea el doctor Josef Kronz – han pasado por la vista de sus lectores y dan cuenta de un estilo, producto del ingenio, talento y el esfuerzo del autor.</p>



<p>“Las editoriales en el país son pequeñas, muy modestas, que distribuyen de forma muy precaria entre una ciudad. En Guayaquil no hay los libros que hay en Quito y viceversa. (…) Personalmente he tenido suerte, desde el principio de mi carrera me incorporé a las editoriales privadas. Terminé de escribir Ciudad Lejana, que fue mi primer libro, lo publiqué en editorial El Conejo y fue el segundo título de la editorial”, dijo en entrevista para <em>Radio La Calle</em>.</p>



<p>Vásconez definió de forma precisa a la escritura, con la conciencia de un artista esmerado. “Para mí, escribir no es redactar y hay que diferenciarlo muy bien. Una cosa es redactar un texto, incluso se puede redactar un cuento y a lo mejor el capítulo de una novela. Para mi escribir es ofrecerle al lector &#8211; sin que yo piense en los lectores, nunca he podido pensar en uno concreto – una posibilidad de que intervenga en la lectura, a partir de cómo está estructurada una frase, un lugar o un personaje”.</p>



<p>Su trabajo literario tiene como objetivo darle un estilo propio a la novela ecuatoriana que, a lo largo de la historia, parece estar escondido. “Quería darle a la novela ecuatoriana un estilo propio. Me parece que a veces aparece una cierta torpeza, precariedad en la forma cómo están escritas. Un estilo que englobe cadencia, elegancia y ritmo. Cuando uno lee un párrafo de determinado autor enseguida se lo reconoce por la forma en la que está armada”.</p>



<p>Las ciudades son el lienzo donde el novelista expone a sus personajes con sus interrogantes y miedos. “Quise hacer a Quito, que no tiene nada especial y es casi un suburbio, una ciudad literaria. No sé si lo he conseguido, pero es lo que he intentado durante muchos años. En la mayoría de mis libros ya la he vinculado con Madrid, Barcelona, París o Nueva York porque he querido sacarla de su encierro, de su vasija de barro”.</p>



<p>Para el autor, aunque el tener pocos lectores no ayuda al negocio de los libros, en algunas ocasiones mantiene la calidad y comprensión de la literatura. “Lo peor no es que se lea poco porque quizá esos pocos que leen a lo mejor leen bien. Lo peor a mi modo de ver son los que dicen que leen y no leen nada. Hacen de la literatura una especie de moda y frivolidad”.</p>



<p>Escuche la entrevista completa al escritor en el siguiente enlace:</p>



<p><a href="https://go.ivoox.com/rf/91273628">https://go.ivoox.com/rf/91273628</a></p>



<p><strong>Podría interesarle leer: <a href="https://radiolacalle.com/lasso-entrega-los-premios-eugenio-espejo-al-arte-y-la-ciencia/">Lasso entrega los premios Eugenio Espejo al arte y la ciencia</a></strong></p>
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		<title>Almudena Grandes falleció a los 61 años en Madrid</title>
		<link>https://lacalle.media/almudena-grandes-fallecio-a-los-61-anos-en-madrid/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Nov 2021 19:07:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Almudena Grandes]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quito, 27 nov (La Calle).- Almudena Grandes, autora de los ‘Episodios de una guerra interminable’, falleció este sábado en Madrid a los 61 años, víctima de cáncer. Almudena fue una autora de renombre en España y el mundo. Aclamada por su crítica y prosa incomparables dejó un texto que dio mucho de que hablar y [&#8230;]</p>
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<p><strong>Quito, 27 nov (La Calle).-</strong> Almudena Grandes, autora de los ‘Episodios de una guerra interminable’, falleció este sábado en Madrid a los 61 años, víctima de cáncer.</p>



<p>Almudena fue una autora de renombre en España y el mundo. Aclamada por su crítica y prosa incomparables dejó un texto que dio mucho de que hablar y que visibilizó las vidas de aquellos exiliados republicanos y sus posteriores generaciones de inadaptados, en El Corazón de Hielo.</p>



<p>Grandes comenzó en 2010 uno de los proyectos literarios de más largo alcance de la narrativa en español contemporánea: los Episodios de una guerra interminable, una saga de seis novelas que atravesaban lo peor de la historia del siglo XX.</p>



<p>Según un articulo de <a href="https://elpais.com/cultura/2021-11-27/fallece-almudena-grandes-la-escritora-que-novelo-la-epica-de-los-perdedores.html">El País</a>, Grandes ya sabía de que iban a tratar los cinco libros posteriores al primero.</p>



<p>“Inés y La Alegría” (2010) es una novela con historias de ficción de posguerra que inició una serie de libros titulada “Episodios De Una Guerra Interminable”.</p>



<p>El segundo volumen de esta serie fue “El Lector De Julio Verne” (2012). Más tarde apareció “Las Tres Bodas De Manolita” (2014). En “Los Besos En El Pan” (2015) narra una historia sobre personajes afectados por la crisis económica. Continuó los “Episodios De Una Guerra Interminable” con la historia de espionaje “Los Pacientes Del Doctor García” (2017), novela que ganó el Premio Nacional de Narrativa 2018. En el año 2020 publicó otra novela de la citada serie, “La Madre De Frankenstein” (2020), historia ambientada en un manicomio de mujeres, en los años 50.</p>



<p>“Grandes tenía la curiosidad de una historiadora y la potencia de la novelista. Ambas cualidades le permitían construir unos artefactos redondos, donde el rigor científico y la documentación estaban al servicio de una trama pensada para emocionar y remover.”</p>
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		<title>10 frases de Tolstói sobre la vida y la humanidad</title>
		<link>https://lacalle.media/10-frases-de-tolstoi-sobre-la-vida-y-la-humanidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 20 Nov 2021 23:47:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Efemérides]]></category>
		<category><![CDATA[humanidad]]></category>
		<category><![CDATA[León Tolstoi]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Rusia]]></category>
		<category><![CDATA[vida]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quito, 20 nov (La Calle).- Un 20 de noviembre de 1910 en Astapovo, un pueblo en la Rusia rural fallecía uno de los escritores más importantes de la literatura universal, León Tolstói. Tenía 82 años y había abandonado su hogar. Era invierno y cayó enfermo de neumonía en una estación ferroviaria. Su muerte llegó luego [&#8230;]</p>
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<p><strong>Quito, 20 nov (La Calle).-</strong> Un 20 de noviembre de 1910 en Astapovo, un pueblo en la Rusia rural fallecía uno de los escritores más importantes de la literatura universal, León Tolstói. Tenía 82 años y había abandonado su hogar. Era invierno y cayó enfermo de neumonía en una estación ferroviaria. Su muerte llegó luego de huir del estilo de vida aristocrático y separarse de su esposa.</p>



<p>Tolstói había intentado renunciar a sus propiedades en favor de los pobres, aunque su familia, en especial su esposa, Sofía Behrs, lo impidió. Este fue uno de los motivos por los que Tolstói había decidido abandonar su hogar. Recogemos 10 frases sobre la razón, la vida y las actitudes humanas.</p>



<ul class="wp-block-list"><li>“No se vive sin la fe. La fe es el conocimiento del significado de la vida humana. La fe es la fuerza de la vida. Si el hombre vive es porque cree en algo”.</li></ul>



<ul class="wp-block-list"><li>“Debo acostumbrarme a que nadie nunca me comprenderá. Este deber ser el destino común de la gente difícil”.</li></ul>



<ul class="wp-block-list"><li>“Antes de dar al pueblo sacerdotes, soldados y maestros, sería oportuno saber si no se está muriendo de hambre”.</li></ul>



<ul class="wp-block-list"><li>“Me dio una inmensa alegría que no me hayan concedido el Premio Nobel. En primer lugar, esto me libró de un gran aprieto, el de disponer de ese dinero que, como el dinero en general, según mis convicciones, no puede producir sino mal”.</li></ul>



<ul class="wp-block-list"><li>“No hay grandeza donde faltan la sencillez, la bondad y la verdad”.</li></ul>



<ul class="wp-block-list"><li>“La razón no me ha enseñado nada. Todo lo que yo sé me ha sido dado por el corazón”.</li></ul>



<ul class="wp-block-list"><li>&nbsp;“El dinero es una nueva forma de esclavitud, que sólo se distingue de la antigua por el hecho de que es impersonal, de que no existe una relación humana entre amo y esclavo”.</li></ul>



<ul class="wp-block-list"><li>“El ejército ha sido siempre la base del poder y lo sigue siendo. El poder está siempre en manos de los que tienen el mando del ejército”.</li></ul>



<ul class="wp-block-list"><li>“He oído decir que las mujeres aman a los hombres hasta por sus vicios —empezó de repente—, pero yo odio a mi marido por su bondad”. (Ana Karenina)</li></ul>



<ul class="wp-block-list"><li>“Toda reforma impuesta por la violencia no corregirá nada el mal: el buen juicio no necesita de la violencia”.</li></ul>
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		<title>¿Por su literatura, o el favor prestado? / Opinión</title>
		<link>https://lacalle.media/por-su-literatura-o-el-favor-prestado-opinion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Sep 2021 22:55:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[amigos]]></category>
		<category><![CDATA[Guillermo Lasso]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Vargas Llosa]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Alexis Ponce / defensor de DD.HH. Velozmente, como la privada USFQ hiciera con su reciente Honoris Causa (ni Biden, ni Xi Jiping, ni la estadista de Nueva Zelanda, que antes manejaron de forma impecable la pandemia, recibieron aldeano honoris en sus respectivos países), ayer condecoraron en Carondelet al rostro visible de la reaccionaria «Internacional [&#8230;]</p>
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<p><strong>Por: Alexis Ponce / defensor de DD.HH.</strong></p>



<p>Velozmente, como la privada USFQ hiciera con su reciente Honoris Causa (ni Biden, ni Xi Jiping, ni la estadista de Nueva Zelanda, que antes manejaron de forma impecable la pandemia, recibieron aldeano honoris en sus respectivos países), ayer condecoraron en Carondelet al rostro visible de la reaccionaria «Internacional Liberal», es decir al &#8216;buen escritor pero pésimo político&#8217;, como el fallecido y brillante intelectual peruano Marco Aurelio De Negri definiera a Mario Vargas Llosa.</p>



<p>Es imposible no recordar que Vargas Llosa y su Internacional política apoyaron abiertamente (¿»con plata y persona», no hubo necesidad?) a Lasso en la campaña electoral de este 2021. Como luego y más recientemente lo harían ambos, Lasso y Vargas Llosa, a Keiko Fujimori en Perú, y a la que en el 2016 el escritor la llamó «delincuente». Todo, con tal de que no gane «el castrochavismo» como la paranoia del «construye un Enemigo» aconseja desde Goebbels en adelante.</p>



<p>No es por la literatura que se premia a Vargas Llosa en Carondelet. Esa es la explicación oficial para los bobos de la red social y para los cultos lectores de &#8216;La Posta&#8217;. Es más un acto político de agradecimiento y continuidad del apoyo, por los favores mutuamente reciprocados. Si fueran sinceros debieran condecorar, con igual distinción, a Bolsonaro del Brasil, al asesor de Macri de Argentina, a Uribe y Duque de Colombia, al PP y al neofascio VOX de España. Y de paso a Trump de EEUU y Orbán de Hungría.</p>



<p>Porque tras la estridente parafernalia, lo que se percibe es una estrategia de carácter internacional y regional. Solo aquí, en mi patria boba, no se lo expone así ni se lo devela de forma sistemática. Ya harán igual intervencionismo, todos los nombrados, para intentar torcer y ensuciar las elecciones en Colombia y Brasil, todo con tal de, otra vez, imponer su manipulada muletilla del «Que no gane el castro-chavismo». Es decir, que no ganen los candidatos que se perfilan como ganadores en ambas naciones: Petro y Lula.</p>



<p>Así que la literatura fue solo el pretexto. Solo basta revisar el discurso del presidente y del esperpéntico escritor.</p>



<p>Revistieron la condecoración «por sus aportes a la literatura», obviamente. Pero dudo mucho que los dadores rapiditos de la medalla en Carondelet -y las cotorras mediáticas que impusieron un solo libreto informativo-, hayan leído «Las cinco esquinas»… si se dieron el lujo (el condecorado y los condecoradores) de apoyar a Keiko Fujimori.</p>



<p>Tras toda hojarasca, siempre busca y hallarás otras intenciones. A quien ame la literatura, le pido leer «Las cinco esquinas» y luego contarme los enormes vacíos amnésicos actuales de su autor.</p>



<p>La impresionante carta del intelectual boliviano Álvaro García Linera a Vargas Llosa, que publiqué en mi modesta red meses atrás, que no se le citó en el palacio de las alabanzas of course, me sirve de colofón al Recorte de Prensa que escogí como «afiche» para acompañar este análisis.</p>
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		<title>Colombia veta a sus escritores de la Feria del libro de Madrid</title>
		<link>https://lacalle.media/colombia-veta-a-sus-escritores-de-la-feria-del-libro-de-madrid/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Sep 2021 10:50:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Colombia]]></category>
		<category><![CDATA[Escritores]]></category>
		<category><![CDATA[Feria del libro]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Madrid]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quito, 07 sept (La Calle). &#8211; En la Feria de libro de Madrid 2021 faltarán varias plumas importantes de la literatura contemporánea colombiana, país invitado en esta edición. Algunos se excusaron por motivos laborales, pero a otros la Cancillería no los invitó al encuentro. Entre los escritores consagrados, pero ignorados por la Cancillería para representar [&#8230;]</p>
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<p><strong>Quito, 07 sept (La Calle). &#8211; </strong>En la Feria de libro de Madrid 2021 faltarán varias plumas importantes de la literatura contemporánea colombiana, país invitado en esta edición. Algunos se excusaron por motivos laborales, pero a otros la Cancillería no los invitó al encuentro.</p>



<p>Entre los escritores consagrados, pero ignorados por la Cancillería para representar a la literatura colombiana están: Piedad Bonnett, Laura Restrepo, William Ospina, Héctor Abad Faciolince, Pablo Montoya, Fernando Vallejo y Santiago Gamboa.</p>



<p>A Pilar Quintana, quien ganó el premio Alfaguara de novela 2021 por Los Abismos, tampoco la invitó la Cancillería del vecino país. Sin embargo, estará presente por una invitación de su editorial.</p>



<p>Evelio Rosero, Tomás González y Juan Gabriel Vásquez declinaron la invitación por motivos de índole personal.</p>



<p>La Feria del libro de Madrid tendrá lugar entre el 10 y el 26 de septiembre y entre los representantes colombianos que sí están invitados están: Darío Jaramillo, Melba Escobar y Jorge Franco.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Literatura &#8216;neutra&#8217;</strong></h3>



<p>El embajador de Colombia en España, Luis Guillermo Plata, dijo en una entrevista que no quieren que la representación de la literatura colombiana sea política sino neutral.</p>



<p>«Uno no quisiera que una feria literaria se convirtiera en una feria política. Ni para un lado ni para el otro. (…) Se ha tratado de tener cosas neutras donde prime el lado literario de la obra».</p>



<p>No obstante en la programación consta la presentación de un libro del presidente Iván Duque que estará presente para el evento.</p>



<p>Los escritores vetados son opositores a su régimen y representan lo mejor de la literatura del país vecino. El gobierno olvidó que su deber es apoyar a sus representantes culturales y mostrar su riqueza literaria en otros territorios.</p>
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		<title>Literatura pop y terror presente en “Jueves de libros”</title>
		<link>https://lacalle.media/literatura-pop-y-terror-presente-en-jueves-de-libros/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 18 Aug 2021 01:17:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Jueves de Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Roberto Hidalgo Averos, redactor Quito, 17 de ago, (La Calle). – “Jueves de libros” presenta, este 19 de agosto, a la escritora y periodista mexicana Raquel Castro, que abordará temas de pop y terror en la literatura. Jueves de libros son diálogos virtuales, que se emiten cada semana. Son organizados por el Plan Nacional del [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Roberto Hidalgo Averos, redactor</strong></p>



<p><strong>Quito, 17 de ago, (La Calle). – </strong>“Jueves de libros” presenta, este 19 de agosto, a la escritora y periodista mexicana Raquel Castro, que abordará temas de pop y terror en la literatura.</p>



<p>Jueves de libros son diálogos virtuales, que se emiten cada semana. Son organizados por el Plan Nacional del Libro y la Lectura “José de la Cuadra” del Ministerio de Cultura y Patrimonio, con el apoyo técnico del Ministerio de Educación, la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y la Cámara Ecuatoriana del Libro.</p>



<p>Castro, aparte de escritora y periodista, se desempeña como guionista y traductora. A lo largo de su trayectoria profesional ha publicado una gran variedad de novelas sobre literatura infantil y juvenil. Además, cuentos en diversas antologías.</p>



<p>“Ojos llenos de sombra” una de las novelas de esta escritora y periodista mexicana, ganó el premio de literatura juvenil Gran Angular, en 2012. Este es un premio que motiva la creación obras literías para jóvenes, así como la literatura que fomente el gusto por la lectura y transmita valores que ayuden a construir un mundo digno.</p>



<p>Al igual que Raquel, varios escritores de diferentes géneros, ilustradores, editores, mediadores de lectura y otros personajes amantes del mundo de las letras y los libros de Iberoamérica, participan en estos diálogos virtuales, conducidos por los mediadores de los Tambos de Lectura. Su propósito de promover la lectura y la producción literaria actual.</p>



<p>Este diálogo se trasmitirá el jueves 19 de agosto, a las 19h00, por el Facebook Live de la Organización de Estados Iberoamericanos, sede Ecuador. Se retransmitirá en las cuentas: Plan Nacional del Libro y la Lectura, Ministerio de Cultura y Patrimonio y Ministerio de Educación.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>XV Maratón del Cuento, un evento para promover la lectura en Ecuador</title>
		<link>https://lacalle.media/xv-maraton-del-cuento-un-evento-para-promover-la-lectura-en-ecuador/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 05 May 2021 21:04:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Lectura]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Maratón del Cuento]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Roger Gutiérrez, redactor. Quito, 5 de May (La Calle).- La Asociación del libro infantil y juvenil, Girándula, presentarán el «XV Maratón del Cuento» en modo virtual desde el 11 hasta el 16 de Mayo. La Asociación filial organiza un nuevo capítulo de la Maratón del Cuento, que durante 15 años ha generado 14 ediciones en [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h4 class="has-text-align-right wp-block-heading"><strong>Roger Gutiérrez, redactor.</strong></h4>



<p><strong>Quito, 5 de May (La Calle).- </strong>La Asociación del libro infantil y juvenil, Girándula, presentarán el «XV Maratón del Cuento» en modo virtual desde el 11 hasta el 16 de Mayo.</p>



<p>La Asociación filial  organiza un nuevo capítulo de la Maratón del Cuento, que durante 15 años ha generado 14 ediciones en la ciudad de Quito reconocidas por su título: “Ecuador un país que lee”.</p>



<p>Según la entidad, cada año reciben una afluencia entre 15 y 30 mil personas para participar de este evento literario. Cuentan con ediciones en Cuenca, 2 en Guayaquil y 1 en Azogues, Esmeraldas, Ibarra, Loja y el Puyo.&nbsp;</p>



<p>La presidenta de Girándula, Leonor Bravo, comenta que el objetivo principal de cada año es promover la lectura habitual y consistente en la familia ecuatoriana. “Queremos transformar al Ecuador en un país de lectores desde las primeras generaciones”, afirma Leonor.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>El evento se divide en dos extensas actividades:</strong></h4>



<ul class="wp-block-list"><li><strong>Seminario Internacional &#8211; “Importancia de la Lectura de Literatura”</strong></li></ul>



<p><strong>Día: </strong>Martes, 11 de Mayo &#8211; &nbsp;Viernes, 14 de Mayo</p>



<p><strong>Horario:</strong> 16:00h a 20:00h</p>



<ul class="wp-block-list"><li><strong>Maratón del Cuento – “Ecuador, un país que lee”</strong></li></ul>



<p><strong>Día:</strong> Sábado, 15 de Mayo – Domingo, 16 de Mayo</p>



<p><strong>Horario:</strong> 10:00h a 19:00h</p>



<p>Las conferencias contarán con la presencia de autores y autoras de las diversas provincias del país. Debido a la modalidad virtual del evento, escritores de: Colombia, México, Argentina, Venezuela, Chile y Estados Unidos, serán participes de este nuevo episodio de la Maratón del Cuento.</p>



<p>“Los niños han sido los más afectados en la lectura por la pandemia. Lamentablemente hemos perdido mucho de lo que hemos trabajado en todos estos años para motivar la lectura en los niños.”, comenta Leonor Bravo.</p>



<p>Varias escuelas del país han sido invitadas para comprometer la participación de estudiantes y docentes a las diferentes dinámicas mediante convenio con el Ministerio de Educación. El evento se transmitirá por la plataforma de Zoom y por las páginas oficiales de <a href="https://www.facebook.com/girandulaecuador">Girándula en Facebook</a>. Regístrate en: <a href="https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSf5jremcsbTBfRmGWpSja9bmwgIRkcDy-vOTSFRPUiBMeOnnQ/viewform">http://bit.ly/GirándulaSeminarioInternacional </a></p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Cronograma del evento</strong></h4>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2021/05/181299493_1794351444058111_6741470823845186220_n-1200x1200.jpg" alt="" class="wp-image-37950" width="509" height="502"/></figure>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2021/05/181531706_1794351454058110_2595293495909742407_n-1200x1200.jpg" alt="" class="wp-image-37951" width="512" height="508"/></figure>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2021/05/182094880_1794351740724748_42080127573560853_n-1200x1201.jpg" alt="" class="wp-image-37952" width="524" height="520"/></figure>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2021/05/181871213_1794351750724747_4052371321976378703_n-1200x1200.jpg" alt="" class="wp-image-37953" width="539" height="537"/></figure>



<figure class="wp-block-image size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2021/05/181906204_1794351744058081_6454668402987233069_n-1200x1200.jpg" alt="" class="wp-image-37954" width="552" height="548"/></figure>
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		<title>Rabascall asistió a la Maratón de las culturas y compartió una mañana de mucho sol y arte</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 27 Mar 2021 20:11:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Quito]]></category>
		<category><![CDATA[kintto lucas]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Rodrigo Ponce León, para Radio La Calle. Quito, 27 mar (La Calle).-Representantes de Unión por la Esperanza, encabezados por el postor a la vicepresidencia de la República, Carlos Rabascall, se reunieron hoy con artistas y gestores en la Plaza Chica, (centro de Quito). Un nuevo encuentro denominado “Maratón de las culturas por la Esperanza” coincide [&#8230;]</p>
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<p><strong>Rodrigo Ponce León, para Radio La Calle.</strong></p>



<p><strong>Quito, 27 mar (La Calle).</strong>-Representantes de Unión por la Esperanza, encabezados por el postor a la vicepresidencia de la República, <a href="https://radiolacalle.com/no-puedo-quedarme-de-brazos-cruzados-frente-al-abandono-del-ecuador-dijo-rabascall-en-el-debate/">Carlos Rabascall,</a> se reunieron hoy con artistas y gestores en la Plaza Chica, (centro de Quito).</p>



<p>Un nuevo encuentro denominado “Maratón de las culturas por la Esperanza” coincide con las celebraciones por el Día Mundial del Teatro.</p>



<p> Fue una mañana de sol en Quito donde se pudo presenciar manifestaciones culturales de todo tipo.</p>



<p>Rabascall mantuvo varios encuentros, luego departió con diversos artistas presentes en este espacio emblemático de la capital, al que llegaron diversos tipos de artistas para acompañar la jornada que empezó cerca de las 09h00.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="868" height="1160" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2021/03/plaza-chica-dos.jpg" alt="" class="wp-image-34468" srcset="https://lacalle.media/wp-content/uploads/2021/03/plaza-chica-dos.jpg 868w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2021/03/plaza-chica-dos-224x300.jpg 224w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2021/03/plaza-chica-dos-768x1026.jpg 768w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2021/03/plaza-chica-dos-150x200.jpg 150w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2021/03/plaza-chica-dos-300x401.jpg 300w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2021/03/plaza-chica-dos-696x930.jpg 696w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2021/03/plaza-chica-dos-640x855.jpg 640w" sizes="auto, (max-width: 868px) 100vw, 868px" /></figure>



<p><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Kintto_Lucas">Kintto Lucas</a>, asambleísta nacional electo, entregó libros a la comunidad y expresó su satisfacción de observar a ciudadanía de escasos recursos dispuesta a conocer sobre  cultura.</p>



<p>Parte de la propuesta de Kintto Lucas es apoyar el desarrollo de las bibliotecas en el Ecuador, que tienen unos inventarios bastante caducos y otros temas relacionados a la cultura.</p>



<p>“Es una increíble experiencia, cuando empecé a compartir libros en sectores populares, la gente no solo aceptaba los aceptaba, sino que estaban tan contentos por recibirlos, que se ponían a leer de forma inmediata”.</p>



<p> “La propuesta de UNES es la cultura, diversas culturas, trabajamos desde la diversidad. La mayoría de gestores culturales están sin trabajo, por esa razón buscamos que la educación sea cubierta por gente de la literatura y gente de teatro es uno de nuestros planteamientos principales”.</p>



<figure class="wp-block-embed-youtube wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Entrevista a Kintto Lucas" width="696" height="392" src="https://www.youtube.com/embed/cLjD2IZ46N8?feature=oembed&#038;enablejsapi=1" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



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