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	<title>Miedo archivos &#8212; La Calle</title>
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	<title>Miedo archivos &#8212; La Calle</title>
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		<title>Vivir con miedo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 28 Jan 2024 18:11:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Aminta Buenaño]]></category>
		<category><![CDATA[Ecuador]]></category>
		<category><![CDATA[inseguridad]]></category>
		<category><![CDATA[Miedo]]></category>
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<p class="has-text-align-right"><strong>Por Aminta Buenaño Rugel</strong></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>¿Qué es el miedo?</strong></h3>



<p>&nbsp;El miedo es una emoción poderosa, intensa y desagradable.</p>



<p>Como los antiguos dioses griegos puede ser protectora o destructora.&nbsp; El miedo extremo paraliza, desmorona, destruye. Parece que un rayo nos atravesara el cuerpo provocando un gran estrés. En estados intensos de miedo aumenta el ritmo cardiaco, el pulso se acelera, se dilatan las pupilas, hiperventilamos, y el cortisol y la adrenalina inundan como un río de fuego el cuerpo impidiendo el razonamiento lógico. La máquina poderosa que es nuestro organismo actúa en modo automático de defensa: la huida o la lucha, porque se activa nuestro cerebro más primitivo el reptiliano, anulando el trabajo de los lóbulos prefrontales que nos permiten razonar.</p>



<p>Cuando somos presa del pánico somos una máquina de emociones y perdemos el control de nuestro raciocinio y de nuestro cuerpo; sin embargo, el miedo es una de las emociones primarias más importante diseñada por la naturaleza para ayudarnos a sobrevivir; pero cuando sale de sus límites, cuando se vive de forma crónica, puede conducirnos a la muerte.</p>



<p>Una sociedad movida por el miedo es una sociedad debilitada, frágil, incapaz de razonar.</p>



<p>En Ecuador bebemos, mejor dicho: tragamos todos los días grandes dosis de miedo.</p>



<p>Los medios de comunicación y las redes sociales nos proporcionan diariamente y en alta dosis imágenes de violencia, crímenes y sicariatos con fondo musical de suspenso o en primerísima primera plana. Es como si tomáramos&nbsp; una cucharada de arsénico todos los días y hasta agradecemos por ello . Es como si no existieran nunca noticias buenas. Solo malas. País de los hombres malos, país del crimen y la extorsión. “Es la realidad”–me contestan– y la gente quiere escucharla”. Una realidad que siempre es mala y vergonzosa. Una realidad que no hace pública y desconoce los actos buenos y bondadosos de la silente mayoría.</p>



<p>Esa realidad que nos muestran nos infunde miedo.</p>



<p>El miedo es la llave, es el control, con el miedo manipulan tus emociones, te someten y por el miedo eres capaz de soportarlo todo, de aceptarlo todo, incluyendo aquello que va contra tus propios intereses. Los gobiernos, los medios de comunicación, la sociedad, los empresarios, la banca, la industrias farmacéutica, armamentística y de la seguridad, todos sacan provecho del miedo.</p>



<p>Con el miedo te meten consultas innecesarias, te suben el IVA, te quitan beneficios colectivos, atentan contra los derechos de los trabajadores, adormecen las explosiones sociales, todo en nombre de la lucha contra la violencia para erradicar el crimen. Pero este es un negocio sumamente rentable.</p>



<p>Por esto muchos ecuatorianos desesperados, acorralados por el miedo, sintiéndose víctimas de un estado cada vez más inexistente, que no protege la vida de sus ciudadanos,&nbsp; que los deja en la indefensión absoluta ante la delincuencia, proclaman y hasta exigen la ley del Talión, del ojo por ojo y diente por diente, surgida del primitivo texto legal escrito por la humanidad, el código de Hammurabi de Babilonia (1750 a.C.), y cierran filas en contra de los organismos de derechos humanos que reconocen los derechos inalienables de todos, incluyendo los de los que han delinquido.</p>



<p>Desde que se radicalizó la violencia en Ecuador, la gente no sale por las noches, se enjaula en sus casas como aves aterradas, los barrios se cierran y los emprendimientos nocturnos disminuyen ostensiblemente. Porque el miedo crea más miedo hasta tornarse un círculo vicioso imparable. Levantarse, ir al trabajo, puede ser muy peligroso. Subirse a un bus. Caminar a pleno día con la cartera al brazo o el celular en la mano es un llamado a los ladrones. No hay emprendimiento ni chico ni grande. La violencia nos tiene acorralados. Una señora amiga mía, muy pobre, que tenía un pequeño negocio de tortillas y piqueos manabita en el mercado central del Guasmo, fue asaltada por unos jóvenes que le exigieron una vacuna más allá de sus posibilidades. Tuvo que abandonar su emprendimiento, ahora es doméstica.</p>



<p>La inseguridad genera miedo. Terror. No hay emprendimiento porque los extorsionadores y vacunadores obligan a cerrar todo negocio, so pena de caer en sus manos.</p>



<p>Nadie quiere emprender. Los inversores externos tan valorados por los presidentes neoliberales se niegan a venir y con toda razón. Los jóvenes ecuatorianos emigran buscando un nuevo destino a otros países. &nbsp;En los gobiernos de Moreno y Lasso el país quedó en manos de la delincuencia organizada a vista y paciencia de autoridades que no hicieron nada porque dentro del gobierno y en las mismas filas de la policía habían sido infiltrados.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Vivir en un país violento</strong></h3>



<p>Nunca pensé vivir en un país violento. Un país acechado por la crisis, las bandas delincuenciales, el crimen organizado y la mafia internacional. Cada vez que leía sobre los carteles de México, sobre la violencia en la vecina Colombia se me despelucaba el cuerpo y sentía una atracción mórbida por lo desconocido, por investigar los tamaños de la maldad que podía alcanzar un país infectado por el narcotráfico y la violencia. Por contemplar paisajes de terror como si estuviera viendo filmes en donde el miedo era el principal protagonista. Una rara sensación de rechazo y atracción. Es lo que provocan las películas de terror. Es lo que me hizo ver la serie El patrón del mal y leer biografías de los violentos mafiosos que mantienen en vilo a un país, con la complicidad de los poderes públicos, de policías y autoridades faltos de honestidad y ávidos por el dinero fácil, manchado en sangre y dolor. Escarbar en sus mentes insanas para tratar de comprender lo incomprensible.</p>



<p>Ecuador hasta hace pocos años, un poco más de un lustro, era considerado una isla de paz, entre dos grandes productores de droga, Colombia y Perú. De Ecuador se hablaba para bien, era visto como un ejemplo de desarrollo. A Ecuador llegaban grandes profesores de otros países para enseñar en nuestras universidades. Este país chiquito como un puño de pronto se convirtió por arte de birlibirloque en la puerta, cocina y el pasillo de la droga. Una moneda fuerte como el dólar y la debilidad de las instituciones estatales atacadas por gobiernos neoliberales que proclamaban a grandes voces que había que “achicar el estado obeso” significó que se rebajara&nbsp; a la mitad el presupuesto asignado a las cárceles, que se echaran a cientos de guías penitenciarios que controlaban a los presos, que la policía, sin chalecos antibalas, mendigara recursos y viviera casi de la caridad pública; que se eliminaran ministerios tan importantes como el de Justicia encargado del sistema de rehabilitación social, el ministerio del interior y los servicios de inteligencia; que los hospitales carecieran de medicinas y presupuesto y que se abandonara a las escuelas y toda obra civil que contribuyera al bienestar social. Los gobiernos neoliberales de Moreno y Lasso no hicieron ninguna obra pública, como dicen en las calles: “no pusieron ni un poste”; y sin embargo, ahogaron con impuestos, alza de combustibles y empréstitos internacionales al ciudadano común, ya golpeados por la pobreza y el desempleo en el post covid. Creció sustancialmente la pobreza. Sonaron escándalos públicos como Ina Papers, la corrupción en los hospitales públicos en la pandemia, la denuncia de la Embajada de Estados Unidos de que en la policía ecuatoriana había narco generales, el caso Pandora Papers, León de Troya, caso Danubio y un largo etcétera, que la prensa y una fiscalía politizada, acalló. Estos presidentes pasaron como pasan las cosas, sin sentido ni significado, dejando un país debilitado sumido en la pobreza y entregado al crimen internacional. Ninguna obra de trascendencia los trascendió.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Nostalgias de un país</strong></h3>



<p>Los ecuatorianos tenemos nostalgias de un país que nos han robado. Solo se tiene nostalgia, cuando se ha perdido algo muy valioso. El país maravilloso de los cuatro mundos. Un país donde convivían en paz &nbsp;gente amable, buena y hospitalaria. Un país lleno de pájaros y animales; poseedor de más de 640 kilómetros de playas doradas, llenas de hermosas olas y temperatura cálida, a donde acuden cada verano las ballenas azules de los mares del sur para hacer el amor y aparearse; de una Amazonía con la más grande diversidad de las especies; de maravillas como las islas Galápagos en las que Darwin se inspiró para escribir la teoría que cambiaría el mundo: El origen de las especies. Pero ahora solo se habla del Ecuador como corazón del crimen y el asesinato.</p>



<p>Sin embargo, duele recordarlo, hasta hace pocos años nuestro país no se desangraba como hoy lo está haciendo. No se sumergía en los ríos de sangre que hoy nos ahogan. Hasta hace muy poco podía caminar por mi barrio y subir y bajar las colinas en un ejercicio que me reanimaba espiritualmente y compartir un buenos días o un buenas tardes con otros que, igual que yo, salían a beber las brisas del atardecer y a contemplar la danza verde de los árboles en los parques y ver niños correteando con sus perros. Esos sencillos actos cotidianos podían realizarse sin más temor que lo que ocasiona la prudencia y el buen juicio. Hoy vivimos enrejados como pájaros en una jaula. De la pandemia del covid pasamos a otra pandemia aún mayor que parece no acabar nunca, la de la inseguridad y el miedo. Trastornados por altas dosis de una ansiedad que es imparable, como lo es la migración para los más audaces y pobres que en su desesperación se atreven a cruzar el peligroso infierno verde del Darién.</p>



<p>Con una policía infiltrada hasta el tuétano, con jueces y poderes públicos puestos a la disposición del crimen organizado, con funcionarios honestos de la justicia asesinados por la mafia, estamos despojados de uno de nuestros más elementales derechos ciudadanos a una vida en paz, sin miedo, libre de violencia y de maltrato, rodeados de un hábitat seguro y saludable. Ramón Llull escribió que la felicidad es la ausencia de miedo.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>A los ecuatorianos se nos está negando el derecho a ser felices</strong>.</h3>



<p>Porque,&nbsp; para qué sirven los parques y las calles sino se los puede disfrutar? Qué representa una ciudad en la que los ciudadanos no se sienten seguros y libres. Que temen a cada instante por su vida. ¿Cuánto vale una vida, si un sicario en un segundo te la quita? ¿Para qué sirve la justicia si no es justa? ¿Para qué sirven las leyes si no se las aplica o cuando se las aplica todo lo resuelve el poderoso caballero don Dinero? ¿Para qué tenemos jueces si la moneda diaria es la corrupción que ya a nadie sorprende? Es que somos tan malos o tan ignorantes o tan ingenuos que nos han paralizado y no podemos protestar. ¿Es que el miedo se ha apoderado de nosotros hasta convertirnos en meros espectadores de nuestras propias desgracias?</p>



<p>Sin embargo no siempre fue así. Y si hace pocos años fuimos el segundo de los países más seguros de Latinoamérica, ahora nos peleamos por los primeros puestos en la lista mundial de los más violentos.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Síndrome de la indefensión aprendida</strong></h3>



<p>Quizás con el miedo opere también el síndrome de la indefensión aprendida. La idea de que hagas lo que hagas todo saldrá mal. La indefensión aprendida lleva a conductas pasivas de abandono e inacción caracterizadas por ideas de impotencia y desesperanza frente a un conflicto que subjetivamente se cree no poder superar. Hemos sido tan abandonados y maltratados por el estado que nos sentimos vulnerables y sin protección alguna. Desanimados, indefensos. Estas ideas no del todo injustificadas pueden venir de actos repudiables de nuestros gobernantes. Porque este es un país en donde se castiga y se persigue a los honestos, a los que cumplen las leyes, a los que pagan puntualmente los impuestos. Y se alienta y se refuerza la conducta tramposa de algunos grandes acreedores que no pagan sus tributos, a los que se premia condonándoles sus deudas.&nbsp; Mi madre decía: “El vivo vive del bobo y el bobo de su trabajo”.</p>



<p>Este es el país de los hombres callados, de las víctimas que votan por sus victimarios, de los ignorantes que ignoran que una mentira repetida mil veces y magnificada por micrófonos, nunca puede convertirse en verdad. Que tienen pereza por pensar y por actuar con voz propia y solo repiten lo que escuchan en la tele. Quizás, como dicen algunos, nos merecemos nuestras desgracias. Quizás hemos contemplado impávidos cómo torcían la verdad, nos arruinaban la vida, el derecho a respirar y a amar en libertad y consciencia y no hicimos nada.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>País de grandes desigualdades</strong></h3>



<p>Quizás lo triste es contemplar que es un país no solo de grandes desigualdades, sino de grandes insolidaridades. En donde algunos viven en burbujas doradas a espaldas de la realidad de pobreza y exclusión de la mayoría. Un país en que algunos creen que solo ellos tienen derecho a crecer y a prosperar, que la vida del otro no importa. Que si eres pobre no es por falta de oportunidades; sino porque te da la gana, porque eres vago. Que si eres rico, no importa el cómo ni de qué manera, te lo mereces todo. Un país de grandes incoherencias pues mientras la primera autoridad del país pide elevar con tres puntos los impuestos en una economía dolarizada y paupérrima; el grupo empresarial Noboa al que pertenece el presidente de la república debe al Estado más de 89 millones de dólares. O sea no predica con el ejemplo.</p>



<p>Un país que se llama cristiano pero niega los más elementales derechos a los más pobres.</p>



<p>Un país jodido, quizá, pero no todo está perdido.</p>



<p>El miedo nos obligó a cambiar nuestro estilo de vida. pero ha creado otro tipo de solidaridades, ha hecho que en muchos barrios y comunidades la gente se una para protegerse y defenderse, para ver de qué manera pueden ayudarse y en la interacción se han conocido gentes que antes, conviviendo decenas de años en el mismo barrio no se conocían. Se han fortalecido los vínculos. Es verdad que hay más rejas, pero también es cierto que se ha potenciado cierta cohesión social. Esto lo viví en mi propio vecindario. Han creado proyectos, hacen fondos comunes para comprar rejas, botones de alarma, cámaras, crean chat para dialogar sobre problemas comunitarios y de seguridad. Y aunque la seguridad es &nbsp;un deber del estado para sus ciudadanos, no ha quedado más remedio que apelar a la labor propia y autodefensiva de la comunidad.</p>



<p>&nbsp;Al convivir en una sociedad en riesgo&nbsp; la comunidad dialoga &nbsp;más sobre la manera de apoyarse y cuidarse. &nbsp;La manada se une con la idea del “juntos seremos más fuertes”. Y las familias elaboran un protocolo de seguridad para cuidarse entre ellos y de esa manera, como en la pandemia, conviven y se conocen más.</p>



<p>Pero aunque los ecuatorianos enfrentamos el miedo intentando normalizarlo, siguiendo aquello de que “Si del cielo te llueven limones, aprende a&nbsp; hacer limonada”, no es bueno ni saludable para los ciudadanos vivir siempre atenazados por el miedo.</p>



<p>Si tomáramos una muestra de sangre a todos los habitantes, el resultado revelaría que la mayoría de los ecuatorianos vivimos con el cortisol elevado, con una gran dosis de ansiedad e incertidumbre. Dosis que en los más pobres los impele a arriesgar su vida para emigrar.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Situación actual</strong></h3>



<p>Frente a la arremetida del crimen organizado en Ecuador el presidente Daniel Noboa ha decretado guerra a la delincuencia al declarar la existencia de un Conflicto armado interno en el país&nbsp; y ha identificado a las 22 bandas de narcotraficantes como grupos terroristas, asignando a las Fuerzas armadas la tarea de perseguirlas y neutralizarlas. Se decretó un estado de emergencia de 60 días que se está cumpliendo. Este es un esfuerzo en que todos los grupos políticos y sociales se han unido en el afán de erradicar el mal desde adentro.</p>



<p>Estamos conscientes de que la situación actual obedece a causas multifactoriales que no se puede resolver de la noche a la mañana.</p>



<p>La reducción de la inseguridad en Ecuador no se logrará solo con dar palos a la delincuencia y gozar en redes con la ley del talión al ver como agreden a quienes nos han agredido. La reducción de la inseguridad tiene raíces más hondas y más complejas que se tienen que tratar a corto y largo plazo como: crear oportunidades de empleo, invertir en lo social, reducir las tremendas desigualdades sociales, apostar por la educación y la formación laboral para la mayoría pauperizada, luchar contra la corrupción y fortalecer los sistemas de seguridad y justicia. Todo esto requiere una solución integral que va más allá de las respuestas militares coyunturales y punitivas, que aborde los orígenes estructurales.</p>



<p>Los ecuatorianos nos podemos seguir viviendo acojonados por el miedo, con el corazón en un puño, los pelos en punta y el cortisol elevado. Con el miedo somos débiles, nos manejan. Debemos buscar una respuesta en nuestras autoridades, exigir que cumplan con sus funciones y apoyarlos cuando lo hagan, castigarlos en las urnas si no cumplen y protegernos mientras tanto con organización comunitaria, protocolos de seguridad, cohesión social y solidaridad grupal.</p>



<p>Estamos hartos de tener miedo. Ya no podemos más y solo tenemos un arma para cambiar nuestra situación: el voto consciente y la organización social.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>«Un Muerto Encierras»: entre el desamor y el absurdo de existir</title>
		<link>https://lacalle.media/un-muerto-encierras-entre-el-desamor-y-el-absurdo-de-existir/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Oct 2023 16:38:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[autenticidad]]></category>
		<category><![CDATA[Belleza de la vida]]></category>
		<category><![CDATA[Desamor]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Ismael Serrano]]></category>
		<category><![CDATA[Miedo]]></category>
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		<category><![CDATA[reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[Rutina]]></category>
		<category><![CDATA[Vulnerabilidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>"En este viaje a través de las melodías de Ismael Serrano, nos adentramos en el fascinante laberinto del desamor y la autenticidad humana. A través de sus canciones, exploramos las preguntas incómodas: ¿Por qué nos mentimos en el amor? ¿Qué nos impide soltar las cuerdas y volar hacia la autenticidad? En este análisis, desentrañamos las reflexiones detrás del desencanto y celebramos la belleza de la vida con todos sus matices. La música de Ismael Serrano nos invita a cuestionar, a ser vulnerables y a atrevernos a vivir con pasión, porque, como nos recordaba un viejo filósofo, 'una vida que no se cuestiona, no merece ser vivida.' ¿Estás listo para explorar la autenticidad detrás del desamor y la belleza de la vida? Acompáñanos en este viaje emocional.</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>¡Ay el desamor! ¡Saludos, mi querido amigo lector, politólogo de Facebook y filósofo de bares de esquina! Una nueva semana, un nuevo artículo. Y tranquilo, que esta semana sí hay Rompecabezas, pero quiero que este jueves cultural se convierta en una costumbre para nuestro medio de comunicación. </p>



<p>En esta ocasión te quiero invitar a navegar por este mar de palabras que Ismael Serrano nos ha arrojado, en el que dos almas se ahogan en su propio pantano emocional.</p>



<p>¿Acaso no es el amor, ese fenómeno que todos buscan pero que pocos entienden realmente? ¿Ese que nos atrapa en sus laberintos y nos hace danzar entre la pasión y el tedio?</p>



<p>¿Por qué, te preguntarás, embarcarse en un naufragio de desamor? Bueno, es el pan nuestro de cada día. Y es más entretenido que seguir analizando el tema electoral o leer el último libro de autoayuda que compraste, admitámoslo.</p>



<p>Así que sumérgete conmigo en esta canción de Ismael Serrano y descubre un espejo de nuestra tragicómica existencia.</p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<div class="youtube-embed" data-video_id="a18q54BiPcE"><iframe title="Ismael Serrano - Un Muerto Encierras (Lyric Video)" width="696" height="392" src="https://www.youtube.com/embed/a18q54BiPcE?feature=oembed&#038;enablejsapi=1" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></div>
</div><figcaption class="wp-element-caption"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=a18q54BiPcE">Ismael Serrano &#8211; Un Muerto Encierras (Lyric Video)</a></figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Volar y caer en la rutina: La eterna paradoja de ese monstruo llamado aburrimiento</strong></h2>



<p>El Principito nos decía: «Lo esencial es invisible a los ojos» (me imagino que sí lo leíste alguna vez). Pero, ¡vaya! Con el tiempo, incluso lo esencial parece opacarse. La canción nos lleva a la escena de madrugada encerrados en un coche, en una calle sin luz, una calle sin nombre, donde dos amantes se descubren atrapados en el bucle eterno del «ya te he visto desnudo demasiadas veces». ¿Y ahora qué?</p>



<p>Ahí están los amantes, en la canción, soñando con atar bandadas de gorriones a sus muñecas, pero encerrados en ese coche, que no es más que el vehículo de su propia desdicha. Su vida estancada, su rutina monótona, es ese automóvil sin gasolina, batería ni GPS. ¿Quién no ha sentido eso alguna vez? A ver, si no, ven y dímelo, que te invitaré un café solo para que me mientas en la cara.</p>



<p>Pero bueno, como buenos humanos que somos, cortamos las cuerdas y caemos al abismo de la rutina. ¡Bravo por nosotros! Como si no pudiéramos resistirnos a una caída libre después de un corto vuelo.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Mentiras Cotidianas: ¿Soñar o Despertar?</strong></h2>



<p>Entonces viene la propuesta del escape, nuevamente evocando al «Principito». Ismael Serrano nos sugiere atar bandadas de gorriones a nuestras muñecas para huir lejos de aquí a otro planeta. Pero, ¡oh sorpresa!, ni con un ejército de gorriones logramos abandonar nuestras ataduras. Porque el miedo, ese maldito entrometido, siempre vuelve. El miedo a lo desconocido, a la soledad, a cambiar el canal de TV y descubrir que, pese a todo, todos los programas son igual de malos. ¡Qué irónico! Buscamos paisajes lejanos, soñando con el oasis, pero terminamos en el mismo sofá, mirando el mismo programa de talentos o de cocina.</p>



<p>Aunque podrías intentar escuchar Rompecabezas. Su música y poesía nos invitan a salir de la caverna de Platón.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El Verdadero Fantasma: El Miedo</strong></h2>



<p>He conocido muchas mentiras en mi vida, algunas incluso han salido de mi propia boca, para qué te voy a mentir. Pero la canción nos da un ejemplo crudo: manos llenas de falsedades y ojos que pasan de ser eclipses a convertirse en pozos oscuros. ¿Por qué nos mentimos? ¿Por miedo? ¿Por conveniencia? O tal vez, en un intento patético de prolongar lo que ya está muerto. Y sí, te estoy mirando a ti, último pedazo de tarta en el refrigerador.</p>



<p>Y aquí, querido masoquista del amor, llegamos al meollo. Decidimos cortar esas cuerdas, ya no de los gorriones, sino de nuestros propios sueños. Y nos convertimos en los espectros que siempre hemos sido, arrastrando cadenas, sonrisas de plástico y recuerdos de amores que ahora parecen chistes mal contados. El desamor, en toda su gloria despechada, se convierte en el epítome del absurdo existencial. ¿No es hermosamente trágico?</p>



<p>Somos seres que anhelan. Aun en medio del desamor, del desencanto, gritamos al viento «no te vayas nunca», “yo también te quiero”. Pero, ¿qué es realmente lo que no queremos que se vaya? ¿El amor? ¿La compañía? ¿O es el miedo a la soledad? Ese miedo que nos paraliza y nos hace conformarnos con menos. ¡Maldita sea! Si Aristóteles estuviera aquí, se tomaría un café conmigo (porque licor no puedo) y discutiríamos esto toda la noche.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Una Sonrisa de Látex: Porque Todo Buen Delirio Tiene Uno</strong></h2>



<p>Al final, todos nos escondemos detrás de sonrisas pegadas con imperdibles o “Brujita”, ¿verdad? Porque, después de todo, ¿quién quiere admitir que está roto? «Un Muerto Encierras» no es solo una oda al desamor o a la rutina. Es una mirada al espejo del alma humana, ese reflejo que a menudo evitamos porque nos recuerda que estamos hechos de contradicciones, miedos y sueños rotos.</p>



<p>Pero aquí hay una reflexión final, mi querido amigo lector: en la autenticidad yace la verdadera belleza. Así que, por una vez, déjate llevar, sé vulnerable y, quizás, solo quizás, descubrirás que la vida, con todos sus altibajos, merece ser vivida con pasión.</p>



<p>Así que la próxima vez que sientas que estás encerrado en ese coche, estancado en una calle sin nombre, recuerda: siempre hay un gorrión esperando ser atado para llevarte a otro planeta, y un Principito dentro de ti listo para volar. Solo tienes que atreverte. Y si no lo haces, al menos ponte una buena canción de fondo. La vida es demasiado corta para malas melodías.</p>



<p>Ahora, te dejo con una tarea: vive, ama, equivócate (como cuando votas), ríe y, sobre todo, cuestiona, olvídate del desamor. Porque, como decía un viejo filósofo, «una vida que no se cuestiona, no merece ser vivida.»</p>



<p class="has-text-align-right"><strong><em><a href="https://www.instagram.com/xoxvenom/">DP</a></em></strong></p>



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		<title>El olor del miedo &#124; Opinión</title>
		<link>https://lacalle.media/el-olor-del-miedo-opinion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Mar 2023 19:28:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Aminta Buenaño]]></category>
		<category><![CDATA[Miedo]]></category>
		<category><![CDATA[pavor]]></category>
		<category><![CDATA[silencio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Aminta Buenaño ¿A qué sabe el miedo? ¿Cuál es su olor? ¿Su sabor? ¿Cómo se manifiesta? Sin duda es una de las emociones más desagradables. Como si tomáramos una cucharada de arsénico diario, como si respiráramos aire envenenado o como si lleváramos la punta de una flecha clavada en el centro mismo del corazón. [&#8230;]</p>
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<p>Por: Aminta Buenaño</p>



<p>¿A qué sabe el miedo? ¿Cuál es su olor? ¿Su sabor? ¿Cómo se manifiesta? Sin duda es una de las emociones más desagradables. Como si tomáramos una cucharada de arsénico diario, como si respiráramos aire envenenado o como si lleváramos la punta de una flecha clavada en el centro mismo del corazón.</p>



<p>Eso es lo que vivimos. Lo que estamos sintiendo en las calles de Guayaquil. Hubo una época, no muy lejana por cierto, que Guayaquil se abría como una flor en las noches. La parranda, la bohemia, los lagarteros ofreciendo canciones. Las chicas caminando por las calles. Los deportistas, que arrojados sus ternos de trabajo, salían al frescor de la noche a saludar con sus alegres cuerpos rodantes. Las cafeterías de puertas abiertas. Las risas, los chismes, los coqueteos, las idas al cine y la población “miranda” que inundaba los centros comerciales como peces de un cardumen, los grupos de amigas de la mediana edad que salían a estirar las piernas en pos de una juventud fugitiva, los abuelos que acomodaban sus sillas en las puertas para mirar la vida de los otros.</p>



<p>Hoy todo es pavor, silencio, miedo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="748" height="498" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2023/03/imagen.png" alt="" class="wp-image-84786" srcset="https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen.png 748w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-300x200.png 300w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-150x100.png 150w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-696x463.png 696w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-640x426.png 640w" sizes="(max-width: 748px) 100vw, 748px" /></figure>



<p>Un nudo se agolpa en la garganta cuando un extraño se acerca; en las calles miramos a un lado y al otro con un sudor frío recorriendo nuestras nucas; por las noches preferimos no salir, encerrándonos en nuestra casa convertida en cárcel bajo siete llaves, aunque muramos del calor y tengamos claustrofobia.</p>



<p>Casi en puntillas caminamos para que nadie sepa que existimos. Que no se entere el otro, desconfiamos de todo mundo, puede ser el enemigo. Que nadie sepa dónde trabajamos o peor cuánto ganamos.</p>



<p>Nos preguntamos qué pasó, por qué de un momento a otro se nos incendió la vida.</p>



<p>Nos despertamos cada mañana luego de sobrevivir al insomnio de la noche para entrar en la pesadilla de la vida diaria cuando encendemos el televisor y nos atragantamos con el plato matinal de los sicariatos, muertes y crímenes horrendos que asolan nuestra ciudad en noticieros que parecieran competir alegremente por mostrarnos lo más horrendo, lo más abominable de la condición humana y con esa indigestión atravesándonos el cuerpo creamos el clima propicio para que todo nos vaya mal, pues el miedo que circula en nuestra sangre es una droga dura.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="748" height="498" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2023/03/imagen-1.png" alt="" class="wp-image-84788" srcset="https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-1.png 748w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-1-300x200.png 300w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-1-150x100.png 150w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-1-696x463.png 696w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-1-640x426.png 640w" sizes="(max-width: 748px) 100vw, 748px" /></figure>



<p>Nos convertimos en paranoicos sin serlo porque habitamos el manicomio mayor en que nos han convertido a Guayaquil, que fue bella, loca, atolondrada y hasta puta, pero siempre libre, altiva y valiente.</p>



<p>El olor del miedo, ácido, frío y amargo, es también una forma de control y la manera perfecta con que dominan nuestras vidas. Hace que nos paralicemos, que no protestemos, que agachemos la cabeza como un ratón huidizo y asustado. También es un negocio, el fértil y próspero negocio de las agencias de seguridad, de la industria armamentística, del crimen organizado, de las bandas de delincuentes, del narcotráfico que opera en las cárceles y en las altas esferas del Poder y de los gobiernos autoritarios que a falta de apoyo popular buscan el respaldo de las armas y de las amenazas.</p>



<p>Todos ellos compiten por encerrarnos, por callarnos, por enmudecernos en una vida zombi, por mantenernos día a día en el miedo y la incertidumbre con la amígdala en llamas sin poder razonar, activados todos nuestros circuitos de lucha/huida, repleta nuestra sangre de cortisol, envenenados por emociones negativas que nos enferman y nos llevan a la tumba mucho antes de que nos jubilemos para alegría y alivio de la Seguridad Social que se queja tanto por el aumento de los adultos mayores pensionados.</p>



<p>Cada día tememos una implosión, una catástrofe, porque vivimos en una tierra de nadie en donde puede pasar de todo y nadie se inmuta, en donde los poderosos se pasan por el forro la Constitución y la ley, en donde la mentira se convierte en verdad cuando es repetida mil veces por los dueños de los micrófonos y la verdad “administrada” es prostituida por los troll centers y la prensa pautada, en donde la impunidad muestra sin pudor su horrible rostro, porque tiene la aquiescencia del Poder embarrado en los más sucios y denigrantes negocios, en donde la codicia de la banca y de los más ricos es insaciable e interminable, en los continuos atropellos al bienestar y seguridad ciudadana, en donde el gobierno prefiere guardar el dinero de sus ciudadanos en reservas internacionales para pagar a los tenedores de bonos mientras el pueblo hambriento carece de toda obra social que por justicia le corresponde. Pero muchos callan porque tienen miedo. El olor del miedo te paraliza. Es el enemigo de toda acción. El miedo, si lo dejas, te convierte en un pelele en manos de otros.</p>



<p>Hace unos días hablaba con un gran amigo, el poeta Antonio P., ante mi pregunta de que por qué no contestaba a mis reiteradas llamadas telefónicas; me respondía que frente a la delincuencia había cogido por norma de seguridad no contestar ninguna llamada si no tenía plenamente identificado al usuario, pues los vacunadores en Esmeraldas usan los teléfonos para extorsionar y amenazar y una vez hecho el contacto se aseguran de no abandonar la presa. Por eso incluso ahora perdemos comunicación, porque nos manipulan con el miedo.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="748" height="498" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2023/03/imagen-2.png" alt="" class="wp-image-84789" srcset="https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-2.png 748w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-2-300x200.png 300w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-2-150x100.png 150w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-2-696x463.png 696w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-2-640x426.png 640w" sizes="auto, (max-width: 748px) 100vw, 748px" /></figure>



<p>Cuando me veo en la necesidad de coger un taxi, antes de entrar al vehículo, esa caverna oscura en donde han sucedido algunos horrores, tomo fotos de la placa y del rostro medio aturdido o medio perplejo del taxista y comento en voz alta, como quien no quiere la cosa, que estoy enviando fotos a un supuesto padre o a un supuesto marido o a un amigo que va seguir digitalmente la carrera, aunque las fotos me las envié a mí misma. Todo por el terrible miedo que me embarga a ser víctima de algún secuestro o extorsión. Nadie está libre en esta ciudad y los privilegiados que están libres tampoco van a tirar la primera piedra.</p>



<p>Guayaquil, esa ciudad portuaria que naufraga entre la ría y el estero, esa ciudad llena de risas y de apretado calor, esa ciudad que con las primeras lluvias se llena de verdor y tiene tantas ansias de vida que hasta flores surgen del cemento, se nos va yendo por el desagüe de una paz herida de muerte.</p>



<p>En qué momento se nos incendió la vida. En qué momento dejamos que nos despojen lo más valioso de nuestra existencia que es la paz y la ilusión por vivir.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="748" height="498" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2023/03/imagen-3.png" alt="" class="wp-image-84790" srcset="https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-3.png 748w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-3-300x200.png 300w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-3-150x100.png 150w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-3-696x463.png 696w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/03/imagen-3-640x426.png 640w" sizes="auto, (max-width: 748px) 100vw, 748px" /></figure>



<p>Delincuencia ha habido siempre, desde los orígenes de la humanidad, pero a la delincuencia se la combate con rigor. No puede ser que muestre sus desvergüenzas, impune por las calles, que mande en las cárceles, que tenga influencia en el gobierno nombrando ministros a la carta y que amedrente con amenazas a la justicia. No puede ser que existan escuelas de sicariato en donde los niños aprenden a matar antes de aprender a leer. Es descorazonador cuando conocidos medios digitales nos muestran audios y pruebas con voces de personas cercanas al Poder y vinculadas a mafias internacionales, porque cuando un estado pierde la guerra contra la delincuencia es porque está infiltrado por esa misma que dice combatir.</p>



<p>¿Cuándo perdimos la perspectiva? Con los ríos de miedo circulando por las calles perdemos todo, negocios, empresas, vidas, actividades e ilusión.</p>



<p>Con miedo no hay desarrollo económico, emprendimiento ni inversión. Solo unas terribles ganas de migrar, más un coctel fatal de desaliento y desesperanza.</p>



<p>Pero más terrible que el miedo es la normalización del miedo. Vamos por ese camino. Ya no nos sorprenden los asesinatos en las cárceles, no nos llama la atención los niños que mueren como víctimas colaterales, nos terminamos acostumbrando a considerar normales crímenes nunca vistos como personas decapitadas, colgadas en puentes, ensacadas, descuartizadas, baleadas, coches bomba, cabezas de gente convertidas en balones de fútbol. La normalización nos conduce a la insolidaridad, al egoísmo salvaje, al sálvese quien pueda. Y en la normalización ayuda el sistema, los medios de comunicación y nuestra propia conducta como si eso formara parte del pago al peaje por sobrevivir.</p>



<p>Pero al miedo hay que mirarlo a los ojos, darle batalla, resistir.</p>



<p>El miedo puede ser enfrentado con unión y organización comunitaria, con educación preventiva, con liderazgos fuertes y honestos, con el uso de los instrumentos democráticos para castigar a los gobernantes que nos han conducido al caos, con participación ciudadana y representación pública ante los mecanismos de poder, con organismos sociales unidos para combatir al crimen, con planes públicos que ataquen las causas que originan la violencia, y naturalmente, con el apoyo de las fuerzas del orden y de la justicia debidamente depuradas de elementos indeseables que se han infiltrado en sus filas. Es una prioridad organizar programas de prevención del delito con la participación de los barrios y de una ciudadanía activa.</p>



<p>María Luisa, una amiga, me dice ante mi creciente preocupación:</p>



<p>–“No te preocupes, todo es cíclico, volveremos a tener país, volveremos a tener esperanza. Para subir hasta arriba tenemos que caer hasta el fondo”.</p>



<p>– “Y hemos caído bien al fondo –suspiro–, tanto que vamos a necesitar mucha agua para eliminar este olor del miedo que llevamos prendido”.</p>
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		<title>Monigotes colgados atemorizan por la inseguridad en Guayaquil</title>
		<link>https://lacalle.media/monigotes-colgados-atemorizan-por-la-inseguridad-en-guayaquil/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Oct 2022 16:35:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Guayaquil]]></category>
		<category><![CDATA[inseguridad]]></category>
		<category><![CDATA[Malecón]]></category>
		<category><![CDATA[Miedo]]></category>
		<category><![CDATA[monigote]]></category>
		<category><![CDATA[municipio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quito, 03 oct (La Calle). &#8211; Los índices de inseguridad en Ecuador, especialmente en Guayaquil, han subido exponencialmente. El miedo es tal que muchos ciudadanos reaccionaron con temor a dos cuerpos envueltos en una manta y colgados en el Malecón 2000. Los cuerpos atemorizaron a más de un transeúnte y se difundió que serían personas [&#8230;]</p>
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<p><strong>Quito, 03 oct (La Calle). &#8211; </strong>Los índices de inseguridad en Ecuador, especialmente en Guayaquil, han subido exponencialmente. El miedo es tal que muchos ciudadanos reaccionaron con temor a dos cuerpos envueltos en una manta y colgados en el Malecón 2000. </p>



<p>Los cuerpos atemorizaron a más de un transeúnte y se difundió que serían personas reales asesinadas en el lugar. Sin embargo, los monigotes formaban parte de la decoración del mes de halloween, la casa del terror y el evento Budokan. El municipio de Guayaquil tuvo que retirar a los muñecos del lugar. </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-rich is-provider-twitter wp-block-embed-twitter"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<blockquote class="twitter-tweet" data-width="550" data-dnt="true"><p lang="es" dir="ltr">Así amanece el Malecón 2000.<br>Inicialmente difundido como noticia espeluznante, resultó ser (según varias aclaraciones) decoración de halloween.<br>Una cosa es cierta:<br>El hecho de que todos hayamos creído que PUDO SER VERDAD, dice mucho sobre cómo va la guerra contra la delincuencia. <a href="https://t.co/jChdPVXeM0">pic.twitter.com/jChdPVXeM0</a></p>&mdash; David (@DDavidVillamar) <a href="https://twitter.com/DDavidVillamar/status/1576664836322516993?ref_src=twsrc%5Etfw">October 2, 2022</a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script>
</div></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Inseguridad</strong> <strong>creciente </strong></h3>



<p>El solo hecho de que la ciudadanía piense que los muñecos eran cuerpos reales colgados en el Malecón brinde una alerta de la inseguridad que viven los habitantes de la ciudad portuaria. Según Fiscalía, hasta septiembre de este año sucedieron 15.046 robos a personas, 4.096 robos a domicilios, 3.971 robos de bienes. Un total de 36.726 delitos de este tipo.</p>



<p>En el caso de Guayaquil, la cantidad total de robos es de 12.951. El más alto es el robo a personas (5.970), el robo de bienes (1.328) y el robo a domicilios (863). </p>



<p>El país, a septiembre del 2022, registra una tasa de 15,48 muertes violentas por cada 100.000 habitantes.Según la Policía Nacional, los asesinatos llegaron a 272 en Guayas en lo que va del año. <strong> (MIB)</strong></p>
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		<title>Predicadores de la economía del miedo &#124; Opinión</title>
		<link>https://lacalle.media/predicadores-de-la-economia-del-miedo-opinion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 17 Jul 2022 18:32:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[competencia]]></category>
		<category><![CDATA[economía]]></category>
		<category><![CDATA[Miedo]]></category>
		<category><![CDATA[subsidios]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Marco Flores / economista La economía es un proceso no un estado de situaciones absurdas como el que propone la existencia de una economía de “competencia perfecta” donde se supone que todos los actores económicos acuden al mercado con pleno conocimiento y poder de decisión efectivo, lo cual claramente no es cierto. Si en [&#8230;]</p>
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<p><strong>Por: Marco Flores / economista</strong></p>



<p>La economía es un proceso no un estado de situaciones absurdas como el que propone la existencia de una economía de “competencia perfecta” donde se supone que todos los actores económicos acuden al mercado con pleno conocimiento y poder de decisión efectivo, lo cual claramente no es cierto.</p>



<p>Si en Ecuador los llamados subsidios a los combustibles “benefician sobre todo a los ricos” como dicen una y otra vez los predicadores de la “economía del miedo”, porqué entonces los que protestan por incrementos en los combustibles y en otros precios son precisamente los más pobres.</p>



<p>Lo que no entienden los predicadores de la “economía del miedo” es que el problema, grave, real y subyacente no son los precios de los combustibles sino los exiguos ingresos de más del 50% de la población ecuatoriana que caracterizan su pobreza, ingresos que se ven gravemente perjudicados por incrementos de los combustibles y otros precios, además en medio de la crisis.</p>



<p>Los predicadores de la “economía del miedo” que desde hace cinco años conducen la economía deberían más bien haberse preocupado porque la economía crezca para ampliar la recaudación tributaria, sanamente. Pero no solo que no lo hicieron sino que han incrementado la deuda pública en forma inusitada, sin crecimiento paralelo, volviéndola socialmente insostenible.</p>



<p>Convenientemente los “predicadores” nada han dicho frente a las remisiones tributarias que perdonaron multimillonarios valores por retrasos, intereses y multas que el Estado debía cobrar porque eran obligaciones en firme, fuera de litigio. Mantienen silencio frente a la advertencia del estudio de la CEPAL que concluye que en Ecuador especialmente las corporaciones evaden tributos por un equivalente anual al 7% del PIB. Tampoco han dicho una palabra sobre el hecho cierto de que el ingreso real promedio de cada ecuatoriano tiene la menor capacidad adquisitiva de la región, según publica el Banco Mundial.</p>



<p>¡El problema se llama pobreza no precio de los combustibles!</p>
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		<title>El miedo como política de Estado &#124; Opinión</title>
		<link>https://lacalle.media/el-miedo-como-politica-de-estado-opinion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 31 May 2022 20:59:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Ecuador]]></category>
		<category><![CDATA[Estado]]></category>
		<category><![CDATA[Miedo]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por. Náhuel Mendoza Klenner ¿En Ecuador existen certezas sobre el porvenir? Probablemente no. El miedo es la respuesta frente a la incertidumbre de un futuro que no sabemos estable ni seguro. Las garantías de una vida digna, con plenos derechos y sin violencia, son tareas que el Estado debería asumir, pero que en nuestro país [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por. Náhuel Mendoza Klenner</strong></p>



<p>¿En Ecuador existen certezas sobre el porvenir? Probablemente no. El miedo es la respuesta frente a la incertidumbre de un futuro que no sabemos estable ni seguro. Las garantías de una vida digna, con plenos derechos y sin violencia, son tareas que el Estado debería asumir, pero que en nuestro país no lo hace.</p>



<p>La ausencia estatal se siente en las calles, donde el sicariato reina; en los centros educativos, cuya infraestructura no es apta para recibir a jóvenes y niños que buscan estudiar; en las cárceles, donde ya se registran casi 500 muertos, tras varios sucesos violentos y amotinamientos; en los hospitales, donde no hay medicina, tampoco médicos.</p>



<p>Los ecuatorianos estamos huérfanos. No hay un Estado que nos cobije, que se haga responsable, que nos brinde garantías.</p>



<p>Nos invade un miedo líquido y la respuesta gubernamental es desalentadora, es de diagnóstico, sin hoja de ruta, no hay un plan.</p>



<p>Nosotros, los ciudadanos huérfanos, hemos recurrido a la que intuitivamente creemos que es la mejor estrategia: escondernos, resguardarnos, encerrarnos. Ya no nos enclaustra la pandemia, nos confina el miedo.</p>



<p>Nuestras calles se tiñen de rojo. No existe día alguno en el que no nos enteremos de noticias como “Mataron a…”; “Múltiples asesinatos en Guayaquil”; “Coche bomba en Esmeraldas”. Titulares que han llegado a ser “normales”, “cotidianos”, el “pan de cada día”, en los diferentes medios de comunicación, incluso en aquellos aliados del discurso oficial que, frente a la realidad ya no han tenido forma de disimular o maquillar lo que en el país acontece.</p>



<p>Pero para el presidente de la República, la calentura está en las sábanas. Guillermo Lasso ha acusado a los medios de comunicación de exagerar, de generar zozobra en la población, de ser parte del problema al publicar la verdad.</p>



<p>Vemos cerrar negocios por miedo.</p>



<p>Vemos cerrar escuelas por los nuestros.</p>



<p>Vemos cerrar los ojos para no reconocer sus errores.</p>



<p>En tanto, las cifras de la Fiscalía General del Estado, demuestran que desde marzo del 2022 se han registrado en la provincia de Esmeraldas 585 robos. Y se han reportado 53 asaltos a unidades.</p>



<p>A nivel nacional, más de 400 hechos delictivos (entre asaltos y tentativas de robo) han informado los conductores de recorridos, principalmente en los de empresas, desde octubre de 2021 hasta mayo de este año. De estos datos, alrededor de 320 casos, se concentran en Guayaquil.</p>



<p>En 2017, la tasa de muertes violentas era 6 por cada 100 mil habitantes, mientras que en&nbsp; 2021 subió a 14 por cada 100 mil habitantes.</p>



<p>En lo que va del año (2022), hasta finales de abril, han sucedido 1255 muertes violentas, 53% más, en referencia al 2021. De estos números tenemos que 436 muertes violentas ocurrieron en la zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondon), y 141 reportadas en la provincia de Esmeraldas.</p>



<p>Las mafias, la delincuencia común y la organizada les faltaron el respeto a la policía, a los militares, al gobierno de Lasso. No hay dirección, no hay un timonel, lo que si hay es muchos asesores aduladores que blindan a sus autoridades y esconden debajo de la alfombra los hechos sangrientos.</p>



<p>¿Y ahora de quién es la culpa? ¿Del pasado? ¿De los medios? Es más fácil ver hacia otro lado, generar una narrativa aupada por un contrato de decenas de millones de dólares y pintar de colores la televisión, las radios y las redes sociales.</p>



<p>¿Y se preguntan por qué se calientan las calles? Quizás es porque con su indiferencia las están manchando de sangre y plomo.</p>



<p>¡El miedo nos paraliza! Y quienes gobiernan ahora recurren a él como el antídoto perfecto contra nuestra inconformidad. Tienen nuestro silencio. Nos venden soluciones infecundas y convenientes: quédate en casa, aunque “lo peor de la tormenta ya ha pasado”.</p>



<p>Que esta crisis, no sea para ellos la oportunidad perfecta para aplicar sus políticas de ajuste, y para que, nosotros, inmovilizados por nuestras propias opresiones, nos dejemos aplicar recetas dictadas por organismos crediticios internacionales que, bajo otras circunstancias, nos resultarían inaceptables.</p>



<p>No dejemos que el miedo sea la herramienta política para callarnos. Que caminar no nos pese, que alzar el puño nos dé valentía.</p>
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		<title>«El miedo campa en Guayaquil», señala un medio internacional</title>
		<link>https://lacalle.media/el-miedo-campa-en-guayaquil-senala-un-medio-internacional/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Feb 2022 17:28:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Social]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinatos]]></category>
		<category><![CDATA[crímenes]]></category>
		<category><![CDATA[Guayaquil]]></category>
		<category><![CDATA[Miedo]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quito, 08 feb (La Calle). &#8211; La versión internacional del diario El País se refirió a la ola de delincuencia y crímenes que vive Guayaquil y el Ecuador que ha dejado a los ciudadanos en sus casas y los militares en las calles. «La delincuencia en la capital económica de Ecuador ha alcanzado tal nivel que ha [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Quito, 08 feb (La Calle). &#8211;</strong> La versión internacional del diario <em><a href="https://twitter.com/el_pais">El País</a> </em>se refirió a la ola de delincuencia y crímenes que vive Guayaquil y el <a href="https://radiolacalle.com/en-lago-agrio-se-registraron-ocho-asesinatos-en-cinco-horas/">Ecuador </a>que ha dejado a los ciudadanos en sus casas y los militares en las calles.</p>



<p>«La delincuencia en la capital económica de <a href="https://elpais.com/noticias/ecuador/">Ecuador </a>ha alcanzado tal nivel que ha encerrado a los ciudadanos en sus casas. (&#8230;) Las muertes llegan en grupo, como ocurrió en unas canchas de fútbol en el sur de Guayaquil, cuando cinco personas fueron acribilladas por un supuesto enfrentamiento entre bandas a las nueve de la noche», dice parte de la noticia.</p>



<p>El reporte también refiere la muerte de un extranjero holandés en el sector de Las Peñas. Además del asesinato de un hombre que cenaba en un restaurante lleno de gente al norte de la ciudad portuaria. » Todo esto en el mes de enero», resalta la noticia. </p>



<p><em>El País</em> también hace eco de las consecuencias de tanta violencia. Indica que las personas se retiran a sus hogares cuando terminan las actividades laborales dejando desiertas las calles de Guayaquil. Los comerciantes lamentan la situación que deja como resultado un vacío en el área mercantil de esta ciudad. </p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Cifras terroríficas </strong></h3>



<p>Según los datos oficiales, hasta el 4 de febrero, Ecuador contabilizaba 329 asesinatos en enero de 2022. Una cifra que triplica a la de enero de 2021. Un tercio de estas muertes violentas ocurrieron en Guayaquil. </p>



<p>2021 terminó con el doble de homicidios que en 2020. 2.464 hasta el 30 de diciembre. En enero de 2021, la cifra de muertes violentas era de 121. Un número mucho menor. </p>



<p>El reporte señala que, a pesar de los estados de excepción y otras medidas, el gobierno central no ha logrado bajar los robos violentos y los asesinatos en el país. </p>



<p>Lea la noticia de <em>El País</em> aquí: https://elpais.com/internacional/2022-02-08/la-inseguridad-en-ecuador-encierra-en-casa-a-los-ciudadanos-y-saca-a-los-militares-a-las-calles.html?utm_source=Twitter&amp;ssm=TW_CM_INT#Echobox=1644329868-1</p>
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		<title>La promoción sistémica de la violencia en Ecuador: una revisión al febrescorderato y la política del miedo</title>
		<link>https://lacalle.media/promocion-sistematica-violencia-ecuador-opinion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Dec 2020 06:00:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Ecuador]]></category>
		<category><![CDATA[León Febres Cordero]]></category>
		<category><![CDATA[Miedo]]></category>
		<category><![CDATA[política]]></category>
		<category><![CDATA[promoción]]></category>
		<category><![CDATA[sistemática]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://lacalle.media/?p=25497</guid>

					<description><![CDATA[<p>Al menos no en su vigencia en el presente y alertando a la ciudadanía sobre el riesgo del incremento de la violencia como política de Estado.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Por: Ivette Celi Piedra / <a href="https://twitter.com/ivetteceli?s=20">@ivetteceli</a></strong></p>



<p>Pensé que no iba a volver a escribir sobre este tema, al menos no pensando en su vigencia en el presente y alertando a la ciudadanía sobre el riesgo del incremento de la violencia como política de Estado.</p>



<p>A propósito de las alarmantes <a href="https://radiolacalle.com/nebot-lasso-favor-libre-porte-armas/">declaraciones del candidato Guillermo Lasso </a>y el apoyo por parte del partido socialcristiano sobre promover una ley para el libre porte de armas en Ecuador; veo necesario hacer uso de la memoria para comprender lo que significaría volver a tener un gobierno que promocione la violencia estatal de forma sistémica. Espero que estas líneas sirvan para construir conciencia crítica y establecer relaciones entre pasado y presente, que nos ayuden a comprender que la historia es cíclica y que el aprendizaje social es fundamental para evitar que los errores del pasado se vuelvan a repetir.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong><em>1984-1988 un pasado cargado de similitudes en el presente</em></strong></h4>



<p>El Ecuador no tuvo dictaduras violentas como las de Argentina, Chile o Bolivia, sin embargo, el período democrático de León Febres Cordero (1984-1988) fue uno de los más violentos y autoritarios de la historia de nuestro país. Paradójicamente y observando las similitudes con el presente, la política de represión del febrescorderato articuló tanto a Fuerzas Armadas como a la Policía Nacional y sus actividades tuvieron influencia directa de otros gobiernos represores como Estados Unidos, Brasil, Panamá, Argentina y Chile. Su política se basó jurídicamente en la Doctrina de Seguridad Nacional, que fue creada en 1979 por Decreto Supremo Nº 275 durante el Triunvirato Militar.&nbsp; Según el informe de la Comisión de la Verdad (2010), en base a esta ley se justificaron desapariciones forzadas, represión sistemática, violación de derechos, crímenes de Estado y tortura.</p>



<p>Otra de las similitudes con el presente es que, en este periodo, la gestión estatal estuvo basada en un sistema de desmantelamiento institucional que privilegió los movimientos mercantiles del sector privado, cuyas consecuencias consistieron en una baja eficiencia de lo público y una institucionalidad casi autónoma alejada de los procesos de modernización, sobre la base de una estructura incoherente y con pocas capacidades de coordinación.</p>



<p>Bajo estas condiciones la participación social se vio limitada por el ocultamiento de la información, que también fue resultado de un escenario de descoordinación con respecto a la gestión de la información, que pudiera garantizar transparencia y acceso. Los medios de comunicación corporativos establecieron una coalición mediática para omitir la verdadera violencia del Estado.</p>



<p>Con este fenómeno, efectivamente, el mercado y el poder económico lograron globalizarse, pero el Estado y sus instituciones tuvieron que enfrentar una cadena de problemas derivados de la mundialización económica, la individualización del poder, el incremento de demandas sociales, crisis energéticas y déficits presupuestarios generalizados.</p>



<p>Todo este panorama provocó una serie de problemas de índole fiscal que tuvieron que ser resueltos con fórmulas macroeconómicas que disminuyeron principalmente las formas de articulación social e impulsaron el endeudamiento externo como recurso de paliación de la crisis. Es decir que, al igual que hoy, se generó un estado de incertidumbre enfocado al crecimiento de la brecha entre clases sociales y el predominio de la exclusión social.</p>



<p>En el ámbito jurídico, el gobierno de León Febres Cordero se impuso ante la Corte Suprema de Justicia, el Congreso Nacional y el Tribunal de Garantías Constitucionales para justificar sus procedimientos. El gobierno central envió leyes para su aprobación con carácter de urgente, hizo caso omiso a las denuncias de corrupción de los miembros de su gabinete y deslegitimó públicamente a todos quienes se opusieran a su forma de gobierno, todas estas decisiones políticas sumadas a las económicas dieron paso al descontento generalizado de la población.</p>



<p>Por otro lado, la relación de Febres Cordero con el gobierno de Estados Unidos le permitió fortalecer un sistema depredador de los recursos naturales del Estado, de este modo expidieron leyes que facultaban la entrega de áreas amazónicas para la extracción minera, de petróleo e hidrocarburos afectando a pueblos originarios que habitaban esos territorios. La tensión social y las pugnas políticas propiciaron la creación de la Confederación de Nacionalidades Indígenas CONAIE (1986) para la lucha de los pueblos indígenas en contra de los abusos de poder, el despliegue de siete paros nacionales, la sublevación de militares por casos de corrupción y métodos de represión y la articulación del grupo subversivo Alfaro Vive Carajo (AVC).</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong><em>El ejercicio del miedo</em></strong></h4>



<p>Febres Cordero estableció un sistema de comunicación basado en el ejercicio del miedo que tenía como finalidad identificar, ante la opinión pública, aquellos grupos sociales que representaban un peligro para su régimen, entre ellos muchos relacionados la izquierda latinoamericana y a las organizaciones campesinas e indígenas. Por otro lado, el discurso gobiernista planteó la justificación de acciones represivas en beneficio y salvaguarda de la propiedad privada que, según el gobierno, estaba siendo vulnerada por la activación de focos de acción comunista. Bajo estos aspectos crearon los escuadrones volantes de la Policía Nacional que tenían como finalidad reprimir, capturar y amedrentar a los individuos que mostraran signos de oposición a sus medidas políticas y económicas.</p>



<p>Tal y como sucedió en otros países latinoamericanos, el gobierno constituyó una compleja estructura militar y policial al servicio de la represión de organizaciones y movimientos sociales, catalogados como insurgentes, amparado en la Ley de Seguridad Nacional de 1979. Las actividades destinadas a Fuerzas Armadas y Policía Nacional eran de inteligencia e investigación, hasta 1985 se consideraba a la PN como una fuerza auxiliar del aparato militar.</p>



<p>Debido a los incrementos recurrentes de los precios de combustibles, transporte público, canasta básica y servicios, las organizaciones sociales comenzaron a intensificar su oposición al gobierno. Esto provocó la persecución a los dirigentes sindicales y líderes sociales, inclusive llegando a amedrentar e inculpar a sus familiares por diversos delitos.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><a>Represión, tortura y desaparición</a></h4>



<p>El autoritarismo vigente en todo el período de gobierno de Febres Cordero impuso una dinámica de irrespeto jurídico e institucional, ya que involucró a miembros de Fuerzas Armadas y Policía Nacional en ámbitos políticos y a la empresa privada en ámbitos de control y uso de la fuerza pública, con la creación de los escuadrones volantes en 1985.</p>



<p>Para hacer efectiva la política de represión, Febres Cordero se valió de la declaratoria de estado de emergencia nacional, instrumento del que hizo uso en las siete huelgas nacionales que se produjeron en su contra. Con este procedimiento pudo movilizar recursos económicos e institucionales para la detención arbitraria de dirigentes políticos, religiosos, medios de comunicación, periodistas y cualquier grupo que representara alguna amenaza al orden establecido.</p>



<p>Es difícil no hacer relaciones directas entre el Ecuador de la década de 1980 y el del 2020, seguramente esta historia que se repite en la actualidad implica que, como sociedad, no hemos aprendido de esos errores y continuamos poniendo en riesgo un futuro que hoy vemos cargado de incertidumbres. Entre 1984 y 1988 (apenas una administración de gobierno) se identificaron 310 víctimas de violación de derechos humanos, de acuerdo al informe de la Comisión de la Verdad los casos más representativos fueron relacionados a tortura, privación de la libertad, violencia sexual, ejecución extrajudicial y desaparición forzada (entre el 10 de agosto de 1984 y el 10 de agosto de 1988 se registraron 41 víctimas).</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong><em>Heridas profundas e irreparables</em></strong></h4>



<p>Luego del gobierno de León Febres Cordero, la desconfianza ciudadana en la justicia determinó un prolongado silencio que fue acompañado por el recrudecimiento de una crisis de inestabilidad política y económica, impulsada por la adopción de políticas de corte neoliberal que hoy, luego de más de dos décadas, volvemos a sufrir. Pese a que en la Constitución del 2008 prevalece el principio de justicia social, no existe autonomía institucional que materialice el mandato constitucional y por tanto que garantice el respeto a los derechos humanos.</p>



<p>La provocación de la derecha en los últimos días me lleva a retomar la reflexión de un libro que tiene gran vigencia en nuestros países latinoamericanos, sobre todo en medio de la pandemia. <em>El</em> <em>Estado Anómico</em> de Peter Waldman (2006) hace una revisión de la decadencia estatal de fines de siglo y cómo la desconfianza en la institucionalidad pública, provocada por altos niveles de discrecionalidad, nepotismo, favoritismo y falta de transparencia en las acciones gubernamentales, hizo que las normas jurídicas e instituciones de control se vean como instrumentos de la mitología política.</p>



<p>Una situación de anomia resulta cuando hay una carencia de normas o reglas legitimadas por la sociedad para dirigir su comportamiento. En nuestro caso, el escenario es un Estado desprovisto de una estructura institucional y orgánica que garantice el orden pacífico y el cumplimiento de las normas enunciadas en los instrumentos jurídicos. Por ello, candidatos de extrema derecha pretenden aprovechar ese estado de anomia para impulsar propuestas que incrementan la violencia.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong><em>Violencia y limpieza social</em></strong></h4>



<p>Hay una película de ficción, muy mala por cierto, que escenifica el futuro que Lasso y otros candidatos, proponen con el libre porte de armas. <em>La Purga</em>, que recomiendo solo para graficar esta crisis, supone una propuesta gubernamental de limpieza social mediante el libre uso de armas por parte de la ciudadanía. De ese modo, tanto gobierno como sociedad civil entran en una dinámica de violencia sin precedentes en donde la población se mata entre sí, con el único pretexto de la protección.</p>



<p>Tal vez el ejemplo es extremo y violento, pero no deja de llamar la atención que sean los candidatos los que pretendan armar a la ciudadanía como una oferta de campaña, y que además se piense que eso puede generar votos. Por eso me he permitido utilizar la memoria para traer al presente los hechos traumáticos del pasado, justamente para impulsar un aprendizaje de no repetición y poner en evidencia el riesgo latente de volver a un régimen donde la violencia se convierta en ejercicio cotidiano.</p>



<p>Si la propuesta de Lasso les suena contemporánea, le recomiendo revisar el informe de la Comisión de la Verdad y preguntarse ¿Ese es el futuro que queremos?</p>
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