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	<title>Nanda Ziur archivos &#8212; La Calle</title>
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	<title>Nanda Ziur archivos &#8212; La Calle</title>
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		<title>Una de cal y otra de arena &#124; ¡Gracias, profes!</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Apr 2022 00:53:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nanda Ziur]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Día del Maestro]]></category>
		<category><![CDATA[Ecuador]]></category>
		<category><![CDATA[profesores]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Gracias a cada profesor y profesora por su compromiso con la niñez y adolescencia, además que se han sensibilizado respecto a que enseñar va más allá del proceso cognitivo.</p>
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<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><a href="https://twitter.com/VaneCalleR"><img decoding="async" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2022/01/270651974_10159816695924222_8165232943633642707_n-1200x2021.jpeg" alt="Nanda Ziur" class="wp-image-55326" width="161" height="242"/></a><figcaption><a href="https://twitter.com/VaneCalleR">Nanda Ziur</a></figcaption></figure></div>



<p class="has-text-align-right"><em><strong>¡Gracias, profes!</strong></em></p>



<p>A los cinco años conocí a mi primera profesora, Cumandá; junto con mis compañeritas y compañeritos le llamábamos, cariñosamente, “La Cumita”. Ella y el ratón Gumercindo, además, de enseñarme a dibujar mis primeras letras y números, posibilitaron mi entusiasmo por aprender. Esta profe tenía plena confianza en mí, me imagino que fue igual con el resto de parvulitos y parvulitas; pero, en lo que me concierne, sus certezas aportaron para que, desde entonces, abrace la vida escolar con alegría.</p>



<p>Recuerdo que, en una ocasión, “La Cumita” me pidió que prepare un poema, justamente, por el Día del maestro. Llegó el día del evento, mi acto se presentaba en último lugar; por lo que al llegar mi turno, varias autoridades se disponían a retirarse; esto me ocasionó una salida desanimada al escenario, cuando, de repente, le escucho a “La Cumita”, invitándoles a estas personas a ocupar, nuevamente, sus asientos para que no se pierdan “el mejor número del programa”. </p>



<h4 class="has-text-align-right wp-block-heading"><strong>Sí, esas son mis memorias de “La Cumita”: una maestra con inteligencia emocional. ¡Gracias, Cumita!»</strong></h4>



<p>Los expertos señalan que una inversión integral (Estado, sector privado y sociedad civil), en la primera infancia, es sustancial para que los niños y las niñas alcancen su mayor potencial y lleguen a ser adultos plenos. Frente a esto, ¿cuál fue la realidad de los profesores y profesoras del Ecuador durante la pandemia de la COVID-19?  Una investigación publicada en enero de 2021, <em>Revista Multidisciplinar Ciencia Latina</em>, mostró que las condiciones del magisterio ecuatoriano se agravaron; tanto las laborales como personales se vieron afectadas.</p>



<p>Por un lado, jornadas de trabajo interminables, sobrepasaron la carga horaria habitual; por otro, los hábitos cotidianos también se vieron comprometidos porque los salarios bajaron, debido a las medidas económicas del gobierno de turno, sumado a las inversiones monetarias de los y las docentes en equipos tecnológicos y conectividad para dictar las clases virtuales. A esta realidad se suma, la de aquellos maestros y maestras rurales que, para evitar que sus estudiantes pierdan continuidad en su aprendizaje, por falta de teléfonos, computadoras, internet, se dieron la tarea de recorrer grandes distancias para visitar a los escolares en sus hogares.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>¿Qué podemos decir acerca de la salud mental? </strong></h4>



<p>1.200 educadores fueron parte de un proyecto de UNICEF que, junto con los departamentos estudiantiles de cada centro escolar, formó al profesorado en técnicas de escucha empática; así identificar si algún estudiante estaba en situación de riesgo dentro del hogar. No hay duda, que la crisis sanitaria ha humanizado, considerablemente, la labor de la enseñanza. Los y las profes están más pendientes del bienestar psicosocial del alumnado que de revisar una tarea.</p>



<p>Gracias a cada profesor y profesora por su compromiso con la niñez y adolescencia, además que se han sensibilizado respecto a que enseñar va más allá del proceso cognitivo, porque durante y después del confinamiento han señalado que la salud mental es una necesidad educativa real. Su apoyo ha sido crucial para que los niños, niñas y adolescentes gestionen cuadros de depresión, ansiedad, estrés, aislamiento, dolor.</p>



<p>El regreso a clases presenciales ha sido una esperanza para el país, debido a que, según cifras del Ministerio de Educación, más de 90.000 estudiantes abandonaron escuelas y colegios, producto de la crisis sanitaria. Frente a esto, el plan de retorno tiene que superar varios retos, uno de ellos, la deficiencia de 4.000 docentes. Por lo tanto, hay mucho por hacer, ya que el cuadro doloroso que enfrenta el sistema educativo ecuatoriano no se solventará solo con la apertura física de las instituciones educativas. &nbsp;</p>



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		<title>Una de cal y otra de arena &#124; Las emociones también son violentas: vergüenza y culpa</title>
		<link>https://lacalle.media/una-de-cal-y-otra-de-arena-las-emociones-tambien-son-violentas-verguenza-y-culpa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 07 Apr 2022 16:32:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nanda Ziur]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[culpa]]></category>
		<category><![CDATA[vergüenza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La vergüenza y la culpa son emociones culturales (propias de cada época) que se fundamentan en la creencia de que existe una sola forma de ser y hacer; es decir, se rechazan los deseos y preferencias individuales que no se ajusten a las normas. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><a href="https://twitter.com/VaneCalleR"><img decoding="async" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2022/01/270651974_10159816695924222_8165232943633642707_n-1200x2021.jpeg" alt="Nanda Ziur" class="wp-image-55326" width="134" height="204"/></a><figcaption><a href="https://twitter.com/VaneCalleR">Nanda Ziur</a></figcaption></figure></div>



<p>La vergüenza y la culpa son emociones culturales (propias de cada época) que se fundamentan en la creencia de que existe una sola forma de ser y hacer; es decir, se rechazan los deseos y preferencias individuales que no se ajusten a las normas. Así que, el comportamiento humano, para alejarse de estas ponzoñas, debe adecuarse a las verdades superiores (conductas permitidas). ¿Por qué son patriarcales? Porque todas las personas hemos tenido estos sentimientos, pero la intensidad y frecuencia con la que se viven es una cuestión de género.</p>



<p>El aprendizaje social diferenciado entre hombres y mujeres, según Marcela Lagarde, <strong><em>construye lo femenino para que sea para y a través de los otros</em></strong>; en cuanto a ellos, <strong><em>la masculinidad vive para sí mismo</em></strong>. En esta existencia, para el otro, si cruzamos la línea, recibimos un fuerte choque eléctrico, sea externo o de nosotras mismas; ya que tener deseos o necesidades propias es considerado “egoísta”; en cambio, los varones sí tienen derecho a ser la prioridad en sus vidas.</p>



<p>En la antigüedad se castigaba mediante la vergüenza pública: las “brujas” quemadas, las “adúlteras” lapidadas; pero, la historia de la violencia contra las mujeres continúa, ahora, a través de la culpa: porque quieres tener bebés, porque no tienes un cuerpo “saludable”, porque te dejaste grabar en momentos íntimos, porque no te haces cargo de papá y mamá, porque regresas al trabajo y dejas el periodo de lactancia; en fin, porque somos mujeres.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong><em>Dar cara a estas emociones requiere replantearnos nuestro lugar en el mundo como mujeres, recuperar la lealtad a nuestro ser y hacer</em></strong>. </h3>



<p>Expertos aseguran que no debemos huir de la vergüenza y la culpa; todo lo contrario, hay que afrontarlos para cuestionarlos. Tener consciencia de dónde proviene nos pone en una situación de menor vulnerabilidad y permite que cuidemos mejor de nosotras mismas. Sin duda, este “legado” patriarcal incide en cómo te ves, cómo te vistes, qué comes, con quién te relacionas, qué permites; en definitiva, va configurando una existencia más humana o castrante.</p>



<p>Es preciso reflexionar que, si bien se trata de una violencia que ejercemos sobre nosotras mismas, en mayor o menor medida, por no alcanzar el ideal de mujer; la situación es igual o peor cuando caemos en manos de personas que juegan con la culpa y la vergüenza que sentimos para conseguir cualquiera de sus propósitos. Entonces, la provocadora fue de ella por viajar sola, por usar ropa “inapropiada”, por confiar con sus amigos hombres, por no avisar que su esposo la golpeaba, por no denunciar que de niña su padre la violaba.</p>



<p>La violencia de género se sirve de estos dispositivos emocionales para controlarnos, haciéndonos pensar que las normas no son las equivocadas, nosotras somos las “malas, putas, desobedientes” que no nos ajustamos a ellas. ¿Por qué no denunciamos a los agresores? Porque la culpa y la vergüenza son factores que indicen en nuestras decisiones, al no poder responder a los mandatos de sumisión, creemos que provocamos estas agresiones, además hay que sumarle los mensajes transmitidos por terceros: “ten paciencia”, “la vida en pareja no es color de rosa”, “tapa lo malo con lo bueno”, “solo es mal genio” y qué decir de las instituciones judiciales que nos miran con sospecha, pidiéndonos pruebas para creernos. ¿Hasta cuándo las mujeres continuaremos siendo las víctimas culpables?</p>



<p class="has-text-align-right"><em><strong><a href="https://radiolacalle.com/category/opinion/nanda-ziur/">Te invitamos a leer más artículos semanales de Nanda Ziur en este enlace.</a></strong></em></p>
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		<title>Una de cal y otra de arena &#124; Terrorismo corporal</title>
		<link>https://lacalle.media/una-de-cal-y-otra-de-arena-terrorismo-corporal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 30 Mar 2022 23:24:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nanda Ziur]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[cuerpo]]></category>
		<category><![CDATA[editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[género]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Me replicarán que hoy se ve diversidad corporal y no solo las rubias ojiazul son consideradas bellas; sí y no.</p>
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<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><a href="https://twitter.com/NandaZiur"><img decoding="async" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2022/01/270651974_10159816695924222_8165232943633642707_n-1200x2021.jpeg" alt="Nanda Ziur" class="wp-image-55326" width="153" height="247"/></a><figcaption><a href="https://twitter.com/NandaZiur">Nanda Ziur</a></figcaption></figure></div>



<p class="has-text-align-right"><em><strong>Terrorismo corporal</strong></em></p>



<p>Abrí los ojos y eran las 4:00 de la madrugada, no pude dormir, pensando en cómo iba a correr 5 kilómetros. Lío al que me había comprometido un mes atrás. Finalmente, llegó la hora, la sensación de miedo a caerme, no poder; en fin, la posibilidad de “hacer el ridículo”, me tuvo la noche en vela. Por si fuera poco, mi hermana, el día anterior, sugirió dejarlo todo listo para evitarnos inconvenientes que nos retrasen llegar al sitio de la competencia. Es más, puso a mi disposición todos sus accesorios deportivos para evitarse posibles cancelaciones de mi parte.</p>



<p>Desde que me acuerdo he evitado correr y las veces que lo hice fue a regañadientes en los patios escolares, además, con amenazas de unos ceros tan redondos que bajarían mi promedio de “excelentes calificaciones”. No es una exageración, en bastantes oportunidades mi madre tuvo que justificar (mentir) mis pocas ganas de ejercitarme. Era una especie de soborno implícito que hicimos: su complicidad silente a cambio de mis méritos académicos. Así pasaron doce años de mi vida.</p>



<p>En varias ocasiones, mis parientes cercanos, que conocían este “secreto”, lo utilizaron para burlarse de mí. Lo que no sabían es lo que se escondía detrás de mi negativa al ejercicio. En mi época, la práctica deportiva se hacía con shorts, lo que implicó que mis compañeras me perciban de forma diferente: dos piernas de ellas, era una pierna mía. Probablemente, es una exageración, pero cuando uno empieza reconocer su cuerpo y solo se muestran ciertas corporalidades como las correctas, las demás existencias se vuelven anómalas, deformes, inferiores.</p>



<p>Ver que en nombre del humor (del que todas, todos y todes hemos sido víctimas) se puede decir lo que se te antoja, también es violencia. Lo que ocurrió con Jada Smith evidencia la normalización de la broma que lastima. No, no es una invitación a las caras largas; todo lo contrario, busco las risas y creo en la alegría; sin embargo, cuando las chuscadas tienen como objetivo denigrar a alguien más, no resulta gracioso. ¿Entonces por qué nos divertimos con chistes sexistas, xenofóbicos, racistas?</p>



<p>Somos una sociedad que margina lo diferente a la “normalidad”. ¿Qué es la normalidad? Es un concepto que se construye socialmente y da cuenta de los valores estéticos, morales, políticos, económicos de determinado periodo en el que vivimos. En cuanto al humor, lo que para un tiempo puede ser jocoso para otro no. En relación con los cuerpos feminizados, se tiene que ser esbelta, alta, piel blanca, ojos claros, abundante cabellera rubia, joven. Me replicarán que hoy se ve diversidad corporal y no solo las rubias ojiazul son consideradas bellas; sí y no. Por un lado, ahora es común encontrarse con latinas encabezando la lista de las más deseadas; no obstante, el ideal de belleza caucásico persiste en el imaginario colectivo. ¿A poco por qué creen que llevamos maquillaje, nos pintamos el cabello, hacemos dieta? Estas prácticas pueden ser todo, menos pluralidad y amor propio.</p>



<p>Hilvanemos las ideas expuestas, son varias las estrategias que se han utilizado para sobajar a las mujeres y el humor malvado es una de ellas; en la gala del Óscar, el mundo enteró se dio cuenta de que están muy vigentes estas opiniones absurdas y retrógradas de que existe una sola forma para los cuerpos; por ello, para el comediante resultaba oportuno mofarse de una mujer, que por las razones que fueran, optó por no tener una frondosa cabellera. Está en nuestras manos erradicar esta violencia, cuestionemos los “chistes” que emplean las diferencias corporales como argumento de la “diversión”; recuerde que, si no nos reímos todas, todos y todes; hay agresión.</p>



<p class="has-text-align-right"><em><strong><a href="https://radiolacalle.com/category/opinion/nanda-ziur/">Te invitamos a leer más artículos de Nanda Ziur en el este enlace.</a></strong></em></p>
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		<title>Una de Cal y Otra de Arena &#124; A propósito del Día Internacional de la Mujer</title>
		<link>https://lacalle.media/una-de-cal-y-otra-de-arena-a-proposito-del-dia-internacional-de-la-mujer/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Mar 2022 23:10:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nanda Ziur]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Día de la mujer]]></category>
		<category><![CDATA[editorial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A propósito del Día Internacional de la Mujer Este 8 de marzo, varios medios de información mostraron las cifras de los femicidios y muertes violentas de mujeres en lo que va del 2022. Primicias, por ejemplo, tituló que en enero y febrero del año en curso ha aumentado la violencia de género contra la mujer [&#8230;]</p>
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<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><a href="https://twitter.com/NandaZiur"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2022/01/270651974_10159816695924222_8165232943633642707_n-1200x2021.jpeg" alt="Nanda Ziur" class="wp-image-55326" width="126" height="192"/></a><figcaption><a href="https://twitter.com/NandaZiur">Nanda Ziur</a></figcaption></figure></div>



<p class="has-text-align-right"><strong><em>A propósito del Día Internacional de la Mujer</em></strong></p>



<p>Este 8 de marzo, varios medios de información mostraron las cifras de los femicidios y muertes violentas de mujeres en lo que va del 2022. Primicias, por ejemplo, tituló que en enero y febrero del año en curso ha aumentado la violencia de género contra la mujer en un 23% en el país. El Comercio, por su parte, aseguró que cada 54 minutos una mujer es víctima mortal, sencillamente, por su condición. Presentar estadísticas nos permite advertir la gravedad de la problemática que enfrentamos como sociedad. Sin embargo, no alcanza para comprender qué pasa por la cabeza del violentador cuando usa un martillo para dar fin a la vida de su cónyuge.</p>



<p>Los acontecimientos crueles patentes, explícitos, esos que vemos en los medios de información son la punta del <em>iceberg</em>. La investigadora social María Plaza Velasco explica que la violencia genérica es un fenómeno complejo que articula una serie de violencias; pero, en esta ocasión nos centraremos en la violencia cultural; es decir, en los significados que configuran, justifican y legitiman nuestras prácticas diarias. Según los hechos, han ido en incremento las manifestaciones de violencia directa contra las mujeres; entonces nos queda por preguntarnos ¿qué sentidos nos atraviesan como sociedad y que expliquen estos actos inhumanos?</p>



<p>Plaza Velasco expone que se trata de las divisiones del orden social, fundamentadas en determinismos biológicos, cuya visión y división sexuante (femenino vs. masculino) en interrelación con factores como la raza, clase, edad, etnia, entre otros, clasifican y jerarquizan a las personas y sus prácticas. Frente a esto, el lenguaje sería un medio a través del cual es posible establecer las categorizaciones significantes en desmedro de lo “femenino”.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Para la investigadora, las palabras (lenguaje) son más que una posibilidad de comunicación; ya que también permiten la constitución del sujeto social (persona). </h4>



<p>Esto quiere decir que existimos porque hay un otro que nos nombra, por ejemplo, cuando nos dan un nombre y apellido; pero, además, vivimos en un marco de significados sociales convencionales que buscan, constantemente, subordinar a las mujeres. Para corroborar esta última aseveración me ayudaré de la caricatura de Vilmatraca, 8 de marzo de 2022, en la que compila los discursos misóginos que han sido reproducidos, sin reparo alguno, en los medios de información.  </p>



<p>Andrés Carrión pregunta a Neisi Dajomes, medallista olímpica, si sabe cocinar. En el programa digital Castigo Divino, Luis Eduardo Vivanco y Jorge Ortiz, bromean acerca de la circulación de un supuesto video porno de la política Marcela Aguiñaga. La periodista deportiva Nadia Manosalvas es acosada, en vivo y en directo, por el empresario Mario Canessa, al preguntarle: ¿cómo hace para estar tan buena? </p>



<p>Las redes sociales no se quedan atrás, el exasambleísta Diego Ordóñez, publicó, refiriéndose a su homóloga Mónica Palacios, el siguiente tuit: “Pasar del tubo a la curul y surgen argucias torpes”. La lista podría continuar, sin embargo, con lo expuesto queda claro el panorama respecto al tratamiento violento que se nos da a las mujeres.</p>



<p>Somos seres hablantes y la lengua nos pone a pensar y actuar de cierta forma, entonces ¿cómo nos afecta a las mujeres esta terminología discriminatoria que utilizan en los medios de información? En primera instancia, parece una desconexión total con los casos de femicidios y la caricatura de Vilmatraca; no obstante, la violencia tangible se sostiene y reproduce, justamente, porque existe una violencia “sutil” en el uso del lenguaje, que sirve como mecanismo para mantener estas relaciones desiguales de poder entre hombres, mujeres y grupos LGBTIQ+.&nbsp;</p>



<h2 class="wp-block-heading">Para Plaza Velasco, los signos lingüísticos son un mecanismo de poder; aunque, pueden servir como desestabilizador. </h2>



<p>Plantea una mirada crítica y una constante reinterpretación del lenguaje, partiendo de la premisa de que todo lo que se despliega ante nuestros ojos son construcciones culturales que han sido dotadas de significación, por lo tanto, son reales; pero también nos negamos a reconocerlas, debido a su carácter violento. Es decir, démonos la tarea de poner en duda todos los significados sobre “ser mujer” y nuestras relaciones con los otros que violenten nuestros derechos como personas y sirvámonos de los instrumentos legales como la Ley Orgánica de Comunicación y Ley Orgánica de Prevención y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres.</p>



<p class="has-text-align-right"><strong><em><a href="https://radiolacalle.com/category/opinion/nanda-ziur/">Te invitamos a leer más artículos de Nanda Ziur en este enlace.</a></em></strong></p>
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		<title>Una de Cal y otra de Arena &#124; ¿El autoamor es la respuesta?</title>
		<link>https://lacalle.media/una-de-cal-y-otra-de-arena-el-autoamor-es-la-respuesta/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 02 Mar 2022 22:38:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nanda Ziur]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[belleza]]></category>
		<category><![CDATA[cuerpo]]></category>
		<category><![CDATA[cuerpos]]></category>
		<category><![CDATA[dieta]]></category>
		<category><![CDATA[editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[gordura]]></category>
		<category><![CDATA[Una de cal y otra de arena]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>os discursos sobre el autoamor nos lanzan la responsabilidad: si estás gorda haz ejercicio, deja de comer, haz algo. Y claro hacemos lo que podemos, pero la culpa nunca cesa.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><a href="https://twitter.com/NandaZiur"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2022/01/270651974_10159816695924222_8165232943633642707_n-1200x2021.jpeg" alt="Nanda Ziur" class="wp-image-55326" width="134" height="212"/></a><figcaption><a href="https://twitter.com/NandaZiur">Nanda Ziur</a></figcaption></figure></div>



<p class="has-text-align-right"><strong><em>¿El autoamor es la respuesta?</em></strong></p>



<p>Hace unos meses que he venido subiendo considerablemente de peso, aunque mi situación de “gorda” no es una novedad; desde que me acuerdo he sido la “gordita” de la familia, del colegio, del grupo de amigas, amigos y amigues. Pero hay un período de mi vida que me dediqué, contra viento y marea, a bajar los famosos kilos “de más”. ¿Cuáles fueron los motivantes que tuve para esta determinación?</p>



<p>Pese a que mi encuentro con el feminismo fue años antes de decidir acerca de esta pérdida de peso, debo admitir que hasta ahora es una asignatura pendiente asimilar lo diferente que puede resultar mi cuerpo en una cultura occidental, donde la delgadez es la norma. Incluso los famosos cuerpos <em>curvy</em> se muestran sin barriga, sin papadas en el rostro, sin várices; es decir, ocultan, de cierta forma, cómo es una corporalidad grande, robusta. Me atrevería a afirmar que este movimiento que busca visibilizar otro tipo de belleza, termina por reproducir las normas hegemónicas de lo bello.</p>



<p>Debo confesar que en mi breve paso por la delgadez tampoco alcancé esa añorada sensación de tranquilidad y satisfacción conmigo misma; porque la preocupación se trasladó a mantenerme flaca. Me obligaba a dormir para evitar comer, me endeudaba innecesariamente en grandes cantidades de ropa, zapatos, maquillaje, parecía que en cualquier momento iba a engordar. Como consta en la descripción, no me sentía calmada; es más, aseguraría que mis niveles de ansiedad incrementaron.</p>



<p>¿Reamente se trata de estar flaca o gorda? Sin miedo a equivocarme para mí la respuesta no está en la aceptación y el amor propio; más luces encuentro en aquellas narrativas que nos imponen sobre cómo debe ser la imagen corporal de lo femenino. Es el caso de las mujeres de Mauritania, a quienes las obligan a alcanzar el sobrepeso, porque en este país africano, la “gordura es hermosura”.</p>



<p>Lo que varía son los cánones de belleza establecidos, en un lado del charco nos quieren flacas y en el otro, obesas; entonces, lo que permanece es esta idea de que las mujeres debemos gustar: en algún momento histórico para lograr un buen matrimonio; ahora, los anuncios de empleo no tienen reparo en pedir “buena presencia”, es requisito para la contratación. No se diga, estos discursos que miran el aspecto físico tal cual valores positivos como la disciplina, determinación, responsabilidad, fuerza de voluntad, etcétera.</p>



<p>Probablemente, ustedes argumentarán que todo depende, en este caso, de cada mujer; quien no se quiere agobiar con la belleza, que no lo haga. Frente a esto, debo exponer que las decisiones propias no resultan tan autónomas como creemos porque hay elementos políticos, sociales, económicos que condicionan nuestras actuaciones. Estos traumas, aparentemente individuales, los padecemos todas las mujeres; sin embargo, los discursos sobre el autoamor nos lanzan la responsabilidad: si estás gorda haz ejercicio, deja de comer, haz algo. Y claro hacemos lo que podemos, pero la culpa nunca cesa.</p>



<p>Desde mi perspectiva, no es suficiente subir una foto a las redes sociales mostrando las celulitis, porque si bien amplifica la diversidad corporal; mientras haya reglas que dictaminen cómo hay que verse físicamente, habrá un privilegio por alcanzar, ¿quién estará dispuesta a perdérselo?</p>



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		<title>Una de sal y otra de arena &#124; El trabajo de ser sexi</title>
		<link>https://lacalle.media/una-de-sal-y-otra-de-arena-el-trabajo-de-ser-sexi/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Feb 2022 22:56:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nanda Ziur]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[acné]]></category>
		<category><![CDATA[belleza]]></category>
		<category><![CDATA[editorial]]></category>
		<category><![CDATA[trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[tratamiento]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde que me acuerdo he lidiado con el acné, no en grados mayores, aunque ha sido una constante. No es que me he acostumbrado, pero con cierta resignación, he preferido “hacerme la loca” con el asunto.</p>
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<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><a href="https://twitter.com/NandaZiur"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2022/01/270651974_10159816695924222_8165232943633642707_n-1200x2021.jpeg" alt="Nanda Ziur" class="wp-image-55326" width="221" height="348"/></a><figcaption><a href="https://twitter.com/NandaZiur">Nanda Ziur</a></figcaption></figure></div>



<p class="has-text-align-right"><em><strong>El trabajo de ser sexi</strong></em></p>



<p>Desde que me acuerdo he lidiado con el acné, no en grados mayores, aunque ha sido una constante. No es que me he acostumbrado, pero con cierta resignación, he preferido “hacerme la loca” con el asunto. De adolescente ya me atormenté lo suficiente como para continuar con esa postura sufridora e inútil. Hace un par de meses, mi ginecóloga me recetó unas grageas coloraditas para el control hormonal; siendo franca, no soy una paciente que pone en tela de juicio las indicaciones de los médicos; así que, con igual filosofía que con los molestos granitos, acepté tomarme las pastillas y que sea lo que dios quiera.</p>



<p>Sin esperármelo, unos días después de iniciar con la terapia hormonal, el acné desapareció. &nbsp;Inmediatamente, percibí otro imperfecto: un lunar bastante grande al final de mi ceja izquierda; y ya que andaba con tan buena racha, pedí una cita con la dermatóloga. Con mucha confianza me saqué el cubrebocas para que revise mi casi, casi perfecto cutis. Con sorpresa me entero de que el puntito regordete no era de importancia, solución: mucho protector solar. Lo que debía preocuparme era el nuevo diagnóstico: queratosis; una especie de manchitas oscuras con relieve en varios espacios del rostro. &nbsp;</p>



<p>Crioterapia es el nombre del procedimiento que me realizaron para que se borren estas pigmentaciones. Como es mi costumbre, acepté, sin reparos; pero, para mi desconcierto, aplicaron anestesia en cada peca, para luego congelarlas. Fue doloroso, al punto que salí impresionada, incluso, ahora que lo comparto con ustedes, siento un hormigueo en la panza.</p>



<p>Esta intervención ambulatoria, si bien tiene un efecto estético, se efectúa puesto que puede desencadenar en un cáncer de piel. Preferí omitir esa información, incluso, con la gente de mi confianza, solo indiqué que me iban a quitar unos cuantos lunares. Hasta ahí el cuento no pasa de lo anecdótico, lo interesante resulta, cuando varias amistades se contactan conmigo y me explican sus ansias de verme porque tienen altas expectativas con los resultados. Si a mí me funcionó, ellas también lo intentarían.</p>



<p>Pensar la belleza es un asunto que ha ocupado a las sociedades de todas las épocas con sus respectivas singularidades y el Siglo XXI no es la excepción. Lo que hay que considerar es que estos mandatos estéticos no están desconectados de las estructuras económicas, políticas y sociales; al contrario, los modos de producción también producen nuestros gustos, emociones y deseos. ¿Esto qué significa?</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Quiero decir que esta idea contemporánea de alcanzar la perfección física, cueste lo que me cueste, da cuenta del proceso histórico en el que estamos viviendo.</strong></h4>



<p>No es suficiente con estar delgada, hay que ser esculpido por el gimnasio; tampoco alcanza con cuidar la piel del acné porque aparecen las líneas de expresión, el bótox se ha hecho popular y accesible; no solo quiero tener los dientes blancos, ahora se habla del diseño de sonrisa; y se podría continuar con la lista, en nuestra era, cualquier parte del cuerpo es susceptible de mejora.</p>



<p>Asimismo, esta búsqueda del atractivo físico ya no es considerada un acto vanidoso y superficial. Ahora es cuestión de amor propio, salud, autoestima. Por eso la Internet está inundada de truquitos para que cualquier ser o persona, especialmente la mujer, alcance la hermosura. Hace no mucho, se sentía vergüenza o incluso se negaban los “retoques” a los que se sometían las “féminas”, por lo general, pertenecientes al espectáculo; hoy, cantantes como Anitta o mujeres comunes y silvestres, pero igual de expuestas a las redes sociales, cuentan con pelos y señales, acerca de las cirugías estéticas que les han permitido verse cómo ellas han querido.</p>



<p>Las sociólogas Eva Illous y Dana Kaplan, <em>El capital sexual en la modernidad tardía</em>, explican que la apariencia física es decisiva en el modelo neoliberal en el que vivimos, porque el <em>sexappeal</em> es un recurso que permite generar dinero y, además, goza de prestigio; haciendo gala de esto, principalmente, actores, actrices, cantantes e <em>influencers</em>. Aunque no se limita a los espacios glamurosos, cada vez es más frecuente que los trabajos regulares parezcan una pasarela de moda.</p>



<p>En primera instancia, parecería que este capital sexual (belleza, sexualidad) solo está relacionado con la libertad y autonomía que tenemos sobre nuestros cuerpos, sí lo es; pero lo sustancial, para las investigadoras, radica en que esta forma de ser deseables no se limita a la experiencia carnal, ya que también se traslada a los espacios laborales, dónde nos quieren sexis, debido a que dicha energía crea seguridad, creatividad; en definitiva, nos hace producir (trabajar) más.</p>



<p>Pero, qué ocurre en una época en la que reina la inestabilidad laboral. Lo único que nos queda para recuperar dicha autonomía es, justamente, el capital erótico, lo que responde a su exacerbación: estas ansias de alcanzar la perfección física. &nbsp;</p>



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		<title>Una de cal y otra de arena &#124; Resignificar la mediocridad</title>
		<link>https://lacalle.media/una-de-cal-y-otra-de-arena-resignificar-la-mediocridad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 09 Feb 2022 21:12:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nanda Ziur]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Ecuador]]></category>
		<category><![CDATA[editorial]]></category>
		<category><![CDATA[felicidad]]></category>
		<category><![CDATA[mediocridad]]></category>
		<category><![CDATA[Quito]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿No quieres ser un mediocre? Es mejor que te esfuerces más. ¿Es posible alcanzar esta perfección anhelada que a cambio nos dará felicidad? No, no funciona así.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><a href="https://twitter.com/NandaZiur"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2022/01/270651974_10159816695924222_8165232943633642707_n-1200x2021.jpeg" alt="Nanda Ziur" class="wp-image-55326" width="180" height="264"/></a><figcaption><a href="https://twitter.com/NandaZiur">Nanda Ziur</a></figcaption></figure></div>



<p>Desde que el mundo es mundo, me atrevería a inferir que los seres humanos nos hemos planteado, como objetivo principal, alcanzar la felicidad. Solo lo que ha cambiado, a través de los tiempos, es el método para conseguirlo.  Ya tenemos a Epicuro asegurando que el placer es el fin mismo de la vida; a los estoicos con su propuesta de renuncia de lo que no se puede tener el control; por su parte, el maquiavelismo con su máxima “el fin justifica los medios”. Así también, Schopenhauer, el filósofo pesimista, reconoce el sufrimiento como una constante en la existencia; por ello, la felicidad es momentánea y un lugar menos doloroso.</p>



<p>La modernidad para unos y la postmodernidad para otros tampoco escapa de esta búsqueda. Sin embargo, las recetas para alcanzar la felicidad no se centran en el ser, sino en el tener: pareja, recursos, educación, entretenimiento, eficiencia. De esta última es de la que quiero escribir, a partir de un incidente en mi niñez.</p>



<p>Tenía ocho años y junto con mi mejor amiga hacíamos las tareas escolares. Acto seguido, un adulto se acercó a observarnos e inmediatamente comparó los cuadernos. Recuerdo que me inquirió: ¿por qué no haces la letra igual de bonita que la de tu amiguita? Para entonces, no comprendí el hecho; pero me puse manos a la obra: cartillas con ejercicios de escritura que me llegaban, las realizaba. Debía mejorar mi caligrafía para evitar otro llamado de atención. Sin duda, la lista sería interminable si me pongo a mencionar las ocasiones en que he sido advertida sobre “mejorar”.</p>



<p>No estoy en contra del ideal de irnos afinando como personas a lo largo de nuestras vidas; yo parto de la premisa de que cualquier actividad, por “insignificante” que parezca, es una oportunidad para que nuestro ser se potencie y alcance aquello que los “<em>coaches</em> de vida” denominan “la mejor versión”. Sin embargo, en los tiempos que corren, detrás de estas ideas de “ser el número uno”, está la industria de la felicidad que, continuamente y sin ingenuidad, nos recuerda que, si no somos “extraordinarios”, pasaremos al bando de los mediocres, un lugar destinado al sufrimiento.</p>



<h4 class="wp-block-heading">¿No quieres ser un mediocre? Es mejor que te esfuerces más.</h4>



<p>¿Es posible alcanzar esta perfección anhelada que a cambio nos dará felicidad? No, no funciona así. Los seres humanos nos caracterizamos por ser falibles, debido a que las propias capacidades físicas e intelectuales son limitadas, tal como nuestras circunstancias. ¿Qué pasa con los genios o los atletas excepcionales? El periodista y sociólogo canadiense Malcolm Gladwell explica, en su libro <em>Fuera de serie</em>, que además del talento nato que se puede poseer, también se requieren de ingredientes externos: genética, clase social, sitio de nacimiento, educación, predisposición a la creatividad y más ingredientes para ubicarse en otro sitio que no sea el ordinario.</p>



<p>Indiscutiblemente, la acertada combinación de estos elementos circunstanciales ha dado como resultado a un Leonel Messi, Albert Einstein, Hipatia, Simone de Beauvoir; seguro ustedes conocerán a más personajes sobresalientes. Pero, ¿qué pasa con quienes somos comunes y silvestres? Ocurre que nos venden fórmulas mágicas acerca de la excelencia y no es una metáfora; es fácil encontrar en el mercado aplicaciones, libros, conferencias, etcétera. Estas falacias se sustentan en la trillada frase “querer es poder”, dejando de lado otros aspectos influyentes.</p>



<p>¿Por qué quieren vendernos estas ideas de la perfección? Es una estrategia que nos tiene en permanente movimiento: no “debemos” parar, hay que estar haciendo algo que nos dé “un mayor valor agregado” como profesionales, amantes, deportistas, amigos, madres, hijos, etcétera. Es una trampa de la <em>productividad</em>, palabrita que se construye mediante la comparación con los otros: ¿bajo qué parámetros podemos competir sí somos diferentes y las condiciones tampoco son iguales? De esta forma, llega la autoexigencia, disfrazada de amor propio; que, en esta oda a la producción, solo te inmoviliza frente a las inalcanzables expectativas que generamos de nosotros y de los demás.</p>



<p>Es así que no nos permiten ser mediocres, debido a que se trata de un lujo que no podemos darnos todos y todas. Con estas verdades a medias, de la responsabilidad individual, quitamos la mirada sobre otros componentes que determinarían nuestro rendimiento: educación, empleo y salud como derechos irrenunciables. ¿No ganaste la beca porque te faltó esfuerzo? No, se debería garantizar el acceso a cualquiera de los niveles de formación, independientemente, de los recursos económicos.</p>



<p>Esfuérzate, liberándote de los mandatos sociales que te prometen el primer lugar y asegurándote que es la única forma de alcanzar la felicidad. Recuerda, no siempre es posible y está bien, de todos modos, ¿quién sabe lo qué es la felicidad?</p>



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		<title>Una de cal y otra de arena &#124; Reflexionando con Tik Tok</title>
		<link>https://lacalle.media/una-de-cal-y-otra-de-arena-reflexionando-con-tik-tok/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Feb 2022 14:54:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nanda Ziur]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[editorial]]></category>
		<category><![CDATA[tik tok]]></category>
		<category><![CDATA[tik tokers]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quería aterrizar con este largo cuento del Tik Tok para plantear que somos parte de un mundo que cambia y hoy a una velocidad vertiginosa. No se trata solo de pensar, sino cuestionar lo que pensamos. </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><a href="https://twitter.com/NandaZiur"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2022/01/270651974_10159816695924222_8165232943633642707_n-1200x2021.jpeg" alt="Nanda Ziur" class="wp-image-55326" width="142" height="234"/></a><figcaption><a href="https://twitter.com/NandaZiur">Nanda Ziur</a></figcaption></figure></div>



<p class="has-text-align-right"><strong>Reflexionando con Tik Tok</strong></p>



<p>Admito que me encanta Tik Tok y aunque todavía no tengo el valor para subir uno de esos divertidísimos y “zonzos” videos, —hay de todo—, soy una asidua “veedora” de Tik Tok. Dicho esto, la anécdota inicia con uno de estos <em>influencers fit</em>, que hablan directamente a las mujeres gordas con soluciones rápidas y sencillas para estar acordes a las pequeñísimas medidas que se requieren para llegar a “ser sexy y guapa”. Haciéndoles confidentes de mis debilidades, dónde hay recursos para bajar de peso, me quedo prendida.</p>



<p>Ojito que la historia tampoco tiene que ver con sentirme “saludable”, algunos mandatos sociales desde hace varios años que han ido “perdiendo peso” sobre mí; no sé sí los he superado, pero soy menos ingenua al respecto. Y para dejar zancado el tema del atractivo físico, modestia aparte; en esta etapa de mi vida me siento como Nathy Peluso: “una perra sorprendente, curvilínea y elocuente, magníficamente colosal, extravagante y animal”.</p>



<p>Retomando el cuento, el consejo <em>fit</em> que este muchacho explicaba se relacionaba con el movimiento corporal; aseguraba que, con 30 minutos al día de salto con soga, se perdían esos kilitos de más. Obviamente, su breve receta estaba atravesada por la superioridad moral que poseen los y las entusiastas del ejercicio. Ciertamente que tampoco soy yo; en mi caso, esa fuerza que me motiva a experimentar con cualquiera de estas fórmulas, se llama novelería. &nbsp;</p>



<p>Inmediatamente y con mucha ilusión fui a comprar la cuerda, visualizando que estos huesitos gruesos rebotaban como profesionales. Efectivamente, la mañana del siguiente día, yo era poderosa, dueña de mí misma, subí a la azotea, dónde medio vecindario podía vigilar con claridad la hazaña que me proponía a realizar. Valiente, decidida y con un <em>outfit</em> muy sexy. ¡Qué caray!, que el barrio conozca que mi “cuerpazo” va rumbo a la naturaleza de las flacas.</p>



<p>Tanta alharaca responde a que alguna vez escuché que hay que “creérsela” para conseguir los sueños. Y ahí estaba yo, dando un espectáculo al vecindario; con licra apretadita y camiseta impermeable, porque según mis fantasías, habría tanto sudor que la panza desaparecía con los primeros mil saltos. Lo que no sabía era que no solo me jugaba la salud, sino la reputación.</p>



<p>Terminada la rutina; tuve un hallazgo: el cuerpo no me dio para los mil brincos, pasaron los treinta minutos y solo alcancé seiscientos; y, no es una queja ligera, al siguiente día no podía con el dolor muscular, al punto de necesitar analgésicos. Definitivamente, no sé si me ejercité mal o estoy en pésimas condiciones físicas; pero ya sé que no puedo andar por la vida haciendo estas gracias, de buenas a primeras, sin antes evaluar las consecuencias.</p>



<p>Pero no crean que el drama se quedó en el malestar corporal; mi papá apareció con el comentario inesperado: —¿qué has estado haciendo en la terraza, hijita?, me dicen algunos vecinos que te han visto. Con el mismo cinismo de Guarderas, que asegura que el aluvión en La Gasca es “producto de la naturaleza”, respondí: —lo que siempre hago papi, ejercicio. De inmediato, la vida me mostró otro descubrimiento con la respuesta de mi progenitor: —verás hijita, harás con cuidado, vayas a estar cayéndote, resulte peor el remedio que la enfermedad.</p>



<p>Dicen que el diablo sabe por viejo y no por diablo. Consecuentemente, me encuentro con la investigación de Daniel E. Lieberman, un paleontoantropólogo de la universidad de Harvard, estudioso que asegura que el cuerpo humano nunca evolucionó para hacer ejercicio. Nuestros antepasados si bien estaban en actividad física, debido a la cacería, recolección de alimentos, agricultura, etcétera; jamás se plantearon el movimiento corporal por una cuestión de salud.</p>



<p>Solo en las sociedades modernas una de las verdades incuestionables es el deporte como un requisito <em>sine qua non</em> para estar vital, hasta se ha medicalizado: que si para el colesterol, que si para el estrés, que si para la salud mental, que si para el insomnio. &nbsp;No nos confundamos, los beneficios de la actividad física son verdad; la controversia radica en la exageración de los mismos. Para Lieberman esta idea de “me gusta ejercitarme” es una patraña porque no está en la condición humana realizar este tipo de actividad.</p>



<p>¿A qué viene lo expuesto? A invitarte a no sentir culpa por tu evitación constante al ejercicio, según este experto “el deporte no es natural”, va más allá de la voluntad; pero tampoco te dice que no muevas tu cuerpo. Como cualquier investigación, es un llamado a poner en duda las prescripciones mágicas que soluciona la existencia, en este caso, a través de la evaluación de las ventajas del movimiento y descanso.</p>



<p>No, no he perdido el hilo. Quería aterrizar con este largo cuento del Tik Tok para plantear que somos parte de un mundo que cambia y hoy a una velocidad vertiginosa. No se trata solo de pensar, sino cuestionar lo que pensamos. ¡Atrevámonos a establecer nuevas relaciones con nuestra realidad! Recuerda, las cosas pueden ser de otra manera.</p>



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		<title>Una de cal y otra de arena &#8211; Vulnerable al riesgo de amar</title>
		<link>https://lacalle.media/una-de-cal-y-otra-de-arena-vulnerable-al-riesgo-de-amar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Jan 2022 17:11:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nanda Ziur]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[amar]]></category>
		<category><![CDATA[editorial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Vivimos en una época donde reina la precariedad laboral; para agosto de 2020, segunda ola de la COVID-19 en Ecuador, más de 200 mil personas, menores de 40 años, perdieron sus empleos: el 40% tiene entre 21 y 30, el 24% entre 31 y 40.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><a href="https://twitter.com/NandaZiur"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2022/01/270651974_10159816695924222_8165232943633642707_n-1200x2021.jpeg" alt="Nanda Ziur" class="wp-image-55326" width="116" height="186"/></a><figcaption><a href="https://twitter.com/NandaZiur">Nanda Ziur</a></figcaption></figure></div>



<p class="has-text-align-right"><strong><em>Vulnerable al riesgo de amar</em></strong></p>



<p>Cada vez es más frecuente escuchar entre mis amistades comentarios respecto al riesgo que implica involucrase al ciento por ciento en una relación sentimental. Yo también he justificado la ausencia de una pareja formal con la explicación acerca de la “inversión de recursos” emocionales, de tiempo y económicos que se requieren para establecer un vínculo amoroso.</p>



<p>Los académicos sociales aseguran que la visión consumista ha contaminado las relaciones amorosas; es decir, los noviazgos los planteamos como lazos de tipo costo-beneficio. En un primer momento, parece una estrategia inteligente, sin embargo, lo que no logramos percibir es que las personas, al igual que cualquier producto de mercado, nos volvemos descartables. En definitiva, nos autocosificamos.</p>



<p>Pero esto no ocurre de la nada, vivimos en una época donde reina la precariedad laboral; para agosto de 2020, segunda ola de la COVID-19 en Ecuador, más de 200 mil personas, menores de 40 años, perdieron sus empleos: el 40% tiene entre 21 y 30, el 24% entre 31 y 40. De modo que, si a los millennials nos va mal, a los centennials les va peor. Además, hay que sumarle que el avance tecnológico auspiciará muchos menos empleos.</p>



<p>Es evidente la afectación psicológica que tiene esta inestabilidad, ¿quién puede sentirse a salvo en el mundo de la inseguridad laboral? Frente a esto, se habla de la flexibilidad; ¿recuerdan la contratación flexible propuesta por Guillermo Lasso? Sin compromisos, derechos, ni indemnizaciones. No hay certezas para el futuro, entonces es mejor disfrutar del ahora, “el presente es lo único que tenemos”. ¿Cómo me privo de algún capricho? Yo no sé si mañana contaré con el dinero para comprarlo.</p>



<p>Esta vida precarizada, sin seguridad social u económica, nos motiva a vivir a prisa y este apuro termina por convertir en objeto de consumo lo que se nos atraviesa, incluidas las relaciones. Todo se cristaliza en un contrato del tipo “hasta que me sirva”. Lo cual es posible porque otra característica de nuestra época es que hay una “aparente disponibilidad para disfrutar del amor”.</p>



<p>Los expertos del corazón aseguran que las “experiencias amatorias” nos permitirán disfrutar más de las próximas relaciones porque cada una nos deja una “enseñanza”. Sin embargo, me surge una duda: ¿este bagaje sentimental nos convierte en más sabios acerca del amor o más hábiles para las conexiones breves?</p>



<p>Para <a href="https://www.google.com/search?client=firefox-b-d&amp;sxsrf=AOaemvJSWWOd2ALE5ZtEBQbxVM-4ZpgSsg:1643211274367&amp;q=Zygmunt+Bauman&amp;spell=1&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwiVr7KC38_1AhU0TTABHVk7BBUQkeECKAB6BAgBEDY">Zygmunt Bauman</a>, filósofo polaco-británico, es imposible “aprender a amar”, ya que es algo que ocurre y surge de la nada; lo que hacemos es darle sentido al acontecimiento, dando como resultado, la ilusión de haber adquirido un nuevo saber. Además, el amor no busca lo terminado, el amor busca construir; por lo tanto, amar es un conflicto porque toda creación ignora el producto final. En definitiva, amar es correr el riesgo de “perder la inversión” sentimental, temporal y económica.</p>



<p>La ilusión se halla en imaginar que, al vivir el amor sin compromisos, no corremos ningún riesgo. La realidad es que cualquier vínculo con otro ser humano es un dolor de cabeza y existirá incertidumbre. Esta sensación de inseguridad no se mitiga con el conocimiento mutuo de que no es una relación a largo plazo. Desde la psicología, se asegura que más bien nos resta autonomía, predisponiéndonos a dos formas de actuación: sumisión o agresividad.</p>



<p>No somos cosas que pueden ser reemplazadas; esta lógica del descarte solo es un delirio de libertad. ¡Rebelémonos! Rehusémonos a tratarnos y a gestionar nuestras relaciones con estas subjetividades economicistas de beneficios y conveniencias. ¡No tenemos que “dar la talla” para ser amados!</p>



<p class="has-text-align-right"><strong><em><a href="https://radiolacalle.com/category/opinion/nanda-ziur/">Te invitamos a leer más artículos de Nanda Ziur en este enlace.</a></em></strong></p>
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		<title>Una de Cal y otra de Arena &#8211;  Cumpleaños 32</title>
		<link>https://lacalle.media/una-de-cal-y-otra-de-arena-cumpleanos-32/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Dec 2021 16:02:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Nanda Ziur]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[cumpleaños]]></category>
		<category><![CDATA[editorial]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cumpleaños 32 El promedio de vida de las mujeres en Ecuador, aproximadamente, alcanza los 78 años; si llego a ser parte de la estadística, significaría que me quedan 46 primaveras. Parece una cantidad significativa, aunque solo he pestañado y ya estoy soplando 32 velitas; entonces, 14 diciembres más no desacelerarán este abrir y cerrar de [&#8230;]</p>
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<div class="wp-block-image"><figure class="alignleft size-large is-resized"><a href="https://twitter.com/NandaZiur"><img loading="lazy" decoding="async" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2021/12/WhatsApp-Image-2021-12-07-at-8_opt.jpg" alt="Nanda Ziur" class="wp-image-52598" width="153" height="204" srcset="https://lacalle.media/wp-content/uploads/2021/12/WhatsApp-Image-2021-12-07-at-8_opt.jpg 200w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2021/12/WhatsApp-Image-2021-12-07-at-8_opt-150x200.jpg 150w" sizes="auto, (max-width: 153px) 100vw, 153px" /></a><figcaption><a href="https://twitter.com/NandaZiur">Nanda Ziur</a></figcaption></figure></div>



<p class="has-text-align-right"><em><strong>Cumpleaños 32</strong></em></p>



<p>El promedio de vida de las mujeres en Ecuador, aproximadamente, alcanza los 78 años; si llego a ser parte de la estadística, significaría que me quedan 46 primaveras. Parece una cantidad significativa, aunque solo he pestañado y ya estoy soplando 32 velitas; entonces, 14 diciembres más no desacelerarán este abrir y cerrar de ojos que es la existencia humana.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>¡Envejecemos desde el instante en que somos seres vivientes, déjate de tonterías y jamás mientas acerca de tu edad!</strong></h4>



<p>Me encantaría contarles que es un cumpleaños diferente porque me ha sido entregado el Santo Grial y mi alma se encuentra sabia e impoluta. En mis años de infancia solía imaginarme treintona y experta en los azares de la vida. Ahora, que al tercer piso le sumo dos más, hago un breve recuento, y les puedo decir que sí he adoptado algunas ligeras verdades, pero también corroboro que mis constantes son la duda e incertidumbre.</p>



<p>Sin vergüenza y con calma, les confieso que muchos de los objetivos que me he propuesto no los he alcanzado, probablemente, no los alcanzaré. Está bien, ¡no es conformismo! He comprendido que no es suficiente el esfuerzo; existen factores determinantes que inciden en la realización de los anhelos personales y que son invisibilizados para quitarle peso a las condiciones sociales en las que nacemos y nos desarrollamos.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>¡Qué nadie cuestione hasta donde has llegado porque solo tú conoces tus circunstancias!</strong></h4>



<p>He interiorizado que no necesito ser la número uno, la más guapa, talentosa, inteligente; “la más” en cualquier aspecto para ser merecedora de amor y respeto. Ser imperfecta, echarlo a perder, caerme, derrumbarme, desconocer, enfermar es parte del claroscuro de vivir. Es fenomenal liberarse de la carga de sorprender al mundo con talentos y habilidades.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>¡Solo mírate con honestidad y compasión!</strong></h4>



<p>Las decisiones trascendentes ocurren cuando te deja de importar lo que opinan lo demás de ti. Sin embargo, es un poco mentiroso asegurar que nada te va a afectar, algo nos debe interesar, por eso salimos de la cama cada mañana; lo que quiero decir es que el tiempo es limitado, entonces presta atención a lo que realmente te hace vibrar.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>¡Qué hoy sea claro aquello que te apasiona y estremece, no significa que un día amanezcas aburrida y sin dirección!</strong></h4>



<p>Arrinconar el propio dolor tampoco es una buena opción. Esas ideas mágicas de que “la vida es un carnaval” nos desconectan de la realidad. Aceptar las piedras en el camino, no significa padecer el trayecto; pero sí nos prepara para los accidentes en el empedrado que, sin duda, los vamos a tener.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>¡Sé cauto en escoger tus dolores, no todo vale la pena!</strong></h4>



<p>No niegues tu imperfección, es la naturaleza humana; si asumes que fallarás, ya que es el flujo del devenir: avanzar y retroceder, no te sentirás culpable. Sabes por qué, porque es el curso normal de la vida que las cosas, de vez en vez, nos salgan mal.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>¡La adversidad enseña, no huyas!</strong></h4>



<p>Otra definición está relacionada con el amor. Desde que me acuerdo me he autodeterminé como una mujer seducida por los afectos, pero las experiencias me han enseñado que si el cariño erótico, filial o cualquiera que sea no va acompañado de nociones como paz y dignidad humana no lo quiero en mi vida. Asimilar el amor como una fantasía hollywoodense y no como una intención que debe estar soportada por otros valores puede llevarte a la muerte. &nbsp;</p>



<p>Lo último que pretendo es redactar una especie de receta acerca de cómo vivir. Es probable que no dejen de ser lugares comunes, pero que han sintonizado conmigo.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>¡Indaga en tu propia realidad y no te dejes seducir por ninguna verdad exterior!</strong></h4>



<p>Feliz cumpleaños a mí y mi deseo para el próximo onomástico es percibir lo escrito y reírme panza arriba porque, para entonces, la vida me sonará a una canción distinta. ¡Qué todo cambie, menos el cambio!</p>



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