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	<title>neoliberal archivos &#8212; La Calle</title>
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	<title>neoliberal archivos &#8212; La Calle</title>
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		<title>Gobiernos empresariales en América Latina &#124; Opinión</title>
		<link>https://lacalle.media/gobiernos-empresariales-en-america-latina-opinion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Oct 2024 19:57:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[gobiernos empresariales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Juan Paz y Miño Desde la crisis de la deuda externa iniciada en 1982, América Latina ha experimentado no solo el avance inducido de la ideología&#160;neoliberal, sino el ascenso de los intereses directos de los empresarios más poderosos y ricos de la región. Era normal que esos intereses estuvieran representados por políticos y partidos [&#8230;]</p>
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<p>Por: Juan Paz y Miño</p>



<p>Desde la crisis de la deuda externa iniciada en 1982, América Latina ha experimentado no solo el avance inducido de la ideología&nbsp;<em>neoliberal</em>, sino el ascenso de los intereses directos de los empresarios más poderosos y ricos de la región. Era normal que esos intereses estuvieran representados por políticos y partidos de las derechas; pero con el paso de las décadas ha aparecido un nuevo fenómeno: varios empresarios e incluso millonarios han optado por convertirse en candidatos a las funciones de elección popular y algunos se convirtieron en empresarios-presidentes. Sobre el tema existen varios estudios, como el ofrecido por la revista Nueva Sociedad en 2010 (<a href="https://pazymino.us7.list-manage.com/track/click?u=c3e3bed0077c1d7adb5463ee7&amp;id=89bd567895&amp;e=a2514a74dc" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://shorturl.at/azCU7</a>), el libro editado por Inés Nercesian y otros académicos (<em>Presidentes empresarios y estados capturados: América Latina en el siglo XXI,&nbsp;</em>2020) e incluso un par de artículos que he publicado antes (<a href="https://pazymino.us7.list-manage.com/track/click?u=c3e3bed0077c1d7adb5463ee7&amp;id=5368344e6c&amp;e=a2514a74dc" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://t.ly/h0xqB</a>&nbsp;;&nbsp;<a href="https://pazymino.us7.list-manage.com/track/click?u=c3e3bed0077c1d7adb5463ee7&amp;id=624a36d131&amp;e=a2514a74dc" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://t.ly/HbQZA</a>). Vale actualizar las referencias sobre Ecuador, porque desde 2017 se han sucedido tres gobiernos empresariales: Lenín Moreno (2017-2021) y los millonarios Guillermo Lasso (2021-2023) y Daniel Noboa (2023-2025).</p>



<p>El problema central y cada vez más agudo es que los “empresarios-presidentes” tienen una inalterable&nbsp;<em>conciencia de clase</em>&nbsp;y, por tanto, una vez llegados al gobierno, el resultado normal es que convierten al Estado en instrumento de reproducción, ampliación y consolidación de los negocios en favor de los círculos empresariales vinculados a la captación del poder. Hay una especie de “patrón de comportamiento”: los bienes, servicios y empresas públicas se colocan en la mira de la privatización; son revisados los presupuestos y recursos públicos para estrangularlos de tal modo que se beneficien los negocios privados; florece la corrupción privada; realizan reformas legales e institucionales para reducir tributos bajo el disfraz de incentivos tributarios; flexibilizan las relaciones laborales; debilitan toda la institucionalidad y no les falta decisión a la hora de adoptar medidas de contención y hasta criminalización de la protesta social. Igualmente se ha evidenciado que cuentan con el respaldo de grandes medios de comunicación y con apoyos sociales, políticos e internacionales.</p>



<p>En todos los países con gobiernos directos de empresarios millonarios los estudios comprueban que se desestabilizaron e incluso se agravaron las condiciones de vida y trabajo de la población, mientras la riqueza se reconcentra en forma vertical y jerárquica. Sin embargo, el presidente argentino Javier Milei insiste en librar la batalla contra los “zurdos de mierda”, considerando que los empresarios son “héroes” y “benefactores sociales” (<a href="https://pazymino.us7.list-manage.com/track/click?u=c3e3bed0077c1d7adb5463ee7&amp;id=5a5c5bb1f0&amp;e=a2514a74dc" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://t.ly/urL_A</a>), cuando la realidad histórica es al revés, ya que son los trabajadores quienes generan la riqueza, son auténticos “benefactores sociales” que incluso crean las ganancias empresariales y en la región son víctimas de explotación económica, dominación política, marginación, represión o violación a sus derechos laborales. En Ecuador, aunque el gobierno de Daniel Noboa no ha proclamado la ideología&nbsp;<em>anarco-capitalista libertaria</em>, se ha inspirado en sus “valores”. Argentina y Ecuador han roto con el latinoamericanismo y se han alineado con el neomonroismo norteamericano, que ha vuelto a penetrar en el área militar. En ambos países los resultados sociales han pasado a ser alarmantes y, además, en Ecuador al derrumbe económico (que en la coyuntura de crisis con paralización eléctrica paradójicamente afecta a los mismos empresarios víctimas de su propia ideología de “retiro” del Estado) se une la inédita explosión del crimen organizado y de la inseguridad ciudadana.</p>



<p>Los resultados sociales, humanos e institucionales de los gobiernos empresariales han terminado por demostrar que el modelo de “libertad económica”, tal como ha evolucionado históricamente en América Latina, es una idea perversa, que frena el desarrollo con bienestar social y ambiental. Se llega a pensar que el Estado no puede incursionar en área alguna, ya que todas solo deben pertenecer al sector privado. Una utopía que no existe en los Estados Unidos o Japón, con Estados fuertes y economías “libres” y mucho menos en Europa, con Estados poderosos que sostienen la&nbsp;<em>economía social de mercado</em>.</p>



<p>Para avalar el criterio de “libertad” se llega a sostener que incluso en China hay “libre empresa”, aunque condicionada por un “capitalismo de Estado”. Pero el desconocimiento del tema parece ser total. Según datos oficiales el 96,4% de las entidades de negocios chinas son del sector privado (<a href="https://pazymino.us7.list-manage.com/track/click?u=c3e3bed0077c1d7adb5463ee7&amp;id=d862721dce&amp;e=a2514a74dc" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://t.ly/ngI7_</a>), que cumple un papel fundamental en la promoción económica, a raíz de las reformas que desde los años 80 impulsó el gobierno de Deng Xiaoping (1978-1989). Se “olvida” que la Revolución China de 1949 cambió totalmente el poder y que la conducción del Estado se concentra en el Partido Comunista de China (PCCh). Las empresas privadas están sujetas al control estatal, deben alinearse al rumbo económico del país programado por los órganos políticos del Estado. Si bien hay multimillonarios que disfrutan de su enriquecimiento como cualquier otro millonario del mundo occidental, el Estado impide su incursión política, de modo que en China se ha realizado una separación muy clara entre el poder político y las actividades económicas privadas, al punto que los empresarios prácticamente no pueden ocupar ministerios y peor pasar a conducir al Partido. Los empresarios son consultados a través de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh), junto a representantes de otros múltiples sectores como los académicos; y también podrían integrar el Congreso Nacional del Pueblo (CNP) o ser cooptados por el PCCh, de acuerdo con su trayectoria individual. Empresarios como el millonario Jack Ma, el fundador de Alibaba, fue inmediatamente separado cuando intentó convertirse en figura política capaz de desafiar al poder central. De modo que en China el empresariado es necesario, pero debe restringirse estrictamente a su esfera de acción y sujetarse a las políticas económicas del Estado. Un régimen de “socialismo con características chinas” que mantiene al mercado “libre” como instrumento para el desarrollo. Esta combinación explica el espectacular crecimiento de China en el contexto mundial.</p>



<p>La experiencia de China bien puede orientar en América Latina para retomar el camino del crecimiento y el desarrollo con bienestar social y equidad. Es imposible “copiar” o “reproducir” lo que hace ese gigante país; pero sí es posible revalorizar los procesos latinoamericanos que derivan de la Revolución Mexicana (1910), los clásicos “populismos” de la región durante la primera mitad del siglo XX, los logros del desarrollismo de las décadas de los 60 y 70 y, sobre todo, el papel cumplido por los gobiernos progresistas y de nueva izquierda en lo que va del siglo XXI. Este tipo de gobiernos han demostrado que es posible avanzar en la solución de los grandes problemas estructurales del empleo, la pobreza, la desigualdad y la misma democracia, contando con la efectiva acción del Estado, el mantenimiento de empresas estatales (incluyendo el relativo monopolio sobre ciertos recursos estratégicos), la provisión de bienes y servicios públicos (educación, salud, medicina, seguridad social) y la inversión estatal.</p>



<p>La experiencia histórica con los gobiernos empresariales acentúa hoy la necesidad de incorporar controles estatales más estrictos sobre el empresariado privado, para que cumpla con sus obligaciones tributarias e institucionales, se concentre en la eficiencia exitosa de sus actividades productivas más que en la política y adquiera responsabilidades sobre la distribución de la riqueza y la preservación medioambiental, en beneficio de la más amplia población. Son desafíos de los tiempos contemporáneos en un marco internacional que va superando los viejos dogmas de la “libertad del mercado” y edifica un mundo multipolar de diversidades económicas.</p>



<p></p>
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		<title>Debate: González demostró mayor apertura al movimiento indígena</title>
		<link>https://lacalle.media/debate-gonzalez-demostro-mayor-apertura-al-movimiento-indigena/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 03 Oct 2023 16:15:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Luisa González]]></category>
		<category><![CDATA[Movimiento indígena]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberal]]></category>
		<category><![CDATA[Revolución Ciudadana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quito, 3 oct (La Calle).- Según el análisis del sociólogo Agustín Burbano de Lara, la candidata por la Revolución Ciudadana (RC), Luisa González demostró mayor apertura a puntos sensibles del movimiento indígena. El debate presidencial del pasado 1 de octubre dejó en el escenario mediático varios puntos para el posdebate. Burbano de Lara señaló que [&#8230;]</p>
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<p><strong>Quito, 3 oct (La Calle).-</strong> Según el análisis del sociólogo Agustín Burbano de Lara, la candidata por la Revolución Ciudadana (RC), <strong>Luisa González</strong> demostró mayor apertura a puntos sensibles del movimiento indígena.</p>



<p>El debate presidencial del pasado 1 de octubre dejó en el escenario mediático varios puntos para el posdebate. Burbano de Lara señaló que las menciones de González sobre las <strong>auditorías a la minería y su apertura a respetar los procesos de consulta previa</strong> supusieron un acercamiento al sector indígena. </p>



<p>»Luisa puede arrancar su campaña con un mensaje que deje bien claro que así como el neoliberalismo es enemigo de la justicia social, también es enemigo de los derechos colectivos y de la agenda de plurinacionalización del Estado», dijo en entrevista para <em>Radio La Calle.</em></p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Los votos indecisos</strong></h3>



<p>Para el sociólogo, González <strong>»compró un tiempo extra»</strong> con su desempeño en el debate y debe aprovechar esa ventaja. Del otro lado, indicó que se rompieron las alta expectativas que Noboa vendió en el anterior debate, pues ahora se lo vio lento y con la necesidad recurrente de revisar sus papeles. </p>



<p>Además, enfatizó en que el candidato por ADN recurrió constantemente a la &#8216;tecnocracia&#8217;, el capital del neoliberalismo. Aquí hizo una comparación entre ambos aspirantes a Carondelet en relación a la experiencia. En este sentido,<strong> González sí tiene una amplia trayectoria en el sector público y Noboa solo en el área privada. </strong></p>



<p>»De repente cualquier persona puede aspirar a ser presidente de la República», cuestionó Burbano de Lara.</p>



<p>De acuerdo a su análisis, sobre la mesa quedaron varios mensajes potentes que podrían definir la decisión del público indeciso. <strong>Recalcó la necesidad de un remate</strong>, es decir, hablar de problemas concretos que tiene la ciudadanía para llegar a fin de mes. (AGM) </p>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
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		<title>Daniel Noboa: «Jamil Mahuad era una gran persona, buenísima»</title>
		<link>https://lacalle.media/daniel-noboa-jamil-mahuad-era-una-gran-persona-buenisima/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Sep 2023 01:13:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Noboa]]></category>
		<category><![CDATA[Feriado Bancario]]></category>
		<category><![CDATA[Harvard]]></category>
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		<category><![CDATA[presidencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quito, 21 sep (La Calle). &#8211; «Una gran persona, buenísima», fueron las palabras con las que calificó el candidato presidencial Daniel Noboa al expresidente Jamil Mahuad, artífice del feriado bancario, la peor crisis económica, social y política del Ecuador. En entrevista para Radio Amor 89.3 FM, Noboa habló sobre el equipo de trabajo que acompañó [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Quito, 21 sep (La Calle). &#8211;</strong> «Una gran persona, buenísima», fueron las palabras con las que calificó el candidato presidencial Daniel Noboa al expresidente Jamil Mahuad, artífice del feriado bancario, la peor crisis económica, social y política del Ecuador.</p>



<p>En entrevista para <a href="https://www.facebook.com/watch/live/?ref=watch_permalink&amp;v=516734577239818">Radio Amor 89.3 FM</a>, Noboa habló sobre el equipo de trabajo que acompañó a Guillermo Lasso durante estos dos años de gobierno. El entrevistador señaló su simpatía por el régimen: «Lasso es un hombre bueno, pero lo afectaron sus colaboradores» a lo que Noboa respondió:</p>



<p>«He escuchado tantas veces personas buenas mal acompañadas. Las personas escogen quien los acompaña. También puedo decir que Jamil Mahuad era una gran persona, buenísima, todo, pero la debacle y crisis financiera del país. ¡Era una buena persona! Lo vi en Harvard cuando estaba estudiando allá. ¡Ah, no es que la gente que lo rodeaba era terrible! Tampoco es así. Uno escoge quién lo acompaña».</p>



<figure class="wp-block-video"><video controls src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2023/09/Video-sin-titulo-‐-Hecho-con-Clipchamp-2.mp4"></video></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Sobre la «gran persona»</strong></h3>



<p>El exmandatario Jamil Mahuad empezó su gestión el 10 de agosto de 1998 y terminó el 21 de enero de 2000 por un derrocamiento popular con apoyo <a href="https://radiolacalle.com/que-otros-presidentes-no-han-logrado-terminar-su-mandato/">militar</a>.</p>



<p>Fue autor intelectual del feriado bancario, que marcó su caída. Ya había recibido un país en crisis, pero sus decisiones neoliberales -en pro de la banca y los grandes grupos económicos- la profundizaron.</p>



<p>En marzo del 1999, aseguró que no incautaría el dinero de las cuentas bancarias de los ecuatorianos, pero eso mismo hizo. A través de un decreto ejecutivo congeló los depósitos de las cuentas con más de dos millones de sucres. La gente no podía retirar sus ahorros. Ese dinero fue utilizado para sostener la solvencia de entidades financieras.</p>



<p>Tuvo un gobierno plagado de corrupción, la inflación (60,7 %) era la más alta de Latinoamérica, el sucre se devaluó en un 400 %, el precio de la gasolina se disparó estrepitosamente y la crisis migratoria se agudizó.</p>



<p>Días antes de ser expulsado del poder, dolarizó la economía con grandes pérdidas para el Estado y los ecuatorianos. Finalmente, fue derrocado por una masiva movilización social encabezada por la Conaie, la Coordinadora de Movimientos Sociales (CMS) y representantes de fuerzas políticas.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1200" height="566" src="https://radiolacalle.com/wp-content/uploads/2023/09/image-58.png" alt="" class="wp-image-99099" srcset="https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/09/image-58.png 1200w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/09/image-58-300x142.png 300w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/09/image-58-768x362.png 768w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/09/image-58-150x71.png 150w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/09/image-58-696x328.png 696w, https://lacalle.media/wp-content/uploads/2023/09/image-58-1068x504.png 1068w" sizes="(max-width: 1200px) 100vw, 1200px" /><figcaption class="wp-element-caption">Cortesía</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>El resto de la entrevista</strong></h3>



<p>Noboa aseguró que están recogiendo firmas para crear una organización política a nivel nacional. Su objetivo es generar proyectos nuevos con gente honesta y con experiencia en el manejo político. La «gente nueva» es la que deberá conformar el futuro movimiento.</p>



<p>También habló sobre el olvido de Lasso a la provincia de Santa Elena, a sus puertos y al sector agrícola. «Hay un retraso a propósito para que esta provincia no salga adelante», afirmó. Asimismo, apuntó a que los cantones de la provincia deben votar en conjunto por él para llegar a una coherencia electoral que los permita salir adelante.</p>



<p>Por otro lado explicó su trabajo como asambleísta por Santa Elena. Dijo que impulsó seis leyes solo. Expuso que la correlación de fuerzas en la Legislatura dependía de la correspondencia de los parlamentarios con sus provincias. «Tu ley podía beneficiar a tu provincia, pero no podías afectar a las demás», ejemplificó.</p>



<p>El presidenciable manifestó que Santa Elena necesita agua dulce para funcionar mejor. Las desalinizadoras no benefician a la agricultura, pero sirve para el turismo o el consumo de hogares. Advirtió que son caras, pero que generarían beneficio para la población. En cambio, el desarrollo agrícola en el centro de la provincia sería el complemento para impulsar a los tres cantones.</p>



<p>Finalmente, mencionó que -de llegar a Carondelet- va a incentivar el turismo para los tres cantones peninsulares. Hizo un llamado a los ciudadanos a apoyar a sus políticos en esos territorios y criticó el trabajo de funcionarios y exfuncionarios municipales. </p>
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		<title>¿Tenía razón Marx?</title>
		<link>https://lacalle.media/tenia-razon-marx/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Jan 2023 17:45:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Karl Marx]]></category>
		<category><![CDATA[Marx]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberal]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>por Thomas Schulz, Susanne Beyer &#38; Simon Book El capitalismo clásico ya no funciona. Pero impulsadas por las crisis mundiales cada vez más recientes y el inminente colapso climático, están surgiendo ideas concretas de reforma: menos crecimiento, más objetivos estatales. Últimamente parece que Ray Dalio lee por las mañanas «Das Kapital» de Karl Marx en [&#8230;]</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-right">por <strong>Thomas Schulz</strong>, <strong>Susanne Beyer</strong> &amp; <strong>Simon Book</strong></p>



<p><strong><em>El capitalismo clásico ya no funciona. Pero impulsadas por las crisis mundiales cada vez más recientes y el inminente colapso climático, están surgiendo ideas concretas de reforma: menos crecimiento, más objetivos estatales.</em></strong></p>



<p>Últimamente parece que Ray Dalio lee por las mañanas «Das Kapital» de Karl Marx en lugar del «Wall Street Journal» en su mansión de 2000 metros cuadrados. «El capitalismo ya no funciona así para la mayoría de la gente», dice Dalio. Hasta ahora, el hombre no ha sido sospechoso de ser afín a tendencias socialistas. Es el fundador del mayor fondo de cobertura del mundo. Según las estimaciones, posee unos 22.000 millones de dólares. Su biblia de gestión «Los principios del éxito», de lectura obligatoria para los futuros banqueros de inversión, ha vendido dos millones de ejemplares.</p>



<p>Pero ahora dice este tipo de frases sobre el capitalismo: «Si las cosas buenas se exageran, amenazan con destruirse a sí mismas. Deben evolucionar o morir». La riqueza y la prosperidad sólo se distribuyen de forma unilateral, los que una vez fueron pobres siguen siéndolo, apenas hay rastro de igualdad de oportunidades. Dalio exige que se ponga fin a esto. El capitalismo necesita una reforma urgente y fundamental. De lo contrario, perecerá, y merecidamente.</p>



<p>Dice mucho sobre el estado del mundo cuando los supercapitalistas suenan de repente como fans de Karl Marx.</p>



<p>En principio, la crítica al capitalismo no es nada nuevo. Pero en los albores del cuarto año de la pandemia y el segundo de la guerra de Ucrania, está cobrando una fuerza notable. Demasiadas cosas ya no funcionan: la globalización se desmorona y con ella el modelo alemán de prosperidad. El mundo se atrinchera en bloques hostiles. La inflación hace que ricos y pobres se distancien cada vez más. Se han incumplido casi todos los objetivos climáticos. Y los políticos ya no pueden seguir parcheando todas las grietas siempre nuevas del sistema.</p>



<p>Los llamamientos en favor de un nuevo orden económico arrecian ahora desde todos los rincones, a menudo sorprendentemente desde los más insospechados: El «Financial Times», portavoz internacional de los mercados financieros, anunció que había llegado la hora de que el neoliberalismo se retirara de la escena mundial: ahora el Estado debe tomar el relevo. En las empresas, desde Bosch hasta Goldman Sachs, se habla de poner por fin los intereses sociales por encima de los de los accionistas.</p>



<p>En muchos lugares, gobiernos y sedes empresariales, pensadores intelectuales y pragmáticos se plantean una pregunta fundamental: ¿Podemos seguir con este orden económico? ¿Con un capitalismo asesino del clima que se recorta para conseguir más y más: más y más consumo, beneficio, crecimiento? ¿Y que al mismo tiempo produce cada vez más y más injusticia?</p>



<p>El Club de Roma ya planteó esta cuestión en 1972, pero durante mucho tiempo sólo se debatió teóricamente, o más bien ideológicamente. Sonaba a JuSos (organización juvenil de los socialdemócratas alemanes) y fundamentalistas verdes. Pero ahora, hay muchos indicios de que el capitalismo ha pasado su mejor momento. Al menos en su forma desatada de los últimos 50 o 60 años.</p>



<p>Eso suena a que se necesita un giro ¿Pero otro giro más? La mera palabra puede hacer que muchos retrocedan cansados [&#8230;] Pero la situación podría invertirse de forma positiva: Por fin existe una posibilidad real de desarrollar un capitalismo más suave. Más justo. Más sostenible.</p>



<p>En el pasado, el capitalismo industrial proporcionaba una prosperidad y un crecimiento tan constantes que nunca fue posible aplicar enfoques fundamentalmente nuevos sobre cómo queremos gestionar, trabajar y compartir. La historia demuestra que mientras el sistema produzca suficientes ganadores, incluso sus excesos más evidentes son difíciles de revertir.</p>



<p>Mientras tanto, sin embargo, las debilidades son tan evidentes que no hace falta recurrir a teóricos como Marx o Thomas Piketty («El capital en el siglo XXI»): La globalización se nos ha ido de las manos, casi todas las ganancias de prosperidad acaban en manos del diez por ciento más rico de la población. El consumo demencial de recursos está arruinando el planeta. La industria financiera se entrega a nuevos excesos.</p>



<p>El historiador económico británico Adam Tooze lo expresa así: «Bienvenidos al mundo de la policrisis». Un gran problema sigue al siguiente, y todos están interconectados. Crisis energética, guerra comercial, guerra mundial en ciernes. La democracia está siendo atacada por populistas y autócratas.</p>



<p>Hasta hace poco, se habría propuesto una solución a todos estos problemas: El mercado lo resolverá. Pero, ¿quién se lo cree seriamente hoy en día todavía? Sobre todo teniendo en cuenta el gran multiplicador de todas las distorsiones, la crisis climática.</p>



<p>Al menos muy pocos jóvenes lo hacen. Desde hace años, en los países industrializados se extiende una cólera palpable contra el capitalismo: No por razones ideológicas, sino porque los alquileres se disparan, porque la propiedad se ha vuelto inasequible. ¿Por qué aceptar una máquina de prosperidad que devora recursos si ya no produce prosperidad para todos? ¿Bajo estas circunstancias no sería mejor trabajar sólo cuatro días a la semana, por ejemplo?</p>



<p>En Japón, un joven profesor de filosofía se convirtió en una estrella con una crítica ecológica del capitalismo basada en Marx. Marx, dice Kohei Saito, ya había reconocido los peligros para el planeta hace 150 años, ahora es el momento de tomarse en serio sus propuestas: No más crecimiento. Simplemente hay que distribuir mejor la riqueza existente.</p>



<p>Ya existen ideas para un orden más justo, más ecológico y que siga siendo de libre mercado. Las propuestas de ese capitalismo más suave proceden de campos ideológicos muy diversos, pero se pueden discernir líneas comunes: menos mercado, más Estado controlador y menos crecimiento por las buenas o por las malas. Llama la atención que a menudo sean pensados por mujeres economistas, filósofas y políticas. Un orden mundial más femenino también tendría su mérito.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>I. Por qué los millennials vuelven a pensar que Marx es bastante bueno: La búsqueda de una vida sin estrés y respetuosa con el clima</strong></h3>



<p>Los últimos 30 años han sido muy buenos. Los ingresos de los hogares alemanes subieron constantemente, un 25% entre 1995 y 2019. La economía: una única historia de crecimiento, con sólo algunas interrupciones menores. En definitiva, las cosas aparentemente han mejorado en todos los países industrializados occidentales. Todas las cifras y datos parecen demostrarlo: El capitalismo moderno funciona muy bien en equilibrio.</p>



<p>¿Pero dónde están los aplausos? Especialmente entre los jóvenes, menores de 30 años, surgen en cambio emociones completamente distintas: frustración, resignación, ira. Y un nuevo amor por las ideas socialistas. En Estados Unidos, el 49% de los jóvenes de 18 a 29 años tiene una opinión positiva del socialismo. La congresista Alexandria Ocasio-Cortez, de 32 años, que se autodenomina «socialista democrática» y exige un impuesto sobre la renta del 70% para las rentas más altas, es una estrella con más de 20 millones de seguidores en las redes sociales. Casi la mitad de los alemanes cree que el capitalismo ha llevado al mundo a la crisis climática, según una encuesta representativa realizada por el instituto de estudios de opinión Civey por encargo de SPIEGEL.</p>



<p>El diario británico «The Economist» ya ve «el regreso del socialismo» porque ofrece una crítica acertada de todo lo que ha ido mal en las sociedades occidentales. Y hay muchas cosas que andan mal, dice Carla Reemtsma, de 24 años, portavoz de Fridays for Future en Alemania.</p>



<p>«Ni un solo país del mundo ha conseguido hacer crecer su producto interior bruto utilizando menos recursos y emitiendo menos CO₂», afirma Reemtsma. A ella y a muchos otros de su edad no les preocupan las cuestiones políticas individuales, sino el panorama general: «Con un cambio fundamental del sistema que haga posible una vida mejor para todos, no sólo para unos pocos».</p>



<p>Cuando se le pregunta qué quiere decir con esto, Reemtsma afirma que «nosotros como sociedad» deberíamos «volver a ocuparnos de las cosas colectivamente». Por ejemplo, el transporte: en lugar de subvencionar los coches individuales, el Estado debería promover el uso compartido del coche, la expansión del ferrocarril y los carriles bici, de los que todos se benefician. Para Reemtsma, el billete de 9 euros por mes para el transporte ferroviario en toda Alemania, que el Gobierno introdujo durante tres meses en verano, es un ejemplo positivo de cómo podrían funcionar las cosas en el futuro: Pensado como un alivio social, un pasaje de tren tan económico era al mismo tiempo ecológicamente sensato.</p>



<p>Reemtsma estudia «economía de los recursos» en Berlín. No cree en el principio de crecimiento, ni en el principio de maximización de ganancias y beneficios. Reemtsma, tan segura y ágil en sus pensamientos como si tuviera diez años más, imagina una «economía orientada al bien público». Acompañado de una política más activa: «Si regulas la protección del clima principalmente a través del mercado, tendremos un problema social».</p>



<p>No acepta el argumento de muchos empresarios de que los elevados costes de una producción más amigable con el medio ambiente ponen en peligro los puestos de trabajo: «Las empresas automovilísticas obtienen enormes beneficios y siguen subcontratando trabajos más sencillos a empresas de trabajo temporal, trabajadores precarios que luego tienen que hacer frente al dumping salarial. No veo que las empresas se preocupen por el bienestar de los trabajadores.</p>



<p>¿Suena demasiado a idealismo juvenil o a activismo de izquierdas? Glenn Hubbard, catedrático de Finanzas de la Columbia Business School y en su día principal asesor económico del entonces Presidente de EE.UU. George W. Bush, no suena muy distinto: «Un sistema económico de éxito permanente debe elevar el nivel de vida del mayor número posible de personas. Parece cuestionable que el capitalismo actual permita amplias ganancias de prosperidad». En cambio, dice, aporta mucha prosperidad a unos pocos.</p>



<p>Según el Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW), el diez por ciento más rico posee más de dos tercios de toda la riqueza, mientras que toda la mitad inferior tiene que conformarse con el 1,3%. También hay una brecha en el crecimiento de los ingresos: mientras que el poder adquisitivo de la décima parte más baja de la sociedad alemana aumentó algo menos del 5% entre 1995 y 2019, la décima parte más alta ganó más del 40%.</p>



<p>A esto se añaden tendencias a largo plazo que hacen que especialmente las generaciones más jóvenes tengan la sensación de que ya no pueden llegar al bando ganador, por mucho que se esfuercen. La explosión de los alquileres hace que la vida en las grandes ciudades sea cada vez más inasequible. Al mismo tiempo, se ven amenazados por la prolongación de su vida laboral y la reducción de sus pensiones. Según una encuesta representativa entre jóvenes de 18 a 32 años, casi tres cuartas partes están preocupadas por el descenso del nivel de las pensiones. ¿De qué sirve tanto trabajo en la rueda del hámster capitalista si al final no resulta rentable? La promesa de progreso y prosperidad de las generaciones anteriores suena vacía hoy en día.</p>



<p>En Estados Unidos, la situación es aún más dramática, critica Ray Dalio, el multimillonario de los fondos de cobertura. La mayoría de los ingresos han crecido poco o nada a lo largo de las décadas. Por otra parte, los ingresos del 1% más rico casi se han triplicado desde 1980, el comienzo de la era neoliberal moderna. La solución propuesta por Dalio: «redistribución».</p>



<p>A 11.000 kilómetros de la sede de Dalio, cerca de Nueva York, Kohei Saito se sienta en un pequeño estudio de la Universidad de Tokio y aún se pregunta qué ha provocado su libro entre la juventud japonesa. Saito, profesor de filosofía, sólo tiene 35 años, por lo que forma parte de una generación «fuertemente influenciada por el impacto de la crisis financiera y el accidente nuclear de Fukushima». Como estudiante, Saito empezó a pensar en ambas cosas a la vez, el orden económico y la destrucción del medio ambiente, y terminó con: Karl Marx.</p>



<p>«De hecho, Marx se ocupó de las consecuencias ecológicas del capitalismo mucho más intensamente de lo que generalmente se sabe», afirma Saito. Sobre esto escribió su tesis en 2016, en la Universidad Humboldt de Berlín: «Naturaleza versus capital. La ecología de Marx en su Crítica inacabada del capitalismo».</p>



<p>Con ello, causó un gran revuelo en los círculos profesionales. Más sorprendente es lo que vino después: Saito escribió un libro sobre un nuevo ecosocialismo a finales de 2020, interpretando la crisis climática como una «manifestación de la producción capitalista» totalmente en el sentido de Marx. El colapso del planeta sólo puede detenerse mediante un sistema postcapitalista en el que no haya más crecimiento, la producción social se ralentice y la riqueza se redistribuya de forma selectiva.</p>



<p>Mientras tanto, su «Capital in the Anthropocene» ha vendido más de medio millón de ejemplares en Japón. Un orden de magnitud reservado a «Harry Potter» hasta entonces. Pronto su libro se publicará también en inglés y alemán. La cadena de televisión pública NHK dedicó un documental en cuatro partes a la interpretación moderna que Saito hace de Marx. Desde entonces, la literatura de Marx ha gozado de una asombrosa popularidad en las librerías de Tokio, incluido «Das Kapital» como cómic manga. Incluso el Primer Ministro japonés, Fumio Kisihida, promueve ahora una «actualización del capitalismo hacia una versión más sostenible».</p>



<p>Saito explica el éxito de su libro por el hecho de que sus homólogos japoneses llevan mucho tiempo luchando contra la inestabilidad económica y los «excesos de la globalización». Están abiertos a una «nueva forma de vida». Todas las medidas neoliberales, como la desregulación o la reducción del Estado del bienestar, que se han utilizado para impulsar el crecimiento han dejado tras de sí fracturas sociales e inestabilidad, afirmó. «Por qué debemos seguir así, centrando toda nuestra vida en trabajar, ganar dinero, consumir, es lo que se preguntan muchas generaciones jóvenes de aquí», afirma Saito.</p>



<p>La pandemia fue un punto de inflexión, afirma. Las normas sociales cambiaron de repente; en lugar de quedarse en la oficina, muchos se quedaron en casa con sus familias. El alegato de Saito a favor de una cura marxista de contracción, con jornadas laborales más cortas y una mayor atención al trabajo menos lucrativo pero socialmente importante, como el cuidado de ancianos y enfermos, caló hondo.</p>



<p>Pero, ¿puede Marx, cuya crítica del capitalismo, de 150 años de antigüedad, fue escrita cuando aún traqueteaban las máquinas de vapor, dar realmente una respuesta a la crisis ecológica actual? Saito piensa que sí: al menos más que todos los políticos que venden como solución objetivos de sostenibilidad menos vinculantes. «Esto no es más que el nuevo opio para las masas. Se supone que hay que pacificar a la gente».</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>II. Todo el poder para el Estado: sobre el fin del neoliberalismo y cómo el economista favorito del Gobierno federal quiere construir una economía verde</strong></h3>



<p>El conservador London Times llamó en su día a Mariana Mazzucato «la economista más temible del mundo». Lo cual era bastante despectivo. Cualquiera que quiera restar poder a los mercados y a la industria financiera y convertir al Estado en el líder de la economía se crea enemigos per se. Sobre todo cuando la idea la propone una mujer inteligente y segura de sí misma.</p>



<p>Mazzucato puede vivir con el título. No está de más tener fama de ser un poco peligrosa. Sobre todo cuando se trata constantemente con Jefes de Estado y de Gobierno de la talla del Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, o del Canciller alemán, Olaf Scholz.</p>



<p>Mazzucato no está de viaje, sino dando la vuelta al mundo. En las últimas semanas, primero estuvo en Venezuela para asesorar al presidente de ese país, luego hizo una que otra intervención en la Conferencia Mundial sobre el Clima en Egipto y, por último, una vez más, estuvo en Berlín. Así es cuando hablas con ella: Todo es rápido y no hay que esperar demasiado con la siguiente pregunta.</p>



<p>Esta italoamericana, nacida en Roma y criada en Estados Unidos, tiene energía para tres. Y así ha llegado a convertirse en la economista más influyente del mundo actual: Mazzucato proporciona a numerosos gobiernos guiones para «Green New Deals», es decir, la reestructuración amigable con el clima de la economía y la industria. El SPD (socialdemócratas) de Berlín ha incluido sus ideas en su programa electoral. El Ministro Federal de Economía, Robert Habeck, no deja de intercambiar ideas con ella.</p>



<p>Esto es, cuando menos, sorprendente. La mayoría de los economistas y gobiernos occidentales tenían una idea clara del orden jerárquico del mundo económico en las últimas décadas. Y se veía así: El mercado decide hacia dónde van las cosas, el Estado sólo interfiere y debe mantenerse al margen en la medida de lo posible.</p>



<p>Mazzucato sostiene todo lo contrario: el mercado por sí solo no tiene ninguna oportunidad en la lucha contra los retos del siglo XXI, especialmente el cambio climático. A las empresas les falta voluntad, incentivos y una visión de conjunto. «El Estado debe marcar el rumbo y fijar objetivos ambiciosos», exige Mazzucato. Debe nombrar los objetivos de la sociedad y concentrar todas las fuerzas en ellos. La transición a una economía de emisiones cero requiere «misiones de innovación» que transformen toda la economía, «desde la forma en que construimos hasta lo que comemos y cómo nos desplazamos». Si se pueden poner en marcha terminales de gas natural licuado en un año porque el Gobierno quiere [debido a las consecuencias de la Guerra en Ucrania], ¿por qué no una nueva industria solar y 10.000 nuevos aerogeneradores?</p>



<p>Mazzucato, de 54 años, ha sido profesora de economía durante 25 años y actualmente enseña en el University College de Londres. Ha ganado todo tipo de premios por sus investigaciones sobre cómo se crean las innovaciones. Sin embargo, si se menciona su nombre en una conversación con otros economistas de renombre, a menudo se levantan las cejas. No es infrecuente la referencia a la famosa frase de Milton Friedman, Premio Nobel de Economía: «Los grandes avances de la civilización nunca han procedido de un gobierno centralizado». La cita, sin embargo, data de 1962, y Mazzucato no tiene en mente ni una economía socialista planificada ni una política industrial alcahueta en la que los funcionarios del ministerio gestionan las empresas.</p>



<p>Le preocupan los grandes objetivos, los «moonshots»: igual que en su día el gobierno estadounidense afirmó querer volar a la luna en una década. Para lograrlo, sin embargo, primero hay que borrar la vieja narrativa, según la cual el Estado sólo está ahí para corregir los fallos del mercado. Se sigue pretendiendo que es imposible desde el principio dar al capitalismo un propósito, una dirección.</p>



<p>Pero, ¿cómo hacerlo? «Sencillamente», dice: «No sólo orientando cuidadosamente a empresas y sectores industriales enteros en esta dirección, sino obligándoles». Incentivos como un impuesto sobre el CO2 están muy bien. Sería más eficaz, dice, si se exigiera a la industria que utilizara sólo cemento «verde», y el Estado ayudara económicamente a cambio. Otra idea: el gobierno podría vincular las subvenciones estatales a la condición de que las empresas reduzcan sus emisiones. Es lo que hizo Francia con sus préstamos a Air France durante la pandemia o con sus garantías de préstamo a Renault.</p>



<p>Hay muy pocas directrices de este tipo. El culpable, dice Mazzucato, es un «importante defecto de diseño» del capitalismo accionarial moderno. Permite a las empresas invertir sus beneficios no en innovación, sino en transacciones financieras y recompra de acciones, de las que sólo se benefician los inversores. Mazzucato se pone visiblemente nerviosa con este tema. Para 2022, las empresas estadounidenses han anunciado que destinarán alrededor de un billón de dólares a la recompra de acciones en lugar de invertirlos en nuevos productos, incluso sostenibles. «Es una locura», dice.</p>



<p>Se imagina un Estado emprendedor que incentive a las empresas a invertir su dinero en objetivos de más alto nivel. Lo que el Ministro de Economía alemán, Habeck, presentó a principios de diciembre parece sacado directamente del manual de la economista.</p>



<p>A partir del año que viene, el gobierno federal quiere firmar con la industria los llamados contratos de protección del clima: Quienes produzcan de forma respetuosa con el clima, aunque sea más caro, recibirán del Estado el reembolso de los costes adicionales durante un máximo de 15 años. Sobre todo, hay que animar a las industrias siderúrgica, química, cementera y del vidrio a que se pasen rápidamente a la producción ecológica. Preguntado al respecto, Mazzucato asiente con satisfacción: «Así se hace». El viejo reflejo de mantener al Estado a distancia también está cediendo en las empresas, que desde hace tiempo estaban en contra de toda intervención. Los retos son demasiado grandes para abordarlos en solitario. Para la transformación ecológica, «los instrumentos de apoyo estatales son indispensables», afirma la jefa de ThyssenKrupp, Martina Merz.</p>



<p>Así pues, es probable que la época del neoliberalismo, que ha durado décadas, haya llegado por fin a su fin. Desde principios de los años ochenta, la creencia de que los mercados son más sabios que el estado había unido a todos los bandos políticos. En Estados Unidos, el Presidente Ronald Reagan, conservador de derechas, fue el cerebro ideológico. Pero fue Bill Clinton, el demócrata, quien más impulsó la desregulación y la globalización. Y en Alemania fue el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder.</p>



<p>Décadas de mercados descontrolados condujeron directamente a la crisis financiera de 2008, que también anunció el fin del neoliberalismo. Las intervenciones masivas del Estado que salvaron a la economía del colapso en aquella época «debían entenderse como el heraldo de un nuevo orden que sustituía al neoliberalismo», afirma el historiador económico Tooze. Quizás el último clavo en el ataúd fue la pandemia. Una vez más, los gobiernos tuvieron que intervenir para evitar lo peor. «Existe la sensación de que hemos llegado a un punto de inflexión».</p>



<p>Lo que abriría el camino a lo que Mazzucato llama una «política fiscal orientada a su fin». Desde los años 80, el equilibrio presupuestario es un fin en sí mismo, por así decirlo, en EE.UU., en Gran Bretaña y en Alemania con su freno al endeudamiento público [fijado legalmente] sobre todo. «Pero ahora Alemania acaba de sacarse del sombrero 190.000 millones de euros, EE.UU. apoyó la economía en la pandemia con cinco billones de dólares», dice Mazzucato. «¿Por qué siempre se saca el dinero de la noche a la mañana en situaciones de emergencia? Cuando se trata de grandes tareas sociales, desde la salud hasta el medio ambiente, dicen: no se puede, hay que cuidar la deuda nacional».</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>III. ¿Es posible sin crecimiento? Las empresas dicen adiós al valor para el accionista</strong></h3>



<p>Hablar de crecimiento cero&nbsp; más que todo en el distrito financiero de Londres suena bastante herético. Parece haber un fondo de cobertura en cada edificio, banqueros vestidos con ternos a rayas&nbsp; y con corbata -sí, todavía existen- se apresuran afanosamente por las calles. Tim Jackson sonríe cansado ante el paisaje en este lluvioso día inglés de noviembre; no le gustan mucho los estereotipos negativos. Aunque él mismo encajaría muy bien en uno de estos estereotipos.&nbsp;</p>



<p>Jackson, economista, filósofo y profesor de la Universidad de Surrey, escribió hace más de una década una obra estándar de crítica al capitalismo moderno: «Prosperidad sin crecimiento». En él, Jackson describe el actual orden económico como «por su propia naturaleza dependiente de la supuesta insaciabilidad de las necesidades humanas, en la permanente expectativa de un gasto de consumo en constante crecimiento». El capitalismo supone que los seres humanos no tienen más remedio que desear constantemente más: más dinero, más posesiones. Más, más, más.</p>



<p>En realidad, son tonterías, dice Jackson. Si uno se fija bien, enseguida se da cuenta de que sólo los economistas creen que es la única manera. «La buena noticia es: no necesitamos un cambio radical en la naturaleza humana para alcanzar la prosperidad». La mala noticia es que «nuestro modelo económico es fundamentalmente defectuoso».</p>



<p>Jackson ya había planteado todo esto al Gobierno británico en 2009: ¿es realmente necesario que una economía moderna esté tan servilmente obsesionada con el crecimiento perpetuo? La respuesta de Jackson: no. «No me gustó nada», dice hoy. Gordon Brown, entonces Primer Ministro, echó por tierra el estudio.</p>



<p>Hoy la pregunta está más de actualidad que nunca: en un mundo finito, ¿realmente tenemos que seguir expandiéndonos para que la economía y la prosperidad no se hundan? Desde el clasicismo económico surgido en el siglo XVIII, la pregunta suele responderse vehementemente de forma afirmativa. La versión resumida es la siguiente: sin crecimiento, las empresas ahorran y recortan puestos de trabajo. Primero se hunde el mercado laboral, luego el consumo. En el mejor de los casos, esto conduce al estancamiento. El nivel de vida se debilita, las ganancias de prosperidad no se materializan. En el peor de los casos, se produce una espiral de recesión o depresión permanente. Esto no es algo que los políticos experimenten voluntariamente.</p>



<p>El único problema es que ahora es discutible cuánto tiempo seguirá siendo voluntaria la renuncia al crecimiento si el planeta sigue calentándose tan deprisa. ¿Realmente necesitan todos los fabricantes de zapatillas vender cinco millones más de pares de zapatillas cada año? ¿Todos los fabricantes de tornillos medianos ganan diez millones de euros más cada año? Los minoristas siempre se lamentan colectivamente si las ventas navideñas no aumentan al menos un tres por ciento con respecto al año anterior?</p>



<p>Para Jackson y otros críticos, la respuesta está clara: se trata menos de «datos económicos concretos» que de un «mito del crecimiento» cultural que se ha ido construyendo a lo largo de casi dos siglos y ha calado hondo en la psique de las naciones industrializadas.</p>



<p>Ni siquiera el primer y muy sonoro disparo de advertencia, hace 50 años, pudo cambiar esta situación. En marzo de 1972 se publicó «Los límites del crecimiento», el primer estudio exhaustivo sobre las consecuencias de la incesante expansión humana. Fue encargado por el Club de Roma, organización sin fines de lucro que trabaja por un futuro sostenible desde 1968.</p>



<p>En aquel momento, los científicos utilizaron nuevos modelos informáticos y llegaron a una conclusión clara: los recursos del planeta no permitirían un crecimiento constante de la economía y la población más allá del año 2100. Existía la amenaza de consecuencias dramáticas para los seres humanos y el medio ambiente. El estudio fue duramente criticado y sus conclusiones rechazadas categóricamente por muchos opositores, incluso en las décadas siguientes, aunque los cálculos se confirmaron una y otra vez.</p>



<p>Ahora los frentes se están suavizando lentamente. «Básicamente, nada depende del tamaño absoluto de una economía», afirma Robert Solow, galardonado con el Premio Nobel de Economía por sus investigaciones. «Así que si la mayoría de una población decide reducir su huella ecológica consumiendo menos bienes materiales y apostando más por el ocio y los servicios, desde un punto de vista económico no hay absolutamente nada que le impida actuar en consecuencia».</p>



<p>Sin embargo, advierte Solow, hay que vivir con las consecuencias durante un periodo de transición, empezando por el aumento del desempleo y terminando por la disminución de los ingresos.</p>



<p>Por ello, muy pocos economistas quieren prescindir por completo del crecimiento. En su lugar, están pensando en formas más suaves de retirada, lo que significa sobre todo: separar el crecimiento correcto del incorrecto. Por ejemplo, creciendo masivamente en energías renovables, pero recortando en la industria petrolera. O sustituir las fábricas de acero por start-ups digitales.</p>



<p>Los primeros éxitos de este replanteamiento ya son visibles. Recientemente, las emisiones de CO2 descendieron en 30 países, a pesar de que la economía creció, entre ellos Alemania. Eso no bastará para salvar el planeta, dice Jackson. Entonces, ¿por qué no aceptar simplemente que el crecimiento en los países industrializados ya sólo contribuye de forma limitada a la calidad de vida?</p>



<p>Es probable que las consideraciones geoestratégicas jueguen en contra. Ni los europeos ni los estadounidenses querrán simplemente ver cómo China y otras autocracias se expanden económicamente a todo gas y, por tanto, se hacen cada vez más poderosas políticamente. Es cierto, dice Jackson, pero de todos modos la Eurozona apenas ha crecido más del uno por ciento de media anual desde 2000. «El crecimiento económico va a terminar en Occidente en un futuro previsible». Sólo por eso, dice, tiene sentido pensar en cómo se podrían cambiar&nbsp; las cosas.</p>



<p>De hecho, cada vez son más las empresas que intentan encontrar su propio camino hacia el post-crecimiento. Hace tres años, las 200 mayores empresas estadounidenses declararon en un comunicado conjunto que en el futuro ya no se comprometerían sólo con sus accionistas, sino con «todas las partes interesadas»: clientes, empleados y socios comerciales, es más, con la sociedad en su conjunto. Este fue un gran paso para la «Business Roundtable», la asociación empresarial más poderosa del mundo, en la que se han unido numerosas grandes empresas, desde Apple a Goldman Sachs. Hasta ahora, sólo se habían comprometido con sus accionistas. Allí se aplicaba el famoso lema neoliberal de Milton Friedman: «La responsabilidad social de las empresas es aumentar sus beneficios».</p>



<p>Queda por ver qué es palabrería de relaciones públicas y qué es serio. No todas las empresas se comportarán de forma tan sostenible como el gigante estadounidense de artículos deportivos Patagonia, que destina todos sus beneficios a la protección del medio ambiente. Pero los pequeños pasos ayudan: su competidor Adidas, por ejemplo, ha decidido dejar de utilizar poliéster de nueva producción para todos sus zapatos y textiles deportivos a partir de 2024, y utilizar únicamente plástico reciclado.</p>



<p>La mediana empresa suiza Freitag va un paso más allá. Vende 400.000 bolsas y carteras al año en 25 países y no quieren vender mucho más. No porque el mercado o el equipo estén agotados, sino porque simplemente están satisfechos.</p>



<p>El habitual «más alto, más rápido, más lejos» no es «el primer objetivo de la empresa», afirma Daniel Freitag, que fundó la empresa hace 30 años con su hermano Markus. En su lugar, el objetivo es «que todos puedan vivir bien y satisfechos de su trabajo». Los Freitag no creen que «el turbocapitalismo siga ofreciendo las respuestas adecuadas», consideran que los daños colaterales son demasiado grandes. En su lugar, quieren mostrar cómo pueden funcionar más lenta y equilibradamente y que sea “más sano para todos».</p>



<p>En los años noventa, tras sus primeros éxitos, ambos elaboraron un catálogo de ocho puntos importantes para ellos: hablan de calidad y longevidad, de economía circular viva. Desde hace años, mucho antes de que la gran distribución y las empresas de moda descubrieran la idea para su marketing, Freitag ofrece la posibilidad de enviar bolsas usadas y repararlas a precio de coste. Miles de clientes utilizan el servicio cada año. No ganan nada con ello, dice Daniel Freitag. La «felicidad» empresarial, según los hermanos, no reside únicamente en el aumento de los beneficios.&nbsp;</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>IV. Las personas en lugar del mercado: propuestas para una comunidad más justa</strong></h3>



<p>A primera vista, Eva von Redecker y Minouche Shafik no deberían tener mucho que decirse. De hecho, incluso deberían estar enemistados entre sí.</p>



<p>Por un lado, la alemana Redecker, una filósofa feminista con preferencia por Marx, que creció en una granja orgánica, un cerebro del movimiento de protesta que considera que la opresión racista y el dominio capitalista están estrechamente vinculados.</p>



<p>Y por otro lado, Shafik, la pragmática economista, baronesa y miembro de la Cámara de los Lores británica, antaño vicepresidenta del Banco Mundial, hoy directora de la escuela de cuadros capitalistas London School of Economics.</p>



<p>Pero quizá lo especial de estos tiempos decisivos es que se puede llegar a conclusiones muy similares desde polos diferentes. «Vivimos en una época en la que los ciudadanos de muchos países están desilusionados con el contrato social y la vida que les ofrece, a pesar de que la prosperidad material ha aumentado enormemente en los últimos 50 años», afirma Shafik, economista formada en Oxford. «El capitalismo está destruyendo la vida», afirma Redecker, filósofa formada en Cambridge.</p>



<p>La buena convivencia, dicen ambas, necesita nuevas reglas, las reformas deben pensarse en términos de personas, no de mercado. Shafik ha escrito un libro sobre este tema: «Lo que nos debemos los unos a los otros». Redecker publicó una «Filosofía de las nuevas formas de protesta».</p>



<p>Sin embargo, naturalmente, hay diferentes papeles que desempeñar. Shafik, experts en finanzas, hace propuestas políticas concretas. Redecker, aguda pensadora de vanguardia, formula sus ideas de forma más radical. Como filósofa, no se siente responsable de esbozar las formas concretas en que deberían cambiar las cosas.</p>



<p>Por encima de todo, Redecker quiere sacudir una certeza: que el capitalismo en su forma actual sigue siendo sostenible. Para ella, está indisolublemente ligado a una cierta forma de propiedad, con la que viene aparejado el derecho a abusar: Durante siglos, el feudo había gobernado sobre la tierra, sobre las personas que le estaban sometidas.</p>



<p>Se ha superado el dominio integral del feudalismo, pero la explotación se ha concentrado aún más en otras partes: en la esclavitud de los negros, por ejemplo, o en la desvalorización del trabajo femenino. Como todo está conectado con todo lo demás, todo debe cambiar al mismo tiempo: las relaciones de propiedad, el orden de género y lo que ella llama el «agotamiento de la naturaleza».</p>



<p>Como respuesta, puede imaginar un «socialismo para el siglo XXI», basado en Marx, pero pensado más allá. Como una especie de «comunidad del compartir» que podría librarse de muchos problemas interrelacionados: demasiado trabajo agotador, agotamiento de los recursos, dominio de la propiedad. «En lugar de explotar los bienes, podríamos compartirlos», afirma Redecker. «Podríamos cuidar lo que se nos confía en lugar de subyugarlo».</p>



<p>Para Redecker, no es casualidad que sean sobre todo las mujeres las que impulsan los actuales movimientos de protesta: en Viernes por el Futuro, en Black Lives Matter, en Bielorrusia en 2020, ahora en Irán. «Durante siglos en la historia, las mujeres han estado estrechamente vinculadas a la vida cotidiana, a los cuidados, a lo básico de la convivencia y al mantenimiento de los medios de subsistencia. Las mujeres han tenido hijos, por lo que han producido vida, los hombres han producido cosas, bienes».</p>



<p>El trabajo de las mujeres se orientaba a las necesidades de las personas, no a las del mercado. Y por eso las mujeres de hoy pueden ver más claro que los hombres que está en juego nada menos que la supervivencia &#8211; de la humanidad.</p>



<p>Minouche Shafik, director de la London School of Economics, tiene algunas ideas concretas sobre lo que podría ayudar, no sólo a sobrevivir, sino también a convivir. Como tantos otros, ve la primera y más importante palanca en la reorientación de los flujos monetarios. Pero no a través de un Estado del bienestar aún más pronunciado.</p>



<p>«El Estado no debe redistribuir primero, pues entonces ya ha fracasado», afirma. El Estado debe «predistribuir»: invertir masivamente en educación, en infraestructuras, en todas las formas posibles de igualdad de oportunidades. «Hay que invertir en todos lo antes posible, pero especialmente en los desfavorecidos, y de esa inversión puede salir una economía más productiva».</p>



<p>Por ejemplo: Todo el mundo recibe del Estado un subsidio de educación de 50.000 euros desde su nacimiento, que puede utilizar a lo largo de su vida, ya sea para estudiar o para ampliar su formación.</p>



<p>O de esta manera: «Atención infantil integral y de bajo coste», desde la guardería hasta el bachillerato. Para la igualdad, «el instrumento absolutamente más importante, los datos al respecto son totalmente claros».</p>



<p>También hay que remediar el «desequilibrio del sistema fiscal que favorece al capital y perjudica al trabajo».</p>



<p>Nada de esto es nuevo, como bien sabe Shafik. Los grandes instrumentos como los impuestos, las pensiones, la educación influyen en cómo vivimos y trabajamos y en lo bien que nos va. Sin embargo, critica Shafik, nadie se atreve a usarlas como es debido: «En la mayoría de los países industrializados nos comportamos como si el mundo no hubiera cambiado.</p>



<p>Por eso ha llegado el momento de evolucionar todo el modelo, el capitalismo. «Probablemente incluso radicalmente».</p>



<p>Ahora parece más una promesa que una amenaza.</p>
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		<title>Conaie anuncia una “gran movilización indefinida”</title>
		<link>https://lacalle.media/conaie-anuncia-una-gran-movilizacion-indefinida/</link>
		
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		<pubDate>Sat, 21 May 2022 14:10:53 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Quito, 21 may (La Calle). – La Confederación de Pueblos y Nacionalidades del Ecuador (Conaie) anunció que alista una gran movilización nacional indefinida contra las políticas del gobierno de Guillermo Lasso. “El Consejo Ampliado de la Conaie resuelve ir a una gran movilización nacional ante la grave crisis que atraviesa el país por las políticas [&#8230;]</p>
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<p><strong>Quito, 21 may (La Calle). – </strong>La Confederación de Pueblos y Nacionalidades del Ecuador (Conaie) anunció que alista una gran movilización nacional indefinida contra las políticas del gobierno de Guillermo Lasso.</p>



<p>“El Consejo Ampliado de la Conaie resuelve ir a una gran movilización nacional ante la grave crisis que atraviesa el país por las políticas neoliberales del Gobierno. Llamamos a la unidad de más sectores y organizaciones. El 24 de mayo en Quito se anunciarán acciones”, escribió la organización.</p>



<p>“Vamos a una movilización indefinida, la cual coordinaremos con todos los sectores populares (…) en contra de las políticas del Gobierno neoliberal “, anunció el presidente Leonidas Iza después del Consejo Ampliado celebrado en Latacunga.</p>



<p>La fecha del inicio de la movilización se conocerá el 24 de mayo, el día en que el presidente Guillermo Lasso rendirá su informe a la nación desde la Asamblea Nacional. La Conaie también emitirá un informe desde la Casa de la Cultura Ecuatoriana</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Otras resoluciones</strong></h3>



<p>El consejo ampliado también resolvió trabajar en una agenda legislativa sobre normativas como la Ley de Aguas, Ley de Comunas, Ley de Tierras, sobre consulta previa e informada, Ley de Comunicación, así como otras iniciativas que surjan desde las bases, explicó Iza.</p>



<p>Exhortan a la bancada de Pachakutik respaldar el informe de minoría sobre el proyecto de Ley Orgánica de Comunicación, presentado por el legislador Salvador Maita. También convocan a la unidad ideológica entre Pachakutik y las bases del movimiento indígena.</p>



<p>La Conaie decidió respaldar la huelga de hambre de la Unión Nacional de Educadores, así como a los sectores de productores.</p>



<p>Rechazan también “la persecución política a las organizaciones que el Gobierno de Guillermo Lasso ha instalado, para tapar la inoperancia de su gestión en dar respuesta a las grandes necesidades del pueblo ecuatoriano”. <strong>MIB</strong></p>
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		<title>15 años del primer mandato de Rafael Correa y el progresismo contemporáneo &#124; Opinión</title>
		<link>https://lacalle.media/15-anos-del-primer-mandato-de-rafael-correa-y-el-progresismo-contemporaneo-opinion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 15 Jan 2022 20:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[historia]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberal]]></category>
		<category><![CDATA[presidencia]]></category>
		<category><![CDATA[progresismo]]></category>
		<category><![CDATA[rafael correa]]></category>
		<category><![CDATA[Revolución Ciudadana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quito, 15 ene (La Calle). – El 15 de enero de 2007, Rafael Correa Delgado asumía la presidencia de la República. Más allá de afectos u odios que puedan tener los ecuatorianos hacia este actor político, su llegada a Carondelet marcó un antes y después en la historia del país. Correa fue el undécimo presidente [&#8230;]</p>
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<p><strong>Quito, 15 ene (La Calle). –</strong> El 15 de enero de 2007, Rafael Correa Delgado asumía la presidencia de la República. Más allá de afectos u odios que puedan tener los ecuatorianos hacia este actor político, su llegada a Carondelet marcó un antes y después en la historia del país.</p>



<p>Correa fue el undécimo presidente desde el regreso a la democracia (1979), eso si no contamos a Fabián Alarcón y Rosalía Arteaga que ocuparon el lugar de Abdalá Bucaram para terminar su mandato. Para cuando el economista llegó a la presidencia, habíamos tenido tres caídas de Gobierno: Bucaram, Mahuad y Gutiérrez. También sufrimos la sucretización de la deuda (Hurtado), un feriado bancario (Mahuad), los delitos de lesa humanidad (Febres Cordero), la dolarización (Noboa). Además de dos conflictos con el Perú (Roldós y Durán). El país en 2005 era como un traje lleno de agujeros que iba degenerándose cada vez más.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Un poco de historia</strong></h3>



<p>Los 28 años anteriores a Correa impusieron un régimen neoliberal y subyugado a los Estados Unidos. La muerte del expresidente Roldós todavía trae dudas ¿fue un accidente o estuvo planificado? Nuestro país regresaba a la democracia cuando Reagan llegaba a la Casa Blanca y se llevó muy bien con Oswaldo Hurtado y León Febres Cordero.</p>



<p>En 1983, el Banco Central asumió la deuda externa, eso le generó al Estado un perjuicio de USD 4.462 millones y permitió firmar los siguientes convenios de refinanciamiento de dicha deuda y el camino para la caída de nuestro sistema económico con políticas que beneficiaban a los bancos privados. Esto se cocinó en el período de Durán Ballén y la Ley de Instituciones Financieras, que liberalizó las tasas de interés y permitió la libre circulación de capitales y el aumento de los créditos vinculados, que proliferaron sin control.</p>



<p>Los banqueros financiaron la campaña de Jamil Mahuad. Las políticas públicas permitieron la entrega de créditos a la banca a través de instituciones del Estado. El Congreso creó instituciones como la Agencia de Garantías de Depósitos (AGD) para que el Estado asuma las deudas de los bancos privados. Eso generó el colapso de 1999. El feriado bancario dio paso a la pérdida de los ahorros de los ciudadanos y la migración masiva a países como España y Estados Unidos.</p>



<p>Cuando llegó Lucio Gutiérrez en 2003, el país intentaba recuperarse y aprender a convivir con el dólar, la moneda que, desde el 2000, es de uso oficial en el país. Gutiérrez quería tener buenas relaciones con Estados Unidos. El regreso de Bucaram, el escándalo de la ‘pichicorte’ y sus parientes en cargos públicos precipitaron su salida.</p>



<h3 class="wp-block-heading">La Revolución Ciudadana</h3>



<p>Para concluir ese período estuvo Alfredo Palacio, que no cambió mucho el manejo del Estado que dejó su antecesor, sin embargo, de allí aparece la figura de Correa, ministro de Economía, que empezó a trabajar en un nuevo proyecto político.</p>



<p>Correa pertenece al grupo que se ha denominado “socialismo del siglo XX” que para inicios de la década del 2010 ya estaba posicionado en la región. Antes del economista, Hugo Chávez ya gobernaba Venezuela.</p>



<p>Más allá de los vacíos y errores, que en efecto existieron, los 10 años de la Revolución Ciudadana buscaron mejorar la economía del país, tras los más de 20 años de lo que Correa denominó “la larga y oscura noche neoliberal”. Estas políticas buscaban mejorar nuestras condiciones como país exportador de petróleo y otras materias primas, además de renegociar los préstamos y la deuda externa. También que la salud y la educación pública mejoren su nivel y permitan a los ciudadanos estar sanos y acceder al conocimiento.</p>



<p>La redistribución de responsabilidades en el Gobierno permitieron que tengamos vías de primer orden que mejoraron el turismo y la producción. Arreglar el sistema permitió también la creación de proyectos a gran escala, ensombrecidos ahora por el lawfare y los procesos judiciales.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Después de la RC</h3>



<p>Correa y la mayoría de los ecuatorianos confiaron en que Lenín Moreno, vicepresidente por dos ocasiones, seguiría la misma senda de políticas públicas en beneficio del crecimiento del país. Apenas tuvo la oportunidad, Moreno dejó atrás al partido que lo llevó al poder. Las cosas cambiaron y las políticas económicas se pusieron al servicio de la élite y no de los ciudadanos. El alza de los combustibles nos llevó a movilizarnos 13 días en contra de la soga al cuello que querían imponernos Moreno, Martínez y Romo.</p>



<p>La pandemia, sumada a la crisis económica y las reformas de la Asamblea Nacional sumió a los ecuatorianos en la pobreza, la informalidad y el desempleo. Moreno volvió a trabar amistad con Estados Unidos, una en donde tenemos las de perder.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>2022</strong></h3>



<p>Así llegamos al 15 de enero de 2022, 15 años después del momento en que un puñado de ciudadanos decidieron “rescatar la patria” de unos grupos que la tuvieron secuestrada, como dijo Correa en las primeras líneas de su discurso. Ahora el futuro se vislumbra oscuro. Mark Twain decía que “la historia no se repite, pero rima”. El “sistema perverso” del que hablaba el expresidente está de nuevo en el país.</p>



<p>Las inversiones extranjeras, la venta de bienes rentables del Estado, las reformas tributarias y la evasión fiscal son solo una parte del iceberg de las políticas del presidente Lasso. Recuperar la patria ahora es tarea de los que vivimos en ella y siempre nos quedarán las calles.</p>
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		<title>Ecuador neoliberal: Del “monito emprendedor” al “vendedor de caramelos” &#124; Editorial</title>
		<link>https://lacalle.media/ecuador-neoliberal-del-monito-emprendedor-al-vendedor-de-caramelos-editorial/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Jan 2022 13:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[caramelos]]></category>
		<category><![CDATA[Guillermo Lasso]]></category>
		<category><![CDATA[Lenín Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[Monito emprendedor]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberal]]></category>
		<category><![CDATA[venta]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quito, 10 ene (La Calle).- Del proyecto neoliberal que Mahuad trazó para el Ecuador, allá a inicios de este siglo, poco parecía quedar en el repertorio de una derecha sin ideas y anquilosada en el ideal de hacer dinero fácil sobre la base de la explotación de sus trabajadores, del acaparamiento y acumulación, de la [&#8230;]</p>
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<p><strong>Quito, 10 ene (La Calle).- </strong>Del proyecto neoliberal que Mahuad trazó para el Ecuador, allá a inicios de este siglo, poco parecía quedar en el repertorio de una derecha sin ideas y anquilosada en el ideal de hacer dinero fácil sobre la base de la explotación de sus trabajadores, del acaparamiento y acumulación, de la vulneración de derechos elementales, en fin.</p>



<p>Sin embargo, los herederos de ese modelo han sabido subsistir, solaparse y, lejos de mutar, volver con las mismas prácticas para encaramarse en el poder. Y, desde allí, aceitan la oxidada maquinaria neoliberal, que maquilla una vieja premisa repetida en las calles: hambrear al pueblo.</p>



<p>Lenín Moreno, ficha clave del neoliberalismo pueril practicado en el país, inició la tarea y allanó el camino con leyes, desbaratando el Estado, desertando de sus más elementales tareas y obligaciones. Cómo olvidar la pauperización de la vida de los ecuatorianos, que empezó en ese gobierno mucho antes de la torpeza de decir que el Ecuador está lleno de “monitos emprendedores”, niños que venden vasos de cola para ayudar con ingresos para sus familias.</p>



<p>Ha pasado tanto tiempo de aquello que parece inverosímil que semejante estupidez haya salido de la boca de un mandatario. Su ideario para el ecuatoriano promedio era convertirnos en vendedores ambulantes, sin beneficios y a merced del azar.</p>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Lasso, heredero neoliberal</strong></h4>



<p>Guillermo Lasso ha demostrado ser el mejor heredero de lo peor de Moreno, tanto así que hasta ha llegado a superar los límites de la estulticia e ineptitud cuya vara su antecesor dejó penosamente alta.</p>



<p>Resulta pues que el banquero propone que <a href="https://radiolacalle.com/con-el-credito-al-1-podran-vender-caramelos-dice-lasso/">los créditos al 1% que ha ofrecido sirvan para comprar galletas y caramelos</a>. ¿Ese es el ideal de país que tiene? ¿En eso espera convertirnos? Nada de malo tendría, por supuesto, pero parece inverosímil que la política pública de un país se piense en términos de informalizar a la ciudadanía.</p>



<p>En el recuerdo de una parte del país, como si hubiese pasado hace mucho tiempo, como si de otro país se tratara, están las becas para estudiar afuera, cuando se hablaba y trabajaba por el cambio de la matriz productiva, se inauguraba una obra al día (no postes, sino sendos sistemas de riego, hidroeléctricas), había una imponente representración internacional</p>



<p>¡Qué lejano, qué imposible suena ahora ese país! Pero eso eligió la mayoría: es el riego de la democracia. Lo bueno de eso es que la democracia no solo se expresa en las urnas: siempre nos queda la calle. Siempre nos queda La Calle.</p>
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		<title>Hacienda Cusín (¿Parte 13?) &#124; Opinión</title>
		<link>https://lacalle.media/hacienda-cusin-parte-13-opinion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Oct 2021 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Burguesía]]></category>
		<category><![CDATA[derecha]]></category>
		<category><![CDATA[Hacienda Cusín]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Alexis Ponce /defensor de DD.HH. Los indiscretos «consensos» de la nada encantadora burguesía ecuatorial «La noche de la burguesía», del año 1928, la pintó un joven Diego Rivera, inmortalizando así, como si fuese esperpento y no clase social, a la élite dominante de la época. Le viene bien este recuerdo trascendente del muralismo latinoamericano, [&#8230;]</p>
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<p><strong>Por: Alexis Ponce /defensor de DD.HH.</strong></p>



<p><em>Los indiscretos «consensos» de la nada encantadora burguesía ecuatorial</em></p>



<p>«La noche de la burguesía», del año 1928, la pintó un joven Diego Rivera, inmortalizando así, como si fuese esperpento y no clase social, a la élite dominante de la época.</p>



<p>Le viene bien este recuerdo trascendente del muralismo latinoamericano, a la renacida &#8216;momia privatizadora&#8217; del llamado «grupo de la Hacienda Cusín», creado en la década de los &#8217;90 por algunos de los mismos que firman este necio alarido de dinosaurio, para apuntalar, en las grises etapas Sixto, Mahuad, y Noboa, las privatizaciones de las áreas estratégicas del Estado (petróleo, telefónicas, luz), así como la salud, el seguro social, y vendidos a través de la mercadotecnia mediática de la familia Mantilla de Acquaviva, como «consensos» pero en favor de la muy ideológica discursiva fiscalista de nuestra aldeana élite dominante, con el apoyo y la firma de algunos despistados de la época.</p>



<p>Es decidor que no haya una sola referencia a los paraísos fiscales y a las riquezas offshore. Y que no aluda, en ninguna parte del pronunciamiento, a la urgencia de establecer impuestos reales a las millonarias ganancias de los más millonarios. Es decidor que, en plena pandemia, mientras Alemania, EEUU, China, Francia, Canadá, Nueva Zelanda y otras naciones menos feudales, coinciden en que debe protegerse y ampliarse al Estado y al Sector Público para salvaguardar a los más vulnerables, los más enfermos y los más débiles de las sociedades, haciendo que los megamillonarios paguen más.</p>



<p>Acá, en la aldea, tan actuales e innovadoras como las momias de Guanajuato, vuelven a esgrimirse las mismas tesis de 1982 (Hurtado), 1994 (Sixto), 1999 (Mahuad), y 2002 (Noboa).</p>



<p>Los mismos apellidos rimbombantes, queriendo arrastrar a la muchedumbre a apoyar sus viejas y mañosas propuestas. NO son ni siquiera programas de derechas modernas (tipo Merkel o Biden), sino recetas de añejas ultraderechas hacendales.</p>



<p>¿Y algunas gentes del feminismo criollo se prestan para ello?</p>



<p>Rocío Rosero,<br>Martha Roldós,<br>Jéssica Jaramillo:<br>¿cómo es posible que apuntalen el recetario fiscalista del <em>Capitalismo Neandertal</em> en la parroquia, con su firma y con sus nombres?</p>



<p>Mi saludo respetuoso a quienes, invitados por estos neo 4 -Pelagatos, decidieron no acudir a la hacienda de «los consensos» verticales, ni prestarse para la nueva pero tan vieja tesis neoliberal hacendaria. Solo faltaron el «eximio» Santiago Gangotena y el quiteñazo boy de «La Posta».</p>



<p>Diego Rivera los retrató muy bien y los inmortalizó en los lejanos años &#8217;20. En su pintura <em>«La noche de la burguesía»</em>.</p>



<p>Ni un solo grupo social organizado relevante, estuvo en la hacienda de los &#8216;consensos&#8217;, al estilo principados coloniales. O, mejor dicho, «los delegados de los trabajadores» sí estuvieron: los trabajadores de la hacienda que les servirían sabrosos canapés y bocaditos para los Bilderberg criollos.</p>



<p>Consensos sí pero sobre la base de programas humanos, no al servicio de la &#8216;ética offshore&#8217;.</p>
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		<title>El Gobierno cita a pensadores como Rand y Hayek para inflar sus argumentos neoliberales</title>
		<link>https://lacalle.media/el-gobierno-cita-a-pensadores-como-rand-y-hayek-para-inflar-sus-argumentos-neoliberales/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Sep 2021 18:02:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[derecha]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[individualismo]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberal]]></category>
		<category><![CDATA[Plan de Desarrollo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quito, 29 sept (La Calle). – El «Gobierno del Encuentro» citó en su Plan de Desarrollo a la filósofa rusa Ayn Rand para mostrar desde el el inicio el curso de su pensamiento social y económico. Sin embargo, para el sociólogo Marco Paladines, las citas de pensadores neoliberales no reflejan una profundidad intelectual. “Me parece [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Quito, 29 sept (La Calle). –</strong> El «Gobierno del Encuentro» citó en su <a href="http://Cuarto Suplemento al Registro Oficial No. 544">Plan</a> de <a href="http://El Gobierno entregó el Plan Nacional de Desarrollo después de las proformas presupuestarias">Desarrollo</a> a la filósofa rusa Ayn Rand para mostrar desde el el inicio el curso de su pensamiento social y económico. Sin embargo, para el sociólogo Marco Paladines, las citas de pensadores neoliberales no reflejan una profundidad intelectual.</p>



<p>“Me parece una cosa de barniz, una mano de gato porque no hay ningún compromiso real que sea profundamente intelectual. Es más un intento por justificar, por darle peso a sus argumentos. Saben que están en un contexto donde reciben bastantes críticas”, le dijo a Radio La Calle.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>El objetivismo y la individualidad</strong></h3>



<p>Ayn Rand nació en San Petersburgo en 1905, pero cuando tomó conciencia de la situación de su país, ya se encontraba bajo el régimen bolchevique, por lo que decidió migrar a Estados Unidos donde realizó toda su obra. Rand califica de objetivismo a su filosofía. Tiene una exaltación de lo individual y del aprovechamiento del Estado para temas puntuales.</p>



<p>“En Ecuador, como en el resto del mundo, la estructura de acumulación de riqueza se distribuye de forma piramidal. Hay una base de personas que no poseen riqueza y una cima muy estrecha de personas que la acumulan”, añadió el experto.</p>



<p>La filosofía individualista de la que hablan las élites acumuladoras, lleva a personas que no poseen esta riqueza a ponerse de su parte. “Personas que no están en la cúspide y aspiran a estar allí, manejan la misma ideología aún si no les favorece”, explica el sociólogo, para quien un ejemplo claro es la iniciativa del expresidente Rafael Correa, en 2015, de aplicar impuestos a las herencias. “No fueron los grupos afectados por la ley los que pusieron el cuerpo en la calle, sino los sectores que quieren pertenecer a este sector. La clase media alta que piensa como la élite”.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>El neoliberalismo y Latinoamérica</strong></h3>



<p>Aunque a Rand la rescataron los liberales y el gabinete de Donald Trump, la influencia de este tipo de pensamiento viene de la escuela austriaca que predicaba el individualismo metodológico y dio paso a los preceptos del neoliberalismo. Uno de sus máximos exponentes es Friedrich Hayek.</p>



<p>“Cuando cae el muro de Berlín, la polaridad que existía entre dos formas de entender el mundo desaparece. Aparece un mundo donde Estados Unidos era el modelo a seguir. Quedan de lado los pensadores críticos y surge un pragmatismo que instituye el desconfiar de las ideas y de adaptación al modelo de Estados Unidos”, explicó Paladines.</p>



<p>En América Latina, existen dos países donde ese modelo neoliberal se enraizó de forma profunda. “Colombia es un país completamente alineado con la lógica hegemónica neoliberal. Es útil a Estados Unidos, se ha convertido en un punto geopolítico de dominación hemisférica”, precisó el experto.</p>



<p>En el caso de Chile, la dominación del pensamiento neoliberal aparece en 1973 cuando la dictadura de Augusto Pinochet depone al gobierno socialista de Salvador Allende. “Se implantó pro medio del ‘shock’ un modelo neoliberal de comprender la realidad, no solo económica, si no también social. En el caso de la salud y educación aparece la idea de que cada individuo aporta para cada quien. Cosa que no sucede en países como Alemania donde los impuestos van a la educación pública, sin excepción, por considerarse un derecho universal”.</p>
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		<title>«El cierre de Correos del Ecuador responde a la receta del FMI», dice exgerente de la institución</title>
		<link>https://lacalle.media/cierre-de-correos-del-ecuador-responde-a-receta-fmi-dice-exgerente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Nov 2020 13:48:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Correos del Ecuador]]></category>
		<category><![CDATA[Fondo Monetario Internacional]]></category>
		<category><![CDATA[Javier Martínez]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberal]]></category>
		<category><![CDATA[receta FMI]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Quito, 11 nov (La Calle).- Javier Martínez, ex gerente de Correos del Ecuador, afirmó que la clausura de la empresa pública es parte de la receta neoliberal del Fondo Monetario Internacional (FMI) a la que accedió el país durante la administración del exministro de economía Richard Martínez. «El FMI está imponiendo decisiones al gobierno ecuatoriano. [&#8230;]</p>
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<p><strong>Quito, 11 nov (La Calle).-</strong> <a href="https://twitter.com/J_Martinez_A_?s=20">Javier Martínez</a>, ex gerente de <a href="https://radiolacalle.com/correos-del-ecuador/">Correos del Ecuador</a>, afirmó que la clausura de la empresa pública es parte de la receta neoliberal del Fondo Monetario Internacional (FMI) a la que accedió el país durante la administración del exministro de economía Richard Martínez.</p>



<p>«El FMI está imponiendo decisiones al gobierno ecuatoriano. El cierre de Correos del Ecuasor responde a los multilaterales. Si fuera por problemas económicos, esta empresa no ha generado déficit. La empresa Correos puede financiar sus egresos. No ha tomado dinero del Estado. Así lo establece el artículo 77 de la Constitución. Los gastos de Correos del Ecuador se financian por sus propios servicios postales», dijo durante una entrevista con <em>Radio La Calle.</em></p>



<p>El ex miembro de la empresa aseguró que Correos del Ecuador sigue funcionando hasta la actualidad. Según manifestó, previo a que se liquide la organización se debe garantizar el servicio a un nuevo operador. Hasta el 6 de noviembre, el Ministerio de Telecomunicaciones no delegó ninguna función. «Correos del Ecuador debe seguir funcionando porque es la única empresa que garantiza este servicio», añadió.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Situación actual de la empresa</h4>



<p>El exgerente aseguró que la empresa tiene la mayor infraestructura y tecnología del país. En lo que refiere al negocio postal, Martínez recordó que el gobierno anterior invirtió USD 20 millones para potenciar a la empresa pública.</p>



<p>«No sé debería cerrar la institución. Se diseñó y se construyó dos galpones para que funcione el proceso postal para que exista a gran escala y se pueda desarrollar los procesos de distribución», señaló.</p>



<h4 class="wp-block-heading">Un servicio postal universal</h4>



<p>La empresa está en capacidad de prestar el servicio postal universal, según el exgerente. «Correos del Ecuador presta un servicio que se adapta a las necesidades de la ciudadanía. Los envíos cuentan con tarifas económicas a diferencia de otras empresas», indicó.</p>
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