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		<title>El subdesarrollo en el siglo XXI &#124; Opinión</title>
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		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Feb 2024 14:23:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[desarrollo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por: Juan Paz y Miño El tema del desarrollo económico surgió después de la II Guerra Mundial (1939-1945), asociado con la Guerra Fría. La razón fue que las condiciones sociales de los países de Asia, África y América Latina, a los que también se llamó el “Tercer Mundo”, podían resultar explosivas y favorables a proyectos socialistas, con [&#8230;]</p>
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<p><strong>Por:</strong> Juan Paz y Miño</p>



<p>El tema del <em>desarrollo económico</em> surgió después de la II Guerra Mundial (1939-1945), asociado con la Guerra Fría. La razón fue que las condiciones sociales de los países de Asia, África y América Latina, a los que también se llamó el “Tercer Mundo”, podían resultar explosivas y favorables a proyectos socialistas, con temor del derrumbe del capitalismo. La preocupación de los países del “Primer Mundo” fue promover el “desarrollo” del Tercer Mundo. En los Estados Unidos comenzaron a aparecer los teóricos “expertos” en desarrollo, como W. W. Rostow, autor de <em>The Stages of Economic Growth: A Non-Communist Manifesto</em> (1960), que tuvo enorme influencia y que pretendía fundamentar cinco etapas de obligado ascenso al desarrollo, siempre vinculadas con el modelo de economía “libre” de los EE.UU., es decir, solo en camino al capitalismo.<br> <br>En América Latina la institución que, además de integrar a prestigiosos investigadores, supo realizar pioneros estudios sobre el “subdesarrollo” de la región fue la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), creada por las Naciones Unidas en 1948. Sus teorías contrastaron con las que provenían de los EE.UU. y ofrecieron soluciones contrarias e innovadoras frente a las de los expertos del Primer Mundo. El golpe inesperado llegó con el triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959 y el camino que este país inició, que finalmente sería el del socialismo. El terror a un desenlace parecido en cualquier otro país latinoamericano condujo a que durante la presidencia de J. F. Kennedy (1961-1963) se planteara el plan “Alianza para el Progreso” como instrumento para impulsar el desarrollo de América Latina. Por cierto, Rostow pasó a ser Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y luego presidente del Consejo de Planificación Política en el Departamento de Estado.  Y esa especie de “Plan Marshall” para la región formó parte de una estrategia de largo plazo para el fortalecimiento del modelo norteamericano de economía “libre” frente al ruso-comunista, acompañado del objetivo por lograr la primacía militar y en el espacio (que llegó al primer descenso humano en la Luna) y fortalecer la hegemonía de los EE.UU. La reconocida economista Mariana Mazzucato, en tres obras: <em>El Estado emprendedor</em> (2014), <em>Misión economía. Una guía para cambiar el capitalismo</em> (2021) y en <em>Cambio transformacional en América Latina y el Caribe: un enfoque de política orientada por misiones</em> (2022), tomó como ejemplo esos procesos, para fundamentar sus concepciones sobre la necesidad de las políticas de Estado para la actualidad, rechazando la visión neoliberal que intenta arrinconarlo y hasta suprimirlo en su acción económica.<br> <br>De aquella época al presente hay un contraste abismal. El <em>desarrollismo</em> de las décadas de los 60 y 70 en América Latina, con clara participación estatal en la economía y que en países como Ecuador sirvieron para superar el escandaloso atraso de su sociedad (el “cuadro del subdesarrollo”, en un conjunto de índices muy propio de la época, ocupaba el primer lugar en América del Sur, junto con Bolivia), progresivamente fue abandonado. Se articularon la crisis de la deuda externa en 1982, las intervenciones del FMI, la consolidación del <em>reaganismo</em> y la indetenible expansión de la ideología neoliberal entre las élites latinoamericanas, a raíz de la globalización transnacional provocada con el derrumbe del socialismo de tipo soviético. En la región cambió todo el lenguaje económico sobre el desarrollo y, además, sobre el bienestar humano colectivo. Y en la vía señalada se abandonó la construcción de teorías económicas propias de la región, como lo había postulado la CEPAL, y se pasó a manejar las reducidas consignas de los grupos económicos, con un recetario que ha caracterizado la conducción de los gobiernos empresariales latinoamericanos y de los presidentes-empresarios. Entre ellos se repite, hasta el presente: achicar al Estado, aliviar o suprimir impuestos, privatizar bienes y servicios, transferir recursos públicos y nacionales al sector privado, “liberar” mercados, flexibilizar/precarizar las relaciones laborales y nada de redistribución de la riqueza generada por el trabajo social apropiado campantemente por las elites económicas, que disfrutan de una vida de privilegios.<br> <br>Fueron los gobiernos progresistas del primer ciclo y ahora también los del débil segundo ciclo, los que recuperaron el sentido del desarrollo y, sobre todo, el del bienestar colectivo. Sentaron caminos para la construcción de <em>economías sociales</em>. Por eso sus políticas han chocado no solo con la visión del FMI y de los EE.UU. sino, ante todo, con las élites empresariales que se acostumbraron a la captura del Estado a su favor, durante las décadas finales del siglo XX. Con el libertarianismo, como nueva ideología que da un paso adelante frente al neoliberalismo y que es inducida por el triunfo presidencial de Javier Milei en Argentina, esas élites se han decidido por abandonar, definitivamente, cualquier sentido de justicia social (<a href="https://pazymino.us7.list-manage.com/track/click?u=c3e3bed0077c1d7adb5463ee7&amp;id=d1122c4289&amp;e=60262b90d7" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://t.ly/csmv3</a>). Sólo se interesan por el progreso de sus negocios y la acumulación de mejores rentabilidades. Y eso confunden como “desarrollo”. De este modo, la economía puede crecer (en cuanto al PIB) y hasta lucir como modernas, con incremento del consumismo y la inundación de mercancías de todo tipo, que llenan supermercados y centros comerciales en urbes que acumulan construcciones y edificios, pero sin lograr el mejoramiento de las condiciones de vida y trabajo de la población, cuya ruina no llega a solucionarse en el largo tiempo. Además, en países como Ecuador, aparecen claros signos de reconfiguración de economías oligárquicas, primario-exportadoras, con hegemonía del capital financiero, comercial, especulativo y el crecimiento de las “economías ilegales”, en manos de mafias que han logrado penetrar en instituciones del Estado. Un <em>nuevo cuadro del subdesarrollo</em> latinoamericano, para el cual no tienen respuestas el neoliberalismo ni el libertarianismo, ya que son los causantes de esta sui géneris época histórica del siglo XXI latinoamericano. La reconcentración agresiva de la riqueza es el signo actual, como lo ha constatado la misma CEPAL. Es tajante la diferencia con los cambios reales que han encabezado los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador en México y de Lula en Brasil. En Colombia, el camino hacia una economía social conducido por el presidente Gustavo Petro está amenazado por la reacción de los sectores que disfrutaban del control del poder para garantizar sus privilegios.<br> <br>Economías sin desarrollo, es decir sin promover el bienestar colectivo, unidas al dominio estatal de élites neoliberales/libertarias, no solo han provocado <em>democracias oligárquicas</em> (<a href="https://pazymino.us7.list-manage.com/track/click?u=c3e3bed0077c1d7adb5463ee7&amp;id=efe663154f&amp;e=60262b90d7" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://t.ly/F9O14</a>), como la que vive Ecuador, sino que no ofrecen un futuro que haga posible el mundo mejor. Y se unen potencias del Primer Mundo que anteponen sus geoestrategias de hegemonía internacional, sin comprometerse en programas de acción conjunta con los países subdesarrollados, para superar, definitivamente, las condiciones estructurales que alimentan la pobreza y el mantenimiento del deterioro en la calidad de vida y trabajo de la mayoría de las poblaciones.</p>
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		<title>«Libertad económica» para el subdesarrollo</title>
		<link>https://lacalle.media/libertad-economica-para-el-subdesarrollo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[La Calle]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 30 Oct 2023 22:08:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Noboa]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Paz y Miño]]></category>
		<category><![CDATA[Neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[subdesarrollo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>por Juan Paz y Miño Cepeda La Sociedad Mont Pelerin, creada en Suiza en abril de 1947 a iniciativa de Friedrich von Hayek (1899‐1992), reunió a 36 economistas, historiadores y filósofos, para discutir “la crisis de nuestros tiempos” y concluyó con una Declaración de Principios. Hayek era un radical anticomunista, partidario del gobierno limitado y esas ideas guiaron [&#8230;]</p>
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<p class="has-text-align-right">por <strong>Juan Paz y Miño Cepeda</strong></p>



<p>La <em><a href="http://www.montpelerin.org">Sociedad Mont Pelerin</a></em>, creada en Suiza en abril de 1947 a iniciativa de Friedrich von Hayek (1899‐1992), reunió a 36 economistas, historiadores y filósofos, para discutir “<em>la crisis de nuestros tiempos</em>” y concluyó con una <em><a href="https://tinyurl.com/3frnxsa9">Declaración de Principios</a></em>. Hayek era un radical anticomunista, partidario del gobierno limitado y esas ideas guiaron la promoción de la MPS, así como su aguda polémica con J. M. Keynes. </p>



<p>De modo que para la MPS, “<em>los valores centrales de la civilización están en peligro</em>”, entre otras razones por “<em>el crecimiento de una visión de la historia que niega todos los estándares morales absolutos y por el crecimiento de teorías que cuestionan la conveniencia del Estado de derecho</em>”. Y, en esencia, “<em>por una disminución de la confianza en la propiedad privada y el mercado competitivo</em>”, sin los cuales “<em>es difícil imaginar una sociedad en la que la libertad pueda preservarse efectivamente</em>”. Desde su nacimiento proclamó ser “un movimiento ideológico”, sin partidismo ni ortodoxias, simplemente para “<em>facilitar el intercambio de opiniones entre mentes inspiradas por ciertos ideales y concepciones amplias</em>” y contribuir así “<em>a la preservación y mejora de la sociedad libre</em>”. Apuntó seis temas fundamentales a seguir. Concluía que los atentados a la “libertad” provenían de teorías erróneas (en definitiva cualquier “socialismo”), por lo que se comprometían a ganar la “<a href="https://tinyurl.com/cnfj98r9">batalla intelectual por las ideas</a>”. </p>



<p>Había nacido así el primer tanque de pensamiento (think-tank) internacional, que creció en los siguientes años. La MPS entre cuyos miembros se encuentra casi una decena de galardonados con el Premio en honor a Alfred Nobel (propiamente no existe “Premio Nobel” de economía) como el propio Hayek (1974) y Milton Friedman (1976), realiza reuniones periódicas, que incluyen altos funcionarios gubernamentales, periodistas, juristas, expertos económicos y financieros de todo el mundo.<br> <br>Cabe observar que en esa poderosa MPS se originan las ideas rectoras del “mundo libre occidental”, lo cual ha sido entendido, sobre todo, en dos planos: la <em>democracia liberal</em> (entre los fundadores también estuvieron Michael Polanyi y Karl Popper) y la <em>economía de libre mercado</em>, basada en la propiedad privada. Y aunque desde los inicios se excluyó toda “ortodoxia”, no hay cómo ocultar el hecho de que las variantes de ese pensamiento “liberal” acogen, en última instancia, la <em>ideología neoliberal</em> en lo económico.</p>



<p>Hayek y Friedman, a los cuales hay que sumar a Ludwig von Mises (1881-1973), otro de los fundadores, han sido sus más sonados exponentes y en América Latina son considerados los padres del neoliberalismo de la región y los héroes teóricos de los “libertarios” o “anarco-capitalistas”, como los reivindica en Argentina el candidato presidencial Javier Milei o el think-tank “Ecuador Libre” (<a href="https://pazymino.us7.list-manage.com/track/click?u=c3e3bed0077c1d7adb5463ee7&amp;id=5c16f37294&amp;e=a2514a74dc" target="_blank" rel="noreferrer noopener">www.ecuadorlibre.org</a>), vinculado con Atlas Network, conocida red con sede en Estados Unidos, que auspicia, promueve y financia ONGs ultraconservadoras. Imposible olvidar que los “Chicago Boys”, discípulos de Friedman, asesoraron al dictador Augusto Pinochet y que el mismo Friedman fue recibido calurosamente en Chile, en 1975.<br> <br>En la MPS, quienes teorizan y analizan la economía, se concentran en los grandes países capitalistas y solo en forma subsidiaria o nula sobre América Latina, a la que normalmente desconocen, como se comprueba en sus obras. Pero los planteamientos son acogidos por una serie de seguidores en la región y, además, fundamentan las políticas neoliberales que continúan causando los más graves estragos sociales en los diversos países, de la mano de gobiernos absolutamente empresariales, respaldados por burguesías propias del subdesarrollo.<br><br>Tratando de imitar el ejemplo de la MPS, pero exclusivamente desde el campo político, en 2020 la <em>Fundación Disenso</em> perteneciente al ultraderechista partido <em>Vox</em> de España, lanzó la “Carta de Madrid”, documento fundacional del “<a href="https://foromadrid.org">Foro Madrid</a>” a la que adhirieron políticos latinoamericanos de igual línea. Y para estar a tono con ese marco, este año (2023) una serie de jefes y exjefes de Estado y de Gobierno “iberoamericanos” (por incluir a España), junto a otros políticos, conformaron el “<a href="https://grupolibertadydemocracia.org">Grupo Libertad y Democracia</a>” (GDL). </p>



<p>Todos están identificados con las derechas más reaccionarias de América Latina y varios de aquellos gobernantes son los directos causantes de las desgracias sociales dejadas a su paso en los respectivos países, como Iván Duque, Mauricio Macri, Sebastián Piñera, Jeanine Áñez o el banquero ecuatoriano Guillermo Lasso, miembros del grupo, del que también forma parte Osvaldo Hurtado, expresidente ecuatoriano, cuyo giro intelectual es similar al que tuvo el escritor peruano Mario Vargas Llosa, quien, por cierto, es un reconocido miembro de la MPS.</p>



<p>El propósito expreso del GLD es enfrentar a todo gobierno de izquierda y al “populismo”, contraponerse al Foro de São Paulo y al Grupo de Puebla, bajo la consigna de que prevalezcan la “libertad”, la “democracia”, el “desarrollo” y el “Estado de derecho”, entendidos a su modo. Bastaría comprobarlo al soportar las palabreras intervenciones durante su <a href="https://tinyurl.com/2a8f3heb">segundo encuentro</a> realizado en septiembre (2023) en Buenos Aires. Se comprende, entonces, que tanto la Fundación Disenso como el Foro de Madrid respalden a Javier Milei para la<a href="https://tinyurl.com/mr3dpk26"> presidencia de Argentina</a>, así como el Grupo Libertad felicita el triunfo de María Corina Machado en las <a href="https://tinyurl.com/26p6uuwa">primarias de Venezuela</a> y también “con entusiasmo” a Daniel Noboa, electo<a href="https://tinyurl.com/3j9f9exx"> presidente de Ecuador</a>.<br> <br>Como puede advertirse, las ultraderechas latinoamericanas coinciden en los postulados económicos y políticos y ahora integran entidades internacionales poderosas, que cuentan con suficiente financiamiento y presencia, para dedicarse a la “batalla intelectual por las ideas”, inspirada, en sus orígenes, por la MPS. </p>



<p>Conociendo las raíces de las concepciones económicas del neoliberalismo de la región, revestidas como teorías universales, así como las organizaciones que internacionalizan sus ideas y acciones, desde las filas contrarias también es necesario librar esa <em>batalla intelectual por las ideas</em>. Además, existe una base sólida en cada país, para demostrar las nefastas consecuencias humanas de la aplicación de las consignas neoliberales. Ecuador incluso ofrece el cuadro más grave desde 2017, con los gobiernos de Lenín Moreno (2017-2021) y más todavía con el de Guillermo Lasso (2021-hoy), pues es el único país en el cual el bloque de poder dominante está hegemonizado por una cúpula de empresarios y funcionarios identificados con el <em>libertarianismo anarco-capitalista</em>. Ellos han provocado la inédita destrucción de lo que K. Marx llamó <em>fuerzas productivas</em>, por imponer el Estado mínimo y un <em>capitalismo comercial-financiero</em>, a costa de la pérdida en inversiones sociales, servicios e infraestructuras, con el abierto propósito de mejorar los negocios privados.</p>



<p>Vuelve a tener sentido, bajo otras condiciones, el título de un célebre libro de Andre Gunder Frank: <em>el desarrollo del subdesarrollo</em>.</p>
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